El gen del “culo inquieto”

Jaimito no para. No deja de moverse. No aguanta 5 minutos delante del televisor. No soporta las normas. No acaba los deberes. Contesta antes de que termines la pregunta. Pierde constantemente lápices y cuadernos en el cole. Jaimito padece un trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Se calcula que aproximadamente un 5% de los niños lo tienen y lógicamente suele traer de cabeza a los padres.

¿Cuál es la causa? ¿Una educación inapropiada? Como dice el chiste: “Pobre Jaimito, viene de una familia destrozada”. “No me extraña, Jaimito puede destrozar a cualquier familia”. A riesgo de ganarme la enemistad de algunos profesionales de la Psicología, debo decir que no hay pruebas contundentes de que el “estilo parental” sea la causa (aunque seguramente puede empeorar las cosas). Por el contrario, hay una evidencia considerable que apunta a factores genéticos (Bellgrove and Mattingley, 2008). Curiosamente, si uno navega por páginas de psicología, verá que en la mayoría de los casos esta evidencia se omite o se desconoce. Un ejemplo: aquí

Esta enfermedad probablemente representa la máxima expresión de un rasgo psicológico denominado ‘búsqueda de novedad’. Las personas que dan puntuaciones altas en este carácter suelen mostrar un marcado gusto por la novedad y amor al riesgo. Se trata de personas excitables, impulsivas, a veces desordenadas, incluso extravagantes. Son dadas a explorar y corren el peligro de aburrirse con rapidez. Este rasgo puede expresarse de diferentes maneras; a veces se da una preferencia por las sensaciones físicas, como sucede en los deportes de aventuras y otras actividades arriesgadas. Saltar en parapente, deslizarse por pendientes vírgenes en el esquí extremo o, más modestamente, montarse en la montaña rusa del parque de atracciones. También puede manifestarse en el gusto por los viajes exóticos, la exploración de nuevas culturas o probar diferentes tipos de cocina. Lógicamente, este rasgo afecta marcadamente a la forma en que una persona se desenvuelve en su trabajo. Los `buscadores de novedad’ suelen manifestar una tendencia hacia a la innovación, un periodo de atención corto y gustan de tomar decisiones rápidas. Son ‘hombres’ de acción. En el ejército podrían ser buenos comandos, pero malos centinelas. También les van los trabajos de tipo ejecutivo, pero resultan pésimos contables.

En las relaciones de pareja este rasgo también tiene consecuencias. En general, tienden a ser desinhibidos e infieles. No es extraño que la tasa de divorcio sea más alta entre estos individuos que en la media de la población. Y tampoco es extraño que las parejas en que ambos difieran mucho en este rasgo sean muy problemáticas. “Cariño, no me estarás diciendo en serio que quieres volver a veranear en Murcia, ¿no?”. El famoso estudio de gemelos de Minnesota (y otros similares) indican que la heredabilidad de este rasgo es de aproximadamente el 60% y que el ambiente familiar influye poco o nada (Bouchard, 1994).

Sabemos algo (aunque no todo) sobre los genes responsables de la variabilidad que se observa en las personas y cuáles son los mecanismos que nos predisponen a desarrollar una personalidad de este tipo. Los datos apuntan claramente a un sospechoso: la dopamina. Este compuesto es un neurotransmisor: una molécula que actúa como mensajero químico en el cerebro, y está implicada (entre otras cosas) en los circuitos cerebrales del placer. La dopamina es liberada después de un orgasmo, una comida deliciosa o de ‘esnifar’ cocaína. En la enfermedad de Parkinson, caracterizada por temblores incontrolables, se produce una disminución de las células que producen esta sustancia, y la personalidad de los que la sufren se torna más seria, tranquila y taciturna. Recientemente, se ha descubierto que el gen D4DR, que codifica un receptor de dopamina, puede estar relacionado con este rasgo (Ebstein et al., 1996). El hallazgo es particularmente excitante porque apunta hacia un mecanismo bioquímico que bien pudiera explicarnos su función. La unión de la dopamina con su receptor específico constituye el primer paso para la acción de esta neurotransmisor. En concreto, lo que se ha visto es que la longitud de la proteína del receptor está correlacionada con la intensidad de este rasgo psicológico.

