Sexo libre en Samoa

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De todos los mitos de los años sesenta, uno de los más queridos (y que conste que sentí mucho su derrumbe) es el de la supuesta sexualidad libre en la isla de Samoa, con la bonita implicación de los tabúes sexuales son simples construcciones sociales. Me apresuro a asegurar que cualquier cosa que ocurra entre adultos que consienten me parece bien. No obstante, la frecuencia y universalidad de tabúes sexuales sugiere que éstos derivan de una compleja interacción entre biología y cultura. Así que no es fácil que vayan a desaparecer de un plumazo, ni estoy seguro de que su desaparición indiscriminada suponga un beneficio para todas las personas. Reconozco también que las diferentes culturas difieren mucho en este punto. Sin duda , la Naturaleza Humana es maleable. Pero no infinitamente maleable.

Samoa constituyó el gran ‘patinazo’ de Margaret Mead, una de una de más distinguidas discípulas de Franz Boas y uno de los principales baluartes del ‘ambientalismo’ antropológico. Buena parte de la fama de esta antropóloga se debió al libro “Adolescencia, sexo y cultura en Samoa (Coming of Age in Samoa)[1]” escrito en 1928 y que se convirtió más tarde en un auténtico best-seller. En él describía las costumbres sexuales entre los nativos de esta isla y destacaba la aparente falta de tabúes y la libertad que tenían las mujeres en esta materia. El libro parecía validar completamente las ideas ‘relativistas’ y ‘ambientalistas’ de la escuela de Boas. Seguramente influyó sobre la revolución sexual de los sesenta. Sin embargo, había un inconveniente; digamos, un pequeño inconveniente: la mayor parte lo que decía Mead sobre las costumbres sexuales de las samoanas resultó ser falso.

El trabajo se basaba en las entrevistas realizadas a dos chicas adolescentes (no mucho más jóvenes que la propia Mead, que entonces tenía 23 años). Probablemente, lo que ocurrió es que Fa’apua’a Fa’amu y Fofoa, que así se llamaban, acabaron escandalizadas y ‘agobiadas’ por la insistencia de la investigadora en asuntos sexuales, los cuales constituyen un tabú en Samoa, como en otras partes del mundo. Al parecer, su reacción fue ‘contarle’ un montón de embustes, ya que eso era lo que quería oir. Seguramente, Mead no pretendía cometer un fraude y fue genuinamente burlada por las dos jóvenes. No obstante, es evidente que sus conclusiones fueron muy, muy precipitadas. Sólo pasó unos meses en la isla, no aprendió el idioma local y al parecer, no se le ocurrió la conveniencia de cotejar las historias que le contaron. Sin embargo, este ‘borrón’ no debería impedirnos reconocer que Mead realizó una contribución importante a la Antropología y que muchos de sus trabajos fueron realizados con rigor.

Cuando en 1983 (después de la muerte de Mead) el antropólogo australiano Derek Freeman reveló esta historia en su libro “Margaret Mead and Samoa: The Making and Unmaking of an Anthropological Myth” tuvo que sufrir la ‘persecución’ de muchos de sus colegas de la Asociación Americana de Antropología, los cuales denunciaron su libro como ‘anti-científico’, aunque hoy no cabe la menor duda de que la venerable antropóloga metió la pata hasta el fondo (una de las entrevistadas ‘confesó’ su engaño).

En Samoa todavía se están riendo.

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[1] Mead, M. “Adolescencia, sexo y cultura en Samoa” Editorial Paidos, Barcelona, 1995

