Muerte y resurrección de un gen

dna

Una bonita historia sobre la muerte y posterior resurrección del gen humano IRGM ha sido publicada la semana pasada en PLoS genetics. En el trabajo ha participado Tomas Marques-Bonet, del Institut de Biologia Evolutiva de Barcelona. Los IRGs (Immunity Related GTPasas) son una familia de genes que, como indica su nombre, participan en la respuesta inmunológica de los vertebrados, particularmente en la resistencia a patógenos intra-celulares. En estudios anteriores se había relacionado una variante de este gen con la Enfermedad de Crohn. Genes similares existen en muchas otras especies de mamíferos; curiosamente, el gen que poseemos los humanos tiene unas características muy especiales. Cuando los investigadores se han puesto a estudiar la historia evolutiva de este gen particular se han encontrado con una historia realmente fascinante.

En varias especies de mamíferos existen genes de esta familia génica (técnicamente son parálogos: genes similares pero no idénticos que evolucionan dentro de una especie, después de un proceso de duplicación génica). Esto es lo que ocurre en el genoma del ratón y el del perro, así como en una especie de prosimio. Sin embargo, esta familia génica quedó reducida a un solo gen (y encima no-funcional) en el linaje que lleva a los simios; los análisis muestran que una secuencia Alu se coló en el interior del mismo, creando una prematura señal de stop y, por tanto inactivándolo. Esto no es, en principio, demasiado sorprendente. Las Alu constituyen un grupo de secuencias repetidas muy abundantes en los genomas de nuestro linaje, lo que ocasiona fenómenos de re-organización en el DNA. Esto debió ocurrir antes de la separación entre monos del Nuevo Mundo y del viejo Mundo.

Aparentemente, IRGM estuvo viviendo el sueño de los justos en el genoma de nuestros antecesores (sin hacer nada, ni siquiera estorbar) durante unos 25 millones de años, para ser accidentalmente “resucitado”. En este caso, el “salvador” parece ser un retro-transposón, una secuencia derivada de un virus y que tiene capacidad de saltar de un lado a otro en el DNA, el cual se volvió a colar dentro del gen inactivado recuperándose la malla de lectura. Los retro-transposones, como las secuencias repetidas, son “habitantes” frecuentes en los genomas. Además, el gen resucitado muestra la huella de selección purificadora dentro de la rama de los homínidos, lo que indica que recuperó la función (o al menos alguna función).

Estos datos, unidos al hecho de que el gen se expresa en la actualidad en diversos tejidos humanos, y al hecho ya mencionado de su posible papel en la enfermedad de Crohn, llevan a los investigadores a concluir que IRGM probablemente es un gen funcional en nuestra especie. Estrictamente hablando, se trata de un gen muerto y probablemente resucitado.

Este trabajo nos indica (una vez más) que el proceso evolutivo es enormemente complejo y que puede ir hacia “atrás” o hacia “adelante”, en el sentido de que un gen puede aparecer, desactivarse y volver a entrar en acción. Claramente, no hay evidencia de un “diseñador” al mando, pero eso no quiere decir que el proceso carezca de “sentido”. En este caso, el “sentido” lo proporciona la eterna e incesante lucha de todo organismo contra sus  patógenos.

En verdad, los caminos de la Evolución son difíciles de escrutar.

El trabajo aquí:

10 comentarios

Archivado bajo Ateísmo, Evolución, Genes

10 Respuestas a “Muerte y resurrección de un gen

  1. Genial, curiosísima la peripecia de este gen…

  2. Sí, el proceso evolutivo es muy complejo, siempre más complejo que las suposiciones previas y claramente no hay evidencia de un diseñador al mando. Nada más lógico que tras ver la muerte y resurrección de IRGM, archive este artículo con la etiqueta de ateísmo. Todos los caminos llevan a Roma.

  3. La verdad es que no necesariamente. Conozco a un buen número de biólogos creyentes.

  4. Yo siempre me he preguntado ¿como sabe un espermio que debe insertarse en un ovulo? Le dira el cerebro eso.

  5. el espermatozoide responde a sustancias fabricadas por el óvulo (quimiotaxis)

  6. A mi la verdad es que me sorprende mucho la incoherencia que anida en los cerebros de todo aquel que dedicándose a la ciencia es creyente…

    Lo veo incompatible, la verdad. Otra cosa… creo que es engañarse a uno mismo.

    :S

  7. A mi también me parece raro creer en algo sin evidencia de ningún tipo; pero también creo que la religión en compatible con la teoría evolutiva, siempre que no insistas en lo de la “interpretación literal”. De hecho, esa es (o era hasta hace poco) la postura oficial del Vaticano.
    No sabemos lo que ocurrió antes del Big Bang, así que cualquier especulación al respecto es válida (como especulación).

  8. Omar

    Muy interesante el post, como todos ellos, Pablo.
    Les dejo a todos, especialmente a tí, una pregunta:
    Qué acaso un diseñador no bosqueja, edita, agrega y quita cosas o atributos de sus obras? Mi trabajo es el diseñar sistemas y lo hago todo el tiempo, unas veces para mejorarlos y otras para empeorarlos (aunque suene ilógico) pero así adaptarlos al ambiente imperfecto (los usuarios humanos) en el que se desenvolverán.

  9. Tomas Marques-Bonet

    Solo felicitar al autor del post. Soy el autor del articulo y he leido muchisimas tonterias sobre nuestro trabajo. Este es, sin duda, uno de los mejores resumenes que he leido. Felicidades.

    Tomas.

    PD. me gusta especialmente el uso de “probablemente”.. los primeros escepticos somos nosotros! 🙂

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