El TADH constituye un inconveniente serio en la mayoría de las culturales actuales, pero ¿siempre ha sido así? ¿Es posible que los alelos largos del gen D4DR y el tipo de personalidad que propicia represente una ventaja en otras condiciones? Hace unos años, un equipo de investigadores se preguntó si los alelos largos serían más abundantes en poblaciones que todavía practican un tipo de vida nómada. Y ¡Bingo! Encontraron una fuerte correlación entre ambas (Chen C. et al., 1999): cuantos más Km recorría una etnia en el estudio, mayor abundancia de alelos largos.

La hipótesis, pues, es que el tipo de personalidad asociado al TDAH podría ser una ventaja en sociedades nómadas, donde no hay escuelas, ni normas rígidas y los individuos se mueven en grandes extensiones de terreno. Para contrastar esta hipótesis, Dan Eisenberg y sus colaboradores, de la Universidad de Illinois, USA, se fijaron en una tribu de pastores nómadas de Kenia, los Ariaal (en la foto). En concreto, en dos poblaciones de esta tribu: una que mantiene el modo de vida tradicional y otra que se “asentó” hace unos treinta y cinco años. Encontraron que aproximadamente el 20% de los individuos (en ambas poblaciones) poseían alelos largos. La diferencia radicaba en que, en la población nómada estos mismos individuos estaban mejor nutridos que el resto de la población, mientras que en la población sedentaria ocurría exactamente lo contrario (Eisenberg et al., 2008) ¿Cuál es la explicación? No está clara. Tal vez, estos alelos permiten utilizar la comida más eficientemente en ciertas condiciones o tal vez, el tipo de personalidad típica de los alelos largos resulta más exitosa en condiciones de nomadismo. En cualquier caso, los datos sugieren que estos individuos podrían estar en ventaja o desventaja dependiendo del tipo de sociedad en el que vivan.

Seguramente, el término conducta apropiada es relativo. Entiendo que los padres de niños con este tipo de problema no tienen fácil reconvertirse al nomadismo, pero quizá hay que pensar que el sistema de escolarización que tenemos (clases, horarios, normas, disciplina) significa una verdadera pesadilla para algunos chicos.

Bellgrove, M.A., and Mattingley, J.B. (2008) Molecular genetics of attention. Ann N Y Acad Sci 1129: 200-212.

Bouchard, T.J., Jr. (1994) Genes, environment, and personality. Science 264: 1700-1701.

Chen C., Burtonb, M., Greenbergerc E., and Dmitrievac J. (1999) Population Migration and the Variation of Dopamine D4 Receptor (DRD4) Allele Frequencies Around the Globe. Evolution and Human Behavior 20: 309-324.

Ebstein, R.P., Novick, O., Umansky, R., Priel, B., Osher, Y., Blaine, D., Bennett, E.R., Nemanov, L., Katz, M., and Belmaker, R.H. (1996) Dopamine D4 receptor (D4DR) exon III polymorphism associated with the human personality trait of Novelty Seeking. Nat Genet 12: 78-80.

Eisenberg, D.T., Campbell, B., Gray, P.B., and Sorenson, M.D. (2008) Dopamine receptor genetic polymorphisms and body composition in undernourished pastoralists: an exploration of nutrition indices among nomadic and recently settled Ariaal men of northern Kenya. BMC Evol Biol 8: 173.

29 comentarios

Archivado bajo Antropología, Evolución, Genes, Neurobiología, Psicología

29 Respuestas a “El gen del “culo inquieto”

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  2. Pablo:
    “No es sano estar bien adaptado en una sociedad absolutamente enferma”
    Esta es una de esas entradas tuyas que sientan cátedra en lo biológico y abren el debate en lo político.
    El TADH (y la solución de la ritalina) siempre han estado envueltas en la polémica y en acusaciones de enfermedad-marketing. Cómo podemos considerarla una enfermedad sin más a la luz de este tipo de descubrimientos.
    Aunque vaya por delante que soy de los que piensan que despertar a un niño de 8 años a las 7 de la mañana debería considerarse un “crimen”, el asunto me parece muy complicado, pero abordarlo como un problema de salud individual sin plantear ningún tipo de critica social me parecería perverso.
    En fin, la historia de las dos tribus keniatas estudiadas y en general los argumentos esgrimidos en la entrada son munición teórica anarco-primitivista. Iré con cuidado.

  3. Cuando he empezado a leer el artículo pensaba que no me iba a encajar la conclusión, pero… no ha sido así (pensaba que ibas a defender las bondades de la farmacología recomendada en estos casos)
    Creo que has dado en el clavo. Habría que revisar a qué se llama “conducta apropiada”.

