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Biodiversidad en peligro

En los próximos meses, a menos que alguien lo impida, se producirá la mayor pérdida (evitable) de biodiversidad ocurrida en  los últimos 50 años, y esto sucederá – paradójicamente – en el así declarado año de la Biodiversidad.

No se trata de un enclave de la selva amazónica o de la sabana africana. El lugar se encuentra del término municipal de San Petersburgo y contiene una de las colecciones de germoplasma mayores del mundo, incluyendo más de 4000 variedades de “frutas del bosque” (grosella, arándano, fresa).

La pérdida de razas y variedades de animales y plantas domésticos no suele ocupar titulares en los periódicos, pero supone una pérdida grave no sólo por la disminución de la biodiversidad (algo negativo en sí mismo), sino porque estas variedades, seleccionadas a lo largo de los siglos, pueden tener una importancia capital en un futuro próximo, cuando la agricultura tenga que adaptarse a un planeta más cálido.

La estación experimental Pavlosk contiene la colección iniciada por el grandísimo genetista ruso Nikolai Vavilov, considerado el padre de la Mejora Genética Vegetal. Vavilov fue, además un mártir de la causa, ya que murió por defender la Genética, una pseudociencia burguesa durante la dictadura de Stalin.

Desafortunadamente, los terrenos que ocupa la estación van a ser destinados a una operació inmobiliaria de gran envergadura. Lo peor es que la cosa tendría arreglo, en principio. Trasladar la colección no es tarea fácil, pero podría abordarse, aunque hacen  falta medios y voluntad política. Hasta ahora, el tándem Putin/Medvedev ha desoído todos los llamamientos nacionales e internacionales al respecto.

En teoría, trasladar una colección de semillas parece sencillo pero no lo es. Muchas de las variedades tienen que conservarse como plantas adultas, de las que se obtienen estaquillas. En otros casos, las semillas tienen una viabilidad limitada y no admiten congelación. Buena parte de la colección tiene que ser sembrada periódicamente para su mantenimiento. Por otro lado, las regulaciones en sanidad vegetal hacen difícil su traslado rápido a otros países.

Si se produce la muerte anunciada de la colección será un acto de barbarie comparable a la destrucción de los Budas de Afganistán, sólo que más estúpido, dado el enorme valor económico potencial de la misma.

Los buldozers esperan.

Para enviar cartas de protesta al gobierno ruso  aquí

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Cambio climático: de mal en peor


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El pasado mes de marzo tuvo lugar el Congreso Mundial sobre Cambio Climático, en el que se reunieron unos 2000 científicos de todo el mundo. El mensaje que nos envían los participantes es muy claro: malas noticias. Los datos muestran sin ningún tipo de ambigüedad que el calentamiento está aquí y que las peores predicciones del IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) puede que se hayan quedado cortas. En Junio se publicará el libro de resúmenes del Congreso y tendremos más detalles, pero para que vayamos digiriendo la cosa, las malas noticias pueden resumirse así:

1) La predicción hecha en 2006 de un aumento de temperatura de 2C para el 2100 es casi con seguridad errónea. Parece probable que el aumento sea de 4C, tal vez 6.

2) El hielo de los polos (particularmente el Ártico) está fundiéndose más rápido de lo previsto, lo que significa un aumento correspondiente en el nivel medio de los océanos. El verdadero problema es que este proceso de fusión provoca cambios que, a su vez, incrementan la velocidad de fusión. En primer lugar, al desaparecer el hielo la superficie del planeta absorbe mucho más calor (el hielo refleja el 90% de la luz solar). Además, una vez que comienza el deshielo, la entrada de agua por las grietas que se forman contribuye a que la se funda más deprisa.

3) Otro círculo vicioso como el descrito parece estar en marcha en el Ártico. El permafrost, suelo helado permanentemente, está dejando de estarlo; al descongelarse, el suelo libera grandes cantidades de carbono a la atmósfera. Más CO2, más calentamiento, más deshielo del permafrost…

¿Las consecuencias? Olvídense de los osos polares. Con una subida de 4C los problemas van a afectar a todo el planeta. Cientos de millones de personas verán cómo sus hogares peligran por la subida del nivel del mar, el rendimiento de las cosechas puede disminuir un 15-35% y la disponibilidad de agua en el Sur de África y el Mediterráneo puede verse afectada. Según los expertos, un aumento de 5-6 C provocaría una catástrofe mundial, con hambrunas y cientos de millones de desplazados. Nunca hemos experimentado una cosa así.

La pregunta del millón ¿si las cosas están tan claras (negacionistas aparte), por qué no se hace algo? La respuesta es que seguramente no basta con reciclar los tetrabriks y echarle bio-diesel al coche; para llegar a una situación de sostenibilidad tendríamos que cambiar radicalmente nuestro modo de vida, la estructura de las ciudades, la forma de producción y de transporte. Y además tendríamos que hacerlo de forma coordinada todos los habitante del planeta (o al menos la mayoría) ¿Cómo podríamos llegar a un acuerdo con la tremenda desigualdad actual?

Un estadounidense medio produce emisiones de CO2 unas 200 veces mayores que un habitante Chad (las emisiones per capita de los diferentes países pueden consultarse aquí) ¿Quién le va a decir a los africanos, a los chinos, a los hindúes que no pueden industrializarse para proteger el clima? No creo que sea fácil convencerlos (con toda la razón).

