Los beneficios del castigo

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Aunque a veces no lo parezca, los humanos tenemos una notable tendencia a cooperar para lograr objetivos que se perciben como buenos para todos. Algunos científicos opinan que esta tendencia a la cooperación fue uno de los pilares de nuestro éxito como especie, cuando salimos de África hace unos 50.000 años y nos extendimos por todo el planeta. Sin embargo, es frecuente que la cooperación sea costosa, por lo que puede ser interesante para un individuo “escaquearse” del trabajo sucio y gozar de todos modos de los beneficios. El problema entonces es que si un porcentaje significativo se escaquea, y a estos individuos les va bien, pronto el trabajo en común resultará muy perjudicial para los que siguen haciéndolo, hasta que eventualmente cese.

Sin embargo, si los que compiten por recursos no son personas individuales, sino grupos humanos; es razonable pensar que los grupos donde la cooperación se mantenga serán más eficaces y puede que acaben prevaleciendo sobre los grupos que se comporten de forma “individualista”. Esto es lo que se ha denominado “selección de grupo”, una teoría que está en horas bajas dentro de la Biología Evolutiva, pero que tal vez sea aplicable en algunas situaciones particulares. En concreto, se ha propuesto modelos así para explicar la evolución de la cooperación en humanos (Boyd et al., 2003).

¿Cómo se mantiene la cooperación dentro del grupo? Según Simon Gätcher, de la Universidad de Nottingham, la respuesta está en el “castigo”, o dicho de forma más técnica en la “reprocidad fuerte”, que es la tendencia que tienen algunas personas a castigar a aquellos que se saltan las reglas, incluso si no les perjudica directamente. Gätcher sostiene que los grupos muy cohesionados y cooperativos no pueden permitirse el lujo de que algunos individuos velen más por sus intereses particulares. Esto está de acuerdo con la intuición. Pensemos en grupos muy aislados y cohesionados, por ejemplo, los Amish de Estados Unidos; es lógico pensar que la presión social para que nadie se salte las reglas es bastante fuerte.

Sin embargo, en algunos experimentos de “simulación”, en las que un grupo de voluntarios “juega” con las reglas que ponen los investigadores para ver cómo se comportan a lo largo del juego, se había visto que el castigo tenían efectos negativos o irrelevantes sobre el grado de cooperación. No obstante, Gätcher afirma en su último trabajo (Gachter et al., 2008) que el problema radica en el plazo temporal. Si el juego se repite un número pequeño de veces (10 o menos), los efectos del castigo son pequeños o contraproducentes; sin embargo, en plazos más largos(más de 50 repeticiones), se observa un aumento marcado de la cooperación. Estos resultados apoyan un modelo de selección de grupo en el que se produzca cooperación y castigo. No obstante, este tipo de simulaciones proporcionan -en el mejor de los casos- tan sólo una prueba circunstancial.

Boyd, R., Gintis, H., Bowles, S., and Richerson, P.J. (2003) The evolution of altruistic punishment. Proc Natl Acad Sci U S A 100: 3531-3535.

Gachter, S., Renner, E., and Sefton, M. (2008) The Long-Run Benefits of Punishment. Science 322: 1510.

22 comentarios

Archivado bajo Psicología

22 Respuestas a “Los beneficios del castigo

  1. Disculpa la ignorancia: ¿selección de de grupo es lo mismo que selección de parentesco? (“kin selection” en la entrada de la wikipedia en inglés).

    Si lo es, ¿está en horas bajas?. Hace nada traduje un texto acerca de la cooperación de células de levadura de cerveza en la producción de un gen protector. Algunas células no productoras eran expulsadas de los grupos creados, lo que se entendía como una muestra de la selección de parentesco. Suena parecido a lo que comentas, pero en este caso sí que había castigo para los no cooperantes.

    Un saludo y enhorabuena por el post, tan interesante como siempre.

  2. No es lo mismo. En la selección de grupo se supone que la selección natural opera a nivel de grupo; es decir, los grupos compiten entre sí y algunos se multiplican y otros se extinguen.

  3. Pingback: Los beneficios del castigo

  4. Las relaciones entre grupos humanos es en realidad compleja.
    Creo que todos estamos poco consientes que en nuestro vivir diario, si queremos interactuar con los demás debemos acatar reglas a sabiendas que de no hacerlo seremos motivo de reprimenda, castigo o al menos censura. Más como en cualquier relación social influyen otros factores, como lo es la dominancia, ya se individual o de grupos, de manera que los castigos podrían no necesariamente que ser aplicados para el bien de la comunidad sino para favorecer la predominancia del grupo en el poder.
    Quizá no sea muy relacionado, pero esto lo vi en un estudio videograbado que se realizó en una universidad estadounidense sobre comunidades de ratas, las cuales se ven sometidas a diferentes condiciones, bien sea de beneplácito o de estrés donde, sorprendente mente vi reflejado mucho del comportamiento humano.

