La felicidad es contagiosa

happiness

¿Qué nos hace felices? Sin duda, esta es una de las grandes preguntas de la humanidad y darle una respuesta satisfactoria debería tener profundas consecuencias, tanto teóricas como prácticas. Curiosamente, es una pregunta que los filósofos llevan haciéndose miles de años (Epicuro de Samos nació hace 2349 años). Sin embargo, la ciencia experimental no ha intentado abordarla hasta hace relativamente poco, y eso que nada impedía –en principio- un abordaje experimental. Todo lo que necesitamos es una medida cuantitativa del “nivel de felicidad” para buscar luego factores o circunstancias que puedan estar correlacionadas con ésta.

El panorama ha cambiado radicalmente en los últimos años. Investigadores de campos muy diversos, tales como la Economía, la Psicología, la Neurobiología y la Biología Evolutiva se han lanzado a la piscina de la “Ciencia de la Felicidad” ¿O debería llamarse Hedología?(Canli et al., 2005; Clark and Oswald, 2002; Delamothe, 2005; Easterlin, 2003; Kahneman et al., 2006). No resulta nada extraño que estas investigaciones hayan identificado un amplio rango de circunstancias que afectan a nuestra felicidad (para bien o para mal), tales como el hecho de que te toque la lotería, el nivel de sueldo, el divorcio, factores genéticos, la desigualdad social o en hecho de ganar unas elecciones.

Lo que no se habían planteado los científicos era la hipótesis de que la “felicidad fuera contagiosa”, esto es, si el hecho de interaccionar con gente feliz aumente nuestro nivel de felicidad (y viceversa). Probablemente, la idea se les habría ocurrido a bastantes personas. Después de todo, hay muchas cosas que son socialmente contagiosas. Pero han sido dos profesores de Harvard y la Universidad de California los que se han puesto a contrastar experimentalmente esta hipótesis, en un artículo publicado en BMJ (Fowler and Christakis, 2008).

Para ello se han servido de dos valiosas herramientas. Una es el famoso estudio longitudinal de Framingham, iniciado en 1948 con objeto de analizar las relaciones entre salud cardiovascular y múltiples factores. Este trabajo ha estudiado pormenorizadamente la vida y costumbres de una cohorte de unas 5000 personas durante tres generaciones. Cada cierto tiempo, los participantes acudían a un centro para ser encuestados y examinados. La segunda herramienta es una rama de las matemáticas conocida como Teoría de Grafos y que se emplea para resolver problemas en áreas extraordinariamente diversas tales como el diseño de circuitos electrónicos, diseñar una red de distribución de un producto comercial o estudiar la estructura de Internet. En pocas palabras, esta disciplina estudia las relaciones entre distintas “entidades”, lo que permite aplicar técnicas estadísticas no sólo a las entidades sino a las relaciones entre ellas.

Cuando estos investigadores examinaron las redes sociales existentes entre los participantes del estudio, encontraron que los individuos felices o infelices tendían a agruparse en redes separadas, lo que nos dice que el grado de felicidad de un individuo puede afectar al de aquellos con los que interacciona y que este efecto alcanza hasta tres grados de relación: los amigos de los amigos de los amigos. También encontraron que las personas más felices solían situarse en un lugar central de la red social; aunque puntualizan que es probablemente la “centralidad” la que lleva a la felicidad y no a la inversa. Encontraron que cada amigo feliz aumenta nuestro nivel de felicidad en aproximadamente un 9%.

Me apresuro a hacer una matización que reconocen los propios autores del trabajo. No está claro cuál es el sentido de la “causalidad” en este caso. Es posible que la felicidad de una persona “irradie” a las demás y también que las personas felices (y desgraciadas) tiendan a interaccionar socialmente entre ellas. Otro efecto curioso es que el fenómeno de “contagio” es más fuerte entre individuos del mismo sexo. El efecto disminuye con la distancia y es bastante débil entre compañeros de trabajo.

Sin duda, este trabajo constituye una interesante pieza que abrirá las puertas de nuevas y seguramente originales investigaciones. Ya se están empleando las redes sociales de Internet, p.e. Facebook, para seguir explorando el fenómeno.

No man is an island

Canli, T., Cooney, R.E., Goldin, P., Shah, M., Sivers, H., Thomason, M.E., Whitfield-Gabrieli, S., Gabrieli, J.D., and Gotlib, I.H. (2005) Amygdala reactivity to emotional faces predicts improvement in major depression. Neuroreport 16: 1267-1270.

