Archivo diario: 23 marzo , 2008

Gastar dinero en los demás nos hace más felices

 

Gastar dinero en otras personas contribuye poderosamente a nuestra felicidad; por el contrario, gastar dinero en nosotros mismos tiene un efecto ridículamente pequeño. Esta es la (sorprendente) conclusión a la que ha llegado Elisabeth Dunn y colaboradores en un artículo muy reciente publicado en Science (Dunn et al. (2008) Science 319:1687-1688).

 

Este artículo es una pieza más en lo que se ha denominado la “moderna ciencia de la felicidad”, cuyo propósito es –obviamente- investigar experimentalmente cuáles son los factores causales de la felicidad de la personas. Hay que decir que el tema sí ha sido objeto de exploración filosófica desde hace mucho tiempo. La novedad radica, precisamente, en el enfoque empírico. Para ello, han aparcado el debate sobre el significado exacto del término, empleándolo como “un estado de bienestar auto-reportado”. Esta acepción resulta más fácil de manejar. Si la persona encuestada dice que su nivel de bienestar es de 7 sobre 10, se apunta la cifra y se emplea en la correspondiente estadística. La desventaja radica en el concepto tradicional de “felicidad” ponía énfasis en el largo plazo. Imagino que muchos filósofos no estarán de acuerdo con la definición “funcional” que utilizan los científicos. Pero, aparquemos también nosotros el debate para más adelante.

 

Los investigadores de este trabajo se proponen contestar a la pregunta: qué nos hace más felices, gastar en nosotros mismos o en los demás. Y para lograrlo buscan evidencias por tres métodos distintos: 1) buscando correlaciones; 2) mediante un análisis longitudinal; y 3) mediante una especie de experimento.

 

En el primer caso, hicieron una encuesta (en USA) y preguntaron a la gente cuánto dinero ganaba, cuánto gastaba en asuntos “pro-sociales” (regalos para conocidos y donaciones a asociaciones de tipo benéfico) y en asuntos “egoístas” (regalos para ellos mismos); asimismo, les pidieron que evaluaran su nivel general de felicidad. El análisis de regresión dejó bien claro que el gasto “pro-social” tenía un efecto positivo y el gasto “egoísta” no. Curiosamente, el nivel de renta sí se correlacionaba con la felicidad, por lo que podría pensarse que son los beneficios no materiales de la renta (léase, estatus) son los que de verdad cuentan. Los autores admiten que este resultado está basado en correlaciones, por lo que no se puede asegurar un efecto causal. Es posible que la gente más generosa también resulte ser la más feliz.

 

Por esta razón, los autores se embarcan en el segundo método: el estudio longitudinal. En este caso estudiaron a un grupo de 16 empleados, antes y después de recibir un “sobre” de su empresa de unos 5.000 $ (de media). Al cabo de 6-8 semanas les preguntaron en qué habían gastado el dinero y cómo había variado su nivel de felicidad. Y ¡Bingo! El análisis de regresión volvió a decir que sólo el gasto pro-social era un buen predictor de la felicidad. Lo más interesante es la propia cuantía del sobre-sueldo resultó tener poca importancia. La cosa se empieza a poner interesante, pero el argumento de que “correlación no implica causa-efecto” sigue vigente.

 

De modo que los investigadores arremetieron con un tercer método: el experimental. Ahora, buscaron un grupo de 46 individuos a los que dieron una cierta cantidad de dinero, con la instrucción de dedicarlo a: 1) pagar una factura; 2) comprar algo para ellos; y 3) comprar algo para otras personas. La asignación a uno de los tres grupos se realizó al azar. El dinero fue entregado por la mañana y a las 5 pm del mismo día se preguntó a los sujetos por su grado de bienestar psicológico ¡Otra vez Bingo! Los individuos del grupo 3 dijeron sentirse significativamente mejor que los de los otros grupos.

 

A pesar de que tal vez detecten un tono irónico en este post, no es mi intención desprestigiar un campo de investigación que me parece sumamente interesante. No obstante, tengo dos preguntas “difíciles”:

 

1) Si gastar dinero en otras personas está directamente relacionado con la felicidad ¿por qué se practica tan poco?

 

2) Si estamos en este mundo para hacer felices a los demás ¿para qué están los demás?

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