¿A quién beneficia que la inteligencia sea heredable?

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Uno de los argumentos empleados por los ‘ambientalistas’ más fervientes reza más o menos así: incluso si fuera cierto que el CI está condicionado por los genes, esta información no debería hacerse pública ya que podría emplearse para justificar la discriminación; los científicos que han hecho estos trabajos son terriblemente ingenuos al pensar que dicha información no es un bomba en manos de desaprensivos. La cuestión es: ¿a quién beneficia que la inteligencia sea heredable?

Así planteada, la pregunta pone el dedo en la llaga de la cuestión. En principio, lo que los científicos tratan de hacer es ‘averiguar cómo son las cosas’, independientemente de a quién beneficien o perjudiquen. Se supone, por lo tanto, que la información beneficia a todo el mundo y que siempre es mejor saber que no saber. ¿Es eso cierto? ¿Sería mejor no saber algunas cosas? Se trata de un argumento filosófico que tiene profundas implicaciones sociales y morales. Y creo que el argumento tiene un punto de razón y que debería, al menos, ser considerado. Sería posible declarar una moratoria sobre este tipo de estudios, al menos hasta que la Humanidad hubiera evolucionado lo suficiente en un sentido moral. Sin embargo, esto puede plantear problemas peores que los que trata de resolver ¿Qué ‘organismo’ sería el encargado de decretar el ‘embargo intelectual’ de ésta (y posiblemente otras) áreas de conocimiento?

No se trata de Ciencia-Ficción: esto ha llegado a proponerse seriamente. Sin embargo, no puede descartarse que, una vez puesto en marcha, este ‘organismo’ se convirtiera en una especie de Inquisición en un sentido bastante literal, ya que justamente la Inquisición se encargaba de este tipo de cosas. Recordemos el lío en que se metió Galileo Galilei por afirmar que la Tierra se mueve. Los beneficios sociales de ‘no investigar ciertas cosas’ quizá serían mucho menores que los costes de vivir bajo el dominio intelectual de una especie de ‘Gran Hermano’.

La alusión a la famosa novela de George Orwell es oportuna. Todo el mundo sabe que el ‘Gran Hermano’ es un trasunto del dictador Josef Stalin y eso es exactamente lo que hizo Stalin, abolir por decreto la Teoría darwinista de la Evolución y apoyar institucionalmente una versión de la Teoría de Lamarck, parcheada por un oportunista sin escrúpulos llamado Trofim Denisovich Lysenko.

Lysenko era un oscuro profesor de agronomía interesado en mejorar los rendimientos en el cultivo del trigo. En 1927 publicó un (aparentemente) revolucionario sistema para manejar las cosechas, basado en sembrar semillas de trigo que habían sido sometidas a bajas temperaturas. Lysenko llamó a este fenómeno ‘yarovizatsiya’ (vernalización). Nada raro hasta ahora, excepto el hecho de que el descubrimiento lo había realizado otra persona. Sin embargo, Lysenko fue mucho más lejos. Estos someros datos le llevaron a re-interpretar la Teoría de la Evolución y la Genética. Según Lysenko, Darwin y Mendel estaban equivocados: son las condiciones ambientales las que determinan la evolución. Los caracteres que observamos en los seres vivos son producto de su ambiente. Evidentemente, esto ‘tocaba un tecla’ en el régimen Stalinista. La teoría de Darwin fue condenada por ‘burguesa’, incluso la genética desapareció de la Unión Soviética y muchos afamados investigadores desaparecieron en los gulags. Esto causó un daño considerable a la Biología en Rusia, aunque hay que reconocer que esto es una gota de agua en el océano de horrores que fue la dictadura estalinista. Si hay que elegir entre que la ‘información peligrosa’ fluya libremente o que esté bajo el control de un ‘inquisidor’, la respuesta es clara: la información siempre es menos peligrosa que los inquisidores.