    Felicidades, siempre tan interesante.

  5. cyberwarrior2

    interesante esta justificación del castigo porque tiene lógica. Desde dentro del grupo el castigo se ve como la materialiación del poder, sin embargo desde fuera del grupo se ve así: el castigo es el elemento cohesionador para la supervivencia del propio grupo. Siguiendo este planteamiento podriamos aventurar que en los momentos críticos los castigos son más numerosos porque el grupo se ve amenazado o que la ley es el conjunto de castigos que garantiza la cohesión del grupo o que los pequeños grupos inmersos en grandes grupos (por ejemplo, los gitanos o los judios) necesitan un nivel de castigo superior para que su identidad no se diluya.
    Cromagnon contra Neanderthal…esta seria una de las causas de la extinción, tal vez.

  6. jiuq

    Pues no lo entiendo. Sería más prudente que me leyese el citado paper antes de decir nada, pero:

    (Me da la sensación de que) El trabajo de Gatcher et al. propone una explicación “mecanicista” de cómo la reciprocidad fuerte mantiene la cooperación, pero no de cómo se origina evolutivamente esa reciprocidad, luego no entiendo cómo puede apoyar o no la selección de grupo.

    El problema de la “selección de grupo” es un problema conceptual en cuanto a entender el funcionamiento del proceso evolutivo, así que tampoco veo cómo puede ser “aplicable en algunas situaciones particulares”. Que yo sepa, la selección de grupo está “en horas bajas” en Biología Evolutiva porque, según las vigentes teorías, la evolución se produce por la acción de la selección natural sobre la reproducción diferencial de los individuos. Si dentro de un grupo un individuo se reproduce más que el resto (mayor fitness), sus descendientes tenderán a desplazar a los descendientes del resto (independientemente de si su comportamiento beneficia o perjudica al grupo). Los nuevos caracteres “aparecen” en una especie (osea, ésta evoluciona) porque aumentan la reproducción diferencial de aquellos individuos que los poseen. Un comportamiento que no aumentase la la reproducción diferencial del individuo que lo porta nunca “aparecería” por mucho que beneficie al resto (por supuesto sin considerar la selección por parentesco y tal). Si la reciprocidad fuerte aumenta la fitness del individuo será seleccionada y “emergentemente”, se seleccionará un comportamiento cooperativo.

    Luego para explicar el origen evolutivo (la selección de grupo también pretendía explicar el origen evolutivo de determinado comportamiento) de la reciprocidad fuerte o de la cooperación en humanos, habrá que proponer hipótesis sobre cómo puede beneficiar en términos reproductivos al individuo el castigar a otro. ¿Habla de eso el paper?

  7. En el paper de Gatcher describen los resultados de las simulaciones sin entrar para nada en los “genes”; de aquí que me parezca una prueba muy circunstancial.
    Se admite generalmente que el “objeto” de la selección natural es el individuo. sin embargo, algunos grupos muy cooperativos tienen una fitness mayor que la media aritmética de las fitness de los individuos. En esos casos, la selección de grupo estaría superponiéndose a la selección natural de los individuos.
    En el caso de este paper, la afirmación implícita es que el “castigo” anula la ventaja de los “gorrones”, por lo que cooperación y castigo tendrían que ir juntas en la evolución.
    Un saludo

  8. (S)

    Hola!

    ..que puedo decir.. me encanta tu blog… tengo 17 años y recientemente me ha empezado a interesar la psicologia/psiquiatria estoy pensando en estudiar una de las dos.. pero no me acabo de decidir… la universidad cada vez esta mas cerca y no se…

    Quiza podrias echarme una mano…

    Ya sabes.. tengo mil preguntas… (salidas, pagos.. libros sobre el tema… )

    Ahora mismo estoy viviendo en Estados Unidos.. y no se si intentar ir aqui a la universidad.. o ir en españa o en otro lugar…

    La verdad es que estoy bastante confuso… pero bueno.. toda la informacion que puedas darme me sera de utilidad…

    Si existe la posibilidad enviame un correo a: blade.david@gmail.com.

    Muchas gracias de antemano..

    (S)

  9. Entiendo que sin necesidad de apelar a teorías un tanto “forzadas” como la “selección de grupo” que “extrapola” a mi modo de ver la “teoría evolutiva” fuera del contexto propio, que es la genética y la herencia biológica, se se puede aceptar (y habría que hacerlo) que unos “planos” de la realidad interfieren y reorientan si se quiere el funcionamiento tendencial propio de los “planos” más “primarios”. Así la sociedad sobre las conductas individuales, etc. No haría falta y creo que es “mecanisista” y por tanto inapropiado “extrapolar” lo que es válido en un “plano” a otros sino estudiar las interacciones reales entre ellos sin más (o con “algo” más). ¿No?

