29 Noviembre , 2009

Los babuinos sabios

Leí esta fascinante historia en un libro de Robert Sapolsky (“The trouble with testosterone”  1998. Touchstone, New York) y no he querido dejar de compartirla aquí. La historia tiene que ver con una especie de primate algo menos conocida que nuestros parientes cercanos (chimpancé, gorila, organgután),  el babuino o papión sagrado (Papio anubis). Los babuinos son monos de buen tamaño que habitan en amplias zona de sabana y bosque tropical en África. Son omnívoros oportunistas capaces de aprovechar numerosas fuentes de alimento, tales como frutas, raíces, tubérculos, y semillas; también son capaces de cazar pequeñas presas (ocasionalmente, una cría de antílope cae en sus manos). Se calcula que obtienen aproximadamente un tercio del alimento de la caza.

Los babuinos presentan una notable diferencia entre los sexos. Los machos son aproximadamente el doble de grandes que las hembras. Otra diferencia, menos aparente pero no menos importante, es el hecho de las hembras permanecen toda su vida en el grupo en donde nacen, mientras que los machos se transfieren a otro al llegar a la “adolescencia”. En términos técnicos, los babuinos son matrilocales. Esta situación (o la inversa, las hembras abandonan el grupo) es corriente entre los primates. Al parecer uno de los sexos tiene que emigrar para evitar la endogamia. Por ejemplo, entre los gorilas, los jóvenes machos son expulsados por el macho dominante en cuanto dan la primera muestra de madurez sexual. Sin embargo, entre los babuinos el proceso es, de alguna manera, “voluntario”. Al llegar a cierta edad, los jóvenes babuinos experimentan una irresistible fascinación por otros grupos de babuinos y un buen día se largan.

La transferencia entre grupos es un periodo particularmente delicado en la vida de cualquier macho de babuino. Ellos se van, pero el nuevo grupo puede tardar cierto tiempo en acogerlos y un babuino solo en la sabana es una presa fácil. Se sabe que la mortalidad durante este periodo aumenta enormemente. Una vez aceptado, el joven babuino se encuentra en el punto más bajo de la escala social. Desde ahí empezará a establecer relaciones, dar codazos (mordiscos) y poco a poco ascender en su carrera de babuino, lo que significa competir por estatus a cara de perro, siete días a la semana. En cambio, las hembras heredan directamente el rango de sus madres y éste no suele modificarse, de manera que no se ven inmersas en esa loca carrera por ascender y suelen establecer relaciones amistosas son otros individuos. Entre los machos, la amistad es un lujo inalcanzable dada la intensa rivalidad. Los babuinos macho no tienen amigos, como mucho aliados temporales.

Curiosamente, los investigadores que han estudiado a esta especie observaron que con bastante frecuencia se producen otras transferencias de grupo en las que el animal que se va es un macho de edad avanzada. Esto resultó sorprendente al principio. Si el proceso es peligroso para un individuo joven, lo es mucho más para uno viejo. Y el futuro que le espera tampoco es muy halagüeño ¿por qué iba querer un macho empezar de nuevo cuando las fuerzas le empiezan a fallar?

La respuesta parece estar en uno de los aspectos más oscuros de la naturaleza babuina. Se sabe que en la jerarquía social de estos animales, las interacciones se producen preferentemente entre individuos de rango parecido. El macho alfa vigilará cuidadosamente al número dos para evitar que le suplante, y el dos tendrá cuidado con lo que hace el tres, y así sucesivamente. Sin embargo, en algunos casos se vio que los machos dominantes tenían un número inesperado de interacciones con individuos de bajo rango. En estos casos, el individuo de bajo rango era invariablemente un macho viejo que había ocupado años atrás una posición alta en la jerarquía. Y la palabra “interacciones” es un eufemismo para decir que los machos dominantes le hacían la vida literalmente imposible. Como podía esperarse, los perpetradores de esta tortura habían sufrido en sus carnes la dominancia del macho viejo cuando eran jóvenes, y ahora le estaban pasando factura. Si eres un babuino, la sabana no es país para viejos. Así pues, la pregunta de por qué se van los viejos resulta fácil de contestar. En otro grupo las cosas no irán demasiado bien pero por lo menos serán individuos anónimos y les dejarán (relativamente en paz). Aproximadamente el 50% de los machos acaba emigrando.

Pero lo más interesante viene ahora. La etóloga Bárbara Smuts encontró que entre los machos que no emigraban al envejecer, algunos habían mantenido una conducta bastante diferente al prototipo de babuino ambicioso. Estos individuos habían establecido años atrás relaciones amistosas con otros individuos, invariablemente hembras. El término “amistad” puede parecer un antropomorfismo aplicado a estos primates, pero está definido estrictamente en términos del tiempo que ocupan dos individuos en despiojarse mutuamente, así como en la ayuda mutua en conflictos con otros miembros o frente a depredadores. Más aun, estos babuinos sabios habían abandonado hacía tiempo (o al menos, disminuido) su afán por ascender en la jerarquía y esta actitud da sus frutos en la la vejez. Los babuinos sabios se encuentran protegidos del acoso de los machos dominantes por sus “amigas” y por su “reputación” de individuos poco dominantes. No cabe duda de que esta estrategia es beneficiosa, a nivel individual, para los  que la practican. Lo que no está claro es si resulta beneficiosa en términos reproductivos.

¿Hay algo en esta historia que se pueda aplicar a nuestra especie? Al parecer, así es. De forma totalmente independiente, los psicólogos han estudiado las diferencias entre sexos con respecto a los que se ha denomina en inglés successful aging. Teresa Seeman y sus colegas de la Universidad de Yale han mostrado que hombres y mujeres difieren drásticamente en la calidad y número de relaciones amistosas que mantienen cuando llegan a una edad avanzada. Y este factor parece ser determinante: las relaciones amistosas simétricas y recíprocas suponen una considerable protección psicológica. Estos resultados son concordantes con otros muchos estudios que demuestran que las mujeres tienen mayor capacidad (y mayor tendencia) a establecer relaciones amistosas y a comunicarse.

Con frecuencia este tipo de estudios son malinterpretados. Es muy posible que haya diferencias de comportamiento innatas entre hombres y mujeres (como entre babuinos y babuinas) pero que sean innatas no quiere decir que no puedan cambiarse. Quiere decir que habrá trabajar más para cambiarlas. Igual que los babuinos sabios, los humanos ambiciosos tienen la opción de invertir más tiempo y esfuerzo en mantener relaciones amistosas  y menos en avanzar en sus carreras, para poder recoger los frutos más adelante.

Lo que nos están diciendo estos primos lejanos es que merece la pena tener un plan de pensiones en el terreno afectivo.

Sapolsky, R. (1996) American Journal of Primatology. 39:149-157.

Seeman, T. et al. (1994). Annals of Behavioral Medicine 16:95-.

Smuts, B. (1985) “Sex and friendship in Baboons” Aldine Pub., New York.

21 Noviembre , 2009

Bacterias que engordan y bacterias que adelgazan

La lista de factores (o excusas) que influyen en el exceso de peso es larga: son mis genes malos que me obligan a comer, no tengo tiempo para hacer ejercicio, la vida moderna está plagada de tentaciones culinarias, me educaron así… Los científicos han descubierto un nuevo factor (o excusa) que parece jugar también un papel importante: las bacterias del intestino.

Lo cierto es que vivimos rodeados de bacterias, no sólo en el intestino, sino también en otras partes, como la piel o incluso el estómago y todo parece indicar que esta convivencia es inevitable e incluso necesaria. Como especie, hemos evolucionado junto con nuestras bacterias asociadas y los intentos drásticos por romper esa asociación bien pueden volverse contra nosotros (p.e. Anfibionte). Yo soy yo y mis bacterias.

A priori, que las bacterias intestinales tengan influencia en nuestra capacidad de asimilar los alimentos no debería extrañarnos en absoluto. De hecho, se sabe desde hace mucho tiempo que esta “flora bacteriana” (como se decía antiguamente) es necesaria para un correcto funcionamiento de nuestras tripas. Probablemente,se trata de una asociación simbiótica evolutivamente antigua y que nos resultaba muy útil en nuestro pasado cazador-recolector, cuando la comida podía escasear en ciertos periodos, y la eficiencia en la asimilación probablemente tenía valor adaptativo. Paradójicamente, en la situación de opulencia alimentaria en la que vivimos (en algunos países) nuestra extraordinaria capacidad para “aprovechar” los alimentos se vuelve en contra nuestra en forma de michelines o barriga prominente.

También se sabe desde hace algún tiempo que algunas especies de bacterianas parecen ser más “útiles” que otras para dicho aprovechamiento. Experimentos realizados con ratones obesos sugieren que dicha condición está asociada a un tipo de bacteria (Firmicutes) mientras que otro tipo  (Bacteroidetes) se encuentra con más frecuencia en ratones delgados  (Ley et al., 2006).Esta asociación indica que el tipo de bacteria que coloniza el intestino podría estar determinando la absorción de alimentos y de aquí, el peso corporal. Aunque estos resultados sin muy sugestivos, puede argumentarse que los ratones difieren mucho de los humanos.

Este problema es justamente el que acaban de resolver Peter Turnbaugh y sus colaboradores (Turnbaugh et al., 2009),  al crear una estirpe de ratones “libre de gérmenes” (el término técnico es axénicos). Esto no es tan fácil como parece; hay que mantenerlos prácticamente desde el nacimiento en un ambiente absolutamente estéril, de manera que su intestino pueda ser colonizado posteriormente con una cepa bacteriana dada, procedente de seres humanos. Con estos ratones colonizados con cepas procedentes de humanos se confirmaron los resultados antes comentados. Los diferentes tipos de bacterias humanas también influyen en el peso corporal de los ratones humanizados.

Naturalmente, las posibles aplicaciones prácticas son impresionantes y millonarias, dadas las dimensiones del negocio de adelgazamiento. Me estoy imaginando el anuncio, con una chica impresionante asegurando que todo se lo debe a una bacteria que contiene su marca de yogur favorita.

Si la cosa funciona nos espera un aluvión de “probióticos”. Si funciona, nada que objetar.

Más info aquí

Ley R, Turnbaugh P, Klein S, Gordon J (2006). «Microbial ecology: human gut microbes associated with obesity» Nature. Vol. 444. n.º7122. pp. 1022-

Peter J. Turnbaugh, Vanessa K. Ridaura, Jeremiah J. Faith, Federico E. Rey, Rob Knight and Jeffrey I. Gordon  (2009) “The Effect of Diet on the Human Gut Microbiome: A Metagenomic Analysis in Humanized Gnotobiotic Mice ” Sci Transl Med 1:16-14

15 Noviembre , 2009

El gorila invisible

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Observen atentamente las fotos ¿qué ven? La escena es un poco absurda a primera vista. Unos tipos con camiseta blanca o negra se están pasando una pelota de baloncesto en un pasillo. Un gorila -más bien, alguien con un tosco disfraz- pasa por el medio ¿Cree usted que alguien que contemple esta escena (en realidad, un vídeo) podría no ver al gorila pasar?

El vídeo formaba parte de un famoso experimento (Simons and Chabbris, 1999). En él, se pedía a un grupo de sujetos experimentales que observasen atentamente y contasen el número de veces que los jugadores con camiseta blanca se pasaban la pelota unos a otros. Al acabar de visualizarlo, el experimentador preguntaba ¿vieron ustedes al gorila?.

Ups… ¿qué gorila? Aproximadamente la mitad de los participantes no se coscaron de la nada discreta aparición del primate. Los psicólogos han denominado a este fenómeno “ceguera por inatención” y es más corriente de los que parece. Por ejemplo, puede ocurrir que un piloto comercial, concentrado en su trabajo, no vea que se le viene encima un Boeing 707. Y, naturalmente, los magos profesionales sacan partido de este (y otros) fenómenos perceptuales todos los días. Curiosamente, en el experimento del gorila, cuando se pedía a los sujetos que contasen el número de pases de los jugadores con camiseta oscura, un 83% sí vieron al gorila ya que debían estar más atentos al movimiento general de “formas oscuras” en la pantalla.