Con todo, decretar una moratoria sobre el tema es un solución intelectualmente más honrada que la de negar la posibilidad de que los genes influyan en el CI, en contra de una evidencia experimental bastante considerable a estas alturas. De todas formas, el núcleo de la cuestión es otro. La ética debe basarse en principios, no en hechos empíricos. Que todos los humanos sean merecedores de derechos y de una consideración digna, es una cuestión de principio; no se justifica porque los humanos sean o no, de determinada manera.

Está muy claro que nadie va a beneficiarse por el hecho de ignorar la evidencia y pretender que los genes no tienen ninguna influencia sobre la inteligencia humana. Es mucho mejor aceptar que cada persona es diferente y que posee talentos innatos, aunque cada cual tendrá que trabajar para desarrollarlos. Eso implica también que el talento puede estar desigualmente repartido, igual que la estatura y la belleza. El declarar que los humanos somos iguales no equivale a afirmar que seamos idénticos, sino que deberíamos ser iguales ante la ley. Justamente, el reconocer que los humanos tenemos diferentes capacidades y necesidades es un requisito imprescindible para todo el mundo pueda recibir un trato equivalente. En la práctica, esta línea de pensamiento nos llevaría a aceptarnos como somos y aceptar a los demás aunque no sean absolutamente perfectos. Al fin y al cabo, todos somos hijos de Eva (mitocondrial).

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18 comentarios

Archivado bajo Evolución, Filosofía, Genes, Inteligencia, Medio Ambiente, Psicología

18 Respuestas a “¿A quién beneficia que la inteligencia sea heredable?

  1. Aloe

    Yo no conozco a nadie que defienda que un conocimiento con importancia científica deba mantenerse secreto, para evitar las consecuencias sociales. Bueno, sí, supongo que los servicios secretos, los ejércitos, los dirigentes políticos y empresariales sostienen tales cosas, pero las refieren a tecnologías de posible uso militar, estrategias comerciales, ideas patentables y otras cosas que ellos quieren controlar.
    Pero en asuntos como éste no sé de nadie que sostenga esto. No quiero decir que no lo haya, pero me parece bastante sorprendente.

    A mi lo que me suele desalentar o irritar es algo distinto: las tergiversaciones y tópicos que se publican y difunden alegremente con la pátina de respetabilidad y autoridad que les da la apariencia de hechos científicamente demostrados, y por tanto incontestables (no serían incontestables incluso siendo de verdad científicamente legítimas, pero la mayoría de la gente no matiza tanto). Un ejemplo sería el revuelo que levantó el inefable Watson recientemente, desgranando prejuicios y falacias desde su sitio como autoridad científica (“¿no le dieron un Nobel a éste por investigaciones con el ADN? – dijo mucha gente- Pues tiene que tener razón y saber lo que dice”) .

    A mi, que suelo ejercer (al menos aquí y comparada con Pablo) el papel de “ambientalista” (quien me lo iba a decir), no me preocupa íntimamente que el CI resulte bastante heredable. Por varios motivos, que no voy a desgranar aquí por no ser pesada. No me obliga a revisar lo que pienso de manera fundamental, ni a asumir nada que me resulte difícil de asumir.

    Lo que sí me preocupa es que tenemos (colectivamente hablando) unos pésimos antecedentes en cuanto a políticas públicas injustas y detestables, afición a los estereotipos, afán de dominio sobre otros y búsqueda de excusas ideológicas para todo lo anterior.
    No creo que todo ello se evitase con ningún embargo ni moratoria sobre investigaciones en este campo. Sean cuales sean los hechos, es mejor aprender a vivir con ellos (y cambiarlos cuando se quiere y puede) que negarlos. Como muy bien dices.

    Mi objeción, de matiz en cualquier caso, iría por otro lado: los precedentes también enseñan que los científicos son personas como las demás, igual de sujetas (o casi) a los estereotipos de sus conciudadanos que el resto de ellos. Dalton y compañia representan un ejemplo famoso, pero todo el siglo XIX y parte del XX están repletos de ellos, hasta el punto de que lo extraordinario es la excepción a esto, no los ejemplos de que sucediera.

