Bioquímica del estatus

A mediados de los años setenta, McGuire y Raleigh[1] comenzaron una fructífera línea de investigación sobre las relaciones entre dominancia y química cerebral. Estos investigadores demostraron que en una especie de macaco, los cambios en el nivel de serotonina estaban relacionados con cambios en el estatus del animal. En una serie de fascinantes experimentos, encontraron que si se separaba un animal de bajo rango y se le trataba con el fármaco Prozac, el cual eleva la serotonina, se observa que el animal tratado subía de rango al reintegrarse al grupo, en algunos casos hasta convertirse en el líder o macho alfa. Este resultado es particularmente interesante porque nos indica que una propiedad bioquímica del cerebro puede ser el resultado de la interacción con el ambiente y, al mismo tiempo, la modificación de esta propiedad por métodos farmacológicos puede cambiar el tipo de interacción entre un individuo y el resto. Ambiente y cerebro son una carretera de doble vía.

En estos experimentos, los macacos dominantes mostraban una conducta ‘mesurada’ y ‘auto-controlada’; en cambio, los individuos subordinadas tendían a sobresaltarse y su conducta parecía estar gobernada por estímulos externos, más que internos. En estos individuos, se observó una conducta impulsiva e incluso una tendencia a la agresión compulsiva contra otros individuos. Los etólogos interpretan que en individuos de bajo rango, los bajos niveles de serotonina resultan beneficiosos ya que inhiben su actividad motora, permitiéndoles ahorrar energía y evitar confrontaciones con individuos de alto rango. La conducta impulsiva observada en estos individuos resulta, a primera vista, paradójica; sin embargo, la relación entre baja serotonina y conducta agresiva e impulsiva ha sido demostrada en muchas especies. Es posible que esta tendencia impulsiva en individuos de bajo rango también tenga un valor adaptativo. Recordemos que encontrarse al fondo de la escala de dominancia es una situación bastante mala desde el punto de vista reproductivo. Cabe pensar que un individuo que se encuentre en esta situación se enfrente a la ‘muerte darwiniana’, esto es a no dejar descendientes. En esas circunstancias, una conducta impetuosa, como arrebatar la comida a un individuo de mayor rango, puede resultar beneficiosa. No olvidemos que la incapacidad crónica para controlar la agresividad puede determinar que un individuo pierda su integración en el grupo. En la mayoría de los casos, esto tiene un coste reproductivo para dicho individuo, pero si éste se encuentra cerca del ‘fondo’ de la escala su salida del grupo puede resultar indiferente, o incluso beneficiosa en términos reproductivos mediante estrategias sociales alternativas (tales como copulaciones clandestinas o la búsqueda de un nuevo grupo).  A veces, una situación desesperada requiere una solución desesperada.


[1] Raleigh, M.J., McGuire, M.T., Brammer, G.L., Pollack, D.B., and Yuwiler, A. (1991) “Setoninergic mechanisms promote dominance acquisition in adult male vervet monkeys”  Brain Res. 559:181-190

5 comentarios

Archivado bajo Animales, Antropología, Biología, Evolución, Psicología, Psicología Evolucionista

5 Respuestas a “Bioquímica del estatus

  1. Esto que relatas y lo que opinas me parece cada vez más interesante e intuitivamente me hace coincidir al 100% con las hipótesis. Extraigo: “Ambiente y cerebro son una carretera de doble vía”, lo que vale para cada cerebro en particular sin duda. El hecho “añadido” (a la idiosincrasia general) de la diversidad entre los individuos (y, pero no sólo, sus cerebros) en combinación con unas circunstancias más favorables a unos que a otros lleva a resultados diversos de la misma selección natural, que así da para un abanico de resultados que se reproducen en tanto sigan “encontrando” (y esto incluye, entiendo, “construyéndolo” o “reformándolo”) “ambiente” favorable.

    Sin duda, es maravilloso la manera en que la vida se busca la vida. Igualmente, rescato tu final de síntesis: “A veces, una situación desesperada requiere una solución desesperada.”.

    Lo particular expresa sin duda la riqueza de lo general, y eso es lo que echo de menos (pasionalmente a veces, sí) de los que lo primero que hacen (y a veces lo último) es sacar el “molde” (o “modelo”) de la cabeza (o de la “memoria”) y aplicarlo sin más, en lugar de observar esos detalles de aquí y de allá que van dando la pauta. Esto es sacarle partido a la Ciencia a mi entender.

    Gracias de nuevo. Me han gustado mucho estos dos últimos posts tuyos, totalmente descontaminados de cualquier dogma y muy provechosos en datos e hipótesis.
    Un saludo afectuoso.
    Carlos.

  2. .-Por cierto, ¿conoces alguna substancia con mucha serotonina…? o ¿algún alimento…?

    .-La interacción serotonina/medio ambiente, ¿es recíproca al 50%?

    .-Buen post, saludos.

  3. caro

    Hola solo queria agradecer por la pagina esta muy buena me gustaria que me contesgtaran una pregunta solamente.. me gustaria saber cual fue el farmaco que usaron para bajar la serotonina

  4. Loxias

    ¿Qué hago? ¿Me tomo un Prozac y mato al “alfa” de mi puta horda? No me tienten…

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