Citas rápidas

img111

…Y nunca beso en los primeros dos segundos.

Uno de los problemas recurrentes al investigar la conducta humana tiene que ver con la fiabilidad de la encuestas. En muchos casos, la metodología experimental se basa en cazar a un grupo de aburridos estudiantes universitarios y (a cambio de dinero o créditos académicos) someterlos a una encuesta; los resultados de la misma son procesados con técnicas estadísticas estándar, redactados y enviados a publicar. No quiero decir que la metodología sea completamente inútil, pero ya he expresado varias veces mis dudas al respecto. A nadie se le escapa que los humanos no decimos siempre la verdad, o de forma más precisa, existen discrepancias entre lo que decimos y los que hacemos ¿Cómo saben los investigadores cuánta es la discrepancia que hay en el caso concreto que investigan? Respuesta: no lo saben.

Afortunadamente, para estudiar la conducta humana existen métodos alternativos (aunque generalmente más fatigosos). Sin ir más lejos, el de observar cómo se comportan las personas reales en situaciones reales. Si el tema de investigación está relacionado con las “estrategias de apareamiento” de nuestra especie la cosa puede ser bastante delicada. Sin embargo, en los últimos años ha surgido una costumbre que podría abrir una ventana en este campo: las citas rápidas.

Suele admitirse que las inventó el rabino Yaacov Deyo en 1988 para ayudar a los judíos solteros de Los Angeles a encontrar a su media naranja (conmovedora la preocupación del rabino por el bienestar de sus fieles). La costumbre se ha extendido por varios continentes y grupos sociales. En un evento típico, un grupo de interesados e interesadas paga una pequeña contribución por participar en una especie de “carrusel del amor”, en el que cada pareja dispone de un tiempo aproximado de ocho minutos para conocerse. Pasado este tiempo: ¡cambio de pareja! Por costumbre, son los chicos los que cambian de lugar. Y vuelta a empezar otros ocho minutos hasta que todas las posibles interacciones tengan lugar. Al final, ellos y ellas manifiestan su interés por volver a ver a un subconjunto de afortunados o afortunadas, escribiendo los nombres en una hojita que entregan al organizador. Sólo cuando hay coincidencia se produce el ritual intercambio de teléfonos.

El método parece estar diseñado por un investigador, aunque no es así. Justamente, la “belleza” del asunto radica en que los participantes están realmente interesados en ligar, pero, al mismo tiempo, el método proporciona una oportunidad inmejorable para estudiar cuáles son de verdad los criterios que hacen a un individuo/individua atractivo/atractiva.

Los psicólogos no han tardado en detectar el “chollo” y últimamente están apareciendo artículos en revistas especializadas. Por ejemplo, Peter Todd y sus colegas de la Universidad de Indiana filmaron vídeos de las citas y luego investigaron si otros observadores (de nuevo, estudiantes aburridos) podían predecir el “resultado” del rápido encuentro. En general, las predicciones no eran malas, pero lo más interesante: las mujeres eran mucho más difíciles de “leer” que los hombres. Si alguien quiere participar en un experimento así, puede ponerse en contacto con los miembros del equipo: https://www.indiana.edu/~abcwest/webexp/

Otra dato curioso es que, en general, las mujeres resultaron ser más selectivas que los hombres; sin embargo, cuando se alteró el protocolo y eran las mujeres las que cambiaban de sitio, esta diferencia desapareció.

Imagino que esto de las citas rápidas va dar bastante juego en este blog

Yo participé una vez en una cita rápida y la cosa fue tan bién que a los cinco minutos ya habíamos cortado

7 comentarios

Archivado bajo Animales, Biología, Evolución, Psicología, Sexo

7 Respuestas a “Citas rápidas

  1. La verdad que a mi esta costumbre que se empieza a ver en los “realitis” de elegir compañero/a a granel, es que no me va.

  2. También podían inventar un sistema de citas rápidas para las bibliografías de los papers.

  3. Muy curioso el tema de ser selectivo. Imagino que tendrá mucho que ver con el rol que se asume, el del que se mueve de mesa en mesa o quien se queda sentado, ya que quien permanece sentado está más relajado y siente que quienes se mueven son los “candidatos”, que no son “candidatos recíprocos”.

  4. Hola Jesús,
    Ya existe. Se llama EndNote

  5. Las investigaciones hechas en el campo de la psicología poseen una cantidad impresionante de información sobre cómo son los estudiantes de psicología. Somos los participantes más fáciles de conseguir (a mi me han cazado en varias ocasiones, creo que van dos sólo en este año) pero dudo que seamos representativos de la población general.

  6. Carlos

    Tan sólo precisar algunas cosas.
    Los estudiantes de psicología son tan humanos como el resto de los individuos de nuestra especie que habitamos el planeta. No hay diferencias ni en el CI, ni en la memoria, la percepción, el lenguaje, niveles hormonales, neurotransmisores, etc. Tampoco se les conoce ningún tipo área cerebral no presente en el resto de la humanidad. Ni siquiera, presentan alteraciones morfológicas o funcionales dignas de mención. Para eso, ya están los taxistas de Londres, los opositores a notarias, o las personas sordomudas. Así que si estudiamos la conducta humana, lo que sería raro es que los estudiantes universitarios no sirvieran.
    De hecho, en términos estadísticos, es bastante más raro utilizar un sistema de citas rápidas para estudiar cómo se empareja la gente que preguntarles sobre qué hacen. La mayor parte de la historia de la humanidad las personas se han emparajedo en contextos muy diferentes a los de las citas rápidas. Sin embargo, la humanidad se ha pasado toda su historia hablando de sus secretos, trucos y criterios a la hora de elegir pareja. Se hace todos los días a todas horas, en cualquier parte del mundo.
    Lo que no quiere decir que lo que se dice, piensa, percibe sea lo mismo que lo que se hace. Esto es algo a lo que los psicólogos han dedicado muchísimo tiempo, siendo los primeros que, de hecho, han cuestionado seriamente la relación entre pensamiento/percepción y acción. Esto los investigadores lo tienen clarísimo y lo que les interesa es cada uno de estos factores en si mismo (pensamiento y conducta) y bajo que circunstancias están relacionados o todo lo contrario.

  7. Hola Carlos,
    En primer lugar, los estudios en Psicología no emplean necesariamente estudiantes de Psicología, sino estudiantes en general. Evidentemente, se trata de una muestra no-aleatoria por lo que generalizar los resultados al resto de los humanos puede requerir cierto esfuerzo (evidentemente, depende de lo que se está midiendo). En segundo lugar, los sujetos son conscientes de que están participando en un experimento, un hecho que puede afectar al resultado. En tercer lugar, lo que intentan medir los psicólogos con las citas rápidas son las “preferencias de apareamiento” y coincido en que, para este tipo de preguntas, es más apropiado observar la conducta en una situación real (los sujetos realmente quieren ligar) que el método alternativo de preguntárselo. Admito que las respuestas verbales no carecen de interés, pero son cosas distintas.
    Un saludo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s