    Esto se manifiesta de formas honestas y no tan honestas: honesto es por ejemplo elegir el campo de estudio y las tesis que se quieren verificar dentro del campo de intereses propio, pero el resultado colectivo puede resultar por ello muy sesgado hacia ciertas tesis y ciertos campos de estudio. Nadie es completamente imparcial hacia los resultados de los experimentos que plantea, porque desea por lo general que validen una hipótesis previa, por lo que la imparcalidad surgiría de que haya otros que estudien otros aspectos o campos y quieran validar otras tesis. Unido al hecho conocido de que lo que no da resultados no se publica, el resultado es que cada época o cada moda se centran en algunas hipótesis y campos, del resto no se ocupa nadie, o casi.

    Otra insuficiencia que puede ser también honesta, pero a veces dudo de que lo sea, es la de la ignorancia: los científicos procedentes de algún campo biológico muestran frecuentemente una preocupante naiveté con respecto a sus metodologías, asumiendo prácticamente que tratar con humanos es lo mismo que tratar con hongos o con Escherichia coli, lo cual hace que a veces una lea “experimentos” asombrosamente risibles.

    Resumen y conclusión por mi parte: los problemas que causa el conocimiento solo pueden resolverse con más y mejor conocimiento. (El cual nos traerá problemas nuevos, que tendremos que resolver … etcétera).
    Todo este asunto de la heredabilidad de tales o cuales características está más bien en pañales: lo que debemos hacer es saber más sobre ello, no menos, y no ser simplistas ni apresurados en sacar conclusiones baratas como hacen algunos.
    Y mejorar y clarificar nuestros instrumentos y estándares de medida, porque por ejemplo el del CI adolece de bastantes insuficiencias y convencionalidad.

    Mención aparte merecería el tema distinto y muy espinoso de que si la ética no se debe ver influida por la naturaleza. Esto no es tan fácil. La ética es algo que no está en los hechos empiricos de la naturaleza, sino en los principios que elijamos, como dices. Pero no hay practicamente ninguna ética más o menos practicable o realista que no quiera tener en cuenta lo que se supone es “la naturaleza humana”.
    Cuál sea ésta, por tanto, sí es importante para nuestra ética.
    Y para todos los amigos de la jerarquia como principio social organizador, las diferencias entre humanos, si se consigue hacerlas circular como “desigualdades” jerarquizadas, y como “innatas” (lo que se interpreta a la vez como buenas e inamovibles) son grano para su molino de discriminación, castas o estamentos.

    Eso también es un hecho al que hay que hacer frente, en lugar de negarlo.
    La “sangre azul” y las castas como seudoespecies (por poner dos ejemplos en los que no hay base biológica real alguna) son “biologismos” que han funcionado con mucha eficacia, se han creído a pies juntillas y se han considerado como hechos de la naturaleza inamovibles por mucha gente durante mucho tiempo.
    Y eso que eran biología de mentira. Con un poco de biología de verdad entreverada podemos hacer ya maravillas, como se ve en otros casos.

    Saludos

  2. Parece que nadie duda de que los genes influyan en la capacidad física ni de que no todos estamos dotados de la misma manera para todos los deportes o para alguno.

    El error, a mi juicio, es suponer que si la inteligencia es hereditaria en una proporción significativa eso va a significar diferentes derechos para listos y menos listos. Pero por una parte los derechos en una democracia son idénticos para listos, listísimos, tontos y medianías. Eso depende de la democracia como sistema y no de que uno sea más o menos inteligente. Por otra parte, los menos inteligentes tienen las mismas escasas probabilidades de recibir un premio Nobel tanto en democracia como en dictadura.

