Lo siento chicos, os inoculamos la sífilis

Imagino que todo el que haya leído la noticia publicada por el país (y los demás periódicos), acerca del siniestro experimento “Tuskegee” se habrá sentido indignado y repugnado. La noticia parte de un artículo reciente de Susan Reverby, profesora del Wesselley College de Massachusetts. Por si alguien no la ha leído, hace referencia a unos experimentos realizados en los años 30-40 del siglo XX por las autoridades sanitarias norteamericanas. Dichos experimentos tenían como fin probar tratamientos preventivos/curativos contra la sífilis y otras enfermedades venéreas, como la gonorrea. Una parte de los experimentos fue realizada sobre ciudadanos estadounidenses negros y pobres; en este caso (la doctora Reverby es tajante al respecto) NO se inoculó a los “pacientes” de forma intencionada. Los médicos se limitaron a estudiar el curso de la enfermedad SIN administrar tratamiento alguno (eso hubiera estropeado el experimento). La otra parte se realizó en una prisión y un hospital psiquiátrico de Guatemala. En este caso, SÍ se realizaron oculaciones intencionadas  pero, en cambio, SÍ se trató a los “pacientes” con antibióticos. Dichos “pacientes” eran, en primera instancia, presos a los que se permitió mantener relaciones sexuales con prostitutas infectadas de sífilis. Los médicos americanos encontraron que este método de inoculación no era demasiado eficiente y, en segunda instancia, procedieron a inyectar directamente el inóculo en enfermos mentales. Conviene recordar que la bacteria responsable de la sífilis Treponema pallidum es muy difícil de cultivar en el laboratorio, ya que no crece en medio artificiales. En todos los casos, las autoridades guatemaltecas tenían plena (o al menos, alguna) información sobre los que estaba pasando, cosa que no les ocurrió a los sujetos directamente implicados (en Guatemala o USA). A cambio de permitir los experimentos, el gobierno de Guatemala demandó tratamiento médico para los soldados de su ejército y otros pagos en especie (de acuerdo con el artículo de la doctora Reverby).

Aunque a mí me parece evidente la falta de ética del experimento, imagino que los responsables del mismo lo justificarían aludiendo a los supuestos “beneficios para la humanidad” que se derivarían de encontrar una cura efectiva para la enfermedad. Ante lo cual, el hecho de infectar a unso cuantos presos guatemaltecos, lo verían como una fruslería. Lo cual nos lleva directamente al dilema del tranvía, propuesto por la filósofa británica Phillipa Foot.

El dilema del tranvía es un experimento imaginario que consiste básicamente en los siguiente:

Un tren circula sin control a gran velocidad y se dirige a una parte de la vía donde hay 5 personas atadas. La buena noticia es que es posible cambiar la aguja y desviar el tren; la mala noticia es que en la vía alternativa hay una persona atada ¿Es éticamente aceptable darle a la palanca? La mayoría de la gente contesta afirmativamente, ya que en el primer caso mueren 5 y en el segundo sólo 1.

Ahora pensemos una situación ligeramente distinta.  La única forma de salvar a los 5 infortunados consiste en arrojar a un pasajero cualquiera (alguien que pasaba por ahí)  a las vías para hacer que se detenga el tren ¿Es lo correcto? El cálculo parece similar: muere 1 para salvar a 5. Sin embargo, en este caso nuestra intuición moral parece ser diferente. La mayoría no cree que sea correcto empujar a un transeúnte para salvar a 5 personas atadas a la vía.

Volviendo al tema del experimento Tuskegee, me gustaría plantearlo como un dilema moral:

1) ¿Es aceptable infectar/tratar intencionadamente a algunas personas para salvar a muchas?

2) ¿Qué es éticamente peor: no tratar (a los americanos negros y pobres) o infectar y tratar a los guatemaltecos?

3) La situación se agrava por el hecho de emplear a personas de etnias/clases desfavorecidas/ de otros países como sujetos de experimentación? ¿Sería más aceptable si se hubiera empleado, digamos, norteamericanos ricos, blancos y protestantes?

4) Quién ha actuado peor aquí (podríamos calificar a cada uno entre 1 (muy bueno) y 10 (muy malo))

a) El doctor John Cutler, responsable de los experimentos y que murió en 2003 siendo considerado un benefactor de la humanidad.

b) El director del asilo psiquiátrico que consintió el experimento, pero obtuvo medicinas y otras ventajas para sus otros pacientes.

c) Obama, que pide disculpas pero no ofrece resarcir a las víctimas (o más bien a sus descendientes). Lo siento, chicos, os inoculamos la sífilis.

d) El presidente de Guatemala, que se rasga las vestiduras, pero no reconoce ni pide disculpas por la actuación de la administración guatemalteca.

e) La Dra. Susan Reverby, que al desvelar el caso está minando el prestigio de los médicos, lo cual puede hacer que algunas personas no soliciten tratamiento médico pese a necesitarlo (particularmente si son norteamericanos pobres y negros).

f) El responsable de la admisnistración de USA que ordenó en su día la investigación

Más sobre la sífilis

El artículo original: Reverby Normal Exposure

8 comentarios

Archivado bajo Biología, Salud

8 Respuestas a “Lo siento chicos, os inoculamos la sífilis

  1. Todos los que aceptaron participar de los experimentos son culpables, yendo al dilema del tranvía, que es totalmente distinto, habría que tirar a la persona random a las vías… suponiendo que las personas de la vía llegaron a esa situación de forma random también.
    La discusión más profunda de si vale la pena afectar personas sanas para curar una enfermedad, ya tiene respuesta y es afirmativa, siempre teniendo en cuenta los límites del veneficio/costo. Ejemplo: todos los fármacos se prueban en individuos sanos. La probabilidad de que se produzca un efecto secundario fatal o permanente es baja pero existe.