    Por cierto, felicidades por el blog, que acabo de descubrir.

    un cordial saludo

  4. Interesantísima entrada.

  5. Bueno, el tema del TDAH es muy controvertido xD

    En principio hay que poner en duda la existencia de la patología real.

    Es tan controvertido porque realmente… no hay una forma de definir en la clínica este cuadro. Según el psiquiatra, según su “escuela de pensamiento” según los interes paternos…

    Cualquier niño un poco trasto, que saca malas notas… son encasquetados en esta entidad clínica, pero la realidad es que no está claro como cuadro bien definido.

    Tendemos a medicalizar la sociedad actual, y como has dicho, una conducta inapropiada socialmente no debe ser considerada como tal.

    Yo como sabes soy muy excéptico en lo que se refiere a la psiquiatría…

    Pero vamos, curioso el estudio… aunque habría que ver qué parámetros usaron para definir el TDAH en relación con ese gen.

  6. La verdad es que conozco a muchísima gente así, y siempre he dudado que fuese algo psicológico, aunque se pueda controlar en parte mediante tratamiento psicológico. Buen blog compañero!

  7. A parte de la predisposición genética, el ambiente, la educación y el entorno familiar, también depende de si el niño posee un déficit asociado a sus características, o no. Este puede llegar a ser un problema o no. El no tomar medidas, tratar a la ligera o realizar un diagnóstico adelantado puede causar graves consecuencias, hoy día todos los padres ponen como excusa que su hijo es hiperactivo cuando sólo es un poco nervioso.
    Con algo de tratamiento y ciertas normas de comportamiento pueden palearse los síntomas más acusados ya que, en gran medida, poseen un índice alto de fracaso escolar.
    Que hay una predisposición genética, como todo el mundo, que existe un gen para ello, por supuesto, este estudio no es nuevo, relativamente. Pero si el ambiente no actúa acusando el síntoma y la produción de dopamina (neurotransmisor implicado en muchas deficiencias y enfermedades) no tiene porqué llegar a ser más una carácterística intrínseca del individuo.

  8. http://www.aprietos.es:
    Buenas! Nos ha encantado tu Blog!
    Nosotros no llegamos a tanta calidad pero si que sabemos hacer una cosa, que es torear la vida con humor!… No dejamos títere con cabeza, nos da igual ZP, que Aznar, que la Crisis! Nos metemos con todo el mundo y con todo el humor…
    Esperamos nos devuelvas la visita
    sólo es un Blog de Humor hecho por nosotros con doblajes y videos creados por nosotros. Pero te aseguro que es un sitio donde reirse muchísimo sin preocuparse tanto por lo que de verdad es importante. Una buena manera de soltar endorfinas! Enhorabuena y esperamos tu visita.Nosotros creo que te votaremos ya que nos ha gustado el blog….
    Ya sabes que tambien participamos en los premios 20blogs, pero no somos pedigüeños, si te mola VOTANOS si no te mola pues nada, gracias por la Visita y esperamos que vuelvas. Salud! la verdad es que no es por chuleria pero es el blog mas divertido que hay en el top 10 de los premios sección de humor…

    repito, te acabo de votar gracias

  9. Hola a todos y gracias por vuestros comentarios.

    Sin duda, el tema del TDAH es controvertido y coincido con Oidum al respecto. Probablemente el problema radica en tratar de meter en una “caja conceptual” todo un espectro de conductas, el cual (seguramente) depende de interacciones complejas entre genes y ambiente. Algo parecido podría decirse de la depresión y de la dislexia.
    También quiere pedir disculpas por haber sucumbido ante un título como “el gen del culo inquieto”. En general, los genes influyen en diferentes aspectos y cada característica de los individuos está mediada por varios genes. No obstante, parece clara la relación entre el el receptor de dopamina y la “búsqueda de novedad”. Así que confío en no haberme pasado mucho con el título.
    En efecto, la relación entre esta característica psicológica y D4DR no es nueva; lo que sí es nuevo es el estudio sobre los ariaal que encuentra una correlación entre los alelos largos y el estado nutricional (positiva o negativa según el modo de vida). A mí me parece muy interesante
    Saludos cordiales

  10. En mi opinión se tengan los genes que se tengan, la educación/disciplina que den los padres de cada persona a edades tempranas son el mayor condicionamiento para la futura forma de ser de cada individuo.

