Archivo diario: 12 septiembre , 2010

Curioso efecto secundario del botox

Según la sabiduría popular “la cara es el espejo del alma”, de modo que un rostro alegre y risueño debe corresponderse con una mente positiva y sociable. Sin embargo, los psicólogos están encontrado pruebas que las cosas también funcionan en sentido contrario. Es decir, si uno mantiene la sonrisa, los músculos faciales informan al cerebro de que estás sonriendo y eso refuerza los sentimientos positivos, hasta que acabas sonriendo de verdad. Y algo parecido podría ocurrir al revés: si uno mantiene la “cara de perro” un tiempo suficientemente largo, acaba alimentando sentimientos negativos y convirténdose en un “sieso, esquinado, asocial”.

Esta interesante hipótesis es la que se ha lanzado a contrastar el equipo de psicólogos de Arthur Glemberg, de la Universidad de Wisconsin-Madison en un trabajo en la revista Psychological Science. Los resultados parecen apoyar la idea de que un rostro inexpresivo dificulta entender las emociones negativas.

El trabajo ha ideado un dispositivo experimental realmente ingenioso, beneficiándose del uso generalizado últimamente de la toxina boltulínica (vulgo botox) en los tratamientos de belleza. Es sabido que esta sustancia -terriblemente tóxica- tiene la propiedad en ínfimas dosis de eliminar temporalmente las arrugas de la piel, debido a su capacidad de paralizar los músculos. También es sabido que las personas que se someten  a estos tratamientos suelen mantener un semblante  inexpresivo hasta varios meses después, dada su incapacidad de mover los músculos faciales.

Esta circunstancia resulta perfecta para investigar las relaciones entre músculos faciales y circuitos cerebrales relacionados con la emoción. Los investigadores sólo tenían que localizar a un grupo de botulinizados o, más fácilmente, botulinizadas, y convencerlas para que participasen en un pequeño experimento. Así, las voluntarias no presentaron ninguna diferencia respecto al grupo control (ellas mismas antes del tratamiento) en sus capacidades lingüísticas o cognitivas excepto en un campo específico: resultaron tener mayor dificultad para reconocer emociones negativas, pero no las positivas. Durante el experimento, las voluntarias tenían que leer 20 frases “alegres”, 20 “tristes” y 20 “agresivas”, y debían pulsar un botón en el momento en que las habían entendido.

La diferencia era pequeña, pero estadísticamente significativa. Algunos psicólogos opinan (y esto es una opinión) que tales diferencias pueden tener consecuencias importantes en la vida real, donde las personas tenemos que emplearnos a fondo para seguir las sutilezas de una conversación normal. Si los botulinizados tienen también una especie de anestesia emocional, eso les pondría en desventajas en derterminadas situaciones, p.e. en una discusión de tráfico.

No cabe duda de que el don de  eterna juventud tiene un precio. Personalmente, prefiero el método tradicional de vender tu alma al diablo.

Havas, D. A., Glenberg, A. M., Gutowski, K. A., Lucarelli, M. J., & Davidson, R. J. (2010).  Cosmetic use of botulinum toxin-A affects processing of emotional language.  Psychological Science, 21, 895-900.

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