Clark, A.E., and Oswald, A.J. (2002) A simple statistical method for measuring how life events affect happiness. Int J Epidemiol 31: 1139-1144; discussion 1144-1146.

Delamothe, T. (2005) Happiness. Bmj 331: 1489-1490.

Easterlin, R.A. (2003) Explaining happiness. Proc Natl Acad Sci U S A 100: 11176-11183.

Fowler, J.H., and Christakis, N.A. (2008) Dynamic spread of happiness in a large social network: longitudinal analysis over 20 years in the Framingham Heart Study. Bmj 337: a2338.

Kahneman, D., Krueger, A.B., Schkade, D., Schwarz, N., and Stone, A.A. (2006) Would you be happier if you were richer? A focusing illusion. Science 312: 1908-1910.

10 comentarios

Archivado bajo Felicidad, Filosofía, Genes, Neurobiología, Psicología

10 Respuestas a “La felicidad es contagiosa

  1. cangrejo92

    interesante el articulo, mucha gente lo supondra, pero al fin hay bases cientificas sobre esto

    aunque al igual que se contagia la felicidad tambien lo puede hacer la tristeza.

  2. Interesantes reflexiones y datos :), aunque echo de menos información sobre la definición operativa de felicidad que se manejó en el estudio, las conductas concretas que incluían ese estado.

    Y también me parece importante tu comentario final sobre la causalidad…

    Pero bueno, da gusto que la aproximación a estos temas venga alguna vez de parte de la ciencia y no siempre de los bestsellers de autoayuda¡ jejejje

  3. Según el artículo utilizaron la escala CES-D, lo que esencialmente equivale a preguntar a las personas que definan su grado de felicidad del 1 al 4.

  4. Totalmente de acuerdo.
    Salu2

  5. cyberwarrior2

    Tal como lo planteas ésto es un estudio sobre el grado de influenciabilidad de las personas en un entorno social, podriamos aplicar el mismo argumento a cualquier aspecto que se presente en la vida social. Así la felicidad se contempla como un mimetismo social originado como un resultado de la interación grupal y no como algo que surge del propio individuo como consecuencia del logro de unos objetivos personales. Pienso que la verdadera felicidad tiene que ver con lo segundo y no con lo primero porque de esa manera la felicidad es duradera y si la contemplamos como “un contagio” entonces es frágil porque depende del entorno.
    Así que, este planteamiento me parece incorrecto en sus supuestos de partida.

    Un saludo

  6. Hola cyberwarrior,
    Evidentemente, la medida de la felicidad es “autoreportada”; yo no creo que el planteamiento sea incorrecto, sino más bien que detrás del término “felicidad” puede haber cosas algo distintas. Tu definición es diferente de la que utilizan los autores (y estás en tu derecho).
    Salu2

  7. Es muy interesante, como la alegría, así como otros sentimientos se contagia. Yo aun no entiendo como es que también se contagian los bostezos.
    Yo creo que el ser humano no es solo carne y hueso, creo que tenemos un algo más allá de lo que se ve, no me atrevo a decir si otros cuerpos sutiles como en algunas doctrinas orientales se indica, más hay algo que te hace sentir lo que otros sienten, sea alegría o pena.
    Creo que a mas de uno de nosotros nos ha pasado que al llegar a un sitio se respira un ambiente agradable y te sintonizas con ello, o bien lo contrario y decimos que el “clima es denso”.
    Serán las hormonas que transpiramos de acuerdo a la ocasión? puede ser, más te comento que he tenido oportunidad de experimentar este contagio a la distancia, y no estoy hablando de una llamada telefónica, incluso ni siquiera mientras se tiene un contacto con la otra persona. Cosa que verificamos luego. Nos hemos ido acostumbrando a ese contacto impersonal.
    Como yo lo entiendo es que ese irradiar que mencionas tiene que ver con el grado de cercanía que hay con otras personas, la empatía o el grado de amor que se siente por ellos, que se crean esas conexiones invisibles que nos dejan sentirlos y compartir sus emociones.

    Felicidades me gusta mucho tu blog, continúa con tu excelente trabajo.

  8. moe guay en articulo i moe guay el blog
    interesane la manera de redactar tales articulos
    pues estas en los enlecesw de mi blog espro estar en los tuyos km apoyo http://thebarberandhiswife.blogspot.com/

  9. Es un buen estudio, pienso que más que contagiarse la felicidad, lo que se contagia es la positividad. Esto me ha hecho pensar…Gracias!!

    Un beso!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s