Los últimos torturadores

Durante la Edad Media, los espectáculos en los que se torturaban animales eran muy frecuentes en toda Europa: peleas de perros, gallos, ratas y, por supuesto, corridas de toros. En Inglaterra eran muy populares las llamadas bull-baitings en las que se torturaba a los toros con la ayuda de perros especialmente adiestrados. También había bear-baitings, aunque los osos eran mucho más escasos y difíciles de mantener. Naturalmente, eran otros tiempos. Las ejecuciones públicas y los Autos de Fé constituían un entretenimiento popular muy apreciado. La última ejecución pública en Madrid tuvo lugar en 1890.

A partir del siglo XVIII las ideas de los filósofos de la Ilustración fueron calando poco a poco en la sociedad, y este tipo de actos empezaron a ser considerados brutales e inaceptables. En Inglaterra fueron abolidos en el siglo XIX, de manera que el debate que está empezando a producirse estos días en España sobre la abolición de las corridas de toros lleva un retraso de más de un siglo con respecto al resto de Europa. La única razón que nos hace especiales a los españoles es que somos los únicos que permitimos que la tortura de un animal sea un espectáculo público. Hace doscientos años lo hacía todo el mundo.

Es evidente que la “tradición” no puede invocarse como un argumento suficiente en sí mismo para defender la salvajada que suponen las corridas ¿Acaso no es tradicional la ablación femenina en muchos países africanos? ¿O en “sati”, esa costumbre hindú de quemar a la viuda en la pira del marido? Seguramente, las peleas de gladiadores se habrían considerado parte de la “tradición hispano-romana”. Aunque no lo parezca, el mundo ha evolucionado bastante en el sentido moral, para lo cual ha sido necesario romper con diversas “tradiciones”. La afirmación de que “los toros son cultura” juega con el doble significado de la palabra. Por un lado, cualquier cosa que ocurra con frecuencia en una sociedad puede considerarse parte de su cultura. Por otra parte, el término tiene una connotación positiva de “actividades de orden superior que ennoblecen a quienes las practican” como el arte, la literatura o la ciencia. Si se acepta que “los toros son cultura” podríamos aplicar el mismo argumento a la violencia machista, y ¿quién va a negar que el machismo tiene una larga tradición en España?

Algunos pro-taurinos argumentan que no tiene sentido prohibir las corridas si no se prohíben también las matanzas de focas o la caza en general. El argumento viene a reconocer que sí, que las corridas son una burrada pero también hay otras burradas. Por las mismas, si a alguien le acusan de un crimen podría defenderse diciendo que… ¡más crímenes cometió Hitler! Y es muy posible que también deberían prohibirse otras atrocidades. Pero eso es un asunto completamente distinto.

La posible extinción del toro de lidia es otro de los argumentos comúnmente empleados para defender el tinglado taurino, aunque  tampoco es un argumento válido. El toro de lidia es una raza de una especie doméstica (Bos taurus) y naturalmente, el número de ejemplares depende de las decisiones que tomen los humanos al respecto. Su extinción, si se prohibieran las corridas no sería inevitable (aunque la conservación tendría un coste). El caso quedaría englobado en la problemática general de conservar la biodiversidad de animales y plantas domésticas que caen en desuso. Un problema sin duda urgente y que afecta a especies tan emblemáticas como el burro. Análogamente, las dehesas dedicadas a la ganadería brava no tendrían por qué convertirse al instante en urbanizaciones o centros comerciales. Deberían ser protegidas debido a la riqueza de estos ecosistemas, pero sin duda, otras formas de aprovechamiento, respetuosas con el medio  son posibles.

Algunos pro-taurinos radicales han llegado a argumentar que los toros no sufren, a pesar de que la violencia y crueldad de la “fiesta” es evidente. Existen razones neurológicas para pensar que sí lo hacen. Para empezar, su sistema límbico es muy parecido al nuestro. Para seguir, el dolor tiene un fuerte valor adaptativo en los animales superiores. Curiosamente, no aparece ningún trabajo de investigación publicado sobre este tema en PubMed, la principal base de datos de investigaciones biomédicas. Búsqueda en PubMed (aquí)

En resumen, las corridas de toros hacen un espectáculo de la tortura de un animal capaz de sufrir y son por lo tanto una “salvajada” doble, por la tortura en sí y por el hecho de hacer un espectáculo público de ello y (frecuentemente) televisado. Al elevarlo a la categoría de Bien de Interés Cultural, nuestros gobernantes han dado un paso más en la “apología de la tortura”, hurtando además un debate público que debería producirse con urgencia.

Hace doscientos años todo el mundo en Europa hacía estas cosas. Ahora sólo las hacemos los españoles. Somos los últimos torturadores. Un dudoso honor.

Más info:

“¡Vivan los animales!”J. Mosterín. 1998. Editorial Debate. Madrid.

“Animal Liberation” P. Singer. 1975. Ed. Harper Collins. New York.

“Animals and why they matter” M. Midgley. 1983. University of Georgia Press. Athens, US.

62 comentarios

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62 Respuestas a “Los últimos torturadores

  1. sottoacqua

    Totalmente de acuerdo. Me encanta su lógica aplastante😉 Un saludo.

  2. Boca Rana

    Un par de anotaciones, aparte de en España, hay corridas de toros en Francia, Portugal y casi toda la América Hispana.

    La otra es que las corridas de toros no son “un espectáculo de la tortura de un animal”, en las corridas de toros nadie va a ver sufrir al animal, de hecho, cada vez que alguien hace sufrir “de más” al animal todo el mundo protesta.

  3. Boca Rana,
    Las corridas de toros en Portugal son algo menos violentas que las españolas (al menos no se mata al toro en público). En la mayoría de las ciudades francesas, las corridas de toros se consideran un espectáculo degradante y están prohibidas (con alguna excepción como Nimes). La afirmación de que somos los últimos torturadores de Europa es (básicamente) cierta.
    Es un hecho innegable que las corridas son literalmente “un espectáculo de la tortura de un animal” y para negar la evidencia de esta manera hay que tener una visión bastante distorsionada de la realidad.

