Archivo diario: 11 octubre , 2008

Mujeres bellas, hombres generosos

¿Alguna vez le ha dejada una propina a todas luces excesiva a una camarera atractiva? De acuerdo con algunos investigadores, estos actos de “generosidad conspicua” están destinados a impresionar a miembros del sexo opuestos y constituyen un “display” de apareamiento muy similar al del pavo real cuando extiende su prodigiosa cola. No me entiendan mal. La propina no tiene la función de comprar literalmente los favores de la camarera. Aunque el sexo de pago es frecuente en algunas especies (incluida la nuestra), aquí el mensaje es más bien “soy un tipo generoso y guay: elígeme”. Según la Biología Evolutiva, estas señales se explican en función de la teoría de la selección sexual (la otra gran idea de Darwin) y que ya ha sido tratada varias veces ene este blog, por ejemplo aquí y aquí.

Un estudio muy interesante publicado en Evolutionary Psychology se ha ocupado de estudiar las diferencias entre la generosidad masculina y femenina. La idea es justamente contrastar la hipótesis de que en los hombres la generosidad suele ir ligada a un deseo de “presumir” y por tanto, actúa como una señal de apareamiento. En este trabajo, realizado por Wendy Iredale y Mark Van Vugt, de la Universidad de Kent, UK, intervinieron 90 voluntarios, 45 de cada sexo. Primero participaban en un juego (un tanto amañado) en el que acababan ganando 24 libras (las ganancias aun siendo modestas eran reales). Al acabar se les pedía que donaran una cierta cantidad para fines benéficos. El punto clave del experimento consistía en que en el momento en que debían tomar esta decisión podía ocurrir (aleatoriamente) que estuviesen solos, en presencia de un observador del mismo sexo o del sexo opuesto. Finalmente, se les pedía que valorasen el grado de atractivo de la persona que estaba en la habitación.

Tal como se maliciaban los científicos, los hombres fueron significativamente más generosos cuando había una mujer en la habitación. Y esta generosidad se correlacionaba con el grado de atractivo de la mujer. Este efecto no se dio entre las mujeres, a las cuales no parecía afectar la presencia de otra persona, del mismo sexo o no, atractiva o no.

El trabajo puede encontrarse aquí.

Estos resultados no implican que las mujeres sean menos generosas que los hombres, pero sugieren que dichas “generosidades” pueden responder a estímulos diferentes.

En otro estudio anterior, Mulcahy[1] observó a las personas que daban limosna a un mendigo y entrevistó a las parejas mixtas en las que el hombre había dado el dinero. Lo que encontró es que los hombres eran mucho más proclives a dar cuando su relación con la chica estaba iniciándose que cuando era una relación bien establecida. Según este investigador, el acto de dar limosna no era sólo una acción altruista, sino que tenía también la importante función de impresionar a la pareja y demostrarle que él era una persona generosa y de buenos sentimientos.

Como dice un proverbio alemán “Tue Gutes und rede darüber”. “Haz el bien y cuéntaselo a todo el mundo”.


[1] Mulcahy NJ (1999) “Altruism toward beggars as a human mating strategy” MSc thesis, University of Liverpool.

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