Archivo diario: 27 octubre , 2008

El efecto Genghis-Khan

La historia de Moulay Ismail, apodado “el sanguinario”, se ha convertido en un clásico indiscutible en los libros de Psicología Evolucionista. Este sultán de Marruecos del siglo XVII ha pasado a la Historia (y lo que es más importante, al Libro Guiness) por haber dejado un total de 888 descendientes, de sus numerosas esposas y concubinas. Los científicos suelen citar este caso para ejemplificar las grandes diferencias en el éxito reproductivo en distintos individuos (hombres).

Desde luego, da bastante grima que un tipo apodado “el sanguinario” haya dejado una ración tan generosa de sus genes para generaciones sucesivas. Sin embargo, esta historia es sólo un ejemplo. No nos dice hasta qué punto este efecto (el extraordinario éxito reproductivo de unos pocos hombres) ha influido en la estructura genética de la población presente. No obstante, hace unos años un equipo de investigadores hizo un descubriendo sorprendente: es muy posible que un 0.5% de la población actual (la friolera de 30 millones de personas) sean descendientes directos de un sólo varón, que vivió hace unos mil años. Lo más increíble es que posiblemente ese individuo fuera el propio Genghis-Khan o un antepasado cercano.

En el siglo XIII Genghis-Khan conquistó un imperio – a sangre y fuego- que se extendía desde el Pacífico hasta el Caspio, ocupando buena parte de las actuales China y Rusia. La ley que imperaba en sus tierras era tan tajante que, según la leyenda, “una doncella cargada de oro podía recorrerlas sin temor”. A su muerte, sus seguidores lo enterraron en algún lugar de Mongolia. Su tumba no ha sido encontrada.

Varios siglos después, un equipo de investigadores liderado por Chris Tyler- Smith se propuso estudiar el cromosoma Y en individuos procedentes de Eurasia (Zerjal et al., 2003). Observaron que un tipo particular de cromosoma Y (o pequeñas variaciones del mismo) era muy abundante. Lo más extraño es que dicho cromosoma aparecía en muchas poblaciones diferentes y no en una sola como cabría esperar. Este tipo era extraordinariamente abundante en Mongolia, donde nada menos que el 25% de los hombres analizados eran portadores del mismo (o de pequeñas variaciones). Todas las poblaciones –menos una- estaban dentro de los límites del antiguo imperio mongol. Curiosamente, la única excepción provenía de los Hazara, una etnia de Afganistán que se considera a sí misma descendiente de guerreros mongoles.

Los científicos creen que este cromosoma Y corresponde a la Familia Real mongola, cuyo ascenso coincide bien con la fecha estimada de unos mil años. La explicación más fácil de estos resultados es que el propio Genghis-Khan y otros miembros masculinos de su familia, enviados como gobernadores, engendraran un número ingente de hijos (privilegios del poder). A menos que se descubra la tumba del conquistador no podemos estar totalmente seguros, pero es una hipótesis sumamente probable.

Estoy convencido de que futuras investigaciones pondrán de relieve la extraordinaria influencia genética que han tenido otros guerreros históricos en la población actual. Reconocer este hecho no equivale a aprobarlo. De hecho, me parece fatal que los tipos más violentos y sanguinarios hayan tenido tanto éxito reproductivo. Pero así han sido las cosas. Y creo que es mejor tenerlo en cuenta para evitar males futuros. No es impensable que si desaparecen los condicionamientos sociales habituales, digamos en condiciones de guerra o desaparición del estado, nos salga el Genghis-Khan de dentro.

Sin duda, la solución al problema de la violencia es cultural, pero me temo que (sobre todo) los humanos portadores de un cromosoma Y tendremos que trabajar mucho el tema de la no-violencia.

Al loro.

Zerjal, T., Xue, Y., Bertorelle, G., Wells, R.S., Bao, W., Zhu, S., Qamar, R., Ayub, Q., Mohyuddin, A., Fu, S., Li, P., Yuldasheva, N., Ruzibakiev, R., Xu, J., Shu, Q., Du, R., Yang, H., Hurles, M.E., Robinson, E., Gerelsaikhan, T., Dashnyam, B., Mehdi, S.Q., and Tyler-Smith, C. (2003) The genetic legacy of the Mongols. Am J Hum Genet 72: 717-721.


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