Archivo diario: 5 marzo , 2008

Una Raza Humana

 

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La cuestión de las diferencias genéticas entre poblaciones humanas es, como todo el mundo sabe, de naturaleza inflamable. Algunos han llegado a proponer explícitamente que la cosa no debería menearse ni investigarse, ya que es probable que los datos sean utilizados de forma tendenciosa e inapropiada. Admito que los reparos en este sentido no dejan de tener un punto de razón. No obstante, la filosofía fundacional de este blog es la contraria: los temas delicados deben abordarse (a ser posible, con tacto, pero abordarse). Por ello quiero expresar mi admiración hacia el equipo que dirige el profesor Quintana-Murci, del Instituto Pasteur de París, por su valentía al analizar el espinoso tema de las diferencias genéticas entre poblaciones humanas actuales (Barreiro et al., 2008). También hay que celebrar que sus conclusiones coincidan de manera tan reconfortante con lo políticamente correcto.

 

Estos investigadores han empleado una moderna técnica de análisis genético denominada SNPS (Single Nucleotide Polymorphisms) que consiste en localizar zonas del genoma en la que existen variaciones en puntos concretos entre los diferentes individuos. Estas variaciones se alejan de lo que podríamos esperar si se produjeran al azar. Esto indica que la selección natural deja huella en los genes, la cual puede ser analizada con técnicas como la descrita. Por cierto, si alguien sigue pensando que la teoría de la evolución es imposible de contrastar y que el concepto de selección natural es tautológico, debería ponerse al día.

 

En resumen, estos investigadores han identificado unos cincuenta genes con fuertes indicios de haber sido objeto de “selección positiva” reciente. Algunos de estos genes están implicados en características fenotípicas muy aparentes, como el color del pelo y la piel. Este tipo de caracteres son los que se emplean habitualmente para la definición de “razas”. Fuera de ese grupo, se han identificado también genes responsables de diversas actividades metabólicas, como por ejemplo la predisposición a obesidad y a diabetes de tipo II y genes posiblemente implicados en la resistencia a enfermedades. Estos resultados están en línea con la idea de que las diferencias genéticas entre poblaciones humanas son, en realidad, muy “superficiales” y se deben, sobre a la adaptación de la poblaciones locales a las condiciones de insolación y a las enfermedades prevalentes en cada zona. Según esto, la variabilidad entre poblaciones sería comparativamente pequeña comparada con la variabilidad dentro de una misma población (idea que ya fue propuesta por Richard Lewontin utilizando técnicas genéticas mucho menos poderosas que las que hay en la actualidad).

 

Sin embargo, a pesar de lo “reconfortantes” que son estos resultados, conviene recordar que el grupo más numeroso de genes que posiblemente han tenido selección positiva son de función desconocida. Habrá que esperar para llegar a una conclusión definitiva. Sin duda, las cosas serán más fáciles si se mantiene la corrección política (y celebro que sea así), pero si no lo son, ¿qué debería hacerse?

 

 

 

 

 

 

 

Barreiro, L.B., Laval, G., Quach, H., Patin, E., and Quintana-Murci, L. (2008) Natural selection has driven population differentiation in modern humans. Nat Genet.

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