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La explosión de hace 10.000 años

Los tiempos deben estar cambiando, porque hace unos años este libro hubiera desatado un huracán de críticas y, sin embargo, ha pasado relativamente desapercibido (o al menos no se ha montado un cirio demasiado grande) ¿La razón? Sus autores, Cochran y Harpending, abren uno de los “melones” más temidos de la Biología/Psicología, el de las (supuestas) diferencias cognitivas entre grupos étnicos.

Pero empecemos por el principio. La tesis fundamental del libro es que la evolución humana no se ha detenido en los últimos milenios, sino que por el contrario, se ha acelerado con la llegada de la civilización y el progreso. Los autores sostienen que las nuevas condiciones de vida creadas por el desarrollo de la agricultura -primero- y por la creación de los estados  -después- crearon nuevas presiones selectivas en las poblaciones humanas. Esta idea no es, en sí misma, particularmente revolucionaria; lo que es difícil es presentar evidencia experimental sólida que la avale. Sin duda, los autores hacen un esfuerzo por argumentar bien sus tesis aunque, en mi opinión, éstas son de momento hipótesis cuya confirmación empírica queda bastante lejos. Hay que reconocer también que los autores son bastante honrados en ese sentido: dicen claramente cuándo están especulando y cuándo sus afirmaciones están bien sustentadas.

En esencia, Cochran y Harpending lanzan tres (arriesgadas) ideas a la palestra. La primera es que los humanos modernos (cro-magnon) que reemplazaron en Europa a los neanderthales debieron adquirir de éstos algunos alelos mediante un proceso conocido como introgresión. Dichos genes habrían permitido a los cro-magnones adaptarse a las duras condiciones europeas durante la última glaciación. La idea no es disparatada. Por ejemplo, se ha visto que el color del pelaje de los lobos de Alaska y Canadá se debe en cierta medida a un fenómeno de introgresión (más info). Sin embargo, los datos genéticos obtenidos hasta el momento muestran que cro-magnones y neanderthales permanecieron genéticamente separados. Es posible que en el futuro nuevos datos cambien el panorama, pero en este momento esta evidencia es inexistente (véase).

La segunda hipótesis tiene que ver con la aparición de la tolerancia a lactosa en nuestra especie. Este tema ha sido tratado otras veces en este blog (aquí). Los autores van un poco más lejos y afirman que la aparición de esta mutación que permite a los adultos ingerir leche, constituyó una ventaja determinante para los pueblos indoeuropeos hasta el punto de ser la causa de que la migración indo-europea tuviera lugar. De nuevo, es posible que haya sido así pero los datos en los que se basa la hipótesis son todavía insuficientes.

Por último, nos vamos a la hipótesis más controvertida de todas: según los autores, los judíos ashkenazi se vieron obligados a dedicarse a profesiones relacionadas con la banca y las finanzas de forma casi exclusiva durante la Edad Media; debido a esta presión selectiva, los ashkenazi serían más inteligentes que otros grupos étnicos. Los autores emplean el número de premios Nobel conseguidos por individuos con esta ascendencia en el último siglo.

Este tipo de controversias siempre suponen una especie de raya en la arena: hay que estar en contra o a favor. Así que voy a definirme: me niego a aceptar rayas en la arena. Por un lado, creo que los argumentos empleados por los autores son insuficientes (aunque presentan su caso de forma convincente). Sería necesario encontrar alelos claramente ligados a la inteligencia (entendida como IQ, lo que tiene una evidente limitación) y luego demostrar que en determinados grupos étnicos dichos alelos son más frecuentes que en otros. A día de hoy, los datos no son conclusivos ni mucho menos.

Por otra parte, me parece posible que una hipótesis de este tipo llegue a estar fuertemente apoyada por los datos algún (¿acaso no hay poblaciones genéticamente más altas que otras?). Cuando eso ocurra, estoy dispuesto a dejarme convencer, porque creo que la ciencia es mucho más importante y menos dañina a largo plazo que la corrección política (más sobre esto).

Pero ese día no ha llegado.