    Otra posible sospecha de los igualitaristas es que con el tema de una inteligencia heredada se vaya a producir una especie de “vuelta al clan o la tribu” y una fragmentación de las sociedades de ciudadanos iguales ante la ley.

    surscrd

  3. Heredable no significa fijo e inamovible; que un rasgo sea muy heredable ni siquiera significa necesariamente que los genes expliquen la mayor parte de la variabilidad dentro de un grupo o entre grupos. Quien argumenta que hay conocimientos peligrosos que es mejor no publicar no es un ambientalista: es con toda probabilidad un peligroso fanático, con independencia de lo que defienda.

    Pero asociar de esta forma ambos conceptos, fanatismo anticientífico con ambientalismo, suena demasiado cercano a una táctica argumental clásica conocida como argumento del Hombre de Paja: para desacreditar el punto de vista opuesto lo asocio con un concepto repugnante. Desde mi punto de vista, no es una táctica honesta de discusión. ¿Es quien defiende la influencia del ambiente en la inteligencia cómplice retroactivo de los crímenes de Lysenko, o un zelote que solicita la censura de resultados científicos? Sería como afirmar que quien defiende una elevada heredabilidad de la inteligencia (que, por cierto, es un dato, no una opinión) es un racista.

    Uno de los postulados básicos de la ciencia es precisamente que las ideas, y en especial los hechos, son inocentes. Incluso cuando hay quien utiliza una idea científica como excusa para cometer horribles crímenes, esa culpabilidad no nos dice nada sobre la veracidad de la idea original.

    Lo contrario nos metería en serios apuros científicos y filosóficos.

    Muchas gracias por su atención e interés, y un saludo.

    PP Cervera

  4. Aloe, sursum corda, PP,
    En primer lugar, gracias por vuestros comentarios (aquí y en otros posts). Siento no haber contestado antes, pero he tenido un par de viajes esta semana y estoy algo descentrado. En general, estoy de acuerdo con lo que decís, aunque me gustaría matizar algunas cosas.
    Aloe, por supuesto que la ciencia es imperfecta y sesgada (y por supuesto que los científicos son personas normales desde el punto de vista ético). Aunque las respuestas que nos ofrezca la ciencia sean imperfectas, son en general, lo mejor que tenemos (me refiero exclusivamente a preguntas que se pueden contesta mediante experimentación). Es cierto que nuestros conocimientos influyen en nuestros valores, así que estoy de acuerdo en que hay que tener precaución; sin embargo, esa precaución debería influir sobre la segunda parte (los valores) y no sobre la primera (los hechos).
    Mucha gente ha negado que los genes influyan sobre las capacidades y comportamientos de las personas. De hecho, los trabajos de Bouchard y Plomin (entre otros) son los primeros que han demostrado de forma fehaciente que el ambiente familiar también influye en el CI (aunque menos de lo que se esperaba).
    PP, francamente, no creo que se me pueda acusar de usar un hombre de paja por referirme a los ambientalistas ¿Un ejemplo? cito textualmente
    “…the claims of evolutionary psychology in the fields of biology, psychology, anthropology, sociology, cultural studies and philosophy are for the most part not merely mistaken, but culturally pernicious.”
    en Alas Poor Darwin, S. Rose y otros, Vintage 2001, p. 3.
    Inventarse un hombre de paja está mal. La cuestión es si el hombre de paja es inventado o no.
    Saludos a todos

  5. Aloe

    Con respecto a tu cita, el desagradable hecho es que tienen razón, en lo que respecta a los dos últimos siglos.
    De nosotros (colectivamente hablando) depende que dejen de tenerla en el presente y en el futuro.

  6. Pablo:

    En cualquier caso, yo sí creo que las diferencias genéticas en cuanto a inteligencia entre individuos pueden servir de pretendida legitimación, como dice aloe, para

    “desigualdades” jerarquizadas, y como “innatas” (lo que se interpreta a la vez como buenas e inamovibles) … grano para su molino de discriminación, castas o estamentos.

    Una especie de justificación de que “gobernamos porque somos lo mejores y, como es hereditario, vamos a seguir gobernando”.

