Café para todos

¿Hay vida antes del café? En mi caso, la respuesta sería “no”, el problema es que ni siquiera estoy lo suficientemente consciente por las mañanas para hacerme esta pregunta. La cosa es que la mínima coordinación necesaria para preparar un café parece estar por encima de mis posibilidades. Necesitaría un café para hacerme un café.

El café siempre ha sido considerado como una especie de “vicio menor”. No es que sea un asunto serio, como puede llegar a serlo el alcohol, pero definitivamente un vicio. Es muy posible que conozca a alguien a quien “se lo haya prohibido el médico”. Pero ¿de verdad el café perjudica la salud? ¿Cómo saberlo? ¿Cómo lo sabe el médico?

Afortunadamente, la Medicina moderna está basada (cada vez en mayor medida) en la evidencia disponible. Eso no quita que algún médico particular decida confiar más en su “instinto” que en la Epidemiología, aunque –personalmente- yo no confiaría en un médico que pensase así. Algunos médicos no llevan demasiado bien el perder su papel de “hechicero de la tribu”. Un proverbio chino dice: la información es cara, la opinión es gratis.

En cualquier caso, los adictos al café estamos de enhorabuena con el artículo que se ha publicado hace pocos días en la revista Annals of Internal Medicine y cuya autora principal es Esther López-García, de la Universidad Autónoma de Madrid. Si alguien quiere pedir una copia del artículo, su dirección es: Esther Lopez-Garcia, PhD, Department of Preventive Medicine and Public Health, School of Medicine, Universidad Autónoma de Madrid, Avenida Arzobispo Morcillo 4, 28029 Madrid, Spain; e-mail, esther.lopez@uam.es

Según este artículo, no hay ninguna evidencia de que el consumo de café tenga efectos perjudiciales, al menos en mujeres; y sí parece que hay un efecto beneficioso, en particular para la salud cardiovascular.

Esto puede sorprender un poco. Estudios publicados anteriormente encontraban una correlación entre el consumo de café y una menor esperanza de vida. El problema, al parecer, es que las personas que consumen más café tienden a fumar más, hacer menos ejercicio y, en general, a llevar un estilo de vida menos saludable. Pero cuando se tiene en cuenta el efecto de estos factores, las personas que consumían una o dos tazas al día tuvieron (en este estudio) una tasa de mortalidad un 25% menor. Una cifra nada despreciable.

El estudio ha sido realizado a lo largo de 20 años sobre una muestra de miles de voluntarios/as (la muestra de mujeres era mayor). No se encontraron diferencias significativas entre el consumo moderado (1-2 tazas) y niveles más altos. Tampoco aparecieron diferencias (o fueron muy pequeñas) entre el café descafeinado o el normal. Lo que sugiere que la cafeína no es responsable de los efectos beneficiosos (pero tampoco parece ser perjudicial).

Los efectos beneficiosos no se encontraron en el grupo de hombres, tal vez porque la muestra era menor.

El siguiente paso sería identificar qué sustancias del café son responsables del efecto beneficioso. El café contiene muchas sustancias, entre ellas varios fenoles. No es demasiado extraño que alguna de éstas pudiera tener efectos saludables.

No dudo de que las estadísticas estén bien hechas, pero se me ocurren dos “objeciones” (aunque leves y probablemente erróneas). La primera, es que si el café está asociado a un mayor consumo de tabaco y otros factores, esto podría no ser una correlación espúrea. Es posible que el café tenga un efecto beneficioso, pero “predisponga” al consumo de otras cosas no tan saludables. Siendo ex-fumador recuerdo perfectamente mi adicción al café-tabaco como un cóctel. Una cosa me llevaba a la otra. En este sentido, el café puede tener un efecto negativo si nos induce a fumar o a hacer menos ejercicio.

La otra cuestión es que tal vez el grupo que consume menos café también tenga en mayor medida otros efectos negativos no identificados. Reconozco que la navaja de Ockam va en contra de este argumento; pero es simplemente el reverso del argumento del que parten estos investigadores: la asociación anterior de café con mayor mortalidad se debe a “confounding effects”. Podría ocurrir lo mismo con la asociación observada aquí entre no-consumo de café y mayor mortalidad, sólo que estos factores no serían conocidos.