PS. Sobre la evolución de la especie humana en la actualidad hablaremos otro día

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La cuestión turca

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Si hay un país por el que sienta interés, ese es Turquía. Y no sólo por los maravillosos recuerdos que guardo de visitarlo, sino porque genuinamente pienso que lo que se está cociendo ahí puede tener una gran influencia en muchos sitios. Para empezar, Turquía no es un país cualquiera; se trata del país musulmán más  laicista del planeta, desde que el general Ataturk creara una Administración inspirada en criterios modernos, aunque este proceso de secularización no ha estado exento de tensión.

En la actualidad, el  Estado turco invierte una considerabla cantidad de dinero en I+D, con el objetivo de alcanzar los niveles del resto de Europa hacia 2013.  Bilim ve Teknik (Ciencia y Tecnología) es una de las revistas más populares. Paradójicamente, en los últimos años Turquía está siendo el centro de un activo movimiento creacionista, liderado por el famoso Harun Yahya, del que ya se ha hablado en este blog. El último incidente ocurrió a princios de este año, cuando Bilim ve Teknik retiró en el último minuto un artículo dedicado al 200 aniversario del nacimiento de Darwin. Su directora, Çigdem Atakuman dice haber recibido presiones para retirarlo por parte de la Agencia Estatal de Ciencia (que también financia la revista), aduciendo que el tema era “inapropiado”. El asunto ha estado coleando por los periódicos turcos con bastante vehemencia. La mayoría de los científicos habla de censura.

Sin embargo, el mero hecho de que exista una polémica puede considerarse como un signo de modernidad. Después de todo, los debates públicos constituyen un elemento esencial de la sociedad moderna. En ningún otro país musulmán existe un debate parecido. Desde luego, no en Irán o en Arabia Saudí.

Si nos fijamos en la “escala evolutiva” (el porcentaje de habitantes de un país que afirma creer en la Evolución) de la imagen adjunta, vemos que Turquía está mucho más abajo que el resto de Europa -justo detrás de USA, pero muy por encima de los demás países musulmanes.

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A nadie se le escapa que esta polémica va mucho más allá que una mera opinión sobre  una teoría científica, y que es parte de un problema más amplio entre dos visiones del mundo difícilmente compatibles. En una de ellas, la religión es entendida como un fenómeno privado y la idea de que un grupo religioso pueda imponer sus creencias y preceptos al resto de la sociedad es sencillamente inaceptable. En la otra…ya saben lo que significa la otra.

Naturalmente, el debate entre moderninad y tradición siempre es agitado y, honestamente, creo que es los turcos a los que corresponde decidir qué tradiciones desean conservar y cuáles no. Esperemos que elijan juiciosamente.

“Creationists Belifs Persist in Europe”. Science (2009) 323:1159.

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¿Y a mí…quién me protege?

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De un mal gusto indescriptible. Así se podría calificar la campaña de la Conferencia Episcopal frente al proyecto de modificación de la Ley de interrupción voluntaria del embarazo. Y de una demagogia incalificable.

En primer lugar, los niños de unos 10 meses de edad, como el de la foto de la campaña, están protegidos por la leyes de este país (como no podría ser de otra manera). En segundo lugar, ¿qué tendrá que ver la protección de la Naturaleza con la cuestión del aborto? Para empezar, al proteger al lince se está conservando todo un ecosistema único, sin el cual el lince no puede sobrevivir; así que no se trata sólo del lince, sino de la liebre, al perdiz roja, el buitre negro, las encinas y muchas más especies de animales y plantas. Se me ocurren muchas razones para desear que el tesoro de biodiversidad que hemos heredado no desaparezca en pocos años.

La campaña no sólo dibuja una ecuación surrealista (protección al feto vs protección a la naturaleza), sino que lo hace en el país europeo que está a la cabeza en el maltrato animal y el único donde la tortura organizada constituye un motivo de diversión (y es difundida por las cadenas públicas de televisión).

Dejando de lado el mal gusto de la campaña publicitaria, vamos al fondo de la cuestión, en cuyo núcleo nos encontramos un problema biológico: el hecho que el desarrollo de un nuevo individuo sea un proceso gradual.  Cierto que el momento de la fecundación y el del nacimiento constituyen hitos del mismo, pero no por ello el proceso deja de ser gradual. El recién nacido es muy parecido al feto un momento antes de nacer.