    También me gustaría invitarte a mi blog de actualidad, biología, curiosidades, geografía, historia y psicología:
    http://www.dondato.blogspot.com

  11. Justamente, Don Dato, lo que pretenden determinar todos estos estudios es cuál es el papel relativo de los genes y la educación en la personalidad del individuo. Si tú ya lo sabes, pues no necesitas de ningún tipo de experimentación ¡qué suerte!

  12. buen apunte Pablo. Un par de apuntes a lo que comentas. Un carácter que parece predictivo del déficit de hiperactividad es la impulsividad. Algunos estudios recientes han mostrado de hecho, que los individuos con más altos índices de impulsividad son más propensos a consumir drogas. En algunos trabajos se trabaja con ratas que se dividen en función de sus niveles de impulsividad, que dependen del tiempo que tardan en inhibir una acción (es algo que ocurre también en humanos) y parece que estas ratas muestran niveles más altos de receptores de dopamina (los D2 y D3) en el núcleo accumbens. Pero también parece que la NA podría estar implicada en este desorden porque algunas drogas noradrenérgicas parece que corrigen tan bien como las dopaminérgicas algunos de los síntomas de este desorden.
    Yo tampoco estoy de acuerdo con la medicalización de la sociedad pero un problema importante es no el tratar determiandos desórdenes con fármacos sino en tratar de diagnosticar esos desórdenes a toda costa porque se tienen intereses económicos porque se venderá más determianda droga. Creo que ese es el principal problema.
    Lo dicho. Buen artículo.

  13. Interesante artículo, me atrapo el titulo.

    Saludos.

  14. Interesantísima entrada (que no se note que me estoy poniendo al día con el blog).

    En primer lugar unas pequeñas correcciones, a partir del 6to párrafo te refieres al trastorno por TADH y esas no corresponden a sus siglas (en inglés sería ADHD y en español TDAH) para que lo corrijas.

    En segundo lugar no me parece que se trate de medicalizar la sociedad tan solo para favorecer a cierto tipo de empresas farmacológicas malignas, eso me parece un poco conspirativo. Ciertos medicamentos son capaces de estabilizar los niveles y los receptores de Dopamina en el cerebro ya que como sabemos es un órgano extremadamente dinámico. Al estabilizar los niveles y los receptores fácilmente podría controlarse la expresión génica de ese gen y no veo como esto de alguna manera debiera convertirse en algo poco ético o en algo que no debamos hacer.

    Lo que sucede con esto es tal vez lo mismo que sucedió hace algunos años con la Personalidad tipo A por allá a finales de los 50s. La personalidad del cazador obligado a vivir en una sociedad que ha evolucionado de tal manera que dejó de “necesitarlos” por decirlo de alguna manera. Si es ético tratarlos ya sea de manera farmacológica o psicoterapéutica (nuevamente los remito al trabajo de Kandel y de como la psicoterapia es capaz de cambiar el funcionamiento del cerebro, les quedo debiendo el enlace pero estoy seguro que es gratuito un artículo de revisión que realizó Eric) yo digo que sí, es completamente ético hacerlo porque el bienestar social tambien hace parte del concepto de salud que se maneja hoy en día, también es competencia de los médicos y en general de todo el mundo garantizarle bienestar a los niños. Piensen que esos niños son los que luego crecerán y sufriran muchísimo más por las implicaciones que tienen estas características de su conducta si no son canalizadas de una manera adecuada.

    Hoy en día no somos capaces de saber ni de decir cuales son las consecuencias de este diagnóstico cuando ya sean adultos, ya que previamente el trastorno (no lo llamo enfermedad, son cosas completamente diferentes) no era diagnósticado y yo personalmente no creo en esos diagnósticos a posteriori sin siquiera haber visto al paciente en el momento adecuado. Tocaría esperar, observar y evaluar para luego finalmente poder tomar mejores decisiones con respecto al manejo más indicado para los niños que sufran de esto. El conocimiento se construye con el tiempo.

    Por último una reflexión para aquellos paranoides. Rosenman y Friedman, ¿ellos también medicalizaron la sociedad?

    Perdona la extensión de mi comentario y la tardanza en hacerlo, me gustaría recibir algún tipo de respuesta (mi ego).

    Un saludo.

    Sergio Mario.

