Archivo diario: 3 septiembre , 2009

Matanza de Atocha: el DNA dice que no fue ETA

atocha

Me ha parecido curioso que los medios españoles no hayan comentado este artículo publicado en PLoS acerca de la infausta “matanza” de Atocha. En cualquier caso, no es mi intención rescatar la rocambolesca polémica en la que nos vimos inmersos durante meses, sino comentar una importante  aplicación forense de la Biología Molecular. El artículo en cuestión presenta nuevas pruebas que indican que los autores del atentado eran de origen magrebí.

Justamente, lo novedoso del método es la capacidad de discriminar el origen étnico a partir de muestras biológicas. Sin duda,  un tema espinoso y puede ser polémico en el futuro. Con esta técnica los investigadores podrían deducir algunas características de los sospechosos, aunque no fuera posible identificarlos individualmente. En este caso, la característica que se consideraba relevante era el origen geográfico. En otros casos, lo que podría importar si el sospechoso es pelirrojo o tiene los ojos verdes.

En general, los métodos que se emplean para determinar el ancestro de un individuo se basan en marcadores del DNA mitocondrial o del cromosoma Y, pero aquí los investigadores tenían que afinar un poco más, ya que ha existido intercambio genético entre España y el Norte de Africa en los últimos siglos de magnitud no despreciable. El método, puesto a punto por un laboratorio de la Universidad de Santiago de Compostela, se denomina ” ancestry-informative-marker single nucleotide polymorphism (AIM-SNP)” y para llevarlo a cabo ha sido necesario emplear tanto herramientas de Biología Molecular como de Biología Computacional. Esto es cada vez más frecuente. La Biología no será una ciencia exacta pero cada vez es más dependiente de la Estadística y la Informática.

En primer lugar, los científicos investigaron 34 SNPs, es decir, puntos de la secuencia de DNA donde es frecuente que se presente variación en una sola base. Las muestras a analizar tenían orígenes diversos, como por ejemplo, restos de un cepillo de dientes encontrado en la casa de Leganés, que los análisis convencionales no habían logrado emparejar con el DNA de ningún sospechoso. Pero hacía falta un grupo de control y para ello se tomaron muestras de individuos procedentes de España y de Marruecos, cuya ascendencia no tuviera dudas. Los donantes (anónimos) fueron informados de los objetivos de la investigación.

Estos últimos datos se introdujeron en un “clasificador bayesiano”, un método estadístico inteligente que, como su nombre indica sirve para clasificar cosas. Aunque no sean demasiado conocidos por el gran público, los métodos de clasificación tienen múltiples utilidades. Un ejemplo, supongamos que  el Servicio de Estudios de un banco quiere construir un “clasificador” que le permita predecir qué clientes tienen mayor probabilidad de ser morosos. Para ello necesita la mayor cantidad de posible de datos históricos acerca de clientes que han pagado puntualmente y de aquellos que no lo han hecho. El sistema emplea estos datos para construir una fórmula de clasificación, que empleará sobre los aplicantes a créditos nuevos. Algunos factores (p.e. el hecho de tener un trabajo fijo) son obvios, pero otros no tanto. Una compañía europea descubrió hace algunos años que las personas que poseen un coche de color rojo tienen una probabilidad más alta de ser morosos en créditos hipotecarios  (no me pregunten por qué). El problema es que a usted le podrían denegar un crédito por la absurda razón de que su coche sea de este color. La polémica está servida.

En el caso que nos ocupa, los datos que se introdujeron en el sistema eran los SNPs procedentes de estos individuos “control” de ascendencia conocida (España/Marruecos). Con este “conjunto de entrenamiento” la máquina construyó una fórmula que permitiría asignar la ascendencia de los individuos cuyas muestras  procedían de los atentados. La fórmula debe “validarse” empleando un subconjunto de los datos del grupo de control que no se usaron para construirla. Pasado este punto, y comprobado que la fórmula funcionaba correctamente, se introdujeron en el clasificador los datos de las muestras del atentado… y se apretó la tecla.

El clasificador contestó que de las 7 muestras, 4 eran claramente de origen norteafricano y las otras probablemente también, aunque el origen europeo o mixto no puede descartarse totalmente.

Phillips et al. 2009

PS Los comentartios son bienvenidos, pero por favor, no vamos a volver a la la discusión cansina sobre si fue ETA o no.

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