En cualquier caso, los datos parecen bastante sólidos para que podamos disfrutar de nuestro café sin sentirnos culpables. Si alguna vez su médico se lo prohíbe, pregúntele si se ha leído el artículo.

11 comentarios

Archivado bajo Salud

11 Respuestas a “Café para todos

  1. ¡Buenísimas noticas para los cafeteros/no-fumadores como yo! (aunque la hipertensión me haya llevado al exilio del descafeinado… pero ya dices que eso da igual). Lo único malo es lo de ser varón… a ver cuándo amplían el estudio para nuestro sexo.

    Sobre café, aquí va un chiste (al final de la entrada):
    http://abordodelottoneurath.blogspot.com/2008/01/como-el-sol-cuando-amanece-la-ilusin_16.html

  2. Me ha gustado bastante el análisis que has hecho del artículo. Al enterarme de la noticia, un primer momento me la tomé algo a guasa porque en Medicina se desmiente lo que antes se daba por válido, y se da por bueno lo que antes era perjudicial, pero luego pensé que artículos como éste se publican gracias a la Medicina Basada en la Evidencia, que creo que es uno de los grandes avances de la Medicina, y que ya era hora de que se le quitara el sambenito al café.
    ¿Sabes si hay otros artículos relacionados con el tema que refuercen lo dicho en éste?

  3. Cada vez aparecen más estudios que descubren algo de beneficioso en lo que los “instintos” nos hacen llamar vicios no-saludables. Yo también voy a optar por seguir con el café, los fenoles me deben ir bien, pero cómo tu, sin la cafeïna matutina no soy nadie!
    http://blogabulafia.blogspot.com/2008/04/justifiquem-els-vicis.html

  4. El tema del café es bastante controvertido… Hay cientos de estudios y resultados contradictorios… por ahora… no podemos posicionarnos en ningún sentido…

    Por otro lado… nunca desdeñaría eso que llamas “instinto médico”…

    El ojo clínico es clave en esta procesión y habitualmente ese instinto, esa intuición esta basada en experiencia y evidencia… El hecho de que esta se adquiera poco a poco a lo largo de años sin ser medida y cuantificada… no le da menos valor… En la medicina más que en ninguna profesión, la experiencia y ese instinto que surge al cabo d años es un grado.

    Hace años, antes de que H. pylori revolucionara el mundillo de las úlceras… algunos médicos comentaban que sus pacientes con úlceras cuando recibían antibióticos por otra patología daba la impresión de que mejoraban…

    Bastantes años después el descubrimiento del H pylori como agente causal les daba la razón…

  5. Hola a todos,
    Oidum, no niego que el “instinto” sea necesario, pero no creo que sea suficiente. En el momento de organizar los datos, ya estamos haciendo hipótesis sobre posibles relaciones causales (aunque sea de forma implícita). Pero para estar razonablemente seguros tenemos que comprobar las cosas. Las herramientas estadísticas (creadas por el cerebro humano) son mucho más eficaces para detectar efectos sutiles que el propio cerebro humano. Además, es muy difícil sustraerse al sesgo inevitable de nuestra experiencia personal. No dudo que la anécdota que citas sobre Helicobacter pylori sea cierta, pero eso no coloca a la evidencia anecdótica en pie de igualdad a los estudios epidemiológicos publicados en revistas especializadas. Estos últimos también pueden ser erróneos, pero a priori debemos concederles mayor credibilidad que a las “sensaciones” de los “expertos” (aunque a veces tengan razón).
    Debo recordar que hace tan sólo un par de siglos la intuición médica recomendaba sacar sangre como remedio a casi todo. Y que en el siglo XIX la clase médica se opuso (mientras pudo) a la evidencia aportada por Pasteur sobre el origen de las enfermedades infecciosas.
    No pretendo descalificar a los médicos, en absoluto. Soy el primero en reconocer que las cosas han cambiado mucho en este sentido.
    Saludos

  6. Por desgracia soy de los que la comunión café-tabaco es sagrada…
    Hace un par de años sufrí una gastritis que achaqué al hecho de beber mucho café de máquina de esas que hay en las empresas. Estuve más de un año sin tomar café y la cosa no mejoró demasiado… hasta que descubrí que lo que me hacía daño era la leche con la que acompañaba al café (el cortado, vamos). Ahora he vuelto al feliz vicio del café, sólo me queda quitarme del tabaco.