    Pero la democracia, insisto (un saludo aloe por un “ya sabestúqué” 😉 ) no depende de listos y tontos sino de una estructura social y legal basada en la igualdad de los ciudadanos ante la ley. NO es que la ley sea igual para todos porque todos seamos iguales en todas nuestras características sino que las únicas características que valora la ley son las de ser personas o ciudadanos.

    El rey o el noble no eran tales aisladamente de una estructura social sino debido a esa estructura estamental basada en la fuerza o el engaño. Por eso los primeros liberales dijeron que las desigualdades son construcciones sociales y no basadas en la naturaleza de los seres humanos. Y por lo tanto, la democracia no va a restringir los derechos por debajo de un CI de 100 ni insensateces parecidas. Obviamente preferiremos a un ministro de economía con titulación en esa materia a un pelanas que no pasó de primero de derecho… pero con el mismo motivo que para las olimpiadas se seleccionará a los mejores deportistas.

    Pero todos sienten su libertad, o que les roban o que no les defienden. Y para defender sus intereses, no para descubrir la vacuna contra el SIDA, todos deben poder votar pues son sus intereses lo que nadie va a defender mejor que ellos mismos.

    surscrd

  7. Aloe:

    Habría que sacar de los dos últimos siglos a un buen puñado de evolucionistas para que fueran ciertos la cita y tu comentario.

    ¿No se ha explicado la cooperación y el altruismo en términos de evolución? ¿No se ha explicado el cuidado y el apego por la descendencia? ¿Ni los mecanismos por los que los animales no se comen unos a otros o pelean hasta la muerte?

    Pero no sólo esto es así, sino que las teorías rivales han tenido efectos erróneos y culturalmente perniciosos. ¿Quién se salva si nos ponemos a juzgar?

    surscrd

  8. Aloe,
    La psicología evolucionista (EP), a la que alude directamente la cita del libro de S. Rose y otros, es un fenómeno reciente (de los años 90 del siglo pasado). Los EP han sido siempre bastante cautos en cuanto a sacar conclusiones. No me parece cierto ni justo el colocarlos en el mismo saco que a los darwinistas sociales. De hecho, el problema es justamente ese: que la gente diga ¡otra vez el darwinismo social! y ya no se atenga a razones. Por el contrario, yo creo que las hipótesis de los EP están justificadas (como hipótesis) aunque la evidencia que las apoya sea en muchos casos débil y discutible. Pero para contrastar una hipótesis primero hay que plantearla.

  9. Pero es que las explicaciones evolutivas de la psicología no son Herbert Spencer sino Mayr o Eibl-Eibesfeldt o Dawkins.

  10. Aloe

    Pablo: habrás observado que yo no digo que de la biología evolucionista se deriven legítima o lógicamente las opiniones morales y sociales de Spencer, Dalton y tantos otros (sí, casi todos, en su época, hasta el prudente Darwin era racista y sexista como lo eran todos, aunque menos que muchos otros, y lo eran también cuando hacían ciencia, no solo cuando votaban o educaban a sus hijos).
    Pero el hecho histórico indiscutible es que esa clase de legitimaciones e interpretaciones, en versión popular y divulgativa, en versión fanática politizada, o en versión más sofisticada y difusa, han sido omnipresentes.
    Que la EP no dé lugar a las mismas cosas (con otro lenguaje y otra vestimenta, desde luego) puede ser o una esperanza bienintencionada o una esperanza bien fundada. Espero que sea lo último, pero los precedentes no son alentadores que digamos.

