Archivo diario: 21 junio , 2008

Sorprendentes Semejanzas

Abordemos otro tema polémico la posible base biológica de la orientación sexual. Este blog adopta el principio de que la homosexualidad es tan aceptable como la heterosexualidad y, tratándose de una cuestión de ‘principio’, esta afirmación no se ve afectada por el hecho de que la homosexualidad tenga o no una causa biológica. Dicho sea de paso, este fenómeno se da en todas las sociedades, aunque éstas varían mucho en su grado de tolerancia sobre el mismo. Se estima que aproximadamente un 2% de la población (hombres y mujeres) es homosexual.

Dicho esto, también creo que preguntarse por los mecanismos que determinan la orientación sexual es perfectamente lícito. Algunos científicos han recibido críticas por parte de organizaciones gays, aduciendo que estaban tratando de “medicalizar” la homosexualidad al buscar una explicación biológica.

Las teorías psicológicas de inspiración freudiana achacaban la homosexualidad masculina a fallos en la relación entre el niño y sus padres. Esencialmente a un padre ausente o emocionalmente distante (y que por tanto no constituye un modelo aceptable) o a una madre excesivamente cercana o dominante. Estas hipótesis continúan teniendo una gran aceptación popular a pesar de carecer de un apoyo empírico concluyente. Los estudios de gemelos y de adopción han sugerido que la influencia genética es considerable, estimándose la heredabilidad entre 0.3 y 0.7[1]. Otros investigadores[2] han encontrado que la homosexualidad masculina se hereda en mayor proporción por vía materna que paterna, lo que sugiere la posible existencia de genes ‘gay’ ligados al cromosoma X, ya que los varones heredan este cromosoma únicamente de sus madres.

El psicólogo Ray Blanchard[3] ha formulado una interesante teoría, relacionada con la anterior para explicar la homosexualidad masculina. Lo que ha encontrado este investigador es que los hombres ‘gays’ tienen por término medio más hermanos mayores (pero no hermanas mayores) que los hombres heterosexuales o las lesbianas. La explicación, según Blanchard, estriba en el útero. Existen genes que se expresan específicamente en fetos del sexo masculino y que podrían generar una reacción inmunológica en la madre. Por ejemplo, se ha encontrado un gen candidato que codifica una ‘proto-cadherina’, la cual está implicada en el desarrollo del cerebro en hombres. Así, la reacción inmunológica de la madre podría interferir con el desarrollo del ‘cerebro masculino’ es esta etapa clave. Por tanto, tener hermanos mayores podría aumentar la probabilidad de este fenómeno, ya que la madre habría estado generado anticuerpos por la exposición previa a un feto masculino. Esto concuerda con los ya mencionados genes asociados a la homosexualidad masculina que parecen heredarse solamente por el lado materno. En cualquier caso, esto no parece explicar el 100 % de los casos.

Aunque el fenómeno todavía está en su mayor parte por esclarecer, un artículo publicado esta semana en el PNAS (aquí el link) le añade unas paletadas de tierra a la tumba de la explicación freudiana a la homosexualidad. El trabajo en cuestión describe las Sorprendentes Semejanzas morfológicas que se han encontrado entre el cerebro de hombres heterosexuales-mujeres lesbianas y hombres homosexuales-mujeres heterosexuales, respectivamente. Los científicos han empleado dos técnicas no-invasivas para hacer este estudio, denominadas PET y MRI,

Los escáneres revelaron que los hombres heterosexuales y las lesbianas tienen cerebros asimétricos, estando el lado derecho significativamente más desarrollado que el izquierdo. En cambio, los escáneres de mujeres heterosexuales y hombres homosexuales resultaron ser simétricos. Dado que el hemisferio derecho suele asociarse con la habilidad para resolver problemas de tipo “espacial”, esto concordaría con la vieja observación de que los hombres puntúan más alto en en este tipo de problemas en los test de inteligencia. A su vez, un menor desarrollado del hemisferio izquierdo concordaría con una menor capacidad verbal.

Estos resultados parecen demostrar que la orientación sexual está “grabada en nuestros circuitos cerebrales”. Sin embargo, en mi humilde opinión, no es totalmente conclusiva (aunque evidentemente muchos datos apuntan a ello). La cosa es que las diferencias observadas en el cerebro podrían ser una consecuencia, y no causa, de la orientación sexual. Aunque esto puede parecer un poco raro, lo cierto es que cerebro y ambiente forman una vía de dos direcciones. El cerebro no sólo capta y procesa información del ambiente, sino que también se modifica a consecuencia de esta información. El siguiente paso seguramente consistirá en examinar los cerebros de recién nacidos y esperar unos años a que éstos manifiesten una orientación sexual. Sin duda, un trabajo que requiere una buena dosis de paciencia.

Aunque la cuestión no esté completamente zanjada, hay que decir que nadie duda de que la orientación sexual en otras especies tiene un origen biológico. Personalmente, me parecería muy raro que fuésemos la única especie de mamífero donde esta característica fuera resultado del aprendizaje.

Michelangello’s Caffe, Madison, Wi


[1] Bailey, J.M. and Pillard, C. (1991) “A genetic study of male sexual orientation” Arch. Gen. Psychiatry 48: 1089-1096

[2] Hamer, D.H. and Copeland, P. The Science of Desire” Simon and Shuster, New York. 1994

[3] Blanchard, R. and Ellis, L. (2001) “Birth weight, sexual orientation, and the sex of preceding siblings” Journal of Biosocial Science 33:451-467

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