El árbol de la vida

La imagen muestra el primer árbol filogenético de la Historia, garabateado por el propio Darwin en su cuaderno. La idea del ‘árbol de la vida’ es una de las grandes aportaciones de Darwin a la Biología y tiene una base intuitiva cuando consideramos, por ejemplo, que los caballos se parecen más a los burros que a las ballenas, y evidentemente, es posible clasificar a los seres vivos en grupos atendiendo a sus similitudes. En la actualidad puede parecer obvio que esta idea nos lleva a pensar que todos los seres vivos, desde los rodaballos a los presidentes de gobierno, deben descender de un antecesor común. En cambio, los naturalistas de aquella época no pensaban de esta manera. Reconocían, eso sí, que los seres vivos podían agruparse por características morfológicas y a este empeño dedicaron bastantes esfuerzos, pero no interpretaban que el grado de similitud entre dos especies se debiera a un origen común, o más exactamente, al mayor o menor tiempo transcurrido desde que se produjo la divergencia evolutiva entre ambas especies. Hoy día estamos tan acostumbrados a ver los diagramas ‘en forma de árbol’ que representan la historia evolutiva que nos resulta difícil imaginarnos cómo podía pensarse de otra forma, pero  la idea no era ni mucho menos evidente en aquella época.

Aunque la idea del antecesor común de todos los seres vivos en uno de los pilares de la Teoría Evolutiva, ha habido algunas especulaciones recientes (sobre todo entre los microbiólogos) sobre hipótesis alternativas. Dado que los microorganismos intercambian genes con relativa facilidad, es posible que entre las primeras formas de vida se hubiera dado este intercambio. En tal caso, no tendría exactamente un antecesor común, sino un cierto número de ellos. Esta hipótesis ha sido contrastada de forma rigurosa por métodos computacionales por Douglas Theobald, en un artículo publicado en Nature el pasado 13 de mayo.

Theobald comparó las secuencias de 23 proteínas en 12 especies, que incluían bacterias, arqueas y eucariotas, y analizó los árboles filogenéticos resultantes con diferentes métodos estadísticos. Todos los modelos indicaron que la hipótesis del antecesor único era mucho más probable que la de diversos antecesores. El estudio sugiere que aunque la vida pudo originarse en la Tierra muchas veces, sólo uno de estos eventos primordiales resultó ser el antecesor común de todos los organismos vivos que conocemos. No es imposible, sin embargo, que algún día se encuentre un microorganismo que se salga de esta pauta y que sería descendiente de otra “célula primordial”.

Theobald, D. L. 2010. A formal test of the theory of universal common ancestry. Nature 465 (May 13): 219-223

9 comentarios

Archivado bajo Animales, Biología, Evolución

9 Respuestas a “El árbol de la vida

  1. Pero ‘la otra célula’ primordial, debería competir antes o después con ‘la célula’ primordial por los mismos recursos por lo que sería altamente improbable la existencia de dos células primordiales simultáneas y no digamos ya secuenciales.

    Ésta otra célula debería haber estado aislada, muy aislada, tanto como en otro planeta. … Y … ¿si encontramos las mismas 4 bases en algún cometa? Entonces, la vida, sería sideral, habría venido del “cielo”, tal y como algunos consideran, pero con otros argumentos.

    Salud y saludos

  2. Hola JL,
    De la competencia no se deriva necesariamente la extinción. Bacterias y arqueas se separaron hace un montón de años (>2.000 millones) y ambos grupos siguen existiendo y evolucionando

  3. ¿Me pregunto si estamos hablando de o mismo?
    Porque ‘parece’ que arqueas y bacterias llegaron a colaborar (endosimbiosis serial) y aquí nosotros, charlando, porque arqueas y bacterias son semejantes, similares y compatibles en ADN y nucleótidos.
    Otra célula, debería tener sus propios nucleótidos metabolismos muy diferenciados en todo, temperatura, cinética y resultados y serían incompatibles -en el mejor de los casos inertes para nosotros o nosotros para ella- tan incompatibles que sería muy difícil reconocerla como un ser vivo, incluso si está basada en el carbono.

    Creo que no hablamos de la misma ‘otra célula’, cosa que no es de extrañar, ya que yo no sé muy bien de qué ‘otra célula’ estoy hablando.😉
    Salud y saludos

  4. Pingback: El árbol de la vida

  5. McCourtain

    ¡¡¡LUCA!!!

  6. Pero

    Este árbol salió en un número de Nature como primer árbol filogenético de la historia y fue posteriormente refutado en la misma revista demostrando que ya Lamarck había hecho árboles filogenéticos, así que no es una aportación de Darwin.
    No tengo nada en favor de Lamarck ni en contra de Darwin (los datos ponen a cada uno en su sitio), pero sí en contra del exceso de glorificación de un científico (en este caso Darwin). Creo que elevar a la categoria de semidios a un científico es un enorme error.

  7. De acuerdo en que el exceso de glorificación es malo. P.e. el término “darwinismo” me parece poco recomendable. No obstante, Lamarck no creía que las especies surgiesen de otras, sino que cada una seguía un camino evolutivo de “ascenso en la escala animal”; de modo, que aunque Lamarck hubiese hecho algún garabato parecido, no veo cómo podía tener el significado que le asignó Darwin.

  8. McCourtain

    Os invito a simplemente leer los títulos de las obras escritas por Darwin. Su autobiografía es muy recomendable. No ha habido nada igual

    http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Obra_de_Charles_Darwin#Cronolog.C3.ADa_de_la_obra_de_Charles_Darwin

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