La piedra de la locura

piedra_locura.jpg

Todo empezó en Amsterdam, aunque algunos dicen que ya habían notado algo raro en París. En la sala de espera del hospital, Mercedes intenta reorganizar los hechos en su cabeza, en la certeza de que tendrá dar explicaciones a la dirección y, peor aun, a los padres. No es que se sienta culpable; repasando los hechos minuciosamente, no encuentra absolutamente ninguna razón por lo que deba culparse. Más bien puede decirse que ha manejado la situación con serenidad y profesionalidad y que el asunto está ahora en manos de los médicos. Y sin embargo, ¿por qué le entra un sudor frío cuando piensa en la entrevista con la directora? Veamos, estaba programado que los chicos tuvieran la tarde libre en Amsterdam. Mercedes se fue a visitar el Museo de Arte con tres alumnos fanáticos de la pintura; los demás formaron grupitos y se esparcieron por la ciudad. De acuerdo, es posible que fumaran hashis, pero eso el legal en esta ciudad y lo venden en los bares. Tienen 16 años y resulta impensable impedirles que salgan a su antojo. También es bastante probable que visitaran el distrito ‘rojo’ y las sex-shop que proliferan a su alrededor; bueno, se trata de uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad. En todo caso, eso no tiene nada que ver con lo de Ana. El primer indicio de que estaba sucediendo algo raro ocurrió en

la Plaza del Ayuntamiento; al parecer Ana salió corriendo al ver a un quietista disfrazado de extraterrestre; al principio, sus compañeros creyeron que era una broma o que se estaba haciendo la interesante, pero tuvieron que perseguirla casi media hora. Estaba verdaderamente aterrada. Creía que los extraterrestres la estaban persiguiendo. Entre todos consiguieron convencerla para que volviera al hotel. Allí las cosas no mejoraron demasiado. Ana seguía muy nerviosa y aseguraba que oía voces dentro de su cabeza; las voces le advertían –de nuevo- de la llegada inminente de naves alienígenas. Su conversación resultaba incoherente y difícil de entender. Con todo, sus compañeros no se decidieron a hablar con Mercedes hasta la mañana siguiente. Para entonces, la situación era verdaderamente alarmante. Ana estaba sentada en la cama de su habitación. No hablaba, ni parecía entender lo que le decían. Estaba tan inmóvil como el quietista que, al parecer, había desencadenado el ataque. Pocas horas después, los médicos creen que Ana padece un brote agudo de esquizofrenia. Es posible que se trate de un episodio ocasional, pero lo más probable es que se convierta en una enfermedad crónica. En tal caso, va a necesitar muchos cuidados en el futuro: medicación, terapia y apoyo. Todas estas cosas pueden ayudar, pero lo más probable es que a Ana le espere una lucha constante con su enfermedad.

5 comentarios

Archivado bajo Genes, Psicología, Salud

5 Respuestas a “La piedra de la locura

  1. La locura es apenas un engaño que por cierto puede ser muy doloroso. Si supiéramos que estamos viendo otra realidad y no la confundiéramos con esta, todo podría encaminarse fácilmente. Ocurre que el episodio nos deja inermes frente al pánico. Tan descontrolados que a veces no logramos encontrar el camino de vuelta.

  2. El rano verde

    Una historia triste.

    No sé. Pienso que el quietista sólo fue el desencadenante de un problema neurológico cuya manifestación en cualquier caso se hubiera dado de una u otra forma.

    Nuestra mente es más frágil de lo que parece, Titiritero. La única moraleja que se me ocurre es intentar disfrutar al máximo de los momentos de lucidez. Y en este blog hay muchos 😉

  3. Es cierto, la esquizofrenia puede desencadenarse por diferentes estímulos y uno de ellos son las drogas, como también una situación excesivamente estresante. Pero asustar así al personal…
    No sé si has visto el documental “Uno por cierto, esquizofrenia”. Creo está bastante bien porque refleja la parte del enfermo y de los que tratan a los enfermos (y de paso nos muestra los conflictos entre ellos, sobre todo psicólogos frente a psiquiatras y pastillas versus psicoterapia, y a un sociólogo que no tiene ni idea de lo que es la esquizofrenia).
    Me gusta esta nueva vertiente del blog. Un saludo.

  4. laura

    A veces los momentos de locura son los mejores en nuestras vidas. El estar enfermo como la muchacha es otra cosa más seria, y sería bueno que los que la rodean sepan entenderla y contenerla. Chau

  5. ¿Y estos juegos de realidad/irrealidad sutilmente literarios? Muy interesante a mi juicio. Pocos científicos con espíritu imaginativo se resisten y a mi criterio es una tendencia que tiene todo que ver con la genética humana. Y si no leiste “El mundo invertido” de Priest, te lo recomiendo.
    Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s