En otro experimento similar, uno de los experimentadores se hacía pasar por un visitante despistado en medio del campus de Cornell; elegía una “víctima” al azar y le preguntaba cómo llegar a la Biblioteca Olin. En medio de las explicaciones, dos tipos que transportaban una puerta se interponían brevemente entre ellos. Al cabo de un par de segundos, la conversación era retomada, pero con un pequeño cambio: el visitante despistado había sido sustituido por otra persona del mismo sexo y aproximadamente la misma edad y complexión, aunque sin un parecido particularmente alto con el primero y distinta vestimenta. De nuevo, en un porcentaje asombrosamente alto de los casos, el tipo no se dio cuenta del cambiazo hasta que el experimentador le preguntaba si no había notado algo raro cuando pasaron los de la puerta, como por ejemplo, que está hablando con una persona diferente. El experimento del turista cambiante ilustra lo difícil que nos resulta percibir cambios cuando no esperamos en absoluto que éstos se produzcan.

Se pueden ver alguno de los vídeos en la página web del profesor Simons

Por cierto ¿se han fijado en el elefante rosa que acaba de atravesar la pantalla?

Simons, D.J. and Chabris, C.F. (1999). “Gorillas in our mist: sustained inattention blindness for dynamic events” Perception 28:1059-74.

2 Noviembre , 2009

El hombre que dio de comer al mundo

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Seguramente, pocas personas saben el nombre de quien más vidas humanas ha salvado a lo largo de la Historia. Su nombre es Norman Ernest Borlaug y murió el pasado mes a la avanzada edad de 95 años ¿Y a cuántos salvó? es difícil decirlo con exactitud, pero sin duda a cientos de millones.

Borlaug procedía de una familia de granjeros de Iowa, de modo que su conocimiento de la agricultura era de primerísima mano. Después de terminar sus estudios de doctorado en Patología Vegetal por la Universidad de Minnesota,  Norman aceptó un puesto de mejorador vegetal en México, financiado por la Fundación Rockefeller. Este viaje marcaría su vida, ya que este país sería su hogar los siguientes 62 años. Allí, en el famoso Centro para el Mejoramiento del Trigo y el Máiz, Norman empleó nuevas y creativas técnicas genéticas para lograr variedades de cereal con mucha mayor capacidad productiva. Estas variedades se extendieron pronto en muchos países (del Primer y tercer Mundo) y las técnicas se aplicaron a otros cultivos importantes como el arroz. Entre 1960 y 1990 la producción mundial de cereales se duplicó (aproximadamente). En consecuencia, los precios de los alimentos bajaron de forma constante desde los años 60s (en 2007 hubo un fuerte repunte de los precios debido a la mayor demanda para biocombustibles y alimentación animal). El éxito de los trabajos de Borlaug fue tan tremendo que este proceso ha recibido la denominación de “Revolución Verde”. Por ello, recibió en 1970 el Premio Nobel de la Paz.

Sin embargo, estos aumentos espectaculares en el rendimiento no salen gratis. Para lograrlos, debe aplicarse mayor cantidad de fertilizantes con el consiguiente riesgo de contaminación (fundamentalmente debido al exceso de nitrógeno). En realidad, lo que hizo Norman y su equipo fue seleccionar variedades de tallo más corto y resistente, de manera que resultaban muy productivas si se les suministraba fertilizante. Las variedades tradicionales, de tallo largo se encaman en si la espiga contiene demasiado grano y pesa demasiado.

Paradójicamente, la figura y el trabajo de Norman Borlaug han sido fuertemente criticados, fundamentalmente desde las filas del ecologismo más radical. Estos críticos  aducen que la Revolución Verde ha sido globalmente perjudicial ya que requiere de mayores insumos económicos, aumenta la contaminación y, en definitiva, ha distorsionado los métodos tradicionales de cultivo. Sin duda, la Revolución Verde fue insuficiente y produjo algunos  efectos no deseados, pero tampoco hay duda de que sin ella las cosas hubieran ido mucho peor. El hambre sigue siendo una lacra impresentable, pero la situación mejoró en casi todos los países, particularmente en Asia, aunque muy poco o nada en el conjunto de Africa. La actual crisis alimentaria se considera ligada a alza de los precios de los cereales (más info aquí).

Tuve la suerte de conocer (brevemente) a Norman Borlaug cuando recibió el doctorado honoris causa en mi Universidad. Me impresionó la sencillez, integridad y entusiasmo que trasmitía a pesar de sus 85 años. La foto, encontrada en internet, nos habla de sus mejores años, trabajando incansablemente en los campos de México con su sombrero y su libreta. Un tipo alto, de anchas espaldas. Un tipo listo capaz de inventar soluciones creativas a problemas viejos. Un buen tipo, Norman. Descanse en paz.

Más información sobre hambre/revolución verde:

Conway, Gordon (1998). The doubly green revolution: food for all in the twenty-first century. Ithaca, N.Y

y aquí

24 Octubre , 2009

Homeopatía

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Para un escéptico profesional, resulta difícil entender la fe ciega que ponen algunas personas en teorías que no se tienen en pie ni dos minutos, cuando se examinan con un mínimo de rigor. En un lugar destacado de esa lista se encuentra una de las teorías más extrañas y sorprendentes de los últimos tiempos: la homeopatía.

Esta pintoresca “escuela” médica la inventó un tal Samuel Hahnemann a finales del siglo XVIII. La idea central (literalmente inventada por este sujeto) es que si uno puede encontrar una sustancia que induzca los síntomas de una enfermedad a altas dosis, dicha sustancia cura la enfermedad  a bajas dosis. Al parecer, Hahnemann llegó a esta conclusión tras ponerse hasta arriba de extracto de quinina (Cinchona officinalis), lo que le produjo síntomas parecidos (según él) a los de la malaria.

Armado con esta simple teoría (semejante cura semejante),  Hahnemann abordó la importante cuestión de cómo de baja tenía que ser la dosis para ser realmente eficaz; y aquí realizó un descubrimiento clave: cuanto más baja era la dosis mayor era su poder terapéutico. La homeopatía actual emplea “medicamentos” a dosis tales como 30C, lo que significa que la sustancia original ha sido diluida en proporción 1:100 durante 30 veces sucesivas.  O sea, por cada molécula de la sustancia original tendríamos 100.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 moléculas de agua. Es decir, lo que contiene el “medicamento” es agua pura ¡En algunos casos, se emplean diluciones 50C!

La cosa va todavía más lejos. Los homeópatas reconocen que el “medicamento” puede no contener ninguna molécula de la sustancia original; no obstante, su poder curativo radica en la particular manera en que éste se prepara, mediante una técnica llamada “sucusión”. Ésta consiste en que cada vez que se realiza una ronda de dilución, la mezcla debe ser golpeada firmemente 10 veces sobre una superficie de cuero (pom pom pom pom pom pom pom pom pom pom ) de esta forma, la sustancia deja una “marca sugestiva” en el agua, la cual se incorpora a la soución gracias a la “memoria del agua”. No hace falta decir que todo esto es una bobada. El medicamento no contiene nada más que el diluyente, el agua no tiene memoria y la sucusión no tiene ningún efecto a parte de garantizar una buena agitación de la mezcla.

Hay más. Con frecuencia, el medicamento acaba siendo una píldora ¿cómo transmite entonces el agua esa “marca sugestiva” al azúcar (o lo que contenga la píldora)? Por increíble que parezca, todo esto no me lo estoy inventando: lo dicen los propios “profesionales” de la homeopatía en sus páginas web.

“El mecanismo no está claro, pero funciona” es un argumento frecuentemente esgrimido. Y es cierto. Se ha comprobado muchas veces que las píldoras homeopáticas (o de cualquier otro tipo) tienen cierto efecto terapéutico siempre que el paciente crea que está tomando un medicamento. El efecto placebo ha sido comprobado experimentalmente muchas veces, aunque -en mi opinión- no se ha estudiado con la debida profundidad. La técnica del meta-análisis ha puesto de manifiesto que los efectos de la homeopatía son indistinguibles del placebo. Aquí el trabajo clásico publicado en Lancet Shang et al. (2005).

Los homeópatas suelen tener una actitud muy defensiva frente a la “medicina convencional” y la ciencia en general. Se equivocan. Nadie dice que a priori que los métodos homeopáticos no funcionen. Sencillamente, lo profesionales de la homeopatía deberían someter sus métodos a las contrastación experimental mediante ensayos clínicos randomizados y con doble ciego (y publicar los estudios en revistas normales y no sólo en revistas de ideología homeopática). Exactamente igual que hacen los medicamentos convencionales ¿Sabían ustedes que para vender un medicamento nuevo hay que demostrar mediante ensayos clínicos que  realmente funciona, pero que los “homeopáticos” pueden venderse en la farmacia sin haber pasado estas pruebas? Tan sólo tienen que estar etiquetados como tales.

Sin duda, en el siglo XVIII la comparación entre medicina convencional y homeopática hubiera resultado bastante más favorable para la segunda. Entonces la medicina convencional tampoco tenía prácticamente ninguna base empírica y los tratamientos tradicionales eran con frecuencia dañinos. Al diluir insólitamente las moléculas “terapeúticas” se garantizaba que -al menos- no podían ser perjudiciales como una “sangría” excesiva. Sin embargo, la medicina convencional ha evolucionado bastante, sobre todo en los últimos 100 años, hasta convertirse en una disciplina basada en la evidencia (al menos, en buena parte).

La paradoja consiste en que la homeopatía es claramente un timo… y sin embargo funciona, en la medida en que el efecto placebo funciona. Para muchas personas esto puede ser razón suficiente para quedarse con ella. Por otra parte, la medicina alternativa está explotando un hueco clamoroso de la medicina convencional. Lo normal es que los médicos puedan dedicar muy poco tiempo a sus pacientes; además, suelen hacer énfasis en el aspecto más farmacológico del proceso (el médico receta y el fármaco cura). Es razonable pensar que un sistema que escuche más al paciente y le dé una atención personalizada podría utilizar el efecto placebo en toda su extensión.

La solución más pragmática consistiría en acudir al médico convencional y además (si uno se lo cree y le sobra el dinero) en ir al homeópata. Usted decide.

15 Octubre , 2009

Cómo aterrorizar a un bebé (manual conductista)

albert

Hace unas semanas recibí un comentario indignado y cuajado de insultos, acerca de un post mío sobre el ominoso periodo en el que los conductistas dominaban la Psicología (el post aquí). Puedo entender que a los  irreductibles les moleste que su particular credo haya perdido relevancia, lo que me resulta difícil de entender es que una persona que dice dedicarse a la Psicología tenga tan poco auto-control.

Conste que yo no afirmo que todos los experimentos de la Psicología conductista sean irrelevantes, sólo que los “cabecillas” de este movimiento (sobre todo Watson y Skinner) tenían la irritante costumbre de llevar sus conclusiones mucho más lejos de lo que permitía la evidencia experimental. Esto es un pecado grave para un científico y corresponde a otros científicos señalarlo (aunque éstos trabajen en campos totalmente diferentes). Peor aun, estos trabajos traslucen una notable falta de empatía entre los investigadores y los sujetos de la investigación, fueran éstos ratas, palomas o humanos.

Espoleado por el insultante mensaje (que naturalmente borré), vaya este post también dedicado al siniestro J.B. Watson  ¿Querías caldo…?

El “pequeño Albert” (en la imagen) era un hermoso bebé de algo más de un año. Aunque sabemos poco de este personaje, debió ser un bebé relativamente feliz y, en palabras del propio Watson “extremadamente flemático”. Al parecer, nada asustaba al pequeño Albert, ni una rata, ni un perro…nada. De hecho, Albert era hijo de una empleada de la prestigiosa Universidad John Hopkins, a la que pertenecía Watson. Por razones que ahora resultan difíciles de entender, éste decidió que la confiada actitud ante el mundo del bebé constituía un interesante objeto de estudio psicológico. Ni corto ni perezoso (y sin informar a su madre), el profesor Watson y su joven ayudante iniciaron un experimento cuyo objetivo era enseñar a Albert a tener miedo a las ratas.