  4. J de Concierto.

    “La afirmación de que somos los últimos torturadores de Europa es (básicamente) cierta”

    Lo serás tú, yo sólo voy a las corridas de toros de vez en cuando.

    Eso de la prohibición de las corridas sólo tiene dos justificaciones, que los gobernantes nos quieran hacer más virtuosos, que no veamos los toros porque es inmoral verlos, o que los gobernantes quieran defender los derechos de alguien, serán los toros, supongo. Cualquiera de los dos supuestos es un planteamiento totalitario. El estado no es quien para hacer virtuoso a nadie y tendrá que explicarse muy bien por qué los toros tienen derechos.

    Tú has tomado el camino ambiguo de que no nos digas si es que los toros tienen derechos o piensas que los aficionados a los toros somos inmorales.

    Y no hay escapatoria al dilema totalitario al que te enfrentas (o eres totalitario de una manera o lo eres de otra), porque la apelación al sufrimiento del animal no procede en la medida que no abogas por la eliminación de los mataderos industriales en los que la agonía de la res es mucho peor que en la plaza. Y si aún así te parece mal que se vea, estamos de vuelta al sitio de antes, que nos quieras hacer más virtuosos.

    Lo que yo te propongo es que nos dejes en paz de admoniciones de cura de parroquia y si no quieres comer carne de ternera ni ver corridas, pues ni comas ni veas.

  5. J de Concierto,
    Los que van a corridas de toros participan e implícitamente aprueban la tortura. Por lo tanto, el torturador (aunque sea como sujeto pasivo) lo eres tú, no yo.
    Los toros, y en general, los seres con capacidad de sufrir tienen derechos. La propia legislación española condena el maltrato animal pero hace una excepción con las corridas de toros y otras “fiestas populares”.
    El argumento del totalitarismo no aplica evidentemente, ya que lo que se está discutiendo es el derecho a torturar a un ser con capacidad de sufrir, el cual no tiene ningún opción a no participar en el evento.
    La cuestión del bienestar animal en ganadería es también un tema candente, pero evidentemente el sistema trata de minimizar el sufrimiento del animal y la muerte se produce de una manera rápida.
    Hace falta ser una persona muy poco evolucionada en el sentido moral para que disfrute de un espectáculo semejante.

    Lo que yo propongo es que dejemos atrás de una vez la España de charanga y pandereta.

  6. Pingback: Los últimos torturadores

  7. Txema M

    Estoy, en lo esencial, totalmente de acuerdo con lo que dices.

    Es una hipocresía decir que el toro no sufre. Pero también se dice lo mismo de las niñas a las que taladran los lóbulos de las orejas al nacer. A nosotros nos ofrecieron este servicio en el hospital público donde nació mi hija. Yo me negué a que se lo hicieran.

    Estoy en contra del toreo. Al contrario de la mayoría antitoreo (que no antitaurina) la primera razón por la que estoy en contra es porque nadie debería jugarse la vida en un espectáculo, por muy artístico que sea. Me encantan los trapecistas, pero sólo si trabajan con red. Yo no quiero ser colaborador necesario en ningún posible accidente accidente laboral.

    La tortura ni es arte ni es cultura. El toreo podría ser una actividad artística si cumpliese unas condiciones que los aficionados no admiten: toreo sin dolor, sin sufrimiento, sin sangre y sin muerte.

    Que en otros países europeos (Francia y Portugal ) permitan en localidades determinadas el toreo con sangre no lo hace menos bestial ni vergonzoso.

  8. Paquito

    Que hagan lo mismo que tendrían que hacer con la iglesia católica: ni un céntimo de euro más del dinero público.
    El que quiera misas, educación religiosa, espectáculos degradantes o toros que los pague integramente de sus bolsillos.

  9. Un 10. Con tu permiso, te enlacé en mi blog. Un saludo y gracias por tu artículo.

  10. Si os fijáis, en Europa la afición al toreo cruento se difumina conforme nos alejamos de España. No es casualidad que se ponga en entredicho esta salvajada institucionalizada desde una esquina, la más cercana geográficamente a centroeuropa. Me atrevo a pronosticar que los toros como espectáculo cruento desaparecerán en unas décadas, y la desaparición será de Norte a Sur. A no ser que se hagan desaparecer de un plumazo por un gobierno que prescinda de una tradición tan salvaje como ésta.

  11. Guay, un tema de actualidad, con un enfoque envidiable.

  12. Señor J de Concierto, ¿defender los derechos de los toros es un planteamiento totalitario?

  13. Pepe

    Yo, probablemente sufra una tremenda afección cultural que -como dices- me hace distorsionar la realidad; reconozco que disfruto con todo eso que envuelve la tauromaquia, y acaba con la muerte de un animal. Aunque nunca he sentido que lo festivo fuera la tortura. Sin embargo, sí he sufrido el lamento del cerdo durante la matanza en la aldea, y el dolor humano provocado por la violencia de sus semejantes. No sé qué clase de sentido tengo, pero el caso es que además de competir -en alimentación- con los animales, no puedo comparar dolor humano y animal.

  14. Excelente artículo, Pablo. Muy de actualidad.

    La exhibición de la tortura de un mamífero -por aquello de la emociones y sentimientos- es lo peor del ser humano. Aberrante.

  15. “Algunos pro-taurinos argumentan que no tiene sentido prohibir las corridas si no se prohíben también las matanzas de focas o la caza en general.”

    Esa es la típica falacia que se comete cuando se trata de justificar un mal apelando a otro mal😀

    Por cierto, si queréis estar al tanto de lo que se está diciendo estos días en el Parlament de Catalunya, aquí va un enlace:

    http://losmonostambiencuran.blogspot.com/2010/03/las-corridas-de-toros-en-cataluna.html

    Un saludo.

  16. Alfredo

    Debo decir que en los mataderos industriales el sufrimiento de los animales es mínimo (puedo atestiguarlo como inspector de sanidad que soy y que visito mataderos), con la excepción de los que se matan por el rito musulmán o el judío, que deberían prohibirse.