  15. Hola Sergio,
    Gracias a ti por tus comentarios.
    Tienes toda la razón en lo del TDAH.
    Evidentemente, estoy de acuerdo que si un tratamiento resulta útil debe utilizarse y la decisión queda entre pacientes y médicos. Si las farmaceúticas ganan dinero, pues bueno.
    El tema de la “medicalización” lo he tratado en otros post, p.e.
    https://pablorpalenzuela.wordpress.com/2008/03/08/%c2%bfmas-placebo-y-menos-prozac/
    Por cierto, estupendo blog el tuyo
    Saludos cordiales

  16. Estoy de acuerdo en que si una droga funciona, que se venda y si alguien gana dionero con ello, que lo haga (a fin de cuentas es lo lógico). Ahora, estas drogas no siempre funcionan. Hay un 30% de casos en los que no funcionan y parece que se debe a distintos niveles basales de dopamina. Estas drogas sólo tendrían efecto con una subpoblación de pacientes a los que sí les resultaría eficaz. Por supuesto, si no se tienen tratamientos alternativos (aunque ahora hay drogas no dopaminérgicas, como la atomoxetina que afecta al sistema noradrenérgico y parece tan eficaz o más que el metilfenidato) entonces estoy de acuerdo que hay nque tirar con lo que se tiene.
    Mi crítica era hacia las diagnosis a lo loco. En el último número de Skeptical Inquirer hay un artículo bastante interesante sobre el trastorno bipolar y los diagnósticos que hoy día se hacen de él. La mayor parte de las veces al paciente no le ocurre nada, simplemente que tiene altibajos, como todo el mundo. Y, por supuesto, no pretendía hablar de conspiraciones ni nada por el estilo con respecto a las farmacéuticas pero sus intereses económicos son innegables y las presiones sobre los médicos para que receten sus drogas tampoco pueden negarse. Luego ya podemos hablar de la ética del negocio, y del hecho de que estas compañías se gasten bastante más publicitando sus drogas que inviertiendo en investigación. Pero ese es otro debate, lo reconozco.

  17. 100% de acuerdo. La cuestión es si funcionan o no. Y la evidencia en muchos casos es escurridiza.

  18. Aloe

    Me ha gustado de tu entrada el hablar del TDAH como del caso extremo de un “espectro de conductas”. Eso me parece más realista que suponer que es un asunto de blanco o negro, o que un solo gen determina esa conducta (que como se comenta en abundancia, ni siquiera está bien caracterizada).

    Conozco algún caso en que se ha planteado la posibilidad de este diagnóstico, que finalmente se ha desechado (casos límite o dudosos) en el que por indicios independientes parecía bastante probable la existencia de niveles no normales de NA (pero las pruebas de diagnóstico para el TDAH fueron puramente psicológicas). El diagnóstico se desechó porque no había déficit de atención bien caracterizado, aunque sí hiperactividad.

    Es decir, que puede haber más de un circuito de neurorreceptores implicado, o estos tener deficiencias poco o muy relevantes.

    En definitiva, lo que llamamos patológico bien puede ser la conjunción de dos o más condiciones, que por separado pueden ser adaptativas (para los nómadas o cazadores) o al menos no especialmente perjudiciales (para nosotros) pero que si se dan a la vez traen otros problemas.

    De que la educación influya o no, no sé si podemos decir algo tan tajantemente como que no influye y punto. Es decir, puede que el estilo parental influya tan poco en la existencia del síndrome como en ser o no miope (otra caracteristica genéticamente determinada que nuestros antepasados evidentemente no vivían como nosotros), pero puede que influya, incluso mucho, en el “resultado” que nos encontremos al llegar a la edad adulta.
    Lo mismo que un miope a quien solo le arrean collejas por no atender a la pizarra difícilmente terminará siendo un adulto con el mismo nivel escolar que si le hubiesen puesto lentes correctoras en lugar de castigarle. Y lo mismo que a un miope, con las lentillas adecuadas, se le puede controlar relativamente bien el crecimiento de las dioptrías, mientras éstas aumentan descontroladas sin ninguna corrección o con una conducta contraproducente por parte de los padres y maestros.

    Una entrada muy interesante.