22 comentarios

Archivado bajo Evolución, Psicología, Sexo

22 Respuestas a “Sexo libre en Samoa

  1. El libro de Mead tuvo un gran impacto en el ámbito de la psicología, sobre todo porque sirvió para minar los cimientos de dos mitos sagrados hasta ese momento: el de la universalidad del desarrollo psicológico, que propugnaban los modelos organicistas (p.e. el psicoanálisis), al “aportar” pruebas de que en otras culturas el desarrollo cursaba de manera diferente, y el de que la adolescencia era una etapa de storm & stress, como sugerían la mayoría de teorías psicológicas del momento, ya que según Mead en Samoa la adolescencia transcurría sin especiales complicaciones. La controversia surgida después de que Freeman publicase sus hallazgos también tuvo cierta repercusión entre los psicólogos evolutivos, así, en el año 2000, Journal of Youth and Adolescence dedicó un monográfico al asunto. Algunos de los artículos ponen en entredicho las críticas de Freeman referidas a que a Mead le gastaron una broma (hoaxing theory) las chicas de Samoa, y apuntan al empeño del editor de Mead de presentar una imagen idealizada que tuviese un mayor impacto mediático.

    Un saludo

  2. Pingback: ¿Sexo libre en Samoa?

  3. Mosquis

    Y lo que he venido a leer y no he encontrado en el artículo.
    ¿En qué consistía esa teórica libertad sexual? ¿Se acostaban todos con todos? Detalles por favor …

  4. Los detalles están en el libro que se cita, y muy probablemente son falsos
    Un saludo

  5. Lo que sí es cierto es que los tabues no son los mismos en todas las culturas, ni tampoco el número de ellos. En muchas de estas islas si tenía una sexualidad más permisiva y natural sobre todo comparada con la de las tripulacines victorianas de los barcos que las visitaban.
    Un saludo.

  6. Fue todo un espejismo….

  7. Tuvo todas las connotaciones de la visión rousseaniana del “buen salvaje” y de la “mala conciencia” “despertada” en Occidente hacia el colonialismo, derivada de lo anterior y que sigue bajo la forma del ecologismo. Está en todo planteamiento de que la naturaleza habría sido y es corrompida por el maldito hombre civilizado. Y no es que no haya “malditos hombres civilizados” entre nosotros, pero sobre todo… contra nosotros mismos. Incluidos los ecologistas y todo el que pretenda instaurar una utopía que considere buena para todo el mundo.

  8. Hola Toronaga,
    Eso parece. Y conste que me da pena.

  9. Hola Carlos,
    De acuerdo en que el mito del “buen salvaje” es un mito. De acuerdo también en que el movimiento ecologista es mucho más dogmático de lo que debiera. Lo que no sé es si ambas cosas están relacionadas.
    Un abrazo

  10. Sólo bastante. En todo caso se apoyan en las mismas premisas antropocentristas que “invierten” en base a un sentimiento de culpabilidad que en el fondo sólo sirve para justificar su propio rol burocrático (que significa: ganar poder). Igual que se apoyan en ello los Al Gore y cía… Bueno, en realidad, hoy en día cualquier “bandera” tiene funciones maquiavélicas y desconcertantes y cada vez tienen menos que ver con los origenes conceptuales que les dieran Rousseau y su “buena naturaleza primitiva”, Lineo y su “némesis divina”, etc. Hoy incluso es peor, porque no hay mucha coherencia y convicción que digamos.
    Un saludo.

  11. En las épocas del matriarcado supongo que los usos y disfrutes serían distintos.
    ¿Conoces algún libro que profundice en ello?

    (yo me había tragado lo de Mead, hoy contigo he perdido la inocencia, ¡¡con lo que me gustaba la idea!!….)

  12. Pingback: “Adolescencia, sexo y cultura en Samoa” Margaret Mead

  13. Hola de nuevo.
    He escrito una entrada hoy sobre el patinazo de Mead aquí: http://www.susanamoo.com/?p=1049

    Espero que te agrade mi reflexión
    Saludos

  14. Miguel A.

    No es raro que haya comportamientos universales en las costumbres sexuales, en el fondo todos padecemos a la señora evolución. Un texto más científico sobre estos temas:

    http://daviddfriedman.blogspot.com/2008/11/was-sexual-revolution-mistake.html

    Por cierto recomiendo leer a este señor sobre todo cuando habla de las consecuencias lógicas del Darwinismo de las que muchos “cientifistas” reniegan pues no son políticamente correctas:

    http://daviddfriedman.blogspot.com/2008/08/who-is-against-evolution.html

  15. Genial, muy interesante. Más de un escenario mítico del idealismo debe haber seguido una construcción parecida. La idea de una naturaleza “buena”, “mansa”, “solidaria” es tan simplista que no admite examen. Muy buen post, gracias:

