Archivo diario: 28 junio , 2009

Ingeniero=¿terrorista?

terroingeniero

Si algo admiro de la cultura anglosajona es la tendencia al abordaje experimental de cualquier problema, aunque los resultados no siempre sean totalmente satisfactorios. Puede que este sea el caso del artículo (aquí) publicado por dos miembros del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Oxford, el cual concluye que los ingenieros tienen una tendencia bastante mal alta que otros profesionales a unirse a grupos terroristas islámicos.

Ustedes juzgarán hasta qué puntos las conclusiones son válidas, pero antes de nada debo mencionar que el citado artículo no ha pasado por un proceso de “peer review” y se basa en fuentes de información no totalmente fiables, como informes de administraciones, “working papers”,  diversos sitios de internet… en definitiva, no se trata de un trabajo “científico” en el sentido estricto.

Los autores, Diego Gambetta y Stefen Hertog, decidieron investigar la pregunta: ¿qué clase de persona se convierte en terrorista? Para ello investigaron la formación académica de una muestra de 404 terroristas islámicos procedentes de diversos países. De entre los que tenían una carrera universitaria, el 44% eran ingenieros. El siguiente grupo (19%) habían cursado “Estudios Islámicos” (una carrera coherente en este caso). Muy lejos quedaba Medicina (8%) y Economía (7%).

Dado que este “patrón” parece repetirse en países y grupos diversos, los autores se preguntan si existe alguna relación entre el hecho de estudiar ingeniería y el acabar militando en una de estas cédulas. El caso es que la pregunta resulta pertinente, ya que la frecuencia de ingenieros resultó ser entre 3 y 4 veces más alta que en otras profesiones, a pesar de que -en mi opinión- los datos son insuficientes y las fuentes poco rigurosas.

La hipótesis favorita de los autores es que el tipo de personalidad que te lleva a elegir este tipo de estudios también puede favorecer la tendencia a las “soluciones radicales”. Una baja tolerancia hacia la ambigüedad y la creencia de que la sociedad podría funcionar como un mecanismo, podrían contribuir a este fenómeno. Por supuesto, no deberían excluirse otras posibilidades. Tal vez los estudiantes de ingeniería procedan de familias humildes (en países islámicos) y por ello, con un mayor nivel de frustración. O tal vez, los que se encargan del reclutamiento “prefieran” ingenieros porque suelen ser inteligentes, pragmáticos y versátiles (esto último me  dijo de los ingenieros un director de recursos humanos, que no se dedicaba a reclutar terroristas sino ejecutivos).

Bueno, si los ingenieros tuvieran una “predisposición al mal”, ésta debería aparecer también en países no-islámicos. Cuando los autores investigaron al colectivo de ingenieros de Estados Unidos encontraron que los profesores de esta disciplina tenían una frecuencia siete veces superior a la media de ser fundamentalistas religiosos y de extrema derecha. Ignoro si hay algún estudio similar en España (pero no me extrañaría).

En definitiva, la relación entre terrorismo y estudios de ingeniería no parece muy firme ni está basada en datos demasiado sólidos. Sin embargo, la relación entre ingeniería y (formas moderadas de autismo) sí parece tenerla (Baron-Cohen et al. 1997; 1998).

Curioso ¿no?

Baron-Cohen, Simon, Sally Wheelwright, Carol Stott, et. al.1997. ‘Is there a Link between Engineering and Autism?’, Autism, 1: 153-163
Baron-Cohen, Simon, Patrick Bolton, Sally Wheelwright, et al. 1998. ‘Autism Occurs more often in Families of Physicists, Engineers, and Mathematicians’, Autism, 2: 296-
301

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