  17. Muy bueno el post. Gracias por escribirlo.

  18. J de Concierto.

    “Hace falta ser una persona muy poco evolucionada en el sentido moral para que disfrute de un espectáculo semejante.”

    Bueno, el poco evolucionado me pareces tú que sólo ves el sufrimiento del animal en un espectáculo, ya te decía, extraordinariamente reglamentado (de ahí la excepción que hace la legislación puesto que en los toros se excluye la crueldad hacia el animal). Es lamentable que pienses que los aficionados a los toros disfruten del espectáculo porque les gusta ver sufrir a un animal. Es lamentable y el peor argumento, el más fácilmente refutable (pon aquí a un tío de mediana edad, buen ciudadano, con una mirada de suficiencia y una frase “sí, yo como niños de desayuno y tú eres un gafapasta. Sin acritud, pero no me gusta que me llamen determinadas cosas”).

    De todas maneras, es interesante que en este comentario establezcas con total claridad que tu pretensión es hacernos más virtuosos tomando como coartada los derechos de los animales.

    Los toros no tienen derechos. El maltrato a los animales no se sanciona precisamente porque tengan derechos.

  19. “Debo decir que en los mataderos industriales el sufrimiento de los animales es mínimo”

    De acuerdo, Alfredo, pero aun así es mucho😀

    “Es lamentable que pienses que los aficionados a los toros disfruten del espectáculo porque les gusta ver sufrir a un animal.”

    J de Concierto, evidentemente: el taurino, una vez entra en la Plaza, queda moralmente inhibido. El sufrimiento del toro pasa a ocupar un segundo lugar.

    Escribe Pablo de Lora:

    “Martha C. Nussbaum ha descrito el abismo que separa nuestro comportamiento con los animales (incluyendo lo que toleramos, o contribuimos a que se les haga) de lo que decimos, pensamos y proclamamos sobre nuestros deberes hacia ellos, como un ejemplo de flagrante esquizofrenia moral. (…) “Es probable -apunta con tino el escritor Manuel Vicent- que alguien que acaba de asistir a una corrida en las Ventas reprenda airadamente a un niño que está apedreando a un gato…”

    Pablo de Lora, Justicia para los animales. La ética más allá de la humanidad, Alianza Editorial, Madrid, 2003, p. 27.

    Un saludo a todos.

  20. J de Concierto,

    Que digas que en los toros se excluye la crueldad hacia el animal es manifiestamente absurdo. Por otro lado, mi falta de sensibilidad por el “arte de la tauromaquia” no constituye un problema moral ya que eso no produce dolor a ningún ser con capacidad de sufrir; en cambio, tu insensibilidad por el dolor, la sangre y la tortura, sí. Insisto, la legislación española no autoriza el maltrato animal. Lamentablemente, establece algunas excepciones. Eso es lo que debería cambiar. Hace no mucho tiempo, las mujeres no tenían derecho a votar y el establecimiento del sufragio para las mujeres no estuvo exento de polémica. La tradición no es sacrosanta.

    Evidentemente, me gustaría que el derecho a torturar animales no fuera legal en este país.

  21. “Ya has dicho lo que tenías que decir. Por favor, no vuelvas a escribir aquí”
    Cuidadín con las emociones, que nos pierden Pablo.🙂
    Te echo un capote para animarte a que tengas un poco de cintura torera en respuestas que entran al quite

    Haya paz

  22. Vale, vale
    Autocensuro el comentario

  23. Erre

    Cuando se habla de que los derechos de los animales como algo absurdo no hay que olvidar que es tan absurdo como los derechos de las personas. Quiero decir que las personas no tenemos derechos porque sí, al igual que los animales, sino que las personas nos hemos atribuido unos derechos a través de leyes, unos derechos los admitimos para toda persona, otros solo a los mayores de edad, otros solo a los nacionales, etc.
    Pero nadie tiene derecho a nada de forma natural.

  24. No creo que los pro-toreo disfruten con el maltrato al animal. Sencillamente lo ignoran, no se hacen conscientes de él (salvo probablemente cuando les causan más de la cuenta). Lo que no ignora, y me parece peor, es lo que constituye la esencia del toreo: el morbo de la posible muerte de un tipo (un ser humano, con derechos supuestamente claros) enfrentándose a una bestia más o menos salvaje.

    Lo curioso es que por ahí nunca se debate el tema del toreo: un tío se puede dejar las tripas frente a un animal en un espectáculo de lucha, pero sin embargo, una lucha a muerte de gladiadores nos parecería impensable…

  25. Podría dejar constancia (je… y así lo hago de paso) de mi absoluto desinterés por las corridas, tanto por el sus aspectos sádicos de todos sus participantes como por sus vínculos con lo “económicamente superfluo” o, en palabras de Veblen (presentado está así en todo caso), “consumo ostensible”. En este último aspecto, lo rechazo tanto como al futbol y su esfera más o menos mafiosa de negocios. Y en ambos, igual que el boxeo y otros espectáculos. O como el espectáculo de las guerras…

    Dicho todo eso, creo que dejo entrever lo que está detrás de todas esas cosas… y lo imposible que sería prohibir así la causa, a saber: la idiosincrasia humana.

    Además, ¿cabe alguna posibilidad de apelar a una suerte de “superhombres” o seres que estén por encima de nosotros a quienes darles la “supervisión” y el “mando” para que legislen en alguno de esos sentidos… contra esa idiosincrasia? ¿O es que nos consideraremos esos “superhombres” y nos adjudicaremos ese “mando”? En este caso, ¿serán capaces de tomarlo o se tratará de “presionar” para que unos determinados gobernantes lo hagan por nosotros, en nuestro nombre, etc., y creer que serán “clones” nuestros en todos los aspectos, que harán lo que “nos parezca bien a nosotros” y no al resto, a una predefinida “humanidad sana” como nos consideraremos? ¿Y si hacen “eso” pero, a la vez, otras cosas nada “apetecibles” o “aceptables” o “digeribles” por los que nos sentimos especialmente sensibles?