El dispositivo experimental era simple (estímulo…respuesta…estímulo…respuesta). “Mira a la rata, Albert” decía la ayudante. Y en ese momento BAAAAAMMMM, Watson producía un ruido ensordecedor con un martillo. Tras una cuantas sesiones, los científicos observaron con satisfacción que el pequeño Albert lloraba ante la mera visión de la rata, sin necesidad del ruido. Un pequeño problema.Albert no sólo lloraba con la rata sino con otros muchos objetos que antes sólo le producían curiosidad. Lo que Watson y Rayner habían conseguido en realidad era aterrorizar al bebé.

Llegado a este punto, la idea era revertir el miedo a la rata inducido por lo psicólogos. Para ello, Watson tenía pensado ofrecerle caramelos a la vez que veía al animal. Si esto no funcionaba, el plan B consistía en “estimular sus zonas erógenas, incluso los genitales si fuera necesario” (¿se imaginan el pollo que se montaría en estos tiempos ante una cosa así?). Sin embargo, no se llegó a esta fase del experimento. La madre de Albert sospechó algó y se lo llevó, poniendo buen cuidado en que nadie supiera su dirección. Nadie ha vuelto a saber del pequeño Albert.

No cabe duda de que el experimento era éticamente cuestionable y científicamente dudoso (¿qué pretendían averiguar realmente?). Pero no desconecten, que ahora es cuando la historia se pone realmente interesante. Un tiempo después de este extraño episodio, la señora Watson descubrió que su marido estaba liado con su ayudante, Rayner, razón por la cual pidió y obtuvo el divorcio. Hasta ahora nada que se salga de lo normal, sin embargo, la historia es un pelín más escabrosa. Al parecer, Watson no sólo se acostaba con Rayner, sino que también la empleaba como sujeto de sus investigaciones, en asuntos tales como medir su pulso cardiaco durante el sexo. Según los rumores, lo que descubrió la señora Watson fue ¡el cuaderno de laboratorio secreto de su marido! Tal vez fue por esa razón por la que fue expulsado de la Universidad y cayó en desgracia ante la comunidad científica. Esta historia llegó a ser un objeto de un artículo de investigación en 2007, según el cual no hay evidencia sólida para confirmar o descartar los rumores.

RATBOX

Watson, J.B. & Rayner R. (1920) J. Exp. Pshychol. 3:1-14.

8 Octubre , 2009

¡Al fin libres!

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Me parece evidente que los humanos tomamos decisiones a diario y, de vez en cuando, tomamos decisiones realmente importantes para nuestra vida (y esas decisiones son, al menos en parte, conscientes) ¿Debería comprar un piso ahora? ¿Me cambio de trabajo? Con frecuencia este proceso es bastante penoso y torturado. Simulamos una y otra vez las posibles consecuencias de cada posible modo de acción. Sin duda, nuestro pasado, nuestro carácter, y la opinión de personas cercanas constituyen condicionantes fuertes, pero también es evidente que decidimos y ¡ay de aquel que no tome decisiones!

Curiosamente, los filósofos nos han dado la vara con el “problema del libre albedrío” durante siglos ¿existe?¿no existe?¿somos libres? Lo del libre albedrío puedo entenderlo en un contexto cristiano. Si Dios nos ha creado y es infinitamente sabio, Él sabe que (algunos) vamos a pecar y a condenarnos; dado que es  moralmente discutible crear criaturas para que vayan directamente al infierno ¿cómo puede ser Él al mismo tiempo infinitamente bondadoso? Entiendo que Tomás de Aquino se comiera el tarro ante una contradicción así. Los no-creyentes no tenemos ese problema.

Pero en los últimos 30 años han surgido unos extraños defensores del determinismo, que no son filósofos cristianos sino ¡neurobiólogos ateos! La cosa tiene su origen en un experimento realizado por Benjamin  Libet en 1983. El experimento transcurrió más o menos así: a un sujeto experimental (típicamente (¡ay!) un estudiante universitario) lo sentaron en una silla con el cráneo repleto de electrodos y le dijeron que moviera el dedo en el momento que él quisiera. El punto clave es que unas décimas antes de que el movimiento se produjera, los aparatos detectaban una señal. Puesto que la señal precedía a la decisión, Libet y sus colaboradores concluyeron que la propia decisión de mover el dedo no podía tomarla la consciencia, sino alguna parte del inconsciente.

Sin duda, el experimento es interesante ya que sabemos muy poco del proceso neurológico subyacente a la toma de decisiones. Pero lo que ha generado mucha controversia, y con razón, es su conclusión: la libertad no existe. Para empezar, no hay ninguna evidencia de que la señal que  precedía al movimiento (denominada RP) representara la decisión propiamente dicha. Podría ser una simple pre-alerta; para que mi cerebro tome una decisión tiene que “encenderse” alguna parte del mismo y al “encenderse” emite una señal, que es la que captaba Libet y colaboradores.

Sin embargo, disponemos ahora de nueva evidencia experimental que parece contradecir la interpretación de Libet. Jeff Miller y Judy Trevena, de la Universidad de Otago (Dunedin, Nueva Zelanda) decidieron repetir el experimento, pero añadiendo un pequeño matiz. Colocaron los electrodos en el cráneo del sujeto de experimentación y le pidieron que moviera un dedo; pero esta vez le dijeron que no tomara la decisión hasta oir un pitido. Si la interpretación de Libet era correcta, la señal debería ser mayor cuando se produjera la decisión del movimiento. En cambio, estos investigadores, encontraron que la RP era exactamente igual, independientemente de que hubiera movimiento o no. Miller y Trevena interpretan esta RP como una mera señal de que el cerebro está poniendo atención y no como un reflejo del acto mismo de tomar una decisión (Consciousness and Cognition, DOI:10.1016/j concog.2009.08.006).

Naturalmente, no todo el mundo está de acuerdo con esta nueva interpretación.Y hay bastantes más experimentos cuyos datos señalan en una u otra dirección, dependiendo de quién los interprete. Me temo que habrá polémica para rato.

Debo señalar que la cuestión que aquí se comenta no es exactamente una discusión puramente científica, desde el momento en que junta un experimento en neurobiología (Brain, vol 106. p623) con un concepto filosófico (libertad/libre albedrí0), el cual requeriría una definición más precisa para poderlo contrastar experimentalmente. Desde mi punto de vista, el hecho de que un agente (cualquiera de nosotros) sea capaz de anunciar a priori que va a realizar una acción (mover un dedo) y sea posible comprobar a posteriori que la acción se realiza (efectivamente, he movido el dedo), debería ser suficiente para garantizar el libre albedrío. Para mí esta es, de hecho, una buena definición de “libertad”.

Mi certeza de que podemos decidir algunas cosas (aunque la mayoría sean triviales) no quita que estudiar el fenómeno neurológico de toma de decisiones sea enormemente interesante. No sería raro que dicho proceso fuera en parte inconsciente; cuando uno toma una decisión no tiene ni idea de lo que ocurre dentro de su cabeza, pero de ahí no se deduce que la libertad no exista.Y para demostrarlo, me voy  a tomar ahora mismo un helado de chocolate (que no de vainilla) porque me da la gana.

Más info

PS Agradezco al profesor Francisco Rubia y a Alvaro Cortina y demás miembros de la tertulia Unamuno-Prim por las interesantes discusiones generadas sobre este tema los dos últimos martes

4 Octubre , 2009

Un biochip para combatir el cáncer

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Aunque solemos pensar que cada individuo constituye una unidad funcional, nosotros los seres multi-celulares seríamos mejor descritos como “una comunidad de células generalmente bien avenidas”. Para que la cosa funciones los intereses de las células individuales tienen que supeditarse al bien común del organismo entero, lo cual impone algunas restricciones. Obviamente, la multiplicación de las células tiene que estar severamente restringida o anulada en el estado adulto y de aquí surgen los problemas. Algunas veces, un tipo celular se salta los mecanismos de control e insiste en crecer. El resultado es serio: se llama cáncer.

Justamente, este carácter de conflicto interno es lo que hace tan difícil combatir esta enfermedad. En general, el sistema inmune está programado para reconocer y combatir invasiones de organismos externos. Esto no quiere decir que le resulte completamente imposible identificar y destruir los tumores; de hecho los científicos llevan tiempo discutiendo sobre el papel del sistema inmunológico en el desarrollo del cáncer. Pero en lo que están todos de acuerdo en que sería bueno echarle un manita en este aspecto. Y eso es lo que ha conseguido Omar Ali y sus colegas de la Universidad de Harvard: reprogramar al sistema de defensa para que identifique y destruya las células tumorales.

El primer protagonista de esta historia son una células inmunológicas denominas células dendríticas, las cuales tienen la función de “presentar antígenos”. En esencia, estas células cumplen la importante misión de “informar” a otro tipo de células de defensa, los linfocitos T “asesinos” (killer) a quién deben atacar. Una vez informados, los linfocitos asesinos proceden a cargarse a las células invasoras.

Estos científicos se propusieron re-programar a las células dendríticas para que reconocieran a las células tumorales. Para ello empezaron por obtener moléculas específicas de las células tumorales (que no aparezcan en las células normales). Después construyeron un implante de plástico en el cual las células dendríticas son “secuestradas” durante un breve intervalo y expuestas a un cóctel de moléculas.  Pero primero es necesario atraerlas al implante; para ello se empleó una sustancia denominada “factor estimulador de colonias de granulocito-macrófago” la cual tiene normalmente la función de atraer a las dendríticas. Allí quedan atrapadas en los poros del implante y son expuestas al oligonuleótido de citosina y guanosina, el cuales reconocido por las dendríticas como normalmente asociado a la infección. Al mismo tiempo, estas celúlas también están expuestas a las moléculas tumorales. Así se produce la reprogramación de las dendríticas. Cuando estas células son liberadas del implante, desencadenan el proceso que normalmente ocurre cuando se produce una infección. Pero está vez los linfocitos asesinos la emprenderán con el tumor. En teoría, podría funcionar.

Y en la práctica parece que también funciona. En un experimento realizado en ratones con cáncer de piel, el 90% de los individuos con implante sobrevivió y el 100% de los que no lo tenían estaban muertos al cabo de 25 días. Así mismo, se han obtenido resultados esperanzadores en ratones con gliomas  y cáncer de mama, aunque el método parece no ser efectivo frente al cáncer de pulmón. Los primeros ensayos clínicos en humanos están previstos para junio de 2010. El equipo de Harvard ha creado una compañía biotecnológica, InCytu, para explotar comercialmente estas técnicas (lo rudimentario de su página web indica que esta tecnología todavía no está madura). No obstante, hay esperanzas fundadas de que este método ayude a combatir el cáncer en un futuro próximo.

El trabajo aquí

PS, esta página no puede (ni debe) aconsejar sobre tratamientos oncológicos, ni tratamientos médicos de cualquier tipo.

18 Septiembre , 2009

El pico del tucán sirve para emitir calor

tucan

Aunque la mayoría de los europeos nunca hemos visto un tucán en libertad, todo el mundo tiene una imagen suya en la cabeza debido a su pico descomunal (érase un pájaro a un pico pegado…). Sin duda, el de mayor tamaño relativo de todas las especies de aves.

La pregunta obvia es para qué tiene ese pedazo de pico. Estar seguros de que algo en Biología cumple una función suele ser más difícil de lo que parece, excepto en casos obvios, pero éste está lejos de serlo.

Cuando se trata de explicar una características de los seres vivos aparentemente inútiles y pintorescas, los biólogos suelen echar mano de la selección sexual. En este caso, (como la cola del pavo real) se trataría de un ornamento (el problema es que este razonamiento puede llevarse demasiado lejos: cualquier cosa podría considerarse un ornamento; necesitamos pruebas).

También se ha sugerido, que  constituye una refinada herramienta para la alimentación.

Sin embargo, según un artículo reciente publicado en Science,  el pico de tucán podría servir para emitir calor, disminuyendo así la temperatura corporal del ave. En definitiva, se trataría de un radiador.

Los autores colocaron a una serie de ejemplares de Ramphastos toco en cámaras de temperatura controlada y comprobaron la capacidad del pico para emitir calor. Más aun, este ave parece ser capaz de modular el flujo de sangre a través de este órgano  según las circunstancias.

