Archivo diario: 20 febrero , 2009

Sólo chicas

cnemidophorus

La cuestión de las ventajas evolutivas de la reproducción sexual ya se ha discutido otras veces en este blog (por ejemplo aquí). En la mayoría de los casos, la reproducción asexual se produce en seres vivos que solemos considerar como “inferiores”: plantas, hongos, invertebrados. Sin embargo, también se da en algunas especies de vertebrados; la más estudiada es una lagartija del género Cnemidophorus. En algunas especies de este género no existen machos y las hembras se reproducen por partenogénesis, esto es, el óvulo no necesita ser fecundado por un espermatozoide para dar lugar a un embrión.

Podría pensarse que la vida sexual de estas criaturas es inexistente, ya que no necesitan encontrar una pareja. Sin embargo, los viejos fantasmas de la reproducción sexual siguen afectando a estos animales y mantienen un ritual de apareamiento, necesariamente homosexual. Algunas hembras adoptan el papel de macho y copulan con otras hembras en celo. Curiosamente, este comportamiento es necesario (o al menos muy conveniente) ya que estimula la producción de hormonas necesaria para desencadenar el proceso. Los “machos” suelen ser hembras que han desovado recientemente. En aislamiento, las lagartijas se reproducen mucho menos.

En teoría, la reproducción sexual aumenta la variabilidad genética en la población, lo que la hace más resistente a enfermedades y a circunstancias variables en general. Podríamos preguntarnos para qué le sirve la partenogénesis a las Cnemidophorus, pero tal vez la pregunta está mal enfocada. Es muy posible que no le sirva para nada. A lo mejor la partenogénesis no es un carácter demasiado negativo y se ha fijado en algunas poblaciones, las cuales –de momento- no se han extinguido.

La Evolución no es un proceso dirigido y cada especie tiene su propia historia, en la cual el azar ha podido jugar un papel importante.

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