Archivo diario: 21 noviembre , 2008

La píldora de la eterna juventud

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Vivimos más que nunca. Muy cierto. La esperanza de vida al nacer está alrededor de los ochenta y tantos en algunos países ricos, pero ¿es esto una ventaja para las personas? ¿tiene sentido llegar a una edad avanzada en una “residencia”, sin poder valerse por sí mismo y –en muchos casos- con la cabeza perdida?¿merece la pena estar vivo en esas condiciones? No son preguntas retóricas, sino que genuinamente ignoro las respuestas. Por una parte, casi todo el mundo, llegado el caso, prefiere no morir. Por otra parte, cuando estás realmente mal ya no estás en condiciones de tomar una decisión así, y lógicamente es muy difícil que otros la tomen por ti.

Parte del problema se debe a que los increíbles progresos de la medicina moderna no son realmente aplicables al proceso de envejecimiento. Los médicos pueden ponernos parches con los que vamos tirando, pero no existe ningún tratamiento eficaz que ataje el proceso. Para ello, seguramente tendríamos que resolver una difícil pregunta biológica: ¿por qué envejecemos?

La pregunta puede, en realidad, descomponerse en dos distintas pero relacionadas. La primera sería ¿cómo envejecemos?, es decir, cuáles son los procesos fisiológicos subyacentes. Si pudiéramos contestarla tal vez encontraríamos una forma de aplazar el proceso. La segunda pregunta –mucho más teórica- sería, ¿por qué envejecemos?, es decir, qué proceso evolutivo lleva a que cada especie tenga un “tiempo de vida” característico; ¿por qué las tortugas viven tanto y las mariposas tan poco?

Lo cierto es que no tenemos una buena respuesta para ninguna de las dos preguntas. Lo que sí tenemos es una larga lista de hipótesis, ninguna totalmente satisfactoria. Sería muy largo hacer una exposición detallada de todas. Entre los presuntos responsables del envejecimiento se encuentran los radicales libres, el exceso de calorías, la muerte de las mitocondrias y las secuencias teloméricas. Estas últimas han recibido mucha atención últimamente y pueden considerarse como una de las teorías favoritas de este campo.

Los vertebrados tenemos la secuencia de DNA 5′-TTAGGG repetida muchas veces al final de cada cromosoma. Dicha secuencia se une a proteínas específicas formando una estructura condensada que aumenta la estabilidad de los mismos[1]. Estas secuencias “teloméricas” juegan un papel esencial, ya que si no estuvieran presentes los cromosomas se acortarían en cada ciclo de replicación, perdiéndose información genética valiosa. Las secuencias teloméricas constituyen una especie de “tampón” contra este proceso de acortamiento, ya que pueden ser repuestas por la acción de una enzima llamada “telomerasa”. La telomerasa alarga los cromosomas añadiendo sucesivamente unidades de la secuencia repetida. Como en el tapiz de Penélope, lo que la telomerasa cose, el proceso de replicación celular descose.

Existe una serie de síndromes en los que se produce un envejecimiento acelerado y parecen estar relacionados con la actividad telomerasa. Algunos científicos piensan que este proceso constituye una especie de “contador de tiempo” que desencadena un proceso de senescencia. No obstante, no está claro que el hecho de aumentar la actividad telomerasa alargue la vida de los humanos.

Sin embargo, en un trabajo reciente, dirigido por Rita Efross, de la Universidad de los Ángeles, han obtenido unos resultados muy prometedores. Estos investigadores emplearon TAT2, una sustancia procedente del extracto de una planta del género Astragalus con objeto de incrementar la respuesta inmunológica de leucocitos T-killer frente a la infección por el virus del SIDA. Encontraron que TAT2 aumentaba la actividad telomerasa, alargaba los telómeros e incrementaba la respuesta inmunológica. Hay que decir que algunos estudios previos habían demostrado que los individuos infectados por el virus pero que no desarrollan SIDA suelen tener mayor actividad de esta enzima y telómeros más largos.

Curiosamente, el extracto de estas plantas se ha utilizado en la medicina tradicional china, justamente para combatir infecciones; de manera que no parece que haya efectos negativos a largo plazo. Los autores de este artículo también creen que TAT2 puede ser útil para tratar otras enfermedades e incluso para ralentizar el proceso de envejecimiento. La mala noticia es que no parece que estas aplicaciones vayan a estar disponibles a corto plazo.

He aquí la ironía: llegaremos a viejos y entonces encontrarán un tratamiento para retrasar la vejez.


[1] Por cierto, en otras especies la secuencia es diferente, lo cual es una más a añadir a la montaña de pruebas que sostienen a la Teoría Evolutiva.

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