Riesgos aceptables (si eres suficientemente viejo)

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¿Recuerdan al personaje del “abuelo” de Little Miss Sunshine, el cual se había hecho (recientemente) adicto a la heroína? En general, este tipo de comportamientos nos resulta chocante, ya que solemos pensar que los jóvenes son más proclives a las actividades de riesgo que las personas mayores. Sin embargo, el razonamiento del “abuelo” era impecable: ¿por qué preocuparse por el largo plazo si no hay largo plazo?

Los biólogos llevan cierto tiempo pensando que esto también podría aplicarse a la conducta de muchos animales. Un individuo joven debe ser cauto porque si muere pierde la posibilidad de reproducirse, en cambio, para uno que esté cerca del fin de su ciclo vital, puede tener sentido el asumir riesgos, ya que no tiene (casi) cada que perder. No quiero decir con esto que los animales vayan a hacer cálculos de ese tipo, sino que esta clase de conducta podría verse favorecida por la selección natural si tuviera un fuerte beneficio reproductivo.

Pero una cosa es que una teoría “suene bien” y otra muy diferente tener datos sólidos que la avalen. Para ello sería necesario obtener datos muy precisos sobre alguna población durante varias generaciones. Un artículo del Journal of Mammalogy nos cuenta que la teoría se cumple, al menos en una especie: el cobo del Nilo (Kobus megaceros). Se trata de una especie de antílope que habita en algunas regiones de Sudán. Dado que está en peligro de extinción, se creó una “reserva” en una especie de Parque Natural para especies salvajes en Escondido (California), que depende del famoso Zoo de San Diego. Sus 36 Ha acogen a diversas especies de ungulados africanos, así como a un buen número de aves.

Durante los últimos 38 años, esta pequeña población de antílopes ha sido minuciosamente estudiada por los zoólogos. Estos animales tienen un sistema de reproducción muy poco igualitario; una manada puede contener hasta 50 hembras y un solo macho (los machos solteros forman a su vez pequeños grupos). Evidentemente, el macho que consiga un harén va a dejar una generosa ración de sus genes para generaciones venideras, sin embargo, sólo un número muy pequeño de machos llegará a reproducirse. Este hecho tiene serias implicaciones para la estrategia evolutiva de las hembras. Para ellas, un descendiente macho supone una inversión de alto riesgo: si llega reproducirse los genes de la madre irán con él pero esto es altamente improbable. En cambio, un descendiente hembra equivale a poner el dinero a plazo fijo: existe una probabilidad razonable de que se reproduzca pero el número de nietos será limitado.

Lo que han observado Fred Bercovich y sus colaboradores es que la probabilidad de que una hembra tenga un hijo macho aumenta notablemente con la edad de la madre (hasta tres veces mayor) ¿Cómo se las arreglan estos animales para manipular el sexo de la descendencia? Todavía no lo sabemos, pero hay muchos casos bien estudiados (en otras especies) en los que ocurre tal cosa.

En definitiva, los datos son congruentes con la hipótesis de mayor riesgo a mayor edad. A mí me parece que esta hipótesis es plausible, pero para tener una evidencia incontestable necesitaría conocer la base genética de esta conducta (y poder estudiar los genes por métodos bioinformáticos), cosa bastante difícil y que tal vez no ocurra nunca. Hoy por hoy no puedo descartar que la causa de este sesgo hacia una mayor frecuencia de machos se deba a alguna particularidad de la fisiología reproductiva de esta especie y no sea, propiamente, una adaptación.

¿El vaso está medio lleno o medio vacío?

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Kobus megaceros

9 comentarios

Archivado bajo Evolución, Genes, Sexo

9 Respuestas a “Riesgos aceptables (si eres suficientemente viejo)

  1. Carlos Moreno

    Salud:

    Eso de que los ancianos no tienen conductas de riesgo puede ser una mera fantasía. Por ejemplo, el índice de suicidio (o su intento) en este sector de población no es inferior a otros sectores (véase, por ejemplo: http://www.bago.com/BagoArg/Biblio/geriatweb214.htm ó http://www.elmundo.es/papel/hemeroteca/1995/10/19/salud/68732.html). Y no hay mayor conducta de ‘alto riesgo’ que ésa para el individuo.

  2. Me parece muy interesante el razonamiento del artículo… pero no termino de ver como casa con el ejemplo que comentas…

    A mi entender el comportamiento de asumir un riesgo al final del ciclo vital tiene sentido si el riesgo que corremos es vital…

    A ver si me explico… Si la hembra ya mayor tiene machos esto no conlleva ningún riesgo vital para ella, no hace que sea mejor haberlos parido a mayor edad que a menor edad…

    Si el asunto fuera que esa misma hembra cuando es mayor es la “centinela de la manada” exponiendose a morir ella en lugar de sus decendientes con sus valiosos genes vería la similitud…

    Pero en este caso… creo que el mayor riesgo reproductivo no representa un riesgo vital… por lo que no existiría esta correlación con el final del ciclo vital del individuo…

    (siento el tocho, pese a todo no se si me he explicado bien) xD

  3. Lo que vengo diciendo yo desde hace tiempo: cuando nuestros viejitos van a lanzar la baraja y abandonarse al hedonismo sensual en los parques de nuestras ciudades?

