Archivo diario: 6 mayo , 2010

El puente del amor

Los filtros de amor siempre han tenido un lugar destacado en el repertorio tecnológico de brujas y hechiceras; y es lógico que sea así ¿acaso no sería muy conveniente disponer de una pócima que nos entregase directamente el corazón de la persona amada? Por desgracia, los filtros de amor habituales tienen el pequeño inconveniente de no funcionar en absoluto. Sin embargo, los amantes despechados pueden mirar a la ciencia en busca de ayuda ¿existe un filtro de amor probado científicamente? No exactamente. Lo más parecido en este sentido podría considerarse  el Viagra, pero está claro que no es lo mismo. En condiciones normales, para que el Viagra tenga alguna utilidad necesitamos primero un verdadero filtro de amor.

Lo que sí tenemos es el curioso y sorprendente experimento del “puente del amor”, publicado en 1974 en el Journal of Personality and Social Psychology por Donald  Dutton y Arthur Aron.  Este experimento se realizó en el mundialmente famoso puente Capilano, que es una de las principales atracciones turísticas de Vancouver. Se trata de un puente de cuerdas de 136 m de largo y con una caída de 70 m. El puente Capilano lo cruzan unos 800.000 turistas al año (supongo que no todos al mismo tiempo).

Dutton y Aron pensaban que los hombres podían sentirse más atraídos por una mujer (atractiva) si se encontraban en una situación de “estimulación debida a un peligro moderado”. En este caso, una atractiva mujer interpelaba a los (¿temerosos?) turistas masculinos que se aventuraban en el puente y les pedía su participación en un sencillo experimento psicológico. Básicamente tenían que hacer un breve comentario sobre una foto que se les mostraba; una tarea bastante fácil, pero no tanto si estás a 70 m de altura en un puente que se tambalea y cruje. Al final, la chica les daba su número de teléfono garabateado en un papel… por si tenían alguna pregunta adicional. Naturalmente, la variable dependiente aquí era el porcentaje de tipos que acababa llamándola. Como control, repitieron la misma pantomina en un ambiente más tranquilo (un parque público).

Para regocijo de los investigadores, los sujetos del puente Capilano telefonearon en mayor proporción que los del parque. Los psicólogos se han referido a este fenómeno como el paradigma de la atribución errónea. En esencia, el cerebro confunde la excitación debida al miedo con excitación por la chica (El experimento del puente ha sido repetido con algunas variantes y resultados variables).

Independientemente de que la teoría psicológica subyacente sea más o menos sólida, los aprendices de Romeo (o Julieta) pueden tratar de sacar partido al fenómeno intentando aterrorizar a sus potenciales parejas, aunque yo les recomendaría encarecidamente que no se les vaya la mano… Tu enamorad@ debe tener miedo de la situación, no de ti,

Dutton, D. G., & Aron, A. P. (1974). Some evidence for heightened sexual attraction under conditions of high anxiety. Journal of Personality and Social Psychology, 30(4), 510-517.

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