Archivo diario: 25 febrero , 2009

El secreto de la esponja

esponja

Nos hemos acostumbrado –quizá demasiado deprisa- a que las enfermedades infecciosas sean, en general, tratables y curables. Esto ha sido así desde hace aproximadamente 50 años y tal vez se trate tan sólo de un paréntesis. La mayoría de los expertos en epidemiología considera que el uso generalizado y abusivo de los antibióticos constituye una amenaza mundial de primer orden, ya que las bacterias tienen la mala costumbre de hacerse resistentes a estas moléculas (la Evolución es lo que tiene). Es posible que esto le parezca la típica “pichicharra” de las Autoridades Sanitarias, pero la amenaza es muy real.

¿Qué puede hacerse para retrasar el fatal momento en que los antibióticos dejen de funcionar? Varias cosas. Para empezar, utilizarlos sólo cuando es estrictamente necesario. En segundo lugar, buscar nuevos antibióticos para tenerlos en la reserva; lo cual está muy bien, el problema es que cada vez resulta más difícil encontrar una sustancia antibiótica realmente nueva.

En el último “meeting” de la Sociedad Americana para el Avance de la Ciencia, el químico Peter Moeller habló de un descubrimiento que podría contribuir a mejorar las cosas en este sentido. Se trata de una sustancia obtenida a partir de una especie de esponja marina, la cual es capaz de modificar las propiedades de las bacterias, haciendo que antibióticos que habían dejado de funcionar volvieran a ser útiles. De alguna manera, lo que hace esta sustancia, llamada algeferina, es interferir con los mecanismos bacterianos que determinan su resistencia a los antibióticos.

Lo mejor es que la algeferina no es un antibiótico en sí, por lo que es más difícil que las bacterias desarrollen resistencia a su acción. Esta sustancia ha resultado útil en el tratamiento contra cepas resistentes de Pseudomonas aeruginosa, una de las cepas denominadas “hospitalarias” más peligrosas.

Los investigadores partieron de la hipótesis de que los habitantes de las aguas cálidas de los océanos viven en una especie de caldo bacteriano, por lo que han debido desarrollar mecanismos para resistir la acción de estos seres. Así que iniciaron un “escrutinio” de compuestos presentes en esponjas marinas y otros habitantes de las aguas someras.

El trabajo aun no ha sido publicado, por lo que no he conseguido ningún dato sobre la manera en que funciona la algeferina. Si tuviera que apostar diría que es un inhibidor de las proteínas MDR (Multi-Drug Resistance). Estas proteínas son capaces de bombear diversas sustancias tóxicas desde la pared de la bacteria (más exactamente desde el espacio periplásmico) al exterior. De esta forma, las bacterias pueden adquirir resistencia a varios antibióticos. Además, los genes correspondientes pueden ser transmitidos de unas bacterias a otras.

Las MDRs han recibido, por tanto, mucha atención por parte de los científicos en los últimos años. En nuestro laboratorio hemos visto que la presencia de dichos genes es esencial para que ciertas bacterias patógenas sean capaces de infectar a sus plantas hospedadoras. Un ejemplo aquí: mpmi_06

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