  16. Lo malo del fraude inconsciente e involuntario de Mead es que servía para sustentar una visión completamente errónea de la naturaleza humana que ponía en entredicho los mismos cimientos de la civilización, tales como la familia -esto es obvio- o el capitalismo (esto no tan obvio pero que también se deriva con la lógica (in)adecuada). Todo esto coincidió, curiosamente, con el auge de los totalitarismos. Susan Langer, una mujer más sabia, a comienzos de la 2ª Guerra Mundial veía “un mundo en el que se ensalza el lenguaje por encima de todo, en el que la vida interior es menospreciada, ignorada y hasta destruida…..con una filosofía que sólo acepta la lógica deductiva o inductiva como razonamiento y cataloga a todas las demás funciones humanas como emotivas, irracionales o bestiales”.

    ¿Y qué relación hay entre “racionalismo” y “ambientalismo”? Una mente humana como una tabla rasa está para que la cultura ambiente escriba en ella. La razón comienza su discurso y acalla toda otra voz.

  17. paolo

    felizmente me dijeron q era un engaño casi gasto mi dinero en viajar alla y encontra que no hay nadie mejor me voy a cuba

  18. Pingback: Libros que nunca deberían de haber sido escritos (II) « Entrando en mi mundo…

  19. Niko

    Yo he leido el libro y en el no dice haber estrevistado a dos chicas solo, sino a mas de veinticinco y de diferentes aldeas…eso de dos chicas no se de donde lo has sacado. Ahora lo que si comparto es que ella paso muy poco tiempo en Samoa como para verificar todo lo que le contaban. Por otra parte el libro no solo habla de sexo y hay detalles sobre la cultura samoana curioso en su libro que no tiene relacion con el sexo…Alguien como Margaret Mead, con sus estudios y sus trabajos, no era tan idiota como para ser engañada por completo. Otra cosa cabe decir, las mujeres que confesaron haber mentido a Mead se han convertido al cristianismo, con lo cual lo que hubieran hecho en la juventud era algo atroz para los cristianos( de ahi que el libro tubiera tanto exito), y por lo tanto puede estar avergonzada de lo que habia contado cuando no habia sido cristianizada.

  20. marcelo

    joder freeman, no solo actuo de mala fe, si no que ademas entrevisto ancianas transformadas al crsitianismo…. y los datos del trabajo principal de freeman, apoyan la tesis de la libertad sexual.
    en 1920 las mujeres eran adolecentes y no cristianas
    luego del 40 la transformacion paulatina al cristianismo y la adultez de esas mujeres, por un lado, negando su pasado profano tanto en lo sexual como en lo religioso da una pauta de encubrimiento hacia freeman, el cual ademas es hombre y no mujer.

    es decir las mujeres de freeman, se comportaban como mujeres adultas, imitando el modelo original de mead y negaban su pasado promiscuo por culpa del cristianismo

    “el trabajo de freeman” no es serio ni academico ni cientifico.
    asi lo asumio la asociacion americana de antropologia.

    por lo demas, la promiscuidad sexual existe en todo el mundo, no existe sociedad totalmete fiel, y en suma de ello la tesis de Mead es que la transicion de la no sexualidad, a la sexualidad y a la fidelidad en conjunto con el pasaje niñes adolecencia-adolecencia adultez, no es conflictivo ni traumatico, si no gradual y tranquilo.
    por mas que las mujeres no tubieran la liberacion sexual, lo cual es absurdo, pues no existe sociedad totalmente fiel, y que en epocas no cristianas la practica sexual amplia alla sido considerada impura, lo que tampoco es probable, la tesis de mead sobre la no conflictividad del pasaje, sigue en pie.

  21. mari

    Pues para cuando refutaron ese libro, las samoanas ya habían sido cristianizadas, obvio no podían decir: si somos bien alegres.

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