La obesidad está en el cerebro

fat-thin

Como todo el mundo sabe, en la sociedad en que vivimos, estar gordo es fatal. El exceso de peso no sólo es malo para la salud, sino sobre todo, es malo para la autoestima y la vida social. En teoría, disminuir el peso es facilísimo: basta ingerir menos calorías de las que se queman. Pero por debajo de esta aparente simplicidad se esconde un proceso bioquímico enormemente complejo, el cual influye poderosamente en nuestra conducta alimentaria e indirectamente en nuestro peso. De hecho, más del 90% de las personas que inician una dieta de adelgazamiento fallan miserablemente (es decir, no mantienen los kilos perdidos 5 años después). Justo esa es la definición de algo difícil: una cosa que el 90% de los que lo intentan no lo consiguen.

Pero ¿por qué están gordos los gordos? ¿son los genes?¿son los hábitos de alimentación? Ustedes ya saben que este tipo de dicotomías suelen tener truco. Y lo tienen. Por un lado, los estudios de gemelos idénticos nos dicen que la heredabilidad del peso corporal es alta: tienen que ser los genes. Por otro lado, en las últimas décadas estamos viviendo (sobre todo en USA y otros países ricos) una verdadera epidemia de obesidad, y el “pool” genético no ha variado sustancialmente en tan poco tiempo: tienen que ser los hábitos.

Naturalmente, son las dos cosas. Cójase a un grupo de gente y sométanlos a una vida disciplinada: ejercicio físico frecuente y alimento racionado. Todos estarán delgados. Ahora, tomemos al mismo grupo y dejemos que ellos decidan libremente qué y cuánto comen. Ocurrirá que algunos se mantendrán delgados y otros se pondrán como focas. Esta propensión a engordar está fuertemente influida por los genes. Tampoco es imposible que un individuo con propensión a engordar se mantenga delgado gracias a una enorme fuerza de voluntad. Sólo que esto es estadísticamente infrecuente.

Así que los genes influyen, pero ¿cuáles? El 2008 nos ha traído una cosecha excepcional de genes candidatos, posiblemente relacionados con la obesidad. En mayo se identificaron dos: MC4R y FTO. En un estudio publicado recientemente en Nature Genetics se describen ¡seis genes más! En el estudio han participado 90.000 voluntarios y fue realizado por investigadores de 60 instituciones diferentes. En esencia, lo que se hace es buscar cambios puntuales en la secuencia del DNA que estén correlacionadas con un mayor peso corporal de los individuos correspondientes.

La conclusión más llamativa es que la gran mayoría de dichos genes parece estar actuando en el cerebro, y afectando –presumiblemente- al control del apetito. Según esto, los humanos tal vez no seamos muy distintos en cuanto a la eficiencia con la que utilizamos los alimentos. Más bien parece que diferimos en nuestra tendencia a ponernos morados.

Este conjunto de genes candidatos supone una especie de “tesoro” para los científicos, ya que podrán explorar a fondo el mecanismo de acción de los mismos. Con seguridad, obtendremos un conocimiento más detallado de cómo el organismo controla el peso corporal y, tal vez (sólo tal vez), nuevos tratamientos para atajar el problema.

Volviendo al dilema filosófico-moral sobre la responsabilidad que tiene cada individuo sobre su propio peso, me gustaría recalcar que el descubrimiento de genes implicados no significa que los individuos estemos “libres de culpa”, ni que sea imposible mantener un peso corporal adecuado. Sólo significa que algunos individuos tenemos que luchar denodadamente contra los kilos de más, mientras que para otros resulta facilísimo.

La vida es injusta

Willer CJ, Speliotes EK, Loos RJF, Li S. Six new loci associated with body mass index highlight a neuronal influence on body weight regulation. Nature Genetics DOI: 10.1038/ng.287

PS, un tratamiento más amplio del tema en este post

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17 comentarios

Archivado bajo Filosofía, Genes, Salud

17 Respuestas a “La obesidad está en el cerebro

  1. (S)

    Según entiendo… si le racionas a alguien la comida hasta un minimo en el que el 90% de la gente se mantendría estable en su peso… ese alguien puede engordar a una velocidad desmesurada? (con desmesurada me refiero a obesidad)

    Como haces para hallar un gen? Donde se encuentra el ADN?

