Archivo diario: 7 febrero , 2009

Especie extinguida y resucitada (por unos segundos)

capra-pyrenaica

Se llamaba Celia. En enero de 2000 un árbol se desplomó accidentalmente sobre ella aplastándole el cráneo. La noticia recorrió los telediarios. Con Celia desaparecía el último bucardo del Pirineo (Capra pyrenaica pyrenaica). Todas las personas de buen corazón sacamos el pañuelo y derramamos unas lagrimitas ese día.

Sin embargo, no estaba todo perdido. Científicos del CITA (Centro de Investigación y Tecnología Agraria) de Aragón habían tomado muestras de tejido (de la propia Celia) y las habían conservado congeladas. A partir de estas células, los investigadores pudieron recrear un embrión de bucardo (o algo parecido) empleando una técnica similar a la utilizada en el caso de la famosa Dolly. En esencia, se combina una célula enucleada de cabra doméstica a la cual se le inserta el núcleo de una célula de bucardo. Así obtuvieron unos 1000 embriones, de los cuales 30 fueron implantados en cinco cabras. Un embrión logró llegar a término y nació.

Desgraciadamente, el animal sólo sobrevivió unos pocos segundos, debido a que sus pulmones no estaban bien desarrollados, al parecer, un problema frecuente en los intentos de clonar animales. Con todo, los investigadores del equipo lo consideran un éxito –si bien parcial. Hay esperanzas de que en los próximos intentos logren animales viables.

Probablemente algunas personas estarán en contra de este tipo de iniciativas, por aquello de que la clonación de cualquier ser vivo siempre desata polémicas. A mi personalmente no produce ningún problema, al menos este caso. El bucardo del Pirineo se extinguió por razones absolutamente artificiales: exceso de caza. Las medidas de protección empezaron a tomarse mucho más tarde de lo que era elemental hacer (hacia 1973 cuando la población ya estaba muy mermada). Me parece razonable emplear métodos artificiales para enmendar el entuerto.

Sin embargo, no estoy seguro de que la repoblación con los (posibles) clones de Celia sea la mejor estrategia para recuperarla. En primer lugar, al menos un macho tendrá que venir necesariamente de otra subespecie. En segundo lugar, una población con muy poca variabilidad genética es -en principio- muy susceptible a enfermedades y parásitos. Tal vez una estrategia mixta que emplease individuos de otras subespecies y los animales procedentes de la clonación podría funcionar. Si la clasificación en especies es controvertida en muchos casos, la distinción entre “subespecies” lo es mucho más.

La otra subespecie ibérica (Capra pyrenaica hispanica) está consiguiendo expandirse por el Sistema Central sin demasiada ayuda (basta con no dispararla). En la sierra Guadarrama me topo con estos animales con cierta frecuencia. Seguramente también podría establecerse en las montañas del Pirineo. Después de todo ambas subespecies son (eran) muy cercanas genéticamente. Lo raro es que se suelen emplear nombres diferentes (bucardo/cabra montés).

¿Qué hay en un nombre?

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