Archivo diario: 9 junio , 2010

Diversas formas de ser ignorante

Leí el otro día este artículo en El País (aquí), donde el autor hace (medio en broma) un panegírico de lo que podríamos llamar “intuición pueblerina” frente a formas de pensamiento más sofisticadas, como es el razonamiento estadístico. En esencia, lo que dice Trueba es que los estudios científicos no valen para nada y están mayoritariamente manipulados. En contrapartida, siempre podemos fiarnos del “sentido común” para andar por la vida.

El caso es que esta línea de pensamiento ‘post-moderno’ es bastante frecuente. Implícitamente, afirma que la ciencia es una ‘realidad construida socialmente’ y que por tanto, los avances no tienen una validez objetiva, ya que se trata simplemente de cambios en la ‘moda’ (de ‘paradigma’ utilizando la terminología de Kuhn) que favorecen unas u otras teorías. Este tipo de argumentación resulta muy poco convincente. Es cierto que la verdad absoluta no existe y que los resultados de la ciencia son a veces erróneos, frecuentemente incompletos y siempre revisables; no sólo eso, sino que el proceso de investigación está sesgado por los intereses de los propios investigadores, las prioridades de las administraciones que los financian, los avances tecnológicos y un sinfín de factores adicionales. Pero esto no quiere decir que el avance en la investigación sea imposible. De hecho, es vertiginoso. Las pruebas del avance de la ciencia están alrededor nuestro en forma de nuevas tecnologías que, para bien y para mal, están por todas partes.

Si la ciencia no tiene ninguna ‘validez objetiva’ por qué tomamos medicinas cuando estamos enfermos, cómo es que la mortalidad infantil ha disminuido enormemente, cómo es posible que un porcentaje mínimo de la población sea capaz de producir alimentos suficientes para el resto, por qué  razón viajar el otro extremo del mundo resulta tan sencillo, etc.…Evidentemente, estas ventajas no son accesibles a todos lo habitantes del planeta y tienen sus contrapartidas, pero el hecho de que la tecnología ‘funcione’ indica que las teorías científicas subyacentes deben estar ‘conectadas’ con la realidad.

Naturalmente, hay algunos estudios científicos queestán equivocados, bien porque se han producido errores, o porque las conclusiones se hayan manipulado con algún fin. No obstante, vista la cosa en conjunto, es evidente que los científicos mienten muchísimo menos que (digamos) los políticos, los publicistas o incluso los periodistas. Y no porque los científicos sean mejores personas, sino porque lo escrito queda en las bases de datos y otros pueden comprobar que no es cierto y desdecir al autor. Para un científico, meter la gamba tiene un coste considerable.

Una persona que quiera considerarse “culta” en estos tiempos tiene que manejar la información de primera mano que proporciona la ciencia sobre muchísimos asuntos que afectan a nuestras vidas. Esto es difícil ya que la evidencia suele ser escurridiza. Pero el decidir a priori que “yo no me creo nada por principio” es una  tontería como una casa.

Habría que ir pensando en quitarse la boina.

Nota: El término “boina” alude a ciertas actitudes mentales y no tiene nada que ver con el hecho de llevar o no “boina física”.

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