Archivo diario: 4 mayo , 2009

Gripe porcina: muchas preguntas y pocos datos

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A día de hoy: 891 casos confirmados en 18 países y un total de 20 muertos. De momento, no parecen razones muy sólidas para entrar en pánico. A nivel mundial, estas cifras representan un peligro muy remoto para la mayoría. Es hora de relajarse un poco y repasar los hechos con calma.

El pasado 21 de abril, el CDC (Centre for Disease Control) de Atlanta, USA comunicó el estallido en México de un brote inusual de gripe porcina en humanos. El brote había empezado a finales de marzo, solapándose con el final de la gripe estacional. Tal vez por esa razón pasó tanto tiempo antes de que las autoridades sanitarias dieran la alarma. Aunque ha habido pocas críticas acerca de la forma en que el gobierno mexicano está manejando la situación, es posible que hayan estado algo lentos. El tiempo lo dirá.

De forma casi simultánea, empezaron a darse casos en otros países. Primero Estados Unidos, luego España y otros países europeos. Nueva Zelanda, Suramérica, Asia… Si en algo están de acuerdo los expertos es que el virus es, a estas alturas, totalmente incontenible. Eso no quiere decir que vaya a producirse una catástrofe ni tampoco que no tenga sentido tomar medidas (muy al contrario). Quiere decir que no tiene sentido tratar de pararlo: tendremos que vivir con la gripe porcina.

Pero el virus H1N1 no es completamente nuevo. Emergió en USA en 1998 como el tipo más frecuente en la gripe del cerdo, desplazando a otras variantes. Este virus procede de la recombinación de al menos 2 cepas de gripe porcina, las cuales -a su vez- ya poseían fragmentos de los virus humanos y aviar de anteriores recombinaciones. La versión que tiene el nuevo virus de la proteína de superficie, H1, es lo bastante diferente de la del virus estacional como para no ser reconocida por los anticuerpos. Eso nos hace a todos más susceptibles.

Los primeros estudios trazan el origen de la epidemia en una ciudad llamada La Gloria, situada al Este de DF. Algunos periódicos locales han sugerido que podía provenir de las Granjas Carroll, una enorme explotación porcina perteneciente a una multinacional norteamericana. La compañía matriz lo ha negado vehementemente.

Lo que sí es nuevo es que este virus ha cruzado la “barrera de especies” y es lógico pensar que va a sufrir una rápida evolución en los próximos meses, en su adaptación a su nuevo hospedador: el ser humano. Hacia dónde va a ir  es sencillamente impredecible; pero vamos a asistir a su Evolución en directo.

Una de las grandes preguntas es: ¿por qué ha resultado tan virulento en México y no en los demás países? Todavía no hay una respuesta, pero se barajan varias hipótesis. Una de ellas es que la alta mortalidad mexicana (alrededor del 10%) refleja más las deficiencias del sistema sanitario que la gravedad de la cepa. Otra posibilidad es que haya habido, de hecho, muchas más personas infectadas en México que hayan presentado síntomas leves, por lo que no ha quedado ningún registro, siendo entonces su mortalidad real bastante menor. También se ha sugerido que la población de este país sea genéticamente más susceptible a esta cepa.

Otras hipótesis resultan menos tranquilizadoras. Se ha dicho que la relativa levedad de los casos fuera de México podría deberse a que  las personas contagiadas (la mayoría turistas) han recibido un inóculo viral bajo o la infección se ha producido con una cepa más suave. Si fuera así, lo peor de la epidemia estaría por llegar y la mortalidad fuera de México aumentará en cuanto las cepas realmente virulentas lleguen a otros países. En definitiva, urge saber dos parámetros fundamentales: una es el verdadero índice de mortalidad; el otro es el denominado K0: el número medio de personas contagiadas por cada infectado.

¿Qué puede hacerse? Admitiendo que el virus ya está distribuido por el planeta, la primera posibilidad consiste en tratar la enfermedad. Afortunadamente, los anti-virales “clásicos”, como  Tamiflu o Relenza, parecen funcionar bien, aunque existe el riesgo de que surjan más adelante variantes resistentes a estos fármacos. La buena noticia es que la mayoría de los gobiernos lleva (en teoría) varios años preparándose para una pandemia de gripe aviar y estos preparativos serán muy importantes ahora si las cosas se ponen mal. La mala noticia es que -seguramente- no todos los gobiernos han hecho los deberes en este sentido. A nivel mundial, no hay suficientes dosis de anti-virales para cubrir una pandemia generalizada. Seguramente los países más pobres y aquellos que no hayan tomado medidas, sufrirán más (lo cual es una predicción poco arriesgada).

También existen tratamientos alternativos, como los anticuerpos monoclonales, o el empleo simultáneo de anti-virales y anti-inflamatorios no-esteroideos. Una de las razones por las que la gripe puede matar es por la generación de una “tormenta de citokinas”. En esencia, la reacción del sistema inmunológico es tan fuerte que da lugar a una inflamación de las vías respiratorias. En esos casos, el paciente se ahoga en sus propios fluidos, más que por la acción directa del virus. Se ha visto que la combinación de estos anti-inflamatorios con anti-virales mejora el pronóstico (aunque esto aun no se ha probado en la nueva cepa).

A largo plazo, el arma más eficaz contra la gripe es la vacuna. Sin embargo, ésta no va estar disponible en un tiempo. El sistema actual de producirlas  requiere la inoculación del virus en huevos de gallina; esto es bastante laborioso y la capacidad mundial de producción podría ser como máximo de 1000 millones de dosis (más probablemente de alrededor de 300 millones); eso significa que la mayor parte de la población mundial no va a poder vacunarse en muchos meses. Peor aun, la producción de esas dosis  tendría que hacerse a costa de la producción de vacunas contra la gripe estacional, lo cual tiene riesgos evidentes. De momento, la OMS no ha decido cambiar los planes  y se sigue con la producción de vacunas contra los virus “normales” para la campaña 2009-10.

También existen métodos alternativos para producir vacunas que, en teoría, permitirían una producción masiva mucho más rápida, como las vacunas “basadas en DNA”. La idea en este caso es inyectar fragmentos del DNA correspondientes a las proteínas inmunogénicas del virus; una vez dentro del tejido epidérmico, las células del sistema inmunológico expresarían dichas proteínas provocando la producción de anticuerpos contra el virus. En condiciones normales, para poder utilizar una aproximación así se requerirían muchos años de pruebas. Pero tal vez las condiciones ya no sean las normales.

El virus de la gripe es, en cierto modo, nuestro virus. Probablemente lleva miles de años infectándonos y, generalmente, produce síntomas leves en individuos sanos. Sin embargo, de vez en cuando se produce una nueva cepa virulenta y nos causa algún quebradero de cabeza hasta que desarrollamos inmunidad frente a ella. Es importante que los gobiernos tomen medidas para estas ocasiones y lo lógico es que sigamos las recomendaciones… pero tenemos que vivir con ello. Hoy por hoy creo le debemos tener más miedo al miedo que a la gripe.

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