El origen oral de la moral

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La palabra “repugnante” puede aludir tanto a un estímulo literalmente vomitivo como a una conducta percibida como injusta y “moralmente repugnante”. Aparentemente, esta conexión entre la repugnancia estomacal y la moral podría tratarse simplemente de una metáfora, pero para Chapman y sus colaboradores de la Universidad de Toronto la cosa va mucho más allá. La hipótesis de estos investigadores es que la respuesta emocional frente a estímulos estomacal y moralmente repugnantes es similar y probablemente tiene un origen evolutivo común. Así, un tipo de respuesta destinado evitar comidas tóxicas (p.e. sensaciones de asco frente a determinados olores) pudo ser transferida a otros estímulos o determinadas conductas.

De acuerdo, la idea es bonita y coincide con el principio de la pre-adaptación: un carácter existente y que cumple cierta función en una especie puede ser “reclutado” por la evolución para realizar una función diferente. Originalmente, el sistema de “repugnancia” verdadera consistiría en un “sistema de evaluación” destinado a evitar alimentos tóxicos; en una primera fase dependería de ciertos olores o sabores, pero podría ampliarse para rechazar alimentos en función de su origen percibido. Posteriormente, mediante una evolución cultural y biológica podría transferirse a determinados símbolos; p.e. un individuo devoto podría sentir verdadero rechazo ante alimentos prohibidos por su religión. Finalmente, el sistema se habría extendido al rechazo de determinadas conductas, como el incesto o la injusticia flagrante. Durante este proceso, el sistema de rechazo habría seguido teniendo valor adaptativo, ya que permitiría comunicar la “negatividad” de determinadas cosas o acciones.

La cuestión es ¿cómo contrastar esta hipótesis? Los autores del trabajo descubrieron que se activan los mismos músculos ante situaciones de repugnancia “gustativa” (sabores desagradables), repugnancia “básica” (fotografías de cosas desagradables) y repugnancia “moral” (percepción de injusticia en un juego de ultimátum). En los tres casos se produjo una elevación del músculo levator labii, lo cual es consistente con la hipótesis. El siguiente paso (supongo) será examinar los cerebros de los sujetos experimentales mientras “sufren” los estímulos mencionados, empleando las modernas técnicas no invasivas, como la tomografía por emisión de positrones, y ver si en todos los casos se activan los mismos circuitos cerebrales.

A un nivel mucho más primario, intuyo que la hipótesis debe ser cierta porque cuando oigo hablar a algunos políticos me dan arcadas secas.

Chapman et al. (2009) Science, 323:1222-1226

5 comentarios

Archivado bajo Evolución, Psicología, Psicología Evolucionista

5 Respuestas a “El origen oral de la moral

  1. Me gustó mucho el artículo. Digamos que hay dos tipos de repugnancias. Una natural en la que nos comportamos frente al estímulo como simples animalitos y otra adquirida por la educación, moral, religión, o como le quieras llamar donde la que interviene con la sensación es la mente. ¿Es así? ¡Qué asco!

  2. Yo diría que en los dos casos interviene la mente, sólo que lo estímulos que desencadenan la reacción son diferentes

  3. Buen analisis!

    La convergencia evolutiva de la respuesta instintiva de disgusto ante estimulos fisicos contaminantes y la respuesta de indignacion moral cooptados bajo los mismos substratos neuronales (la insula) son muy sugerentes.

    Pero no olvidemos que en la tradicion filosofica (que implicita o explicitamente esta guiando la investigacion empirica de la moralidad) hay varias conceptualizaciones del hecho moral: una emotivista (la que enfatiza el articulo) y otra racional (que señala Abril).

    Y su interaccion (mecanismos intuitivos o emocionales con mecanismos cognitivos) hace de la moral un fenomeno particularmente complicado.

    Me da la sensacion que hasta ahora solo vemos caras de un gran poliedro.
    Un saludo.

  4. McCourtain

    El ser haplorrinos con cejas nos aporta una mayor capacidad para transmitir emociones y sentimientos como la aversión y poder socializar más mediante la comunicación no verbal. Y la selección natual lo premia. Por eso empatizamos tanto con el resto de los haplorrinos, los grandes simios. Y por eso los niños se familiarizan tanto con los dibujos animados de animales “humanizados”.
    http://perso.wanadoo.es/e/calipige/filo/evohu.htm
    SalU2

  5. Pingback: EL BUS BILINGÜE

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