  10. En Economía existe una máxima en teoría de juegos que se llama “el dilema del prisionero” y que termina constatando que el individuo aislado del grupo y ante la incertidumbre del comportamiento de los demás tiende a comportamientos egoistas que termina por ser poco beneficiosos ni para él ni para el grupo.

  11. Sí, pero en la vida real las cosas son más complicadas. Estoy preparando un post sobre simulaciones del dilema del prisionero cuando existen redes sociales; el prisionero egoísta deja de ser una estrategia óptima.
    Salu2

  12. jiuq

    Pues yo creo que sería al revés: la selección natural se superpone a la selección de grupo (caso de que esta existiese). Aún si la pertenencia a un grupo hace que tu fitness aumente, dentro del grupo la selección natural seguirá favoreciendo a los individuos que más se reproduzcan, independientemente de que perjudiquen al resto.

    “Algunos grupos muy cooperativos tienen una fitness mayor que la media aritmética de las fitness de los individuos” (entiendo que quieres decir que la fitness de los individuos pertenecientes a algunos grupos concretos es mayor que la fitness media de todos los individuos independientemente del grupo al que pertenezcan). Sin duda eso explica que pertenecer a ese grupo es adaptativo, pero eso no es “selección de grupo” porque lo que se selecciona (y por tanto pasa a las siguientes generaciones) no es el grupo en bloque, si no las mutaciones o combinaciones alélicas de cada individuo. Si, por ejemplo, ser cooperativo es ventajoso, será porque beneficia a cada uno de los individuos que lo son, no porque beneficie al grupo en general. ¿No crees? Y esto es selección natural “estándar”, no es necesario el concepto de selección de grupo.

  13. muy interesante el post .

    un saludo

  14. jiuq

    Que conste que estoy seguro de que estamos de acuerdo: se trata de un problema de coordinación conceptual.

    ((Y gracias por el Blog))

  15. Sí. La verdad es que no seré yo el que me ponga a defender la selección de grupo a estas alturas.
    Situaciones especiales, a las que me refería, son las de los insectos sociales, donde el grupo y el individuo son indistinguibles desde el punto de vista genético.
    Con todo, no me parece imposible que si en un grupo humano se establece cooperación + castigo (lo que requiere genes y memes), los individuos pueden tener una ventaja adicional frente a los de los otros grupos (por ser cooperativos) y al mismo tiempo los “gorrones” no podrían aprovecharse (debido al castigo). La selección natural estaría actuando al mismo tiempo entre los individuos del grupo y entre los diferentes grupos. No sé si es correcto referirse a esto como selección de grupo o no.
    Saludos

  16. jiuq

    En el caso que describes la selección actúa a nivel del individuo, que aparentemente actúe sobre los grupos es un efecto emergente de lo anterior, luego no es “selección de grupo”, desde mi punto de vista.

    Con respecto a los insectos sociales, ya dije en el primer comentario que lo de la selección por parentesco sería un caso aparte, pero tampoco es eso lo que tradicionalmente se ha considerado “selección de grupo”, ¿no?

    Saludos

  17. Aloe

    En el caso humano, está la cultura, que está presente desde antes de nuestra propia especie, y lleva ahí mucho tiempo interrelacionando con la selección natural.
    Quiero decir, la “selección cultural de grupo” es perfectamente posible, y no tiene ningún problema teórico, puesto que una serie de comportamientos o reglas propios de un grupo culturalmente cohesionado se puede concebir fácilmente cómo pueden hacer prosperar (o no) al grupo como un todo (o si se quiere decir más estrictamente, a un mayor número de sus descendientes que otros grupos competidores).

    Como los grupos humanos hasta tiempos recientes eran en general grupos de parientes cercanos en su mayoría, se puede concebir a ambos mecanismos (selección natural individual y selección cultural de grupo) trabajando “acoplados” y reforzándose mutuamente. Incluso produciendo efectos que no se producen por separado.

    Por ejemplo, podemos suponer un grupo con reglas especialmente cooperativas (en principio transmitidas culturalmente pero que pueden tener un trasfondo de propensión genética a la cooperación mayor que el promedio, en algunos de sus miembros, aunque sea por azar) que tiene más éxito que los grupos competidores.
    Esto haría que dejaran más descendientes del grupo independientemente de los genes de cada uno, o sea, tanto los más cooperativos genéticamente como los menos, como esperaríamos del hecho de que la selección natural es individual.