  4. Hola Oidun,
    Aparte de la incertidumbre de la descendencia, los machos son de mayor tamaño y esto supone un mayor estrés (y frecuencia de muerte) para la madre.
    Salu2

  5. Hola susanamoo,
    Tienes razón, pero es evidente que tenemos un prejuicio arraigado al respecto (sexo a partir de cierta edad).
    Yo desde luego tengo pensado aumentar los riesgos a medida que envejezco.
    Un beso

  6. José Manuel

    Hola, Pablo y contertulios.

    Fijaos en esta investigación con hormigas. Parece avalar la hipótesis. Y es que de los insectos sociales podemos aprender mucho: llevan muchos años de evolución en el planeta. Bastante más que los mamíferos, por ejemplo.

    […] Los entomólogos habían demostrado que este comportamiento beneficiaba a la colonia, ya que ciertas actividades riesgosas, como buscar comida lejos del nido, eran mejor realizadas por hormigas que estaban llegando al fin de su vida útil. No era redituable para la colonia enviar a una hormiga joven a trabajos de alto riesgo […]

    http://espaciociencia.com/las-hormigas-pueden-saber-cuando-van-a-morir/

    ¡Feliz año nuevo! (Al menos en el tiempo oficial).

  7. Hola a todos,
    Muy interesantes ambos links (el de los suicidios en ancianos y el de las hormigas). En el caso de los humanos, hay que tener en cuenta que cuando tienes una edad avanzada te suicidas “menos” ya que de todas maneras te quedan pocos años. A mí me parece una decisión racional, aunque reconozco que si pocos toman ese camino será por algo.
    Salu2

  8. Pablo, lo que resulta curioso es que, al menos en la especie humana, los adolescentes y jóvenes asuman más riesgos que las personas de más edad, y que esta mayor asunción de riesgos tenga una base neurobiológica muy clara: el desequilibrio entre el sistema mesolímbico de recompensa, hiperexcitable como consecuencia de los cambios hormonales puberales, y el sistema prefrontal, aún inmaduro e incapaz de controlar las urgencias del anterior. (Yo no llamaría de ninguna manera conductas de asunción de riesgos al suicidio de las personas de edad, como afirma Carlos Moreno en su comentario).
    A pesar de que un primer análisis puede darnos la impresión de que esta asunción de riesgos es desadaptativa en el mundo actual (aunque desde un punto de vista evolucionista ha podido tener ventajas tanto para la selección natural como para la sexual), otro análisis más detallado nos puede llevar a conclusiones bien distintas. Así, creo que la toma de riesgos conlleva claras ventajas desde el punto de vista evolutivo (aquí me refiero al desarrollo evolutivo del individuo), y por lo tanto, existirían razones para su mantenimiento sin tener que recurrir a explicaciones de carácter evolucionista. La conceptualización de Erikson de la adolescencia como una etapa de moratoria psicosocial, en la que la experimentación con ideas y conductas es un requisito para el logro de la identidad y de la autonomía personal apuntaría en esta dirección. Ante quienes piensan que la asunción es sólo un problema, especialmente durante la adolescencia, tendríamos que admitir la idea del riesgo como una oportunidad para el desarrollo y el crecimiento personal. Es posible que una actitud adolescente conservadora y de evitación de riesgos esté asociada a una
    menor incidencia de algunos problemas comportamentales y de salud, sin
    embargo, también es bastante probable que esa actitud tan precavida conlleve
    un desarrollo deficitario en algunas áreas, como el logro de la identidad personal,
    la creatividad, la iniciativa personal, la tolerancia ante el estrés o las estrategias
    de afrontamiento.

    En fin, un tema muy interesante.

  9. Hola Alfredo,
    En muchas especies de mamíferos las conductas de alto riesgo de machos jóvenes se interpretan en función de los beneficios reproductivos que éstas comportan. En especies polígamas, esta explicación resulta muy plausible. Para un leó marino o un gorila el no asumir riesgos implica no reproducirse. En el caso de los humanos, las cosas están menos claras, aunque dado que somos una especie “ligeramente polígama” es posible que esto siga aplicando. Todo esto no entra necesariamente en conflicto con los mecanismos que comentas.
    Como siempre, una certidumbre completa requeriría identificar los genes y analizarlos.
    Un saludo

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