    En fin, el asunto, por lo menos, se complica demasiado como para que sea algo más que un choque entre grupos sobre el que se monten nuevos “salvadores bienintencionados”. El problema es que los que se alinean en contra de lo sucio… deberían ensuciarse para imponerse… Ergo: repetir el problema, recrear las condiciones de una suciedad futura, renovada, remozada, etc.

    Meras reflexiones… mientras sigue y seguirá el espectáculo (no el de toros o boxeo… sino el de la polémica que alimenta la repetición mencionada).

  26. Txema M.

    Por ahí iba yo, Uatu.

    En los aficionados al toreo, además de la esquizofrenia moral que cita Hugo, también se da otra esquizofrenia (o hipocresía) que se manifiesta en repetir insistentemente, hasta creérselo, que “el toreo es una lucha noble en la que el toro puede defenderse”. ¿Cómo va a defenderse un animal tras ser alanceado hasta su extenuación a la vista de todos? ¿Qué defensa tiene un toro afeitado, o drogado, o mantenido sin agua o todas esas cosas a a la vez? Y si el asunto salta a la luz, lo justifican por el peligro que corre el torero. ¡Pues claro que corre peligro, coño! ¡Por eso el toreo debería estar prohibido! Que se torture a los animales es una barbaridad; que se haga de ello un espectáculo es una vergüenza; pero que se promueva el morbo de ver como se juega la vida una persona… ¡Vamos! ¡Los tiempos de los gladiadores pasaron hace mucho!

    Que algún proespectáculotarino me lo explique: ¿qué hay de artístico en la suerte de varas (la tortura del picador)? ¿Qué lance de muleta o capote perdería su espectacularidad artística embolando a los toros y evitando su martirio?

  27. gerg

    No tengo costumbre de ir a los toros pero me alucina la necesidad de prohibir que tenemos en la sociedad actual. Intentemos convencer a nuestros conocidos aficionados taurinos de que no vallan a los toros y así se terminará la fiesta. Pero esto es mucho trabajo, es mas fácil y totalitario prohibir. Pues ánimo y luego nos llamaremos defensores de la libertad.

  28. gerg,
    1) En España están prohibidas las peleas de gallos, perros o cualquier otra especie. Los toros son la excepción lo cual es manifiestamente absurdo, ya que la legislación penaliza el maltrato en general pero lo permite en ciertos casos. El núcleo del asunto es que la “fiesta” consiste en torturar a un ser vivo capaz de sentir dolor y al que obviamente no se le puede preguntar si quiere o no participar. Si el toro fuera un ingenio mecánico y no un ser vivo el problema moral desaparecería. Cualquier cosa que ocurra entre adultos que consienten me parece bien en principio por rara que parezca. P.e. las “partidas” de paint-ball han sido criticadas por belicistas, pero todos los implicados lo hacen voluntariamente y nadie sale dañado (salvo accidente) por tanto, no existe un problema moral; Si invocamos el derecho a la libertad pero soslayamos el daño que se produce a otros agentes se podría justificar casi todo. Por ejemplo, un maltratador podría reclamar el derecho de darle un par de bofetadas a su “parienta” de vez en cuando como se ha hecho toda la vida.
    2) Oponerse a las corridas no es particularmente fácil. Fácil es declararlas Bien de Interés Cultural.
    3) Las campañas educativas son importantes, pero siempre hay personas que no van a cambiar de opinión. En todo caso, el primer paso consiste en informar a los aficionados a la tauromaquia que su afición implica necesariamente la tortura de un animal (aunque ellos vean más cosas en el toreo) y que la mayoría de los habitantes de este planeta (o al menos en el entorno europeo) lo consideramos degradante y moralmente inaceptable. Entiendo que su primera reacción sea la de sentirse molestos, pero este tipo de tensiones son inevitables.

  29. Txema M.

    Ya está bien de tanto ligar el toreo con la libertad. En España no ha habido ningún monarca absolutista ni dictador militar que haya prohibido el toreo.

  30. Se ha convocado una manifestación unitaria de grupos de defensa de los animales de todo el país, contra la decisión de los gobiernos regionales de Madrid Valencia y Murcia, entre otros, que pretenden declarar bien de interés cultural la corridas de toros.

    Esperamos el apoyo de todos aquellos que os sentís identificados con la protesta.

    Madrid, domingo 28 de marzo, 12 horas, Plaza de la Villa-Sol

    Más info:

    http://www.pacma.es/noticia.php?id=4b9aa35b7ba3b

  31. como en toda polémica la implicación de las dos partes se genera desde lo emocional.
    en mi caso, en contra de las corridas.
    entiendo las de los pro-taurinos; como la tradición, la identidad nacional y la poesia de los valores castizos. no quiero ridiculizar esto, en absoluto.
    y me da la sensación de que ambas partes buscan los argumentos a posteriori (como comparar con otros tipos de tortura arcaica, o si prohibir es otra forma de totalitarismo, etc)
    los argumentos de los defensores consisten en contraatacar o rebatir los argumentos de los que no nos gustan las corridas. apelando a que somos unos asolutistas por pretender prohibir, o minimizando el evidente sufrimiento y muerte del animal.
    mejor miremos los factores por separado.

    ¿que motivo hay para que SI existan las corridas?

    ¿que a muchos les gusta???
    ¿que es cultura? desde luego no contribuye al crecimiento personal de nadie

    ¿el animal sufre?
    ¿da igual que sufra??

    si es una cuestión de belleza (artística) el mundo está lleno de cosas bonitas. el ser humano es capaz de crear mas y mas obras de arte, literatura, musica, teatro, cine…

    mi sensibilidad y escala de valores rechazan las corridas. y no sé si estoy a favor de prohibirlas, pero sí de promocionar manifestaciones culturales enriquecedoras. y de arrinconar cualquier otra en la que un ser (o en este caso 6) sufre (y en este caso mueren)

    lo que nos gusta o no parte de nuestra educación. por eso propongo no fomentar la tauromaquia.
    desde luego no es un “bien cultural”
    declarar en voz alta que el sufrimiento no es bello aunque si lo pueda ser toda la liturgia del toreo.
    educar (y esto no es absolutismo ni soberbia) a la sociedad a valorar manifestaciones culturales constructivas.

    por lo menos mantengamos el debate valorando los argumentos de forma práctica, sin apasionamientos.