Naturalmente, el hecho de que el pico pudiera constituir un órgano de termo-regulación no impide que también pudiera servir para la alimentación o que esté sometido a selección sexual (aunque esto es algo más improbable ya que machos y hembras no se diferencian en el tamaño). Evidentemente, un pico sirve para muchas cosas.

Tattersall et al. 2009

10 Septiembre , 2009

El secreto de la “roja”

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¿A qué se debe el buen juego que está teniendo últimamente la selección española de fútbol? ¿Al espíritu de equipo? ¿A Vicente del Bosque? ¿Al hecho de que no juegue Raúl? Es posible que estos factores tengan algo que ver pero, según algunas investigaciones recientes, puede que la selección tenga un arma secreta; precisamente su camiseta …roja.

Pensarán que les estoy tomando el pelo, pero ahí están los datos, publicados en algunas de las mejores revistas científicas del planeta. La historia comenzó en 2004, cuando dos psicólogos evolucionistas (Rusell Hill y Robert Barton de la Universidad de Durham, UK) se propusieron estudiar la influencia de los colores (de la equipación) en algunos deportes de combate (boxeo, taekwondo, lucha libre, lucha grecorromana). En estos casos, el color de los protectores, rojo o azul, se sortea entre los dos contendientes inmediatamente antes del combate. Puesto que esta asignación es aleatoria, esperaríamos que el luchador de rojo gane en el 50% de los casos. Sin embargo, cuando estos investigadores analizaron los datos se encontraron que el de rojo ganó en un 55% de las veces; una desviación respecto a lo esperado  modesta pero estádisticamente significativa. Más interesante, en aquellos combates que se presentaban muy equilibrados, el porcentaje de victorias del luchador de rojo subió al 62%. Se diría que cuando la diferencia es grande, el color no supone una gran ventaja, pero cuando la cosa está reñida puede aportar una ayuda considerable  Nature vol 435, p 293.

¿Cómo explicar estos resultados? Es posible que los jueces tengan una preferencia por el rojo, tal vez debido a su mayor visibilidad. Pero también es posible que el color influya intimidando al oponente (de azul). Hay indicios para creer que el color rojo se asocia en la Naturaleza  a una idea de “peligro” y “dominancia”. El famoso etólogo Niko Tinbergen observó hace varias décadas que cuando una furgoneta de correos (ya han adividinado de qué color) aparcaba frente a su ventana, los peces gasterósteos de su acuario adoptaban inmediatamente una posición defensiva. Entre los machos de mandril, el color rojo está correlacionado con la testosterona y la dominancia, de modo que actúa a modo de semáforo. Las peleas entre mandriles son cosa seria, así que puede pensarse que el “semáforo” resulta útil.

Pero volviendo al deporte, los efectos positivos de la camiseta roja  tembién han sido documentados en el propio fútbol. Un estudio realizado en la liga inglesa mostró que los equipos que tenían este color en la primer equipación sumaron más puntos en casa que los equipos con otros colores Journal of Sports Sciences, vol 26 p 577. Algo habrá.

Aunque parece claro que el color puede influir en la forma en que percibimos las cosas, el significado del color  puede depender fuertemente del contexto. En situaciones de lucha puede que se asocie con la “dominancia”, pero en otras condiciones significa” sexo” (como saben bien los dueños de los clubes de carretera). En un estudio se mostró a un panel de voluntarios fotografías de mujeres sobre fondo rojo o blanco; los voluntarios manifestaron que las de fondo rojo eran más atractivas (a pesar de que para controlar el experimento las mismas modelos aparecían en ambos fondos). Así mismo, ante fotografías de mujeres vestidas de rojo u otros colores, se les pidió que estimasen la probabilidad de pedir una cita a la modelo concreta; de nuevo, el color del vestido resultó tener una influencia considerable Journal of Personality and Social Psychology, vol 95, p1150.

En definitiva, es muy posible que el color rojo tenga alguna influencia en el deporte, pero también es cierto que la selección española de fútbol ha estado muchos años jugando con ese color y con resultados decepcionantes, así que, la “roja” debe tener algún otro secreto, después de todo.

Más info: Elkan, D. (2009) “Winners wear red”. New Scientist 203:42-45.

7 Septiembre , 2009

El Mundo en cifras

Una imagen vale más que mil palabras ¿no? Cuando se trata de representar datos, suele ser mejor emplear figuras que áridas tablas. Las figuras permiten una representación más intuitiva de los datos, lo que hace más fácil asimilarlos y recordarlos.

Esto es exactamente lo que han intentado hacer (con éxito, en mi opinión) Daniel Dorling, Mark Newman y Anna Barford, autores de Mapping the Atlas of the real World, Thames & Hudson, 2008.

El pdf adjunto contiene un mapa normal del mundo, en el cual el tamaño de cada país es proporcional a su superficie. Esto puede parecer obvio pero no lo es tanto, ya que no ocurre con algunos tipos de mapas empleados con frecuencia (p.e. la proyección Mercator).

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En el siguiente pdf se representa la población total del mundo en 2002. El área correspondiente a cada país es proporcional a su población. Aunque el aspecto es un poco raro, se puede reconocer el contorno de la mayoría de los países, aunque el tamaño haya cambiado respecto al mapa anterior. Por ejemplo, Japón se ve muy grande porque su población es muy numerosa con respecto a su territorio. En cambio, Australia, prácticamente ha desaparecido.

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Una vez que nos hemos familiarizado con este esquema, los mapas nos dan una idea intuitiva y precisa del “lugar en el mundo” que ocupa cada país. En problema es que cuando los valores son muy pequeños, los países quedan reducidos a una delgada  línea o prácticamente a un punto, por lo que resulta difícil reconocerlos.

El siguiente pdf muestra la riqueza total ajustada. El tamaño de los países es proporcional al Producto Nacional Bruto per capita  ajustado al nivel de precios de cada país (purchase parity power) multiplicado por el número de habitantes. El ajuste nos permite tener en cuenta que si uno tiene una renta anual de 50.000 € en Tokyo es considerablemente más pobre que otro con la misma renta en, digamos, Bulgaria. Obviamente, USA, Europa Occidental y Japón aparecen enormes. Puede observarse que el tamaño de Alemania es  superior al de todo Africa.

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El siguiente mapa representa la otra cara de la moneda: la pobreza absoluta, contabilizada a través del número de personas que viven en cada país con menos de 1$ al día. Nada menos que el 17% de la población mundial se encuentra en esa situación y el 43% vive con menos de 2$ al día. Con con esa cantidad las necesidades básicas (comida, refugio, agua) son muy difíciles de cubrir, y las medicinas, ropas o libros escolares constituyen lujos inalcanzables.

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Más info en: www.worldmapper.org

3 Septiembre , 2009

Matanza de Atocha: el DNA dice que no fue ETA

atocha

Me ha parecido curioso que los medios españoles no hayan comentado este artículo publicado en PLoS acerca de la infausta “matanza” de Atocha. En cualquier caso, no es mi intención rescatar la rocambolesca polémica en la que nos vimos inmersos durante meses, sino comentar una importante  aplicación forense de la Biología Molecular. El artículo en cuestión presenta nuevas pruebas que indican que los autores del atentado eran de origen magrebí.

Justamente, lo novedoso del método es la capacidad de discriminar el origen étnico a partir de muestras biológicas. Sin duda,  un tema espinoso y puede ser polémico en el futuro. Con esta técnica los investigadores podrían deducir algunas características de los sospechosos, aunque no fuera posible identificarlos individualmente. En este caso, la característica que se consideraba relevante era el origen geográfico. En otros casos, lo que podría importar si el sospechoso es pelirrojo o tiene los ojos verdes.

En general, los métodos que se emplean para determinar el ancestro de un individuo se basan en marcadores del DNA mitocondrial o del cromosoma Y, pero aquí los investigadores tenían que afinar un poco más, ya que ha existido intercambio genético entre España y el Norte de Africa en los últimos siglos de magnitud no despreciable. El método, puesto a punto por un laboratorio de la Universidad de Santiago de Compostela, se denomina ” ancestry-informative-marker single nucleotide polymorphism (AIM-SNP)” y para llevarlo a cabo ha sido necesario emplear tanto herramientas de Biología Molecular como de Biología Computacional. Esto es cada vez más frecuente. La Biología no será una ciencia exacta pero cada vez es más dependiente de la Estadística y la Informática.

En primer lugar, los científicos investigaron 34 SNPs, es decir, puntos de la secuencia de DNA donde es frecuente que se presente variación en una sola base. Las muestras a analizar tenían orígenes diversos, como por ejemplo, restos de un cepillo de dientes encontrado en la casa de Leganés, que los análisis convencionales no habían logrado emparejar con el DNA de ningún sospechoso. Pero hacía falta un grupo de control y para ello se tomaron muestras de individuos procedentes de España y de Marruecos, cuya ascendencia no tuviera dudas. Los donantes (anónimos) fueron informados de los objetivos de la investigación.

Estos últimos datos se introdujeron en un “clasificador bayesiano”, un método estadístico inteligente que, como su nombre indica sirve para clasificar cosas. Aunque no sean demasiado conocidos por el gran público, los métodos de clasificación tienen múltiples utilidades. Un ejemplo, supongamos que  el Servicio de Estudios de un banco quiere construir un “clasificador” que le permita predecir qué clientes tienen mayor probabilidad de ser morosos. Para ello necesita la mayor cantidad de posible de datos históricos acerca de clientes que han pagado puntualmente y de aquellos que no lo han hecho. El sistema emplea estos datos para construir una fórmula de clasificación, que empleará sobre los aplicantes a créditos nuevos. Algunos factores (p.e. el hecho de tener un trabajo fijo) son obvios, pero otros no tanto. Una compañía europea descubrió hace algunos años que las personas que poseen un coche de color rojo tienen una probabilidad más alta de ser morosos en créditos hipotecarios  (no me pregunten por qué). El problema es que a usted le podrían denegar un crédito por la absurda razón de que su coche sea de este color. La polémica está servida.

En el caso que nos ocupa, los datos que se introdujeron en el sistema eran los SNPs procedentes de estos individuos “control” de ascendencia conocida (España/Marruecos). Con este “conjunto de entrenamiento” la máquina construyó una fórmula que permitiría asignar la ascendencia de los individuos cuyas muestras  procedían de los atentados. La fórmula debe “validarse” empleando un subconjunto de los datos del grupo de control que no se usaron para construirla. Pasado este punto, y comprobado que la fórmula funcionaba correctamente, se introdujeron en el clasificador los datos de las muestras del atentado… y se apretó la tecla.

El clasificador contestó que de las 7 muestras, 4 eran claramente de origen norteafricano y las otras probablemente también, aunque el origen europeo o mixto no puede descartarse totalmente.

Phillips et al. 2009

PS Los comentartios son bienvenidos, pero por favor, no vamos a volver a la la discusión cansina sobre si fue ETA o no.

31 Agosto , 2009

Humancé: híbrido de humano y chimpancé

humance

La mañana del 28 de febrero de 1927, el científico ruso Ilya Ivanovich Ivanov se encontraba en la estación experimental de Kindia, en la Guinea francesa (hoy República de Guinea) con una importante misión que le había encomendado el propio Stalin: crear el primer híbrido entre humano y chimpancé.

Probablemente no se encontraba de muy buen humor. Ivanov era un científico de reconocido prestigio. Su laboratorio había sido pionero en la puesta a punto de diversos de métodos de inseminación artificial y había logrado crear animales híbridos de cebra y caballo (entre otros éxitos), cosa que se creía imposible entonces. Y sin embargo, esos estúpidos funcionarios franceses le estaban poniendo las cosas difíciles. Tenía que actuar de tapadillo, como si fuera un criminal y si descubrían sus verdaderas intenciones podría tener un problema serio. Por otra parte, si no conseguía llevar a cabo su misión, las cosas también podían ponerse muy mal cuando volviera a Rusia. Stalin no tenía fama de ser muy comprensivo con los que fracasaban.