    Sursum corda: la ley no es lo unico que importa. Miles o millones de decisiones se toman cada día en ámbitos distintos del juridico o del de los derechos civiles legales: quién va a estudiar y quién no, a quién se emplea y a quién no, a quien se dan determinados puestos de prestigio o poder y a quién no, quién gana una beca y quién no, quién se cría en la autoconfianza y la autoestima y quién se pasa la vida bregando contra su carencia de esas cosas, porque el mundo no le otorga respeto ni autoridad.
    En cuanto a lo que queremos, como libertad, realización personal o poder sobre tu propia vida, tampoco la cosa es tan fácil como que la lejana ley te conceda esas cosas en abstracto. Alguien que lo explica (creo yo) muy bien es Amartya Sen, lectura que te recomiendo, y su énfasis en las “capabilities” pone esto bien de relieve.
    Porque si algo está claro para mi, es que las únicas formas de dominar la sociedad que tuvieron y tienen los estamentos privilegiados o castas no ha sido nunca sólo la fuerza bruta y el engaño deliberados. La ideología (ahora lo digo en el sentido de “visión o concepción del mundo) también pintan bastante.

    Saludos

  11. Aloe:

    Creo que una cosa es que unos individuos usen determinada teoría para apoyar alguno de sus prejuicios, como pasa con los creacionistas, y otra, que la teoría tenga las consecuencias que tales individuos pretenden sacar.

    Spencer y su idea de la lucha por la vida y la victoria de los más aptos estaba extrapolando un modelo de competencia entre empresas o incluso entre países a la evolución biológica. Pero es obvio, como se indicó en muchas ocasiones, que si la evolución consistiera sólo en eso los padres no cuidarían sus hijos, puestas o lo que sea, ni destinarían parte de sus recursos a llenar un óvulo de vitelo, a traer gusanitos al nido ni nada parecido. Los hermanos se pelearían y los combates serían a muerte.

    Pero el hecho observado es que hay comportamientos altruistas, desde el primero de los cuales que sería no comerte a tus semejantes sino a individuos distantes.

    Las sociedades, los comportamientos en las peleas, los cuidados por los cercanos, todo eso es evolución y tiene una buena explicación evolucionista. No sé por qué deberíamos creer que lo evolucionista es una interpretación incompatible con la evolución.

    En lo que me respondes sobre la ley, las costumbres y todo lo demás, podemos estar de acuerdo en casi todo, pero estamos hablando de que la igualdad de trato de la ley o de la moral o de lo que quieras no se basa necesariamente en que los individuos sean iguales.

    De hecho no los somos en casi nada, salvo en ser humanos. Lo que tú señalas son tratos diferentes o discriminatorios a personas pero ya es un tópico filosófico decir que “del ser no se deriva el deber” y de que los seres humanos seamos iguales o desiguales no se sigue necesariamente que las leyes o las costumbres vayan a considerarlos iguales o desiguales, o a la inversa.

    Sólo es la evolución de las sociedades lo que da lugar a la democracia como método de gestión de los conflictos. No se nos apareció el dios de la democracia en el monte de la democracia y nos dio los derechos humanos en un par de tablas de piedra. Fue una decisión humana que llevó a un tipo de sociedad pacífica y productiva que nos hizo libres, seguros y prósperos.

    Ultimamente estoy escribiendo sobre eso cuando puedo en el blog. Aquí no me repetiré porque mis ideas ya las dejo allí, un poco revueltas, bien es cierto.

    Un saludo.

    surscrd

  12. Me dejaba olvidado por ahí que las ideologías precisamente son la mejor manera de engañar a una sociedad.

    La fuerza bruta no sujeta a miles de personas durante tiempo indefinido ni les hace trabajar de manera eficiente. En cambio, una ideología que les convenza de que hacen lo mejor para ellos los pone alegres y dispuestos a cualquier cosa.

    Se sabe que los constructores de las pirámides NO fueron esclavos sino gente alegre de su labor.

    surscrd

  13. Aloe,
    Del determinismo ambiental pueden derivarse utilizaciones tan desagradables como las que pueden derivarse del determinismo biológico. La cuestión es si hay que dejar las cosas en el armario por que puedan emplearse de forma tendenciosa. Admito los reparos, pero yo creo que no.
    Por cierto, como bien sabes, el estado “natural” de los humanos es vivir en sociedades de cazadores-recolectores, notablemente igualitarias. Creo que existen buenas razones biológicas para pensar que la desigualdad económica es un condición muy para los que están en la zona baja.