    .. espero no estarte dando la vara!

  2. Estoy de acuerdo con las causas de la obesidad que se explican en el artículo. Desgraciadamente existe una presión social para ocultar esta verdad y propagar la teoría políticamente correcta de que hay gente que por la enfermedad X engorda “sin comer”, una falsedad que atenta contra las leyes de la física.

  3. Oh, sí, y tan injusta…
    …juguemos, pues, con lo que a cada cual le toca.

  4. Mientras los genes no actuén a nivel metabólico en el “procesado de alimentos”…

    A algunos nos gusta más de forma inherente el chocolate… eso no podemos evitarlo… pero no implica tener que ponernos como focas…

    La voluntad puede superar a los genes en muchas ocasiones.

    🙂

  5. jiuq

    Octopusmagnificens- Pues, aunque no he leído mucha literatura al respecto y, por lo tanto espero ser cauto y no decir ninguna barbaridad, a mí no me parece un disparate que existan diferencias individuales a la hora de asimilar lo que comemos, de forma que, comiendo lo mismo, algunas personas puedan engordar y otras no. Dependiendo del “estado” (cantidad de glucógeno almacenado, estado nutricional) se asimilan los alimentos de forma diferente (aumentando la reserva de glucógeno muscular, de grasa, etc.), de manera que influye si comemos después de levantarnos o antes de acostarnos, si comemos con regularidad o tenemos períodos de ayuno, etc., Por lo tanto, no me parece descabellado que, dependiendo del fenotipo de cada individuo, también haya diferencias a la hora de metabolizar el alimento, del mismo modo que hay diferencias en cuanto al “apetito que gastamos”, según cuentan Willer y colaboradores.

  6. Según los datos, parece eso ocurre que en el 10% de los casos, aproximadamente. Evidentemente, no es imposible.

  7. Obsiad, obesidad… ¿pero qué pasa con mi tripa cervecera?¿hay gen culpable para eso?
    🙂

  8. Desde luego, Jiuq. Eso es tan cierto como que dependiendo del fenotipo de cada persona un mismo entrenamiento podría producir un campeón olímpico o un campeón regional. Es una perogrullada. El fondo del asunto es que los obesos que afirman estar como están por comer “dos manzanas” al día mienten como bellacos, como mienten los médicos que los disculpan y justifican con enfermedades imaginarias. Todos los obesos devoran como osos polares.

  9. Suso

    Creo que la obesidad , como casi todo, tiene múltiples causas. Las mujeres tienden a tener un metabolismo basal más bajo que los varones, diferentes personas con la misma ingesta calórica evolucionan diferente y a lo largo de nuestra vida tenemos diferentes necesidades nutricionales. Por otra parte diferentes culturas tienen diferente proporción de obesos.
    Habrá que pensar que en cada uno operan factores metabólicos, mentales, culturales y de ambiente que condiccionan qué, cómo y cuánto comemos, cuánto esfuerzo físico realizamos y cómo utiliza nuestro cuerpo esa comida para realizar ese esfuerzo y el resto de funciones que nos mantienen vivos.
    Gracias por estimularnos la curiosidad

  10. En realidad, los genes no sóló pueden hacer que la misma ingesta de calorías lleve a distintos IMC (índices de masa corporal) en función del metabolismo de cada persona. Los genes también influyen sobre la actividad cerebral, concretamente sobre zonas relacionadas con la alimentación, como el núcleo caudado, que forma parte del circuito de recompensa. Parece que algunas variaciones alélicas se relacionan con una menor activación del mismo, lo que genera una menor sensación de placer ante la ingesta de comida (batido de chocolate). Curiosamente esas personas tienen un mayor IMC. A primera vista puede parecer contraintuitivo, pero parece que esas personas necesitan comer más para obtener la misma sensación de placer. Al menos eso indica un estudio publicado por Science el mes pasado.