  32. Excelente! Y totalmente de acuerdo. En países con herencia española como Colombia, y que además es snob parte del sueño el ser europeo o norteamericano, está perfectamente visto y aplaudido… tristemente…

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  34. A mí las corridas de toros no me van. Fui invitado a las Ventas (el Sancta Sanctorum) y me pareció antropológicamente interesante. Por una parte apoyo las tesis de Jesús Mosterín de “el derecho a la no tortura”, pero el caso del toro de lidia es más COMPLEJO si lo analizamos desde sus orígenes, desde la domesticación de los bóvidos y la generación antropogénica de los ecosistemas de dehesa. La vida que tiene el toro de lidia con respecto a cualquier otra especire ganadera domesticada no tiene igual. Repito, no quiero dejarme llevar por las emociones en este tema, como lo hice durante muchos años.
    Dentro de las tradiciones taurinas las hay de muchos tipos. Así por ejemplo lo del toro de la Vega o el de los cuernos incenciados me parecen claramente vejatorios.

  35. McCourtain,
    La vida calidad de vida del toro de lidia es, en pincipio, equiparable a la de cualquier animal criado en un sistema de ganadería extensivo. Obviamente, mejor que la de cualquier animal criado en intensivo. La forma en que tratamos a los animales en el sistema de producción ganadero también debe ser objeto de reflexión… pero nadie hace una fiesta de ello y el método empleado para el sacrificio debe minimizar el dolor (por mandato legal).
    Las corridas de toros serían menos inaceptables si se cambiaran las reglas de la corrida p.e. el torero podría hartarse de dar pases al toro sin dañarlo (lo que posiblemente sería más peligroso para el torero) o en corridas de tipo forçados.

  36. El toro de lidia tiene la característica de embestir permanentemente. Si no se le “reduce” no hay tarado en el mundo que se ponga delante. Lo de recibir al toro en puerta gayola me parece que uno ha de tener un trastorno en el cerebro, lo digo en serio.¿Hasta tan lejos llega el deseo de estatus social?
    La suerte de varas me parece una cruel manera de medir la bravura del toro y aminorar su fuerza.

    Pero no hay más remedio que tomar PERSPECTIVA ANTROPOLÓGICA y analizar el proceso completo, o por lo menos así lo veo yo.

    Desde la domesticación del uro –>Generación antropogénica de dehesas –>Radio de acción de este nuevo ecosistema único—->Ritos populares de pueblos sedentarios–>Estatus social—>Sacrificio animal y posterior consumo—> Generación de riqueza—>Simbología de identidad popular—>Mantenimieno de dehesas—> etc, etc.

    Me temo que mi postura al respecto es ambivalente: Soy firme partidario del Proyecto Gran Simio y detesto la tortura animal. Pero comprender al ser humano en su plenitud y complejidad conlleva analizarlo todo en conjunto dejando de lado las emociones. Con éstas no se puede razonar, aunque suene políticamente incorrecto.
    Analizar nuestra condición humana desde la perspectiva del manipulador documental “Eartlings” es muy pobre.

    Este fin de semana me quedé observando la enorme cabeza de un toro en un ar de la Plaza Mayor de Madrid. Mientras lo observaba alucinado estuve recordando todo lo escrito en este blog, así como mi intervención y no pude más que esbozar un “Qué complejo”

  37. McCourtain.

    tu afirmación, parece un ciclo cerrado y perfecto pero veamoslo por partes:

    Generación antropogénica de dehesas (los otros bienes que generan son secundarios. ¿valdría la pena generarlas si no fuera para el toreo? si la respuesta es si, adelante, la cria del toro de lidia no es razón. Si la respuesta es no, entonces esta parte no vale)–>Radio de acción de este nuevo ecosistema único—->Ritos populares de pueblos sedentarios (los ritos populares no tienen por que ser intocables. ya se han mencionado ejemplos de otros ritos consensuadamente detestables)–>Estatus social (la industria ofrece una amplísima gama de productos y formas de status)—>Sacrificio animal y posterior consumo (entonces, ¿pondríamos webcams en los mataderos para entretenimiento del honorable?)—> Generación de riqueza (para algunos, que podrían contratar a un buen consultor y asi encontrarían otra manera de invertir sus capitales de forma mas eficiente, p.e. webcams)—>Simbología de identidad popular (este tema es de verdad “muy complejo” pero desde luego hay tantísimoas elementos en nuestra historia y en nuestro territorio para identificarnos… incluso se podría escenificar toda la “liturgia taurina” llevandola a los teatros, y así impulsamos el teatro. se me ocurren unos cuantos autores que enaltecen nuestra “identidad”)—>Mantenimieno de dehesas—> etc, etc. (de nuevo; si vale la pena mantenerlas con dinero público prescindiendo de los toros de lidia – que por cierto, son una raza creada artificialmente al igual que los pitbull – pues hagámoslo. y si no vale la pena, pues busquemos otra manera de gestionar el terreno)

    la mayoría de los argumentos para no abolir la tauromaquia son poco sólidos.
    el argumento pro abolición es completamente coherente con los valores de nuestra época. y me atrevo a decir que la mayoría de los pro taurinos abominarían de cualquier otra manifestación de violencia innecesaria. pero es cierto que la fiesta y la “identidad” están muy arraigadas y muy fomentadas por entes públicos y culturales.
    por eso insisto en que una de las claves está en la educación.

  38. David

    Lo que hace de la tauromaquia algo único es la SUMA de los factores que te he comentado, además de otros no comentados. El argumento de separar cada una de las razones no es válido en este caso ya que su identidad radica en el “todo”.