En esta tesitura, el doctor Ivanov se enjuagó el sudor, echó una mirada de reojo y procedió a insertar un instrumento metálico diseñado por él mismo, en la vagina de una de las dos hembras de chimpancé que habían sido capturadas y transportadas bajo su supervisión. Debe señalarse que el esperma (humano) no era suyo, sino de un donante no identificado. Ilya tenía que trabajar deprisa y en condiciones que no eran las ideales. Los dos intentos de inseminación fracasaron. Meses después volvió a intentarlo con otra hembra distinta. De nuevo, fracaso.

¿Por qué querría Stalin crear un híbrido de humano y chimpancé? Obviamente, es imposible saberlo. Las malas lenguas aseguran que su intención era crear una raza de super-guerreros: feroces en la guerra y obedientes en la paz (lo que le evitaría, supuestamente, tener que recurrir a las deportaciones masivas y a los campos de concentración). Según otra teoría (igualmente infundada), la creación de tal híbrido tendría un valor simbólico: mostrar los avances de la Biología soviética y fastidiar a los occidentales de orientación religiosa y, muy particularmente, al Papa.

Fracasado el primer intento, Ivanov no se dio por vencido: tenía un plan B. De vuelta en Rusia se dispuso a intentar el cruce recíproco, inseminar a una mujer con semen de un simio. Sorprendentemente, no le resultó difícil encontrar una voluntaria, a pesar de que ésta fue informada de la naturaleza del experimento y de las severas medidas de aislamiento a las que tendría que someterse. Faltaba el donante. En este caso, se trató de un orangután llamado “Tarzán”. Para bien o para mal, el experimento tuvo que suspenderse por la inesperada muerte de Tarzán debido a una fulminante hemorragia cerebral. Podemos estar seguros de que Ivanov, un hombre muy persistente, hubiera seguido intentándolo. Sin embargo, Ilya cayó en desgracia y fue detenido y condenado al exilio en Kazajstán. Murió un año después.

 Pero los experimentos de Ivanov, aunque éticamente cuestionables, plantean una interesante pregunta: ¿sería posible? Sin poder estar absolutamente seguros, la respuesta es –en principio- sí. La cercanía genética entre humanos y chimpancés es muy alta. La secuencia de los genes de estas dos especies tiene (en promedio) una similitud del 98% . Los caballos y los burros se cruzan con facilidad y aunque no sé exactamente cuál diferencia genética entre estas dos, no creo que sea muy diferente del 98% anterior. En cualquier caso, nadie sabe cuál es el “umbral” de diferencia a partir del cual la hibridación es imposible. Esta no es una ciencia exacta.

 Suele citarse el hecho de que existe una diferencia en el número de cromosomas entre el hombre (46) y en el chimpancé (48), por lo que probablemente el híbrido no sería fértil. No obstante, esto no representa una barrera absoluta. Además, el cromosoma 2 humano deriva de una fusión de dos cromosomas que no se produjo en el linaje del chimpancé. Por ello, es posible que los dos cromosomas correspondientes del chimpancé (2a y 2b) pudieran aparearse durante la meiosis con el cromosoma 2 humano, lo que resolvería el problema (o al menos lo paliaría). Otra “solución” consistiría en la duplicación del genoma completo del híbrido, dando lugar a un alo-poliploide genéticamente estable. Naturalmente, todo esto es una mera posibilidad.

 Otra pregunta, igualmente interesante, es si sería ético crear a este híbrido. Muchas personas piensan no sólo que no sería ético, sino que podría calificarse de acto abominable. La hostilidad a este tipo de experimentos suele ir de la mano de las ideas religiosas. La tradición filosófica judeo-cristiana ha tendido a exagerar las diferencias entre los humanos y el resto de las especies, en línea con la creencia de que los humanos tienen alma y los otros animales no. Por otra parte, la superación de la barrera de especie por métodos artificiales es algo que siempre ha generado mucha hostilidad entre los cristianos.

En cambio, algunos grupos relacionados con el activismo pro-animal contemplan esta ida (la del híbrido) con cierto entusiasmo. La mera existencia del humancé pondría de manifiesto la fragilidad de las barreras de especie y forzaría a los gobiernos a obrar en consecuencia ¿Qué derechos tendría el humancé? Las autoridades se verían obligadas a legislarlos.

Desde mi punto de vista (materialista/naturalista/utilitarista) no creo que la creación del humancé fuera una buena idea, aunque no por las mismas razones que los grupos religiosos. En el caso de que fuera posible, nadie podría garantizar al humancé una buena vida ¿Tendría que vivir confinado? ¿Sufriría discriminación? ¿Podría recibir tratamiento médico adecuado? ¿Estarían los bancos dispuestos a concederle una tarjeta de crédito?

Aunque no existe constancia de que el híbrido sea posible, el humancé no ha dejado nunca de aparecer en las cabeceras de los tabloides, junto con “Big Foot” y las consabidas apariciones de Elvis, así que –de momento- tendremos que dejarlo en el reino de los seres imaginarios. Pero, ¿se imaginan al primer humancé, Kalashnikov al hombro (proporcionado por los activistas de PETA *), defendiendo a las últimas poblaciones de chimpancés en la reserva de Gombe?

¡Menuda película harían en Holywood!

 

* Personas por la Ética en el Trato de los Animales

Boese, A. (2009). “Elephants on acid and other bizarre experiments”.p. 15-18. Pan Macmillan.

Rossiianov, K. (2002). “Beyond species: Ilya Ivanov and his experiments on cross-breeding humans with anthropoid apes” Science in Context 15:277-316.

5 Julio , 2009

Fin de temporada

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Aunque los años empiecen en enero, a efectos prácticos (en zonas templadas), el año acaba cuando empieza el verano, se recoge la cosecha , el curso termina y las series de televisión echan el cerrojazo. Así pues, este blog estará cerrado hasta septiembre. A parte de vacaciones, necesito concentrarme en otro proyecto y re-organizarme para la próxima temporada.

Ha sido un curso intenso en este blog. Las cerca de 150 entradas han recibido unas 220.000 visitas y, más importante aun, el número de visitantes “habituales” superó los 27.000. Aunque nunca le he dado demasiada importancia a las cifras, cada vez estoy más convencido de que internet es un medio excelente para tratar temas relacionados con la ciencia.

Volveremos en septiembre con más de lo mismo y (espero) con algunas ideas nuevas. Tengan un feliz verano (o invierno).

2 Julio , 2009

El amante impasible

topi

Este macho de “topi”, una especie de antílope africano, tiene una curiosa técnica de seducción. Se limita a permanecer en la cima de su termitero, como si fuera un quietista callejero. Su conducta no es tan pasiva como pudiera parecer; el macho tiene que defender su territorio frente a otros machos.

Al igual que en el negocio inmobiliario, la localización es absolutamente crucial. Las peleas por lograr un montículo bien situado son encarnizadas y por una buena razón. Las hembras tienden a aparearse con el macho que está situado en el centro de la zona, porque “saben” que es el más fuerte y “saben” que así obtendrán buenos genes para su descendencia (evidentemente, las hembras no lo saben, pero eso no cambia las cosas).

Ellas buscan…comparan…y se quedan con lo mejor.

30 Junio , 2009

Concierto para flauta y pedruscos

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De acuerdo. Es un chiste fácil. No sabemos nada del tipo de música que se hacía en la Prehistoria, aunque el hecho de que todas las sociedades tengan algún tipo de actividad musical nos permite suponer que algo tocarían ¿golpeando piedras o maderas? seguramente. Pero el reciente hallazgo de una auténtica flauta de hueso (en la foto), datada entre 35.000-40.000 BP  nos indica que las habilidades musicales de nuestros antepasados debieron ser más sofisticadas.

El objeto en cuestión fue construido con un hueso de buitre y tiene cuatro agujeros delicadamente realizados, así como un quinto agujero incompleto. Procede del yacimiento de Hohle Fels y fue encontrado cerca de una estatuilla femenina de exagerados atributos, a la que dedicamos un post no hace mucho (El origen de la pornografía).

Otras flautas de hueso has sido datadas entre 19.000 y 30.000 años, por lo que el instrumento de Hohle Fels obliga a adelantar la fecha de este invento en más de 10.000 años. Pertenece a la cultura auriñaciense, que corresponde con la entrada de los primeros humanos modernos en Europa. Se ha encontrado un artefacto de mayor antigüedad que podría haber sido construido por los neanderthales, pero esta afirmación es muy controvertida (las incisiones de esta “flauta” parecen deberse a los colmillos de un carnívoro).

La noticia ha circulado por internet y el artículo aparecerá en la revista Nature próximamente.

La coincidencia de la escultura “pornográfica” y la flauta es sugestiva ¿Acaso los virtuosos de la Prehistoria tendrían tanto éxito con el sexo opuesto como las estrellas de rock?

Post dedicado a Pablo J. Vayón, gran musicólogo, cuyo blog (El martillo sin sueño) sigo con devoción.

28 Junio , 2009

Ingeniero=¿terrorista?

terroingeniero

Si algo admiro de la cultura anglosajona es la tendencia al abordaje experimental de cualquier problema, aunque los resultados no siempre sean totalmente satisfactorios. Puede que este sea el caso del artículo (aquí) publicado por dos miembros del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Oxford, el cual concluye que los ingenieros tienen una tendencia bastante mal alta que otros profesionales a unirse a grupos terroristas islámicos.

Ustedes juzgarán hasta qué puntos las conclusiones son válidas, pero antes de nada debo mencionar que el citado artículo no ha pasado por un proceso de “peer review” y se basa en fuentes de información no totalmente fiables, como informes de administraciones, “working papers”,  diversos sitios de internet… en definitiva, no se trata de un trabajo “científico” en el sentido estricto.

Los autores, Diego Gambetta y Stefen Hertog, decidieron investigar la pregunta: ¿qué clase de persona se convierte en terrorista? Para ello investigaron la formación académica de una muestra de 404 terroristas islámicos procedentes de diversos países. De entre los que tenían una carrera universitaria, el 44% eran ingenieros. El siguiente grupo (19%) habían cursado “Estudios Islámicos” (una carrera coherente en este caso). Muy lejos quedaba Medicina (8%) y Economía (7%).

Dado que este “patrón” parece repetirse en países y grupos diversos, los autores se preguntan si existe alguna relación entre el hecho de estudiar ingeniería y el acabar militando en una de estas cédulas. El caso es que la pregunta resulta pertinente, ya que la frecuencia de ingenieros resultó ser entre 3 y 4 veces más alta que en otras profesiones, a pesar de que -en mi opinión- los datos son insuficientes y las fuentes poco rigurosas.

La hipótesis favorita de los autores es que el tipo de personalidad que te lleva a elegir este tipo de estudios también puede favorecer la tendencia a las “soluciones radicales”. Una baja tolerancia hacia la ambigüedad y la creencia de que la sociedad podría funcionar como un mecanismo, podrían contribuir a este fenómeno. Por supuesto, no deberían excluirse otras posibilidades. Tal vez los estudiantes de ingeniería procedan de familias humildes (en países islámicos) y por ello, con un mayor nivel de frustración. O tal vez, los que se encargan del reclutamiento “prefieran” ingenieros porque suelen ser inteligentes, pragmáticos y versátiles (esto último me  dijo de los ingenieros un director de recursos humanos, que no se dedicaba a reclutar terroristas sino ejecutivos).

Bueno, si los ingenieros tuvieran una “predisposición al mal”, ésta debería aparecer también en países no-islámicos. Cuando los autores investigaron al colectivo de ingenieros de Estados Unidos encontraron que los profesores de esta disciplina tenían una frecuencia siete veces superior a la media de ser fundamentalistas religiosos y de extrema derecha. Ignoro si hay algún estudio similar en España (pero no me extrañaría).

En definitiva, la relación entre terrorismo y estudios de ingeniería no parece muy firme ni está basada en datos demasiado sólidos. Sin embargo, la relación entre ingeniería y (formas moderadas de autismo) sí parece tenerla (Baron-Cohen et al. 1997; 1998).

Curioso ¿no?