    Por lo tanto los genes pueden hacer que tendamos a comer más o menos.

    Un saludo

  11. Pablo, olvide apuntar que mi comentario anterior no se refería a tu entrada, que recoge esta influencia de los genes sobre la actividad cerebral, sino a algunos de los comentario precedentes, que hacen más hincapié en eso de que “yo no como casi nada pero me engorda mucho”.

    Un saludo

  12. Gracias a Pablo y Alfredo (me acuerdo que en el blog de Alfredo tambien se discutio este tema a raiz de otro estudio con conclusiones similares) porque ambos han analizado dos estudios publicados recientemente en varias revistas cientificas especializadas que muestran como el cerebro regula la obesidad.

    Pero tambien tenemos que tener en cuenta las implicaciones sociales y politicas.

    Este pasado verano mientras estaba en Londres el candidato de la oposicion por el partido conservador britanico hizo unas declaraciones en Glasgow de precamapaña que mostraban su ignorancia cientifica (o por lo menos no sabia lo que dicen Willer et al. 2008 y Stice et al. 2008)

    Segun él, el declive social de su pais se debe a que los pobres deciden ser pobres porque quieren (como si nada tuviera que ver el status socioeconomico de uno, la familia de uno, otros problemas estructurales etc. Como él si pudo pagarse estudios en Eton y Oxford )

    Y al hilo de estos estudios aqui comentados, tambien dijo que los gordos estan gordos porque quieren comer mas.

    Si se reconoce que ciertos estados y condiciones no estan completamente dentro de la esfera de la volicion, sino que atienden a predisposiones geneticas, no solo se podra combatir el estigma social y el ostracismo social, tambien prevenir posibles politicas sociales miopes.

    Un saludo

  13. Hola Anibal,
    Yo diría que en el caso de la obesidad la cosa está entre medias, o sea, los factores genéticos no son insalvables pero sí difíciles de salvar. El hecho de que la obesidad sea una epidemia nos indica que con el mismo pool genético la población puede tener un IMC bastante menor.
    Conste que lo digo como alguien que tiene que luchar contra los kilos.
    Un saludo

  14. Hola iim,
    Tienes suerte pero no te fíes. Mucha gente cambia con el tiempo en ese aspecto.

  15. am, quee?, y mi primer comentario?, no lo veo…

    pD :: es cierto, hay cosas que se pierden con el tiempo, así mismo, hay otras que mejoran… of-course

  16. Osos polares, focas. Han faltado las vacas. Bonita manera de combatir el estigma y el ostracismo social. ¡Qué duros e injustos somos algunas veces!

  17. AB

    Esta claro que es cuestión de hábitos y convencimiento. Yo sé de gente que cuando les han dado una dieta fraccionada en 5 o 6 comidas diarias lo primero que han dicho es: “¿tantas veces he de comer?”. ¿Qué ocurre? Que no están acostumbrados a eso y dudan del sistema, porque la sensación de comer más veces es que lo harán más veces, sin tener en cuenta que comen menos cantidad. Y como ellos conciven por hábito comer una determinada cantidad, si no se hacen a la idea de esta nueva costumbre pues acabarán comiendo más o sintiéndose con ansiedad por comer. Esto es como obligar a un pederasta a no serlo: si realmente no le desaparece la necesidad de su hábito, no lo logrará nunca. Las dietas es lo mismo: es creer en el nuevo desconocido sistema y adaptarse como quien se adapta a un nuevo piso o un nuevo sistema de vida. Además, también está el tema de ver resultados inmediatos. Yo necesité año y medio para adelgazar 10 kilos, y aun así reconozco que fui muy rápido. Hay gente que si un mes pierde 4 y luego se pasa 3 meses sin bajar ni un kilo, se desaniman y lo dejan, y eso no es: hay que mantener la motivación ante todo.

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