    Estamos hablando de una tradición muy profundamente arraigada, que nada tiene que ver con las peleas de pittbulls o de gallos o de la caza del zorro. Te estoy hablando de una tradición no clasista ni marginal en la que participan todos los estamentos sociales y culturales, al igual que ocurre con el fútbol.

    En la especie humana ha de tenerse muy en cuenta los símbolos, que es lo que PRECISAMENTE nos define como especie. Tan es así que el escudo de nuestra bandera empieza a ser sustituido ¡¡por un toro!! que “nos identifica” como bravos.
    Pretender eliminar la cultura de los toros es ahondar en una irrealidad.

    Las soluciones parciales que has propuesto me parecen estupendas. Llévalas a cabo. Nadie te lo prohibe. Afortunadamente estamos en un sistema económico “liberal” que permite este tipo de iniciativas privadas. Te animo a que organices, como has comentado antes, una asociación que lleve los toros al teatro o que monte webcams para que otros lo disfruten. Si tienes éxito y eres convincente harás más adeptos. Pero no prohíbas a otros disfrutar de algo que ni tú ni yo disfrutamos.

    ¿Te has puesto delante de un toro de lidia alguna vez?¿Eres consciente de cuál es su tamaño? Hay algunos tarados que en pro de conseguir un determinado estatus social (Pablo corrígeme si me equivoco) son capaces de torear a una bestia así o de correr por las calles jugándose la vida.
    ¿Eres consciente del morbo y la atracción que eso genera?Bienvenido a la condición humana¿Te recuerdo a cómo se cotizan los balcones en la calle de Estafeta en Pamplona?¿Prohibimos también los Sanfermines?Funda otra asociación y propónlo…pero lo llevas chungo 🙂

    Aunque nos cueste creerlo el personal disfruta observando el riesgo que corren los otros, por eso me temo que tu negocio teatral taurino sería algo alternativo y marginal: Porque nadie se juega la vida y no se ponen a prueba el valor de la bravura con el que también se identifica el que está en el tendido observando la “belleza” de los pases.

    Pero te insisto en que yo no soy protaurino, no me gustan las corridas de toros y no tengo intención de educara mis hijos en ello.

  39. McCurtain.

    sé muy bien de que hablas cuando mencionas la “belleza” de los pases. al igual que tu, yo también lo escribo entre comillas.
    los clarines, los toreros alineados saliendo a la arena, cómo se vive desde el tendido…
    la gloria del paseillo con las orejas en las manos…
    todo esto es bello, o no.
    la belleza es subjetiva.
    el maltrato no es subjetivo.

    el hecho separar cada uno de los factores que intervienen en esta polémica no es un argumento; es una manera de buscar una visión lo menos afectada por las pasiones posible, y abordar asi el tema de una forma algo precisa.
    cuando he mencionado a los pittbul no era para comparar la tauromaquia con las peleas de perros, sinó para arrojar otra visión sobre el argumento de lo “valiosos” que son los toros de lidia.

    tampoco pretendo decidir qué deben hacer los ganaderos y empresarios taurinos. solo evidenciar que hay muchas alternativas. ellos creen en los valores castizos de la bravura española pero a la primera de cambio son los que mas se victimizan.

    lo que define a la especie humana es mucho mas que simplemente símbolos; para mi lo mas destacable de la raza humana es que tiene moral.
    y si, los simbolos son muy importantes. pero seguro que estás deacuerdo en que la identidad española está llena de símbolos. y hay muchos otros en los que no interviene el sufrimiento.
    yo hace mucho que no creo en la bravura de nuestra cultura y nuestra raza. de hecho no existe la raza española; es una inmensa falacia.
    y a eso me he querido referir en los comentarios anteriores; si desnudamos estos valores tan castizos de todo romanticismo e irrealidad veremos que lo que sustenta todo este fenómeno no tiene tanta solidez.

    cuando he mencionado lo de las webcams en los mataderos era para rebatir el argumento de los que pretenden minimizar el sifrimiento del toro alegando que es el pan nuestro de cada dia y segurá siendolo por el consumo de carne. si, es cierto pero no es como para regocijarse de ello.

    el morbo y los deseos de emociones son parte de la condicion humana, lo sé y lo experimento en mis propias carnes.
    y no voy a montar un espectáculo de sufrimiento y tortura virtual. pero los que lo hacen suelen tener mucho público.
    no pretendo que los demás disfruten con lo que disfruto yo. y todos estamos deacuerdo en que hay que respetar los gustos de los demás.
    siempre que no se haga daño.

    los tiempos cambian. antes en un cuento para niños se narraba la historia de cómo un leñador abría en canal a un lobo (liberando asi a una nieta y una abuela) y luego le metìa piedras dentro, lo cosía (a lo vivo) y lo tiraba al rio.
    ese cuento es parte de nuestra CULTURA occidental.
    pero ahora no se le ocurriría a nadie escribir algo asi.

    básicamente lo que he querido decir es que la (relativa) belleza de la tauromaquia y los valores castizos (bastante ingenuos) no pueden ser motivo para mantener algo que es inmoral, incoherente y anacrónico.
    y según qué símbolos no pueden anteponerse a los valores y la sensibilidad de nuestra época.

    bienvenido a la condición humana.
    llena de aspectos positivos y negativos. yo estoy convencido de que la sociedad va mejorando. aunque sea a paso lento. el morbo y las bajas pasiones no son como para meterlos en una urna.

  40. En relación con lo que dices acerca de que algunos taurinos radicales han argüido que los toros no sufren y que sin embargo existen razones neurológicas para pensar que sí lo hacen (pues su sistema límbico es muy parecido al nuestro), me gustaría que dedicaras alguna entrada a abordar el tema del dolor animal. Es decir: ¿Se sabe si los animales experimentan dolor y si esta sensación es igual a la que percibimos los humanos? Por supuesto, en el caso de los mamíferos no tengo ninguna duda de que es así. (Supongo que todos alguna vez le hemos pisado sin querer una pata o el rabo a un gato o un perro, y hemos oído el tremendo alarido de éstos. Al menos yo sí. Por tanto no me cabe duda de que el dolor físico lo experimentan igual que un humano). Pero en el caso de animales inferiores -aves, peces, invertebrados…-, ¿sienten dolor o no?