  2. raztez

    se me coló una v en beneficio

  3. Angel

    La actuación de los responsables en su momento parece motivada por la convicción de que se trataba de “ciudadanos” de ínfima categoría. Hicieron lo mismo que hacemos ahora con los animales usados en experimentación: no reconocerles derechos a la salud propia.
    El dilema del tranvía es diferente porque en el caso de la sífilis había otras alternativas.
    Finalmente, entiendo que ni las autoridades actuales de los EE.UU. ni de Guatemala tienen responsabilidad sobre lo sucedido. La responsabilidad es de los protagonistas en su momento y las disculpas dejan la sensación de vaciedad ¿por qué debe disculparse un presidente por algo que hizo otra persona cuando él era apenas un adolescente? La idea de que esas responsabilidades se transmiten a gente que no tuvo arte ni parte es muy discutible y solamente estética.

  4. Fleischman

    Bueno, Jenner tampoco escogió a niños ricos para sus primeros experimentos…

  5. Lo de pedir disculpas a estas alturas es una mentecatez, puesto que no sirve para evitar ni paliar el dolor infligido. Me recuerda al Papa actual pidiendo disculpas por lo que hizo la Iglesia con Galileo, Giordano Bruno, Miguel Servet, etc. ¡Cómo si estas personas estuvieran vivas y pudieran recibir las excusas! ¡Cómo si aún pudieran otorgar su perdón!

    Es posible que alguna vez la agrupación terrorista Eta pida perdón por los 1000 muertos que ha causado a lo largo de su vergonzosa historia. ¿Y qué? ¿Acaso por eso van a resucitar los asesinados? Guárdense sus excusas donde les quepan.

    Lo único que, en este punto, sirve es tener la firme determinación, y adoptar las medidas necesarias, para que tales hechos no vuelvan NUNCA a producirse. En el caso de la experimentación (y esto enlaza con los dilemas morales a que también se alude en la entrada), hay que entender bien que una persona nunca puede ser utilizada como un medio, ni siquiera para un fin beneficioso, sin contar con su voluntad.

    Es claro que hay que preferir la muerte de una persona a la de cinco personas (primer dilema), pero no si esto supone arrojar a una persona a la vía para detener el tren (segundo dilema), pues en este último caso la persona es usada como medio o instrumento (aunque sea para un fin beneficioso) sin contar con su voluntad. Y esto último nos lo prohíbe nuestro código interior.

    Hay un libro titulado “El cerebro ético”. No recuerdo su autor, pero está publicado en editorial Paidós. En él se pone de manifiesto que estos dilemas morales son resueltos igualmente por todas las culturas, lo que demuestra que se trata de un código ínsito a la mente humana. No estoy hablando de axiología transcendente o religiosa. Simplemente es un código moral producido por la evolución del ser humano: el que nos ha permitido subsistir y progresar como especie.

  6. McCourtain

    La historia de la humanidad está repleta de actuaciones similares. Forma parte de nuestra condición humana y gracias a esos actos éticamente discutibles estamos aquí. Pongámonos cada uno en el lugar de los que permitieron estos experimentos. ¿Y sabéis qué? Que hubiéramos hecho lo mismo. Es cuestión de encontrar la justificación adecuada. Para el gobierno guatemalteco, sus presos son escoria y si no basta ver los informes de sus cárceles en Amnistía Internacional.

    ¡No os rasguéis tanto las vestiduras y cuidadín con la demagogia!

    Os adjunto una interesante conferencia de Adela Cortina, que tuve el placer de asistir y conversar con ella al respecto de la ética y sus raíces evolucionistas

    http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.asp?id=2620

    Saludos a la tripulación

  7. Quería añadir que la referencia a que aludía en mi anterior comentario es al libro “El cerebro ético”, de Michael Gazzaniga. También, publicado en la misma editorial Paidós, hay otro libro que trata sobre similar cuestión (el código ético innato al ser humano) titulado “La mente moral”, cuyo autor es Marc D. Hauser.

  8. Néstor Mayer

    Mac Courtain, llego tarde al post pero coincido totalmente contigo. Es una característica de los homo sapiens exculpar sus inmoralidades en otros. Si a un fulano psicópata y locuaz, de los que hay tanto entre nosotros, lo ponemos en la Alemania del 30, en el lugar preciso, seguramente da otro Hitler. Es decir, como tú dices, en iguales situaciones existe una alta probabilidad que hagamos exactamente lo mismo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s