    Pero si por otro lado hay en ese grupo más presencia de los “genes cooperativos” que el promedio de la población de los otros grupos, también esos genes se verán favorecidos, no respecto a los otros del grupo (puesto que la selección positiva sería “selección cultural” y favorecería a todo el grupo), pero sí respecto al promedio de los grupos vecinos.

    El resultado sería por un lado que la frecuencia de los “genes cooperativos” aumentaría en la población por efecto indirecto del éxito cultural de ese grupo concreto. Y por otro, que la mayor frecuencia de esos genes posiblemente haría más probable la persistencia o extensión de las reglas culturales cooperativas en ese grupo y en otros vecinos, retroalimentando el proceso.

    O sea, se necesita sólo que haya cierta base genética al comportamiento cooperativo (pero no necesariamente ventajosa en términos de la selección natural, ahí está la cosa) y cierta coincidencia entre grupo de parentesco genético y grupo cultural.

    Y por otro lado, está claro que yo parto de admitir que la variabilidad cultural es más “plástica” y contingente que la variabilidad genética, y con cierta autonomía respecto a ésta, claro está. Si no, no tendríamos nunca para empezar grupos con reglas más cooperativas que otros, por creación y transmisión cultural, actuando colectivamente de esa forma cooperativa, aunque a lo mejor no tengan una mayoría de miembros más “geneticamente cooperativos” que la media.
    Por el otro lado, si el éxito cultural no se reforzara por una “fijación” genética indirecta de la propensión a la cooperación, el efecto no sería duradero ni se extendería.

    Si estoy razonando equivocadamente en algún punto del asunto de cómo funciona la selección natural te agradeceré que me señales el error.
    Saludos.

  18. Aloe

    Me he leído ahora tu último comentario y va más o menos por el lado de lo que acabo de escribir.
    Es lo que pasa por ser tan rapidilla…
    Disculpas por no haberlo mencionado.

  19. Hola Aloe,
    Creo que tienes toda la razón.
    Resulta difícil que este tipo de modelos se puedan contrastar adecuadamente. Habría que saber más sobre los genes implicados en el comportamiento (obviamente con elementos culturales por medio), sobre el grado de parentesco (intra-grupo) y de intercambio genético (inter-grupos), así como la frecuencia con que unos grupos desplazan a otros (por competencia o directamente liquidándolos).
    En definitiva, en un campo sumamente especulativo. Lo cual no es malo, siempre que lo tengamos en cuenta.
    Un abrazo

  20. Aloe

    Evidentemente que algo pueda ser posible o modelarse de alguna forma compatible con lo que sabemos no equivale de ninguna manera a que sea cierto. No sé cómo podrían contrastarse hipótesis como ésta.
    Sin embargo, me parece que vale la pena tener en cuenta que la “selección de grupo” no se puede descartar cuando interviene o puede intervenir lo que podríamos llamar “selección cultural” por analogía (solo analogía, y muy parcial, no estoy diciendo de ninguna manera que funcione igual que la selección natural puramente biológica). No sólo no se puede descartar, sino que la “unidad funcional” por excelencia en este caso es la cultura entera, o el conjunto de grupos humanos que la portan. El análogo al individuo, vamos.
    Puesto que las culturas humanas y sus miles de variantes llevan interrelacionando con la evolución biológica de nuestros antepasados desde hace centenares de miles de años (al menos, o quizá más) tenerlo en cuenta a la hora de aceptar o desechar hipótesis como posibles o probables, sí parece tener sentido.
    Yo veo a menudo el problema (en las ciencias sociales sobre todo, pero aqui se toca con ellas) de que las hipótesis que se proponen se limitan a las que se pueden contrastar con cierta facilidad. Lógico, desde cierto punto de vista. Ilógico, si eso lleva a pensar que como solo tenemos un martillo, todo lo que hay “deben” ser clavos.

    Por cierto, enhorabuena por tu reciente éxito, que me entero por ahí de que puede ser aún mayor el jueves que viene. La popularidad de tu blog me parece más que merecida, y además me alegro no sólo por ti, que te lo curras, sino porque se demuestra que la buena divulgación también puede ser popular y tener audiencia y éxito. Esas cosas son las que hacen mejorar la educación, y no las jeremiadas autojustificativas de profesores mediocres, que tanto abundan.

  21. Néstor Mayer

    Excelente tu blog, te felicito.
    En cuanto al tema del spot, pienso que estaría relacionado con lo que expresara Leda Cosmides en un reportaje de hace unos años: “La predicción de que podríamos tener subrutinas mentales buenas para detectar a quienes hacen trampa en situaciones de intercambio social (reciprocidad) surge facilmente del modelo de Trivers sobre altruismo recíproco, que fue publicado en 1971.”
    Saludos

  22. Pingback: El Bar de Yoriento (XXII): blogs de la semana (399) | Yoriento

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