Aunque hubiese voluntad política para arreglar las cosas, seguiría siendo bastante difícil. Haría falta una hoja de ruta global que fuera lo suficientemente “justa” para recibir el apoyo de la mayoría de los países y lo suficientemente “radical” para que pudiera funcionar. En mi opinión, esto es bastante improbable.

¿Se acabó la fiesta?

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Sembrando la mar

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IOF, Iron Ocean Fertilization. La idea es –en principio- sencilla. Se sabe que la disponibilidad de hierro es uno de los principales factores que limitan el crecimiento del plancton marino. Ergo, si pudiéramos aumentar la concentración de este elemento, el crecimiento resultante de estos microorganismos retiraría CO2 de la atmósfera. El CO2 fijado de esta forma no es devuelto enteramente al ciclo del carbono; una parte (entre el 20 y el 30%) se hunde en el mar a profundidades lo bastante grandes como para que lo pueda ser reutilizado por otros seres vivos. Este CO2 se deposita en el fondo donde queda efectivamente “secuestrado” a efectos de cambio climático. C.q.d.

Como pueden imaginarse, la idea no es tan sencilla y parece que la polémica está servida. Y aunque aun es pronto para decirlo, los contedientes parecen ser científicos, por un lado y ecologistas por otro. Hay que decir que ambos “colectivos” se han mostrado de acuerdo en algunas cuestiones y no en otras (aunque en el caso de los científicos no existe algo parecido a un portavoz oficial). Por ejemplo, la mayoría de los científicos piensa que el cambio climático constituye un problema serio, que las capturas de pesca son generalmente excesivas, y que no es una buena idea utilizar antibióticos en las granjas ganaderas. En cambio, existe un razonable consenso respecto a la no-peligrosidad de las plantas genéticamente modificadas y la relativa seguridad de las centrales nucleares modernas.

Los datos presentados un artículo publicado la semana pasada en Nature, realizado por investigadores de 11 Instituciones diferentes, se basan en un caso de fertilización natural en las islas Crozet (Suráfrica), donde un volcán proporciona hierro a las aguas circundantes en la parte Sur pero no en la Norte. Según los científicos, la diferencia de magnitud en el proceso de secuestro de carbono es lo bastante grande como para pensar que el método podría tener un impacto considerable sobre el nivel mundial de CO2 si se implementara a gran escala.

Los críticos argumentan que existen demasiadas incertidumbres al respecto como para que el riesgo sea aceptable. Para los ecologistas, el principio de precaución exige no continuar en esa dirección, hasta el punto de proponer una moratoria que impida los experimentos de fertilización a pequeña escala, los cuales permitirían obtener información sobre la efectividad y las posibles consecuencias del método. Irónicamente, el volcán de las islas Crozet añade hierro en cantidades muy superiores a las propuestas por los experimentadores, sin que se le pueda achacar ningún perjuicio en el ecosistema antártico.

Personalmente, creo que es demasiado pronto para tomar una postura sobre este asunto, por lo que sería partidario de continuar con la experimentación a pequeña escala. El problema es que “experimentos” como este los estamos haciendo inintencionadamente todos los días a escala mucho mayor. Nunca en la historia del planeta se han utilizado tantos combustibles fósiles, ni ha habido más de 6.000 millones de habitantes, ni tantos aviones por la estratosfera, etc.. Para mí es evidente que vivimos en un mundo no-sostenible, pero el verdadero reto consiste en encontrar formas de salir de esta situación sin volver a la Alta Edad Media.

Nuestro mundo es un autobús cuesta abajo y sin frenos, pero saltar en marcha no en una opción.

El trabajo aquí

Informe de Greenpeace iron_fertilisation_critique

Respuesta al informe de Greenpeace: climos_response_to_greenpeace_oif_may2008_final


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Árboles abolidos

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Un trabajo publicado en Science nos informa de que los bosques del oeste de Estados Unidos y Canadá están en apuros (el trabajo aquí). Al parecer, la tasa de mortalidad de los árboles ha pasado del 1% al 2% en apenas dos décadas. Una diferencia así puede parecer pequeña, pero piensen en términos financieros; si uno tiene mucho dinero, no es lo mismo que rente un 1% que un 2%. A largo plazo, la diferencia es enorme.

El aumento de mortalidad se correlaciona con el aumento de la temperatura en la zona. Correlación es correlación, ni más ni menos. Es posible que en zonas áridas el problema radique en el estrés hídrico que se produce en verano. En zonas húmedas, otros factores pueden entrar en juego; por ejemplo, si las temperaturas invernales son muy suaves, determinadas plagas o enfermedades de los árboles pueden verse favorecidas. Los científicos reconocen que existen muchos elementos desconocidos en este asunto.

Una vez más, la razón de fondo parece ser el calentamiento global; una vez más, es muy difícil hacer predicciones acerca de las causas concretas y la intensidad del fenómeno.

Me complace ver que en esta ocasión, existe en España una iniciativa similar para vigilar los daños que se producen en nuestros bosques (Red de daños).

Pido la paz y la palabra

“Árboles abolidos,
volveréis a brillar
al sol. Olmos sonoros, altos
álamos, lentas encinas,
olivo
en paz,
árboles de una patria árida y triste,
entrad
a pie desnudo en el arroyo claro,
fuente serena de la libertad”
(Blas de Otero)

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