Baron-Cohen, Simon, Sally Wheelwright, Carol Stott, et. al.1997. ‘Is there a Link between Engineering and Autism?’, Autism, 1: 153-163
Baron-Cohen, Simon, Patrick Bolton, Sally Wheelwright, et al. 1998. ‘Autism Occurs more often in Families of Physicists, Engineers, and Mathematicians’, Autism, 2: 296-
301

25 Junio , 2009

¿Quién sabe contar?

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Es evidente que uno de los conceptos esenciales de las matemáticas es el de “número”; no obstante, éste resulta muy difícil de definir. La mayoría de los libros de texto soslaya esta cuestión o admite que se trata de un concepto “intuitivo” y que no precisa de definición, ya que resulta “evidente por sí mismo”. Por cierto, la definición que a mí me dieron en el bachillerato (lo que tienen en común dos conjuntos coordinables) es completamente falaz (conjuntos coordinables son aquellos que tienen el mismo número de elementos).

Es posible que los matemáticos consideren así zanjada la cuestión, pero para los psicólogos evolucionistas (y los biólogos en general), admitir que el concepto sea intuitivo es tan sólo el comienzo de la historia ¿compartimos con otras especies este capacidad? ¿tiene valor adaptativo? Curiosamente, en las últimas semanas se han publicado varios trabajos relativos a esta cuestión  ¿quién sabe contar?

Uno.- Los peces. Las hembras del pez mosquito son capaces de contar (dentro de ciertos límites) el número de colegas que nadan a su alrededor, de acuerdo con un trabajo que se publicará próximamente en la revista Cognition. Según los autores del trabajo, para estos animales el tamaño del banco es un factor de protección, de aquí que hayan aprendido a seleccionar el grupo de compañeros exclusivamente en función de su tamaño numérico. En los experimentos, prefirieron los grupos de tres individuos frente a los de dos, y a los de ocho frente a cuatro.

Dos.-Las abejas. En este caso, los experimentadores entrenaron a un grupo de abejas haciéndolas pasar por un túnel, en cuya salida había una señal dibujada, p.e. dos puntos azules. De ahí pasaban a una cámara con dos posibles salidas, si escogían la que tenía la misma marca que la de la entrada ¡bingo! recibían un premio. Pueden contar hasta 3.  Gross et al., PLoS ONE .

Tres.- Los bebés humanos. Veronique Izard y sus colaboradores mostraron a una serie de bebés de 4 días de edad secuencias con un cierto número de formas en una pantalla; a la vez eran expuestos a un número de sílabas habladas. Cuando ambos números coincidían, los bebés mantuvieron la mirada en la pantalla un tiempo significativamente más largo que en el caso contrario (Izard at al., PNAS).

Cuatro.- !Los pollitos recién nacidos! pueden distinguir conjuntos de dos o de tres objetos. Incluso son capaces de percibir operaciones simples de aritmética (Rugani et al., Proceeding of the Royal Society B).

Cinco.- ¡¡Las bacterias!! Aunque no se trata de bacterias normales, sino de cepas modificadas mediante ingeniería genética, en las cuales  se ha introducido un circuito genético que les permite “contar” hasta 3 pulsos de azúcar. Al tercero, la bacteria produce una proteína fluorescente, mostrando a los investigadores que ha realizado correctamente la operación. Estas cepas con un contador incorporado podrían ayudar a la monitorización de toxinas en el medio (Friedland et al., Science).

También se han descrito habilidades numéricas en chimpancés, delfines, ratas, salamandras e incluso alumnos de la LOGSE.


24 Junio , 2009

Ya están aquiiiiiii

poltergeist

Por si a alguien le cabía alguna duda, los creacionistas están aquiiii

Hay tantas pruebas en favor de la Evolución que no creo que merezca la pena repetirlas en este blog

23 Junio , 2009

Out of Catalonia

anoiapithecus

Hoy día, la mayoría de los paleontólogos acepta la denominada hipótesis “out of Africa”, según la cual nuestros ancestros evolucionaron en Africa desde hace (al menos) 6 millones de años y nuestros antecesores directos (los primeros sapiens) salieron de este continente hace tan sólo 60,000 años. Sin embargo, es posible que nuestros antecesores lejanos, muy anteriores a los australopithecus procedieran de Eurasia, más concretamente de Cataluña.

Al menos eso creen los autores de un artículo publicado recientemente en PNAS por Moyà-Solà del Institut Català de Paleontologia (ICP) y colaboradores de diversas instituciones. Esta hipótesis se basa en un fósil de unos 12 millones de años antigüedad, al que se le ha dado el nombre de Anoiapithecus brevirostris, y del que sólo se encontrado algunos fragmentos de mandíbula, dientes y huesos faciales. Los restos han sido encontrados en la comarca barcelonesa de l’Anoia.

Este nuevo escenario “out of Catalonia” será probablemente controvertido. El problema no es la existencia de antecesores humanos en el Mioceno eurasiático, sino el hecho de concluir que éstos emigraron de Eurasia a Africa. Es cierto que tales fósiles no se han encontrado en el continente africano, pero también es cierto que la “densidad de excavaciones” en Europa es mucho mayor, lo cual introduce un sesgo.

El tiempo y los datos dirán

Un resumen del trabajo aquí

21 Junio , 2009

Movimiento perpetuo

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Uno de los pasatiempos históricos de los físicos ha sido el llamado “móvil perpetuo de primera especie”, esto es, un artilugio que una vez puesto en marcha pudiera seguir funcionando eternamente. Naturalmente, esto viola el Primer Principio de la Termodinámica, una ley que ha sido contrastada experimentalmente miles de veces. La imposibilidad de este artilugio no ha impedido que proliferen diseños encaminados a este fin, la mayor parte en broma, como esta copa de auto-llenado.

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Pues bien, el ingenio que aparece en la foto superior no es un móvil perpetuo,  pero se parece bastante. Se trata de un avión que funciona con energía solar obtenida en las placas que lleva en sus alas. Dado que si subimos a suficiente altura siempre hace sol, este avión podría volar indefinidamente sin tener que bajar a repostar.

Por supuesto, hay alguna limitación adicional. Por ejemplo ¿qué pasa cuando se hace de noche? En principio, puede almacenar suficiente energía de día para seguir volando hasta el día siguiente, aunque si las condiciones meteorológicas se ponen difíciles durante la noche podría quedarse sin batería.

La siguiente limitación es el factor humano. El único piloto que puede viajar en la cabina tiene que dormir de vez en cuando y -cabe suponer- acabará hartándose de volar y decidirá aterrizar en alguna parte.

Por último, el avión ha sido probado sólo en simulaciones de ordenador, de manera que todavía no se conocen sus verdaderas limitaciones.

Con todo, hay que reconocer que la idea es muy atractiva y que implica llevar la tecnología al extremo. Increíblemente, el motor eléctrico que emplea tiene una potencia similar al de una motocicleta y aun así es capaz de despegar por sí mismo y volar a la modesta velocidad de 70 Km/h, sin gastar energía no-renovable ni añadir un gramo de CO2 a la atmósfera. En contraste, un avión comercial normal carga 80 Tm de fuel, cada una de las cuales supone 3.2 Tm de CO2.

El primer vuelo está previsto para finales del 2009 y si todo va bien se construirá otro prototipo bi-plaza, con el que los pilotos  Bertrand Piccard Y André Borschberg planean atravesar el Atlántico.

No parece fácil que este invento vaya a tener aplicación en la aviación comercial, al menos de momento.

¿Para cuándo el avión híbrido solar-pedales?

19 Junio , 2009

Informe censurado sobre los riesgos de la cocaína

La verdad es que no me considero una persona “conspiracionista” en absoluto, y suelo ser muy crítico con aquellos que asumen (sin pruebas) que prácticamente todo puede explicarse por una conspiración de la CIA, las multinacionales, el Vaticano u otros “sempiternos malvados”. Sin embargo, esto no quiere decir que las conspiraciones (o los malos) no existan. Que estés paranoico no significa necesariamente que no te persigan.

Así pues, me complace comentar una noticia leída en el diario The Guardian, acerca de un informe de la Organización Mundial de la Salud y que lleva censurado desde el año 1995. El informe en cuestión constituye probablemente el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre los efectos del uso de la cocaína en la población. Como es predecible, sus conclusiones son extraordinariamente críticas con le política anti-droga de muchos países y, muy particularmente, la de Estados Unidos. Según The Guardian, los representantes de USA amenazaron con retirar toda la financiación de este país a la OMS si se publicaba. Afortunadamente, ha habido una filtración y el texto puede leerse aquí.

La polémica es muy vieja y, como en tantos otros casos, conlleva un choque entre “valores morales” y “evidencia empírica”. Así que, lo primero para abordar el tema con honradez es hablar de valores. En este blog no creemos que el uso recreativo de drogas se moralmente malo en sí mismo; por tanto, el “mal” de las drogas depende exclusivamente de los daños que éstas ocasionen en la salud de los consumidores. Consecuentemente, las políticas anti-droga deberían estar dirigidas a minimizar este daño; eliminar el consumo no debería ser un objetivo en sí mismo.

Naturalmente, hay personas que no están de acuerdo con este punto de vista y pueden pensar que el consumo de drogas constituye una aberración moral que debe ser evitada a toda costa. Tienen derecho a pensar así; a lo que no tienen derecho es a falsear, manipular u ocultar información experimental relativa a los efectos de la droga sobre la salud. Y eso es exactamente lo que hicieron en su día los representantes estadounidenses de la OMS.

Es evidente que el uso de drogas supone riesgos serios para la salud (aunque la cuantificación de estos riesgos requiere un trabajo experimental minucioso y libre de sesgos). Tabaco y alcohol, para empezar, constituyen una de las principales causas de muerte evitable. Sin embargo, también hay muchas pruebas de que los efectos de la criminalización de las drogas (criminalidad, adulteración química, infecciones microbiológicas, marginalización del consumidor, etc…) son más perniciosos que los efectos de las sustancias en sí mismas. El gran problema es que un cambio en la política en este sentido tendría que estar consensuado entre todos (o la mayoría) de los países. A nadie se les escapa que si un país individual decidiera por su cuenta despenalizar las drogas se vería en serios problemas (p.e. ¿qué le pasaría a Colombia?). Se trata de un problema global en mundo globalizado. Las reformas radicales que serían necesarias en este ámbito tendrían que estar lideradas (al menos) por USA y la Unión Europea.

Obama, Barroso…hagan algo.

Efectivamente, el sitio ha sido hackeado y unos tipos de negro con gafas oscuras me siguen a todas partes. Por suerte guardé una copia del pdf y he podido colgarla.

AAAAAAAGGGHHHH!!!

iNFORME CENSURADO OMS

17 Junio , 2009

Desastre en Lascaux

lascaux

Constituyen una de las primeras obras de Arte (con mayúscula) conocidas, han sobrevivido más de 16.000 años y están a punto de perderse definitivamente. Se trata de las super-famosas pinturas rupestres de Lascaux (Francia).

Los culpables directos son diversos microorganismos que habitan (hoy día) en la cueva y que proceden en su mayor parte de los fluidos corporales de los visitantes. La responsabilidad civil de esta situación corresponde a los conservadores de la cueva, según un artículo reciente publicado en la revista Naturwissenshaften (premio si lo pronuncia bien a la primera) El resumen aquí

Según los autores, el “manejo” de la cueva ha sido un catálogo de despropósitos. Las bacterias empezarona llegar en los años 40, con las miriadas de visitantes que entraban a diario. El empleo de aire acondicionado y las nuevas condiciones de iluminación modificaron la mricrobiota de la cueva de forma radical, según Cesareo-Saiz Jiménez del Instituto Nacional de Agrobiología y Recursos Naturales de Sevilla, y responsable del trabajo.

En 2001 hizo su aparición un hongo Fusarium solani, famoso por ser una importante plaga del cultivo de patatas. Entre 2001 y 2004 se aplicó fungicida “a carros” para combatir el hongo, lo que no hizo sino empeorar las cosas. Los científicos están ahora estudiando la posibilidad de emplear agua oxigenada para eliminar la materia orgánica de la que se alimentan hongos y bacterias.

¿La solución más práctica? Cerrar la cueva al públic0 y hacer una réplica exacta en una cueva cercana.

Sí, ya sé. No es lo mismo.