    Por otro lado, estoy de acuerdo en hacer más caso a los estudios científicos que al instinto. Por ejemplo, no hay que olvidar que no hace demasiado tiempo, los médicos decían que el sida era una enfermedad de los homosexuales.

  7. En realidad… las grandes cagadas médicas no se debían al instinto/ojo clínico… de hecho fue todo lo contrario. Se debió a creer a pies juntillas publicaciones obsoletas… Hipócrates, la teoría de los humores…

    Y de hecho la actual “medicina basada en la evidencia”no es más que la profundización en ese ojo clínico tan valorado…

    El médico ideal es el que utiliza todo lo que está a su disposición… experiencia, publicaciones… Los excesos nunca son aconsejables… mal médico será el que se basa sólo en estudios desdeñando la experiencia práctica y viceversa…

    Grandes cagadas como la de talidomida se asentaban en publicaciones y demás…

    Dudo mucho que ningún médico atual pretenda actuar cual chamán tribal… aunque si es cierto que pese a no haber evidencia a favor de ciertas cosas… se sabe que funcionan. El reto está en saber el porqué.

  8. hurakanpakito

    Hola Pablo,

    como bien comentas, los estudios epidemiológicos son difíciles. Dependiendo del diseño experimental tenemos más o menos “confounding factors” estorbando, pero siempre son muchos. Aún teniendo muchos parámetros bajo control (estratificados), los modelos suelen basarse en relaciones lineales. En el momento en que la p.e. relación café-tabaco no lo sea, el modelo no sirve para nada. Luego están las dificultades derivadas de que detectamos relaciones pero no necesariamente de causa-efecto, algo que tiende a olvidarse.

    Así encontramos para la relación entre café y riesgo de aborto espontáneo tienes casi tantos estudios a favor como en contra. Depende de lo que midas y cómo lo midas. Por ejemplo, en este estudio la medida de café es un formulario, en otros donde se detectaba un riesgo de aborto espontáneo se tomaban medidas de metabolitos del café en sangre (mucho más fiable). En fin, que hay que tener cuidado con las interpretaciones y así lo reconocen los propios autores (muy noble de su parte): la de “café para todos” del título puede ser una interpretación arriesgada.

    (firma esto un adicto al café 😉 ).

  9. Pues la verdad es que la noticia me sorprende un tanto. En fin, es sólo una curiosidad porque a mí el café me sienta como un tiro. No sólo me produce efectos que son habituales también en otras personas (me pone nervioso o me impide dormir), sino que me genera verdadero malestar. De la misma manera que beber vino es saludable si no pasas de uno o dos vasitos al día, o incluso lo he oído también del tabaco si no te fumas más de dos pitillos, también al día, y sobre todo después de las comidas, ¿de cuánto café estamos hablando?

  10. Pues yo para hablar también a favor del café aporto otro dato. Los grandes consumidores de café parece que tienen menos riesgo de sufrir enfermedad de Parkinson, debido a que la cafeína activa a una proteína que es activada por otra vía por la dopamina, que es precisamente lo que les falta a los enfermos de Parkinson.

  11. Habría que analizar el tipo de cafetera, cristal, acero aluminio, las aguas, mineral, grifo, dura, blanda, … , las variedades de café, arábica, bluemountain, …, natural, torrefacto, mezcla, descontar los efectos placebos, … y al final los rituales, los contactos sociales, afectivos, tribales … seguro que si cada día tomásemos el café con un ritual distinto, seria estresante.
    Creo en los venenos y sus dosis, no creo en los milagros, a través de los alimentos, … si en el contacto entre las personas y los cafeteros, lo tenemos y eso si alarga la vida.
    ¡Salud!

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