  19. Hola Aloe,
    Tienes razón en decir que “la educación no influye” requiere ser matizado. Muchas veces ocurre que padres perfectamente “competentes” tienen un hijo que resulta muy difícil de controlar, y esto no parece deberse a algo que hayan hecho los padres, si no más bien a factores genéticos. Una vez que el problema se “presenta”, algunos padres lo lidiarán mejor o peor, y seguramente eso tendrá consecuencias sobre el individuo adulto.
    Evidentemente, el “ambiente” tiene influencia sobre este carácter. Hasta el punto de ser “bueno o malo” dependiendo de las condiciones culturales.
    Lo que quería decir es que nadie tiene una receta infalible para que tus hijos salgan listos y equilibrados. De esto no se deduce que la educación no sea importante: es obvio que es importantísima. Pero no es “infalible”.
    Un saludo

  20. Aloe

    ¡A quien se lo vas a contar!

    Durante muchos años, e incluso ahora, siempre se han buscado los culpables de cualquier deficiencia o problema de conducta de los hijos en sus padres, especialmente en su madre. Supongo que no hará falta que te recuerde lo que pasaba con el autismo o el rollo freudiano con las madres.
    Como suele pasar, lo que era un dogma en los medios académicos hace una generación, es ahora un dogma en los medios periodísticos o en la cultura semiacadémica de profesores y asistentes sociales, cuando entre los investigadores la moda ya pasó. Las madres seguimos siendo los sospechosos habituales y teniendo la culpa hasta de la cogida de Manolete. Qué le vamos a hacer.

    Por eso, y una vez que uno mismo en persona se encuentra lidiando con hijos propios, es en el fondo mucho más consolador pensar que vienen como vienen, y los padres hacemos lo que podemos, que tener que flagelarse porque si los hijos no son perfectos es porque hemos hecho las cosas mal. Eso compensa sobradamente la rebaja de expectativas que pueda representar el reconocer que la educación no es omnipotente.
    … Al menos a mi. 🙂

    (A los profesores, psicólogos y adultos sin descendencia, está claro que les gusta más pensar que la educación sí es omnipotente. Y por supuesto, lo verdaderamente importante es saber más de cómo son las cosas en realidad, nos gusten o no)

  21. Hola Aloe,
    Sí, recuerdo la historia de las “madre refrigerador”
    https://pablorpalenzuela.wordpress.com/2007/11/01/la-gripe-puede-causar-esquizofrenia/
    Totalmente de acuerdo
    Un abrazo

  22. Txema M

    Hiperactividad y mala educación no tienen porqué estar ligadas; una no implica la otra.

    Me parece muy probable que buena parte de lo que hoy se entiende por hiperactividad fuera una conducta adaptativa en las sociedades recolectoras. Hoy, por desgracia para los niños culoinquietos, no es así, por lo que (en mi opinión) a menudo se les minusvalora. Tal vez esa minusvaloración incida en la autoestima. Y la autoestima influye, sin duda, en los resultados escolares.

    Una escuela necesita normas comunes a todo el alumnado, pero para que eso sea posible las normas estar bien asumidas por todo el colectivo adulto (familias y profesorado) y deben ser posibles de cumplir por todos. No se pueden pedir peras al olmo; si como respuesta a algún mal comportamiento una criatura recibe mensajes contradictorios de padres y maestros, crece sin pautas de conducta claras, por lo que recibe una educación inadecuada. Si a un niño se le dan pautas de conducta imposibles de cumplir (tal como permanecer quieto más tiempo del que su cuerpo le permita) forzosamente va a incumplirlas. Los niños culoinquietos, como cualesquiera otros con dificultades, tienen derecho a una educación que respete su especificidad y promueva el respeto a los derechos de los demás. Ese es un trabajo conjunto de casa y escuela.

  23. Pingback: Polimorfismo genético asociado a la aversión al riesgo « La lógica del titiritero

  24. Lolita

    El problema reside en la mente del hombre ñandertal que no tiene la paciencia ni la decencia de aceptar a la persona tal y como nace.

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  28. asd

    Magnifico articulo, recientemente he descubierto que soy homocigoto para este gen. Os aseguro que descubrirlo es liberador, he podido dar sentido a todo mi comportamiento y la incomprensión a la que he sido sometido toda mi vida por vivir la vida de otra manera completamente distinta que el de la mayoría. El problema reside siempre en que se nos tacha de locos y se nos tienda a marginar, sino no es una persona fuerte va a tender a que se le caiga el autoestima, de hecho me costo mucho aceptarme, por suerte hace años que lo hago. No estamos locos solamente tendemos a otras necesidades que nos pide nuestra naturaleza.

  29. asd,
    Me alegro de que la Genética haya sido una aportación positiva para ti.
    Un saludo

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