15 Junio , 2009

Grasa de la buena

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Tejido adiposo marrón (en negro) tal como aparece en un PET-CT scan realizado en condiciones de frío (derecha) o a temperatura ambiente (izquierda).

Recuerdo bien la historia de la “grasa parda” de los libros de texto de Bioquímica.  Para los que no hayan tenido el placer de cursar esta asignatura, valga este pequeño resumen. En los mamíferos existen dos tipos básicos de tejido adiposo, el blanco (normal) y el marrón. La diferencia fundamental está en que el primero simplemente acumula grasas y el segundo las quema para producir calor. Las células del tejido marrón, además de acumular grasa, tienen una gran abundancia de mitocondrias que funcionan a modo de pequeñas estufas. En el metabolismo normal, la oxidación delas grasas permite obtener energía química en forma de ATP, pero en este tejido existe una proteína llamada “termogenina” que desacopla la producción de ATP con oxidación. El resultado es que las grasas se “queman sin más” y la energía acaba convirtiéndose en calor, lo cual es precisamente la función de este tejido.

Según los libros, esta especie de “manta térmica” está presente en los bebés humanos y en algunas especies de mamíferos en estado adulto, pero -categóricamente- no en los humanos adultos. Esta actividad parece ser importante para supervivencia de los mamíferos recién nacidos, muchos de los cuales carecen de pelo. Al parecer, los osos polares adultos emplean este sistema para sobrevivir en el Ártico en vez de hibernar.

Pues bien, parece que habrá que cambiar todos los libros de texto, de acuerdo con un artículo publicado en abril en el New England Journal of Medicine (el resumen aquí).

En estudios previos se habían examinado los escáner (PET-CT) de unos 2000 individuos, por razones que nada tenían que ver con la grasa parda, pero encontraron que este tejido estaba presente en un pequeño porcentaje de los pacientes. Sin embargo, la forma habitual de realizar estas pruebas hacía invisible la grasa parda; básicamente, ésta no se ve a temperatura ambiente (22º C), pero es claramente visible a temperatura algo menor (16º), tal como se aprecia en la foto adjunta.

Cuando se realizó el experimento en las condiciones apropiadas, en la mayoría de los individuos apareció grasa parda. Lo importante, sin embargo, es que la cantidad y actividad de este tejido estaba negativamente relacionado con la obesidad. O sea, a mayor cantidad de tejido adiposo normal menor cantidad del pardo. Este hallazgo abre nuevas preguntas. Es posible que la grasa parda, al ser un quemador de calorías, ayude a los individuos delgados a mantener su peso. alternativamente, también es posible que en individuos obesos el aislamiento térmico que proporciona el tejido adiposo normal sea suficiente, por lo que el marrón se atrofiaría.

Las aplicaciones prácticas están todavía bastante lejos, pero tal vez algún día sea posible estimular la actividad del tejido marrón. Así, bastaría poner el aire acondicionado a tope para mantenerse delgado ¡vaya chollo!

13 Junio , 2009

Chocolate en peligro

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En los últimos tiempos, parece que las catástrofes se ciernen sobre nosotros. El cambio climático expandirá los desiertos e inundará las zonas bajas; la gripe A y luego la gripe aviar causarán millones de muertos; y la crisis económica… ¡Uf! La crisis económica.

En este blog no nos tomamos estas cosas en broma ni tampoco en serio. El objetivo es tratar de evaluar la mejor evidencia científica disponible, con independencia de que los medios de comunicación sean más o menos alarmistas o tengan intereses de algún tipo. Por supuesto, este objetivo es sumamente difícil de cumplir con nuestros pobres medios materiales (esencialmente un ordenador portátil y acceso a algunas revistas científicas). Pero merece la pena intentarlo.

Lo malo es que el tema de hoy se refiere a una amenaza muy real y de consecuencias verdaderamente graves para muchos humanos; se trata  del virus CSSV. Este patógeno puede hacer algo mucho peor que barrernos de la faz de la tierra: puede dejarnos sin chocolate.

El así llamado “cacao swollen shoot virus” infecta los árboles de cacao y está haciendo estragos en los principales países productores. Por ejemplo, en Costa de Marfil, se estima que un tercio de la cosecha se perderá esta año. Y como a perro viejo todo son pulgas, un hongo (Crinipellis perniciosa) está haciendo lo propio en las plantaciones de Brasil.

En el caso de la enfermedad africana, es muy posible que el modo de producción haya contribuído al problema. Originalmente, los árboles de cacao se plantaban junto a otros árboles que proporcionaban algo de sombra, lo que resulta beneficioso para el cultivo. Al parecer, este sistema también proporcionaba protección frente a otras amenazas. En los últimos años, la intensificación del cultivo ha llevado a plantar cacao en “monocultivo” y es muy posible que en las nuevas circuntancias los insectos que transmiten el virus tengan mejor acceso a los árboles del cacao.

Podría decirse que la “avaricia rompe el saco”, pero hay que reconocer que que la mayoría de los productores de cacao son agricultores pobres, los cuales reciben típicamente una parte muy pequeña del precio de venta final. De lo que no hay duda es de que tienen un problema.

Algunos laboratorios se han puesto en marcha para estudiarlo. El genoma del virus se ha secuenciado y el genoma del propio cacao están en proceso. Seguramente se encontrarán genes de resistencia y alguna manera de utilizarlos en campo. Entretanto, tal vez sería una buena idea volver a cultivar el cacao junto con “árboles protectores”.

Por último, si es usted adicto al chocolate quizá debería pensar en hacerse con una pequeña reserva para el año próximo.

11 Junio , 2009

Cats

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Hace unas semanas fuí con mi familia de excursión al famoso Torcal de Antequera (Málaga) y  aparte de disfrutar del impresionante paisaje kárstico y de los no menos impresionantes ejemplares de Capra hispanica, presenciamos algo verdaderamente asombroso.

Nos cruzamos con un grupo de escolares que estaban, a la sazón, comiéndose un bocadillo. De repente, un revuelo. Gritos de excitación. El causante era un zorro joven atraído por el olor de la comida y que, de hecho, no se fue sin ganarse un buen bocado. Por lo que yo había leído sobre esta especie, esto es algo bastante raro. Se supone que los zorros son huidizos y es muy difícil mantenerlos en cautividad (entre otras cosas, porque viven en un estado de permanente terror). No obstante, en los años 50s, el científico ruso D. Belyaev inició un proyecto de mejora genética que culminó con la creación de una raza de zorro domesticada (más info aquí), pero el proceso llevó casi 50 años de cruces selectivos. Aparentemente, este mismo proceso está en marcha en el Torcal de Antequera, con la diferencia de que está sucediendo de manera espontánea. Los zorros se domestican solos.

Aquí una foto, para que me crean.

zorro

Pero no era mi intención dedicar este post al zorro, sino a otro caso de animal que al parecer también se domesticó solo: el gato.

Tradicionalmente se pensaba que el gato había sido domesticado en el antiguo Egipto, pero una serie de estudios recientes (basados en evidencia arqueológica y genética) indican que probablemente ocurrió en el Oriente Próximo y en una fecha muy anterior: unos 10.000 años.

Hasta hace poco, el origen de los gatos era un misterio difícil de romper. Lógicamente deriva del gato montés Felis silvetris, pero ¿de qué población exactamente? Como en muchas otras ocasiones, el análisis del DNA mitocondrial nos ha dado una respuesta clara. Cuando se compararon las secuencias de  mitocondrias procedentes de cientos de gatos domésticos y de las cinco subespecies conocidas de gato silvestre, los árboles filogenéticos agruparon a todos los gatos domésticos con F. silvestris lybica; una subespecie que habita en Oriente Próximo y Medio.

Sin embargo, en cuanto a la fecha de domesticación, el reloj molecular no nos permite afinar mucho más allá de unos 10.000 años. En cambio, la arqueología acude ahora en nuestra ayuda. En 2004 se encontró un esqueleto de un  gato de unos ocho meses de edad (en la misma orientación que el esqueleto humano) en un enterramiento de la isla de Chipre de unos 9.500 años de antigüedad. Esto sugiere una relación especial entre ambos.

La verdad es que -a priori- el gato no es buen candidato para la domesticación. En primer lugar (en su estado salvaje) es un cazador solitario y territorial; la mayoría de las especies domesticadas son sociales y típicamente jerárquicas (lo que facilita el proceso, ya que los humanos juegan el papel de individuos alfa). En segundo lugar, es exclusivamente carnívoro, con muy poca capacidad de utilizar alimentos vegetales.

La hipótesis más probable (en línea con lo que también debió ocurrir en el caso del perro) es que los gatos se domesticaran solos. Los excedentes de grano en los primeros asentamientos agrícolas debieron atraer a un gran número de ratones. Y seguramente los ratones atrajeron a los gatos. En cuanto a los humanos, lo más probable es que los tolerasen, ya que poco daño podían hacer, y en cambio comían ratones y serpientes de vez en cuando. Así debió domesticarse el gato.

¿Domesticado? No tan deprisa. La verdad es que no lo están totalmente , ya que suelen sobrevivir y reproducirse sin intervención directa de los humanos. Todo el que haya convivido con uno, sabe que un gato es un espíritu libre.

Cuando las técnicas neolíticas empezaron a expandirse, los gatos domésticos viajaron con ellas. Las autoridades del Antiguo Egipto, que realmente (y literalmente)  los adoraban, prohibieron su exportación; una medida que naturalmente no tuvo éxito. Así, los gatos se expandieron con el imperio romano y a través de las rutas comerciales con China. También se sabe que Colón llevaba algún gato en las carabelas.

A diferencia del perro, el gato no ha pasado por un proceso de selección artificial demasiado exigente. Los perros llevan milenios siendo seleccionados para determinadas funciones (pastor, guardián, cazador). No así los gatos que, como todo el mundo sabe, resulta imposible entrenarlos (no porque no sean inteligentes sino más bien por ser muy reacios a aceptar órdenes). Prueba de ello es la enorme diversidad fenotípica en los perros (compárese un San Bernardo y un chihuahua) que no se produce en los gatos. Si acaso, es posible que hayan sido “seleccionados” para resultar estéticamente agradables a los humanos (¿no son irresistibles de pequeños?). La cría y selección en serio no ha tenido lugar hasta periodos muy recientes.

El inicio de la agricultura supuso una revolución en toda regla, no sólo para los humanos, sino para otras muchas especies, ya que se generaron cambios radicales en los ecosistemas. Eso debió suponer un desastre para algunas y un oportunidad para otras, como nuestros domésticos amigos. Es evidente, que todo esto aceleró la evolución en algunos casos. En las últimas décadas, los cambios en los ecosistemas han sido también tan radicales que muchas especies se han puesto contra las cuerdas (o se han extinguido directamente). En cambio otras (las menos)  se están adaptando, como parece que está haciendo el simpático zorrito del Torcal de Antequera.

The Evolution of House Cats
Genetic and archaeological findings hint that wildcats became house cats earlier–and in a different place–than previously thought
By Carlos A. Driscoll, Juliet Clutton-Brock, Andrew C. Kitchener and Stephen J. O’Brien

Scientific American, June 2009

9 Junio , 2009

El bosque ignorado

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No es que los árboles no les dejasen ver el bosque, es que no vieron ni el bosque ni los árboles. La especie de la foto corresponde a un árbol de hasta 6 metros de alto y que acaba de ser descubierto por los botánicos, que lo han denominado Acacia fumosa.

La descripción de una nueva especie no es en sí mismo algo especialmente raro. Todos los años se descubren una 10.000, de las cuales más de 2.000 suelen ser plantas con flor. Sólo en África se describe una nueva planta (como promedio) cada día ¿Por qué tanto alboroto por la Acacia fumosa? Lo normal es que las nuevas especies sean poco abundantes y su hábitat esté restringido a unos pocos lugares (cuya localización se suele mantener secreta). Sin embargo, este árbol cubre una superficie nada menos que  de unos 8.000 Km cuadrados, equivalente a toda la Comunidad de Madrid.

¿Cómo es posible que a los botánicos se les pasara por alto una cosa así? Hay que decir, en su descargo, que esta especie habita en la región etíope de Ogaden; una zona árida, pobre y poco poblada. Además, la guerrilla independentista (Frente Nacional de Liberación de Ogaden) lleva varios años activa en la zona y viajar por ella se ha convertido en algo bastante peligroso.

