Archivo diario: 29 mayo , 2010

El código Altamira

Resulta fácil dejarse impresionar por las fantásticas pinturas rupestres de cuevas como Altamira y Lascaux. Sin embargo, acompañando a las extraordinarias figuras de uros, caballos y bisontes hay unos signos infinitamente más modestos, pero también más intrigantes. Se trata de imágenes pequeñas y abstractas, tales como puntos, rayas, espirales, siluetas de manos y cosas así. Desde que estas cuevas comenzaron a estudiarse, los expertos se han preguntado si estas marcas tendrían un significado simbólico. Recientemente,  Genevieve von Petzinger y April Nowel, de la Universidad de Victoria (Canada) parecen haber dado un paso más en el esclarecimiento de esta cuestión. Estas dos investigadores comenzaron construyendo una base de datos exhaustiva de los signos procedentes de 146 yacimientos arqueológicos de Francia, datados entre 30.000 y 10.000 años.

El resultado de esta pesquisa es fascinante. 26 signos aparecen una y otra vez en estas cuevas (véase la figura de abajo). Lo más interesante es que con mucha frecuencia, estos signos se encuentran asociados. Esta es una característica de los lenguajes jeroglíficos, en los que se inventan nuevos signos mediante la asociación de signos pre-existentes. En algunos casos, estas investigadoras encontraron signos menos abstractos que parecen representar la figura completa. Por ejemplo, se dibujan los colmillos del mamut y no el animal completo. Este “truco” (técnicamente llamado “sinécdoque”) es otra de las características de los lenguajes jeroglíficos incipientes. El trabajo fue presentado en el último  Congreso de la Sociedad de Paleantropología en Chicago.

Es en el Sur de Francia y Norte de España donde aparece mayor variedad de signos. No obstante, muchos de éstos también se han encontrado en otros lugares y otras épocas, lo cual abre la cuestión de cuándo se produjo realmente esta especie de “explosión creativa”. Las autoras sugieren que el sistema de símbolos podría haberse establecido hace 30.000 o 40.000 años o antes. En tal caso, habría viajado con las primeras migraciones africanas, extendiéndose por Australia, Asia, Europa y América. Aunque es cierto que muchos de los signos han sido encontrados en todos estos lugares, no hay pruebas de que su origen sea el mismo.

En todo caso, la pregunta más difícil permanece:

¿Qué querrían decir?

Ravilious, K. (2010) “Messages from the Stone Age” New Scientist, (2) 2010:30-34.

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