El amante impasible

topi

Este macho de “topi”, una especie de antílope africano, tiene una curiosa técnica de seducción. Se limita a permanecer en la cima de su termitero, como si fuera un quietista callejero. Su conducta no es tan pasiva como pudiera parecer; el macho tiene que defender su territorio frente a otros machos.

Al igual que en el negocio inmobiliario, la localización es absolutamente crucial. Las peleas por lograr un montículo bien situado son encarnizadas y por una buena razón. Las hembras tienden a aparearse con el macho que está situado en el centro de la zona, porque “saben” que es el más fuerte y “saben” que así obtendrán buenos genes para su descendencia (evidentemente, las hembras no lo saben, pero eso no cambia las cosas).

Ellas buscan…comparan…y se quedan con lo mejor.

3 comentarios

Archivado bajo Animales, Biología, Evolución, Genes, Sexo

3 Respuestas a “El amante impasible

  1. La teoría de la selección sexual es fascinante, sobretodo cuando observamos de dónde viene nuestra bipedestación y vemos que hemos de agradecérselo todo a las homínidas de hace 4-6 millones de años.

  2. Aloe

    A mi me parece más conmovedor cuando un aspirante se sube a un montículo para por ejemplo tocar la batería o tirarse del trampolín o dar una conferencia, pero entiendo que el criterio de las antílopes sea diferente.

  3. Igual que en la vida real, Humana.

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