Archivo diario: 22 abril , 2009

La rebelión de los objetos

dormitorio

“Son las siete de la mañana. Es horra de levantarrse. Tienes que ir a trabajarr…”

Le tiro la almohada al despertador, pero sigue hablando desde el suelo, con su desagradable voz metálica y su acento alemán.

“¿Acaso carreces por completo de prrincipios morales?”

Acabo dándome por vencido y me dispongo a ducharme.

“Buenos Días, mi señor; No hay nada como el agua caliente para empezar el día”

En cambio, la ducha tiene la buena costumbre de hacerme la pelota. Le pido 10 minutos de sauna, seguidas de agua fría y masaje.

Evito cuidadosamente a la báscula porque sé que me va a echar otra bronca.

Cuando entro en la cocina me recibe una algarabía de sonidos. La cafetera está echando humo en anticipación y el tostador no puede parar de dar chispazos de emoción.

“¡Café calentito!” “¡Tostadas!”

Las dos sillas comienzas su habitual pelea para ver en cuál de las dos me siento.

“¡Me toca a mi!” “¡No, a mí!”

“Creí que ya habíamos zanjado esta cuestión: los días pares a la derecha ¿qué día es hoy?”

“¡Ventiuno!” “¡Ventidós!”

El reloj de la pared indica que estamos a 22 de abril, pero ¡horror! ya son las nueve menos cuarto. Un segundo después aparece la hora correcta -siete y media- junto con otro mensaje: Ja ja ja.

Cuando acabo el desayuno, la nevera me informa que los contramuslos de pollo llevan 3 días y deberían ser cocinados con carácter urgente. Al mismo tiempo, la lavadora y la secadora han empezado un dúo “Colada, colada, no la dejes para mañana… no la dejes para mañana”.

Algunas veces pienso que las cosas  han ido demasiado lejos, pero qué puedo hacer. Les he cogido cariño a mis electrodomésticos.

Material awarenes in everday life. J.Pierce (2009).

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