Naturalmente, este árbol no era desconocido para los escasos habitantes de Ogadén, pero ni siquiera tiene un nombre vernáculo, ni parece que tenga tampoco ningún aprovechamiento particular. No obstante, siendo el árbol dominante en una zona árida, no cabe duda de que esta especie tiene una enorme importancia ecológica. A falta de otra utilidad para los humanos, sus flores de color rosa deben dar un aspecto imponente al paisaje durante algunas semanas.

Aunque  la descripción de esta especie se hizo en 2008, la noticia ha saltado a los “medios” después de que apareciera un artículo en Science (aquí)

6 Junio , 2009

Los orígenes de la moral y la cultura

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Sin duda, “moral” y “cultura” son dos características eminentemente humanas. No es que estén totalmente ausentes en otras especies, pero entre los Homo sapiens han alcanzado muchísima más importancia y complejidad. No cabe duda de que ambas características han evolucionado en nuestra en especie y por tanto, deben tener una base biológica (que me perdonen lo ambientalistas fanáticos). Tampoco puede negarse la más que probable co-evolución entre genes y cultura (que me perdonen los biologicistas radicales). En cualquier caso, estoy seguro de que los dos artículos publicados en el último número de Science sobre el origen de (respectivamente) moral y cultura va a dar mucho que hablar a todos los interesados por estas cuestiones.

En ambos artículos, los autores llegan a explicaciones sorprendentes, atrevidas, contra-intuitivas y políticamente incorrectas, aunque (y esto es lo importante) las apoyan con datos y modelos matemáticos. No obstante, no creo que las dos cuestiones se vayan a zanjar aquí, sino más bien lo contrario. Entrando en materia, la hipótesis de Samuel Bowles (Bowles, S. 2009) afirma que el origen de la cooperación y la camaradería entre los humanos estriba justamente en…¡la guerra! Y para apoyar esta hipótesis ha “resucitado” una de las teorías más descalificadas en Biología Evolutiva en los últimos tiempos: la selección de grupo. Se trata, pues, de un tabú encima de un sacrilegio. Sin inmutarse, Bowles afirma que en el conflicto inter-tribal prolongado y letal puede promover la selección de genes “altruistas”. Pero antes de seguir comentando el artículo, conviene dar un pequeño rodeo.

Para empezar, la hipótesis de Bowles se mete de lleno en un pozo de “incorrección política”. Hasta hace pocos años, el Modelo Estándar en Ciencias Sociales favorecía la idea de Rousseau del “Buen salvaje” (el hombre es bueno por Naturaleza pero la sociedad lo hace malo), por lo que la mera sugerencia de que esta actividad forma parte de nuestro pasado evolutivo basta (o bastaba) para ser declarado indeseable. Aunque sea doloroso, hay que reconocer que el “Mito del Buen Salvaje” es notoriamente falso, como han puesto de relieve estudios antropológicos recientes. Por ejemplo, el arqueólogo Lawrence Keeley ha estimado la tasa de homicidios en diferentes sociedades. Veamos los datos: el récord de violencia lo tienen los legendarios jíbaros de Perú, donde cerca del 60% de los varones son víctimas de homicidio a manos de sus congéneres. Entre los yanomami, la tasa de homicidios varían entre el casi 40% de los ‘belicosos’ shamatari y el 20% de los más ‘pacíficos’ namowei. La mayor parte de las culturas estudiadas, procedentes sobre todo de Sudamérica y Nueva Guinea oscilaba entre estos valores. Incluso entre los pacíficos !Kung, el homicidio es más frecuente que entre los barrios considerados peligrosos de Los Ángeles. En contraste, la frecuencia de muerte por homicidio en Europa y Estados Unidos durante el siglo XX no pasa del 1%, y eso que incluye dos guerras mundiales con ‘armas de destrucción masivas’ y otros conflictos armados. En la actualidad y en algunos países, como Japón, la tasa frecuencia de homicidio es inferior al 0.1%, 100 veces menor que en la mayoría de los cazadores-recolectores y 600 veces menor que entre los jíbaros. O sea, que podemos reconocer que nuestro pasado evolutivo está plagado de conflictos inter-tribales, frecuentemente letales, sin hacer por ello una apología de la violencia y sin afirmar que ésta es inevitable. Pero los datos son los datos.

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El segundo berenjenal en el que se mete Bowles estriba en tratar de resucitar la teoría de selección de grupo, según la cual en animales sociales la unidad básica sobre la que opera la selección natural es el grupo, no el individuo. Por ejemplo, si pensamos en una manada de lobos, en una banda de macacos o en una bandada de grajillas, ninguno de estos animales puede sobrevivir por su cuenta, de manera que su destino individual se encuentra inevitablemente unido al del grupo. Si éste tiene éxito, aumentará de tamaño y si no lo tiene desaparecerá; por tanto, la selección natural puede mantener conductas que favorezcan al grupo en conjunto, aunque sean negativas para el animal que las ejecuta. Por poner un símil futbolístico, la selección natural estaría operando con equipos y no con jugadores individuales. Esta teoría es considerada poco plausible ya que incluso un flujo de genes moderado entre los grupos destruiría rápidamente las diferencias genéticas necesarias para que la teoría funcione; la mayoría de los biólogos acepta hoy día que la selección natural transcurre fundamentalmente a nivel de individuo.

Pero no todo el mundo está de acuerdo. Algunas publicaciones recientes han reabierto el debate al afirmar que, en algunos casos muy determinados, la selección de grupos puede ser importante. En este caso, Bowles hace una hipótesis realmente atrevida: que la estructura poblacional de los cazadores-recolectores del Paleolítico pudo permitir la selección (vía grupo) de genes que favorecen conductas altruistas. Bien es verdad que el modelo asume que la guerra entre tribus era frecuente y que ésta suponía un coste notable en vidas en todos los casos y, muy particularmente para los vencidos. Importa señalar que Bowles también admite la posibilidad de que el altruísmo se deba no sólo a los genes, sino a la aparición de memes relacionados con este tipo de conducta. Tanto los genes como los rasgos culturales son heredables (aunque no de la misma forma) y están sometidos al proceso evolutivo. El trabajo de Bowles se ha basado en datos arqueológicos previos según los cuales, como promedio, la guerra causó el 14-16% de las muertes en sociedades de cazadores-recolectores, tanto históricas como recientes. De acuerdo con el modelo matemático de Bowles, el coste de perder un conflicto armado es lo suficientemente alto como para equilibrar los riesgos individuales de la guerra, particularmente si el grupo es relativamente endógamo y sus miembros comparten muchos alelos comunes. Es evidente que construir un modelo matemáticamente correcto no es suficiente por sí mismo para demostrar una hipótesis. Y la validación de este modelo es, al menos, complicada. Los aficionados a las discusiones tendrán un filón aquí.

Además, el modelo deja algunos cabos sueltos. Muy notablemente no distingue entre los sexos a pesar de que las consecuencias de la guerra eran generalmente muy diferentes en cada caso; p.e. las mujeres no solían participar directamente y en caso de derrota podían ser “absorbidas” por los vencedores (eufemismo para “violación sistemática, esclavitud y eventual integración tras varias generaciones). El problema es que el apareamiento entre los hombres del grupo vencedor y las mujeres del vencido tendería a diluir los genes altruistas, y no a concentrarlos. Bowles argumenta que a pesar de todo, el modelo predice la selección de genes altruistas, aunque de forma más lenta respecto a la alternativa radical de liquidar a todos los vencidos.

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El segundo trabajo, firmado por Powell y colaboradores (Powell et al., 2009), aborda el misterio del rápido desarrollo de la tecnología y el arte en el Paleolítico superior (hace unos 45.000 años) a pesar de que los humanos genéticamente modernos habían surgido en África en un periodo muy anterior (tema tratado aquí recientemente). Según estos autores, el factor clave para que se produjera el Gran Salto Adelante fue la densidad demográfica. Por supuesto, las capacidades cognitivas necesarias va estaban allí, pero sin este elemento clave todavía podríamos estar empleando una tecnología no muy diferente de la del neanderthal.

Thomas y colaboradores también se basan en modelos matemáticos que tratan de explicar el patrón de “idas y venidas” en la aparición de la moderna cultura y tecnología. Aunque los humanos aparecimos hace 150-200.000 años, los primeros vestigios de cultura moderna (tales como collares, arpones, o el empleo de pigmentos) aparece brevemente en Africa hace unos 90.000 años. Después estos vestigios desaparecen y no volverán hasta la Edad de Oro del Paleolítico superior europeo, alrededor de 35.000 BC y coincidiendo con las pinturas rupestres del Cantábrico. La idea central de estos investigadores es que es necesario un número mínimo de personas para mantener tal nivel de conocimientos y destrezas en una población. Si no se alcanza el mínimo, la capacidad tecnológica tiende a fluctuar. Es posible que algunos avances se pierdan por que sus poseedores desparezcan sin trasmitirlos. Además, el avance tecnológico es más rápido cuando hay más personas tratando de resolver los mismos problemas. El modelo matemático establecido sugiere que cuando el número de grupos que interaccionan llega a 50, la capacidad tecnológica no aumenta con el número de grupos, sino con la densidad de población. Los autores sugieren que la tímida “revolución africana” de hace 90.000 años se vio truncada por una disminución de la población debida –seguramente- a un cambio climático.

Curiosamente, ambos trabajos plantean escenarios de evolución humana bien distintos, incluso contrapuestos. Por un lado, los humanos debían masacrarse unos a otros con frecuencia para ser altruistas; por otro lado, habría sido necesario la interacción cooperativa y el intercambio entre grupos humanos bastante amplios para que pudiera surgir la cultura moderna ¿O tal vez no? Una vez leí que durante la Guerra Civil española los soldados de las trincheras organizaban intercambios entre los dos bandos; tabaco por papel de fumar (vale lo de matarse unos a otros, pero… ¿quedarse sin fumar?).

Somos animales complicados.

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2 Junio , 2009

El perspicaz pájaro burlón

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Los habitantes de las ciudades suelen prestar bastante poca atención a la (escasa) bio-diversidad que los rodea. Personalmente, no comparto este desinterés. Por ejemplo, cuando llegan los vencejos a finales de marzo, me parece una noticia importante que debería aparecer en los periódicos locales. En algunos casos, la indiferencia es sustituida por una mal disimulada inquina, p.e. las palomas son consideradas “ratas con alas”.

Independientemente de los gustos de cada cual, hay que reconocer que las especies capaces de medrar en hábitats urbanos suelen demostrar una notable flexibilidad de conducta y capacidad de adaptación.

Uno de los ejemplos más notables es el “mocking bird” (Mimus polyglottos), un ave exclusiva del continente americano y que no tiene un nombre común en español; de manera que lo llamaremos por su traducción literal: pájaro burlón. El nombre obedece a su costumbre de imitar el canto de otras especies y ejecutarlo de forma repetida, como si se estuviera riendo de los demás. Si alguien tiene interés en escuchar su canto: aquí.

El pájaro burlón no se limita a mofarse, sino que además demuestra una capaz cognitiva notable para un ave, de acuerdo con un trabajo muy reciente publicado en PNAS  (Levey et al. (2009))

Parece claro que los burlones son muy sensibles ante cualquier cosa que ocurra cerca de sus nidos. Si una persona se acerca demasiado, amenazan al intruso gritos de alarma. Lo realmente sorprendente es que también son capaces de reconocer individualmente a las personas que se acercan al nido y distinguir entre simples paseantes y amenazas potenciales. Los investigadores idearon un dispositivo experimental en el que había “intrusos” (personas que se acercaban al nido más de lo que los padres consideraron razonable) y “paseantes” (personas que se mantuvieron  dentro de una distancia de seguridad). Los burlones aprendían a distinguirlos con tan sólo dos exposiciones de 30 segundos. No está mal.

Esta capacidad refleja una flexibilidad de conducta que posiblemente resulta crucial para colonizar el hábitat urbano.

22 Mayo , 2009

La pura realidad

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