En general, nuestros conceptos (sobre todo en materia legal) se adaptan mal a este tipo de procesos y preferimos distinciones claras y tajantes. Los problemas vienen cuando tratamos de “imponer” categorías claras y disjuntas sobre procesos que no las tienen.

Es evidente que todo ser humano tiene derecho a la protección de las leyes, y es igualmente evidente, que los padres no tienen derecho sobre la vida de sus hijos, aunque en un momento se la dieran. Ninguna legislación (que yo sepa) admite el infanticidio, aunque en algunas sociedades ha sido relativamente frecuente.

Por otra parte, es también evidente que los humanos (en particular, las mujeres) tienen derecho a decir cuándo y cuántos hijos desean tener. En las condiciones sociales “normales” en Europa, las mujeres tienen muchos menos hijos de los que son biológicamente posibles. Por lo tanto, es muy importante (para la madre, para el hijo y para la sociedad) que la reproducción se produzca cuando la madre considere que las condiciones son favorables para ello. Tener hijos supone un compromiso importante y duradero: es muy importante que salga bien.

Si ninguna mujer puede ser obligada a tener hijos, tendrá que poder decidir en qué punto para el proceso: no teniendo relaciones sexuales, empleando métodos anticonceptivos, interrumpiendo voluntariamente el embarazo ¿dónde acaba el derecho de la madre a decidir? ¿cuándo empieza a tener derechos legales el feto? Se pongan donde se pongan los límites, éstos serán (hasta cierto punto) arbitrarios y el tema es naturalmente opinable y debatible, pero la ley tiene que trazar una raya en algún sitio.

El debate se complica cuando entran en juego las consideraciones religiosas. Al parecer, la Iglesia Católica cree que el alma se crea en el momento de la fecundación, por lo que un zigoto (formado por una sola célula más un núcleo paterno) sería un ser humano de pleno derecho. Esto es problemático porque no hay ninguna evidencia de que el alma exista, en primer lugar, menos aun que se “incorpore” al proceso en el momento de la fecundación. Los católicos tienen derecho a creer en lo que quieran, pero deberían reconocer, al menos, que las creencias basadas puramente en la “Fe” no pueden introducirse en un debate que afecta a todos, católicos y no católicos.

Este es el punto clave. Si no hay evidencia de la existencia del alma, no pueden emplear el argumento. Las creencias religiosas son completamente respetables, pero tienen que quedarse en el ámbito privado. En un post anterior, comentaba que si una religión creyese literalmente en Papá Noel podría exigir que los aviones no volasen el 24 de diciembre, no fueran a chocar contra su trineo de renos. Recibí algún comentario indignado por “equiparar las creencias religiosas a creencias infantiles”. El problema es que si el argumento de la “Fe” se admite para una cosa, puede admitirse para (literalmente) cualquier otra.

En el mundo hay suficiente sufrimiento (padecido por humanos y otros seres sentientes) como para preocuparse demasiado por si el zigoto tiene o no “alma”… creo yo.

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Los creacionistas consiguen cerrar la web de un periódico en Turquía

La página web de Vatan (Patria), un periódico turco de reciente publicación y gran popularidad, ha sido bloqueada por orden judicial. El origen de la disputa está en una denuncia interpuesta por Adnan Oktar (el de la foto), un prolífico escritor creacionista del que ya se ha hablado en este blog (aquí, firma con el pseudónimo de Harum Yahya).

Al parecer, el señor Oktar acusa al periódico de insultos personales. El mismo Oktar consiguió el mes pasado bloquear la web de Richard Dawkins. El año pasado también logró bloquear wordpress.com (ignoro si la causa fue el artículo que se le dedicó en este blog).

¿No resulta demasiado fácil conseguir órdenes judiciales para cerrar una web en Turquía? La buena noticia es que estas prohibiciones pueden sortearse en la práctica utilizando proxys

Esta noticia se publicó en The Guardian el 17 de octubre de 2008.

El Creacionismo es más que una teoría: es Fundamentalismo

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