    Gracias.

  41. Hola Emilia,
    Es un buena idea. Gracias por la sugerencia.

  42. McCourtain

    Emilia, revisa el adjetivo calificativo de tu frase: “Pero en el caso de animales inferiores -aves, peces, invertebrados…-, ¿sienten dolor o no?”🙂

    Como dice un amigo, “Debe ser el primer caso en la historia en el que el torturado puede llevarse por delante al torturador.Muy curioso ese sistema de tortura.”

  43. McCourtain,
    Yo creo que Emilia utiliza el término “animal inferiores” en un sentido taxonómico, para designar a animales no-mamíferos, lo cual es técnicamente incorrecto, pero bastante frecuente en la práctica. No entiendo la relación entre la primera frase y la segunda.

  44. McCourtain

    Era por no mandar un segundo comentario🙂

    El caso es que no había analizado las tortura de las corridas de toros desde ese punto de vista y me parece muy a tener en cuenta. Insisto, el torturado puede llevarse por delante al torturador o bien ser indultado… por el torturador, lo que hace de las corridas de toros algo único, sin entrar en apelativos morales.
    http://www.enriqueponce.com/portal/1/indultos.html

  45. david

    en el articulo del cual estamos haciendo comentarios ya se han mencionado las luchas de gladiadores.

    éstas también eran únicas.

    este artículo es para sí entrar en apelativos morales e intentar discernir entre lo que es aceptable o no.

  46. McCourtain

    ¿Estás comparando la lucha a muerte entre dos gladiadores con una corrida de toros?

  47. Mucha pasión es lo que veo.

    ¿Llegaremos a la “vaca sagrada” española? No por una posición racional sino por esa especie de mezcla de religión que tiene la cosa.

  48. david

    McCourtain:

    SI

    comparar dos cosas no significa decir que éstas son iguales.
    no, comparar es una manera de ver los puntos en común, los parecidos y las diferencias.

    has usado como argumento a favor que en las corridas el toro podría “llevarse por delante” al torero, y que eso las hace únicas.
    ya ves que no es así.
    y aunque lo fuera no veo por que este aspecto las convierte en moralmente aceptables.

    no me gustaría que este area de comentarios se convirtiera en un duelo dialéctico entre dos.
    sería una perdida de tiempo para los demás.

  49. McCourtain

    David, no te preocupes por el hecho de que este post termine siendo un duelo dialéctico entre dos. El resto de los usuarios que lea lo que quiera y el que quiera cuestionar sus convicciones que lo haga.
    A lo nuestro: Nunca pensé “defender” las corridas de toros en un blog de ciencia, pero ya puestos… 🙂
    Lo que comentaba es que es un caso único de tortura, en el que el torturado se puede llevar por delante al torturador y puede incluso ser indultado. Nada más. ¡Nunca dije que ese fuera un argumento!

    Nos veremos en otro post. Ha sido un placer 😛

  50. ¿Y cuando los masai mataban leones como rito de paso a adulto?

    El toreo es una forma de espectáculo de la caza y muerte de toros bravos. ¿También se prohibirá la caza de todo tipo?

    Esto se ha convertido en algo similar a la religión donde alguien no sólo desea o no esa una cosa sino que trata de impedir que los demás hagan algo que a él no le daña personalmente.

    Como ya no admitimos las religiones de modo racional dejamos que sus costumbres y sus manías nos infecten la vida social. Una pena.

  51. Unos meses después he vuelto a leer los comentarios y me gustaría añadir dos cosillas más (bueno, me gustaría añadir más pero prefiero dosificarme):

    1) No le encuentro ningún sentido a comparar la antitauromaquia con la religión, como hace Sursum corda! en el comentario anterior. Ese tipo de racionalismo que defiende Sursum, alérgico a todo lo que tenga que ver con las emociones (un pilar básico en la vida de muchos animales), está más cerca del “pensamiento mágico” de lo que lo están algunas posiciones animalistas.

    2) Alfredo, en uno de los primeros comentarios, decía que “en los mataderos industriales el sufrimiento de los animales es mínimo […] puedo atestiguarlo como inspector de sanidad que soy”. Entonces yo dije “de acuerdo, Alfredo, pero aun así es mucho”. Pues bien, he aquí una prueba.

    Un saludo.

  52. McCourtain

    De ser ciertas las fuentes del documental he de decir que los gestores de estos mataderos me parecen unos pésimos empresarios que no cuidan su fuente de riqueza.
    Si no cumple con la legalidad vigente han de ser denunciados, pero de ahí al veganismo…

  53. Hugo:

    Has confundido bastante el sentido de mi crítica. Se trata en primer lugar de una crítica contra el deseo de imponer moral o legalmente gustos personales. Pero en segundo lugar también se trata de una crítica al sentimentalismo y a la falta de razonamiento, que es a lo que te refieres.

    Y no hay ni pizca de alergia a las emociones. Lo que digo es que no se puede hace pasar emociones por razones ni razones por emociones.

    A mí no me gustan los toros como no me gusta el baloncesto y no pienso hace nada para que los prohiban.

  54. De todos modos, los toros se extinguirán en breve. A casi ningún joven le puede gustar esa pseudofiesta de sangre y moscas. Las corridas de toros parecen congresos de prejubilados, o actos del Inserso. Qué alegría que sea así. Todos celebraremos el final de esa lacra, de esa orgía de insensibilidad hacia el dolor ajeno, animal o humano. Claro que a las plazas de toros habrá que darles una utilidad alternativa, tal vez como espacio para conciertos de rock, ¿no creéis?

  55. Emilia Alarcón:

    “De todos modos, los toros se extinguirán en breve.”

    Si es para ser reemplazados por barbaridades como lo que sale en las noticias sobre el toro Ratón y los “bous al carrer” (toros a la calle) no ganamos mucho. Eso sí que es un peligro absurdo. Se quiere prohibir que se mate al toro pero no que un toro pueda seguir matando gente.

