Archivo diario: 5 febrero , 2009

Serotonina y conducta gregaria

locust

Aunque las cosas no suelen ser “blanco o negro”, podemos clasificar a los animales en solitarios y sociales sin equivocarnos mucho. Existen pocas dudas de que en ambos tipos de conducta los genes juegan un papel importante, aunque en la mayoría de los casos no sepamos cuáles son esos genes ni cuál es el mecanismo de acción. Las grajillas siempre van juntas, los petirrojos nunca. La hipótesis más plausible para explicar este tipo de diferencias pasa por genes y neurotransmisores. Esta semana me he encontrado con un artículo relacionado con este tema en una especie poco habitual en este blog: la langosta del desierto(Schistocerca gregaria).

Se trata de un animal realmente curioso. Durante la mayor del tiempo es un bicho grisáceo, que vive una existencia gris y solitaria en regiones desérticas, volando fundamentalmente de noche y evitando a sus congéneres. Sin embargo, cuando una temporada excepcionalmente lluviosa hace aumentar la población de langostas, su conducta cambia de repente y entra en fase gregaria. Los insectos adquieren una tonalidad amarilla brillante y van en grupos que pueden llegar a los mil millones de individuos. Estas nubes de langosta pueden migrar miles de kilómetros y devastar regiones enteras. Quien ha visto una no lo olvida.

Se sabe que este cambio de conducta es muy complejo y que hay unos 500 genes implicados. Lo que han descubierto Michael Ainstey y sus colaboradores es que el cambio en la concentración de un neurotransmisor basta para transformar un solitario saltamontes en una plaga de proporciones bíblicas. Y ese neurotransmisor es…¡la serotonina! Una vieja conocida nuestra (véase, por ejemplo, Serotonina y control de las emociones y Cuanto más dinero más sexo.)

El proceso puede resumirse más o menos así: durante la fase solitaria, las langostas escasean y se evitan mutuamente. En condiciones climáticas favorables, la densidad aumenta y los estímulos resultantes (visuales, olfativos, mecánicos) inducen la liberación de serotonina en los ganglios torácicos; presumiblemente, esta molécula promueve la conducta gregaria modulando selectivamente determinados circuitos neuronales. Seguramente, las langostas adquieren otros mensajeros químicos a partir de las nuevas condiciones sociales, incluyendo los que provocan el llamativo cambio de color. Finalmente, nuevas condiciones ambientales, como la falta de comida, promueven la migración en masa.

Lo que más me impresiona es que la misma molécula que regula el comportamiento gregario en este insecto sea también una de las piezas clave en la modulación de la conducta social de animales superiores, incluidos nosotros. Esto nos dice que las bases químicas y neurológicas de la conducta son enormemente antiguas y que los mismos elementos han sido “reclutados” por el proceso evolutivo para resolver problemas distintos pero relacionados, como la conducta social de las langostas y la nuestra. La idea no es nueva, pero impresiona.

Serotonin Mediates Behavioral Gregarization Underlying Swarm Formation in Desert Locusts

Michael L. Anstey, Stephen M. Rogers, Swidbert R. Ott, Malcolm Burrows, and Stephen J. Simpson (30 January 2009)
Science 323 (5914), 627.
[DOI: 10.1126/science.1165939]

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