Archivo diario: 10 enero , 2010

Infinitas maneras de ser importante

Ha llegado el momento de plantear la pregunta inevitable ¿somos los humanos una especie jerárquica? La respuesta es ‘probablemente, sí’. Reconozco que esta pregunta puede causar cierto resquemor y resultar, una vez más, políticamente incorrecta. No cabe duda de que la cuestión del estatus en nuestra especie constituye un tabú. Resulta muy sospechosa la escasez de estudios realizados sobre la materia. La mayoría de los textos de Psicología no dicen explícitamente que el deseo de estatus constituya una motivación importante en nuestra especie, a pesar de los muchos indicios que tenemos al respecto. Parece como si hubiéramos decidido tácitamente dejar de lado esta cuestión. Si miramos hacia otro lado, tal vez consigamos creer que la bestia no existe.

Pero la bestia existe. El deseo de estatus es universal. Lo encontramos en todas las sociedades que han sido estudiadas; eso sí, con gran variaciones sobre el tipo de cosas  que confiere estatus a los individuos. De hecho, la Antropología constituye una fuente de información sobre este tema mucho más valiosa que la Psicología. Veamos algunos ejemplos. Entre los kwakiult, un pueblo de la costa Oeste de Norteamérica, hoy desaparecido, los individuos de alto estatus se veían obligados a organizar monstruosas fiestas, llamadas potlatch, si querían mantenerlo. Las fiestas duraban varios días y se organizaban por las razones más diversas, como nacimientos, bodas o el ingreso en sociedades secretas. Otras veces se organizaban por motivos triviales, ya que el verdadero objeto de estas fiestas era mostrar la riqueza de los organizadores, a través del consumo exagerado de todo tipo de comida, así como el reparto de regalos fabulosos entre los invitados. En algunos casos, los anfitriones terminaban la fiesta quemando la casa para mostrar públicamente su generosidad y desprendimiento. Aunque esta costumbre nos pueda parecer chocante, los jefes tribales que la protagonizaban estaban actuando de forma egoísta, ya que cuanto mayor fuera el dispendio realizado mayor sería su prestigio dentro de esta sociedad. Evidentemente, nuestras ‘bodas’, ‘bautizos’ y ‘comuniones’ tienen algún elemento en común con los potlatch.

Para los yanomami, las formas de conseguir prestigio son bien distintas. Esta tribu habita en selvas ecuatoriales en las orillas del río Orinoco, entre Venezuela y Ecuador. En la actualidad se estima que deben quedar menos de 10.000 habitantes y se encuentran continuamente amenazados por las actividades de mineros  –garimpeiros- que penetran ilegalmente en sus tierras. La subsistencia de este pueblo se basa en una agricultura semi-nomádica de ‘corta y quema’. Esta cultura, que se caracteriza por una extrema agresividad, ha sido muy estudiada por los antropólogos[1] [2]. Para un joven yanomami el camino hacia el éxito social pasa por emboscar y matar a muchos hombres de poblados vecinos y violar a muchas mujeres. Dentro de un mismo grupo, las peleas y el maltrato de los hombres hacia las mujeres no son nada infrecuentes. Cabe esperar que incluso los partidarios acérrimos del relativismo cultural califiquen estas prácticas de ‘dudosas’.

Entre los ¡Kung del desierto del Kalahari, los criterios de estatus son bastante más pacíficos. Este pueblo mantiene (o lo hacía hasta hace poco) un modo de vida nómada basado en la recolección y la caza. Los ¡Kung forman pequeños grupos sin líder aparente y, en general, constituyen una sociedad pacífica, sin clases sociales claramente definidas. La desigualdad económica es virtualmente imposible en su modo de vida, ya que no tienen forma de acumular riqueza, y las piezas cobradas son frecuentemente compartidas entre los miembros de la tribu. A pesar de su aparente igualitarismo, los estudios antropológicos revelan la existencia de una jerarquía laxa basada en la experiencia y la habilidad de un individuo como cazador. Al parecer, los individuos de alto ‘rango’ ejercen el liderazgo de forma suave, influyendo sobre las decisiones del grupo pero sin imponer su voluntad. Por otro lado, la sociedad valora la modestia del cazador habilidoso y las normas de educación exigen que éste no alardee de su capacidad como tal.

De acuerdo. Para los cazadores-recolectores el estatus es importante, pero ¿nos afecta eso a nosotros, los occidentales del siglo XXI? Obviamente sí, incluso en mayor medida que a las sociedades antes mencionadas. Después de todo. Los cazadores-recolectores son relativamente igualitarios, ya que resulta casi imposible acumular riqueza en esas condiciones. Resulta evidente que la lucha por el estatus individual constituye uno de los factores esenciales para explicar muchas de las conductas que observamos de forma cotidiana en nuestra sociedad, hasta el punto de que no creo necesario aportar pruebas o argumentar al respecto.


[1] Changnon, N. “Yanomamo: the fierce people” Holt, Rinchart and Winston, Inc. 1997.

[2] Eibe-Eibesfeldt, I. “El Hombre Preprogramado”. Alianza Editorial, Madrid 1977.

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Charla-coloquio sobre Evolución del cerebro

Alberto Ferrús es profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto Cajal. Su experiencia profesional incluye los mecanimos celulares y moleculares de la percepción sensorial, el aprendizaje y la memoria en animales de experimentación. Fué galardonado con el Premio Demuth concedido por la International Brain Research Organization. Es miembro de la Alianza Dana para la promoción y difusión de los estudios sobre el cerebro y participa habitualmente en programas de divulgación científica. Su Curriculum: http://www.ferrus-flysynapse.es/pdfs/cvferrusesp.pdfla
Nos hablará de la evolución del cerebro y la aparición gradual de propiedades cognitivas, en especial el lenguaje.
En palabras de Álvaro, que moderará la tertulia:
He tenido el privilegio de haberle escuchado en dos conferencias, en la Fundación Juan March http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.asp?id=1549 , y en la que ofreció en la cátedra CTR del ICAI, http://www.upcomillas.es/webcorporativo/Centros/catedras/ctr/Documentos/FERRUSdOCMARCOComillasABRIL2006.pdf. Vivir en Madrid le da a uno  la oportunidad de contactar con personajes relevantes de la ciencia (cultura). La cercanía e interés mostrados desde el principio por Alberto Ferrús lo considero merecedor de compartirlo con vosotros y seguir aprendiendo por qué somos como somos, de dónde surgen nuestras emociones y cómo percibimos nuestra realidad. En definitiva, un digno, humilde y merecidísimo homenaje a Charles Darwin

MUY IMPORTANTE: Para empezar a las 21:00 en punto es requisito indispensable que todos hayamos pagado a Rali, la camarera. Os pedimos que tan pronto como lleguéis os dirijáis a la barra para obtener los dos tickets que dan derecho a las dos consumiciones.
Se ruega colaboración

Os esperamos a las 20:15. La charla empezará a las 21:00 en punto y acabaremos a eso de las 23:00.

POR RESPETO Y PARA EVITAR MALOS HUMOS SE RUEGA NO FUMAR EN LA SALA DE TERTULIAS

Por favor: PUNTUALIDAD

Lugar: Savoy Club
Dirección: c/ Meléndez Valdés, 28
Fecha: Martes 12 de enero de 2010
Comienzo de la tertulia: 21:00
Metros: Quevedo, San Bernardo, Moncloa y Argüelles

Precio: 5 € por dos consumiciones
(Han de ser consumidas el mismo día)

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