  56. Pues llevas razón, Sursum Corda. Yo soy profesora de literatura en un instituto y tengo unos 120 alumnos, y puedo asegurarte que, en una encuesta que hice, ninguno de ellos (y cuando digo ninguno quiero decir ninguno, o sea, cero) dijo ser aficionado a la lidia.

    En cuanto a esos “festejos” populares en que se causa daño a animales, no sé el seguimiento que tendrán entre los jóvenes. Es verdad que en los encierros de San Fermín se ve a muchos chavales correr delante de los toros (claro, los ancianos no pueden correr), pero no sé qué porcentaje de jóvenes de Pamplona representan.

    De todos modos, yo confío mucho en la generación actual, al menos en este aspecto, y creo también en la libertad que Internet proporciona como plataforma para acabar con las lacras que históricamente vienen asolando a la humanidad.

    Evitar el dolor innecesario (animal o humano) es una exigencia ética antropológica, y yo la sitúo en la misma línea que la lucha contra las guerras, la esclavitud laboral y sexual, y los totalitarismos.

  57. Fleischman

    ¡Cachis! Una pena haberme perdido este debate.

    No me gustan las corridas (de hecho, me disgustan bastante), pero suponiendo que el toro en la plaza no sufra más de lo que sufriría en un matadero (es decir, sí apoyaría la prohibición de las banderillas), ¿cuál es el problema por que lo maten? ¿Que es degradante que la gente disfrute de eso? Si es así, supongamos que a la gente le empieza a gustar ir a un matadero a ver morir animales. ¿Deberíamos prohibirlo?

    Por otra parte, no entiendo (aunque yo también tengo mis animalitos preferidos) la distinción que hacemos entre animales “guays”, como el toro (no digamos el oso panda) y los parias (las arañas, por ejemplo) a los que, habitualmente, no se les defiende con el mismo entusiasmo. Una vez leí que los murciélagos son los mejores amigos de la humanidad, debido a su voracidad insectívora, pero solo nos acordamos de las simpáticas abejas…🙂

    Enhorabuena por el blog, por cierto, me parece de gran nivel. Me sorprende que mi primera intervención sea para defender las corridas (siendo más preciso, para criticar su prohibición), cuando siempre las he odiado, pero creo que debemos actuar según la razón y no dejarnos llevar por los gustos o los sentimientos…

    Un saludo.

  58. McCourtain

    Bienvenido Fleischman

    Dices “Por otra parte, no entiendo (aunque yo también tengo mis animalitos preferidos) la distinción que hacemos entre animales “guays”, como el toro (no digamos el oso panda) y los parias (las arañas, por ejemplo) a los que, habitualmente, no se les defiende con el mismo entusiasmo”

    La respuesta es más sencilla de lo que parece y una vez más nos la aporta la psicología evolucionista:

    A medida que nos distanciamos más del resto de los animales en nuestro devenir evolutivo, así se irán desvaneciendo nuestras emociones.
    Te aseguro que si te estuvieran analizando las partes de tu cerebro que se activan al ver a una araña cría o a una de orangután, no sería lo mismo.

    Primero vamos nosotros, luego el resto de grandes simios, luego los monos, luego los mamíferos, aves, reptiles, peces, etc.
    No lo digo yo, nos lo dicen nuestros instintos contra lo que nada podemos hacer, más que “contraatacar” con cultura

    Saludos cordiales

  59. Fleischman

    Gracias McCourtain.

    Jeje, quizá nuestros genes “se dan cuenta” de que es más probable que estén “copiados” en un mono que en gusano…🙂

    Yo debo de ser un bicho raro. Desde que me enteré de que a los chimpancés les gusta cazar niños (cuando pueden, claro), me caen francamente mal…

    Un saludo.

  60. McCourtain

    Los chimpancés son omnívoros como nosotros. Te recuerdo que tenemos un origen común muy cercano. Su alimentación se basa principalmente en hojas, frutos, miel y termitas. Cuando cazan lo hacen en grupo y consiste básicamente en pequeños mamíferos (monos y demás, e incluso otros chimpancés).
    Por su hábitat, dudo mucho de que se hayan datado cazas de criaturas humanas. ¿Y si así lo fuera?¿Qué culpa tienen de ello?¿También te “caen mal” los grandes felinos o todo animal que pueda atacar a un niño?
    ¡Cuidadín con nuestras tendenciosas visiones antropocentristas de la naturaleza!

  61. Fleischman

    Está claro, mi comentario era en plan de coña. Son animales salvajes como los demás de la viña del señor. Lo que quiero decir es que tendemos a proteger más a los animales que nos parecen “bonitos” e ignoramos a los “feos”, que quizá corren más peligro. Se pueden extinguir especies a cientos y ni nos enteramos. Eso sí, de los pandas gigantes anotamos hasta los estornudos. Me da la impresión (ojalá esté equivocado) de que en muchas políticas de conservación no se siguen criterios, digamos, objetivos. Ojo, a mí también me parecen simpáticos los koalas, pero fíjate que cuando se convierten en plaga, no se les pone veneno como a los topillos…

    En cuanto a los chimpancés, sí que hay documentados ataques mortales a humanos, incluso a hombres adultos. Un macho adulto no es el simpático y pequeño “monito” que vemos en la tele: cuando crecen son unas “malas bestias” (esto último dicho también en plan coña, ya sé que no son “buenos” ni “malos” ni tienen “culpa” por su comportamiento). Lógicamente se producen cuando invadimos su espacio, como casi todos los ataques de animales salvajes. Y ya sé que, desgraciadamente, hay muchos más casos de ataques a chimpancés por parte de humanos…

    Ya que estamos, una cosa curiosa que leí hace poco y que no sabía: lo que les gusta no es la fruta “buena”, sino la que tiene bichos dentro. Deberíamos aprender: es mucho más nutritivo el gusano que la manzana…🙂

    Un saludo.

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