  14. Lo único que hay que hacer es evitar que algunos indeseables utilizen esa información para causar tropelías. (Recomiendo la película Gattaca como algo ilustrativo de lo que podría llegar a suceder.)

  15. Aloe

    Pablo: si yo en general estoy de acuerdo contigo en este post, y además agradezco el trato altamente civilizado que das a “los reparos” que ponga. 🙂

    Sòlo quería poner de manifiesto que no es prudente ser alegremente optimista o más bien inconsciente respecto a lo que la historia nos enseña, ni creernos que porque la ciencia, así en abstracto, es conocimiento y no prejuicio, vaya a ser automáticamente eso en todos los trabajos y enfoques de los científicos, como si hubieran sido tocados por el carisma y la gracia de la objetividad al doctorarse.
    Esto dicho, repito que creo que el conocimiento debe hacerse público y expandirse todo lo posible, y además con el acceso a los materiales completos, no solo a las conclusiones de los investigadores.

    Lo que dices del ambientalismo como posible productor de los mismos prejuicios, es cierto, pero desde que nos hemos hecho más optimistas respecto a nuestra capacidad de manipular el ambiente y las condiciones no hereditarias, las tesis ambientalistas son menos populares como coartada, ya que siempre el igualitario contestará “pues cambiemos el ambiente, o la educación, o la crianza, o el modo de vida”, y los dos últimos siglos han demostrado hasta qué punto esas cosas pueden efectivamente cambiar. Los que sostienen sus tesis en temas no hereditarios, como la lengua o la “pureza” de costumbres, siguen creyendo a menudo en el fondo que se trata de un tema racial o genético, o actuando como si fuera así.

    De lo que dices de que el estado básico o por defecto de la especie humana en casi toda su historia ha sido la de cazador-recolector, es bien cierto y creo que tienes razón en lo que dices. También confieso que esa es una de las razones por las que me parece poco probable que haya diferencias considerables de rasgos como la inteligencia (sea eso lo que sea, que esa es otra) entre poblaciones. Y pienso que las diferencias genéticas individuales en este y otros aspectos complejos (como las aptitudes sociales por ejemplo) acabaremos viéndolas como debidas más bien a combinaciones de alelos de muchos genes que dan resultados totales más afortunados o menos, o igualmente afortunados pero para aptitudes incompatibles entre sí (me estoy explicando fatal), más que encontrar “el gen” del factor g o “el gen” del razonamiento lógico. (La razón por la que pienso eso es más bien poco ortodoxa, así que queda para otra ocasión.)

    Pero lo mismo que las sociedades de recolectores han tendido a ser igualitarias, han tendido también a verse como “los únicos verdaderamente humanos”, y a adjudicar a los extraños una condición peor o menos humana. Que en el último post recuerdes que el tema de las razas es material altamente inflamable ¿a qué se debe, sino a eso mismo? ¿Por qué el tema de las razas tiene si no tanta facilidad para convertirse en vidrioso?
    Como ves, se puede ser “ambientalista” por razones “geneticas”. 🙂 Manda carallo.
    (Esto último es medio broma)

    Tu última frase no la entiendo, creo que te dejaste alguna palabra en el teclado 🙂

    Saludos

  16. Aloe

    Sursum corda: pues vale.
    De todas formas, el grado de alegría de los constructores de las pirámides no lo sabemos.
    Cuando yo iba a segundo de primaria tuve una monja repugnante, pegona y faltona, que nos machacaba y nos humillaba a diario (a niveles que hoy en día no son posibles en España, desde luego). Una auténtica sádica. Pues bien, ni nos quejábamos en casa, de puro miedo y de pensar que así era la vida y así eran las cosas, y que la culpa la tendríamos nosotros, ni dejábamos de mostrar alegría, conformidad y actitud positiva cuando aparecía la jefe de estudios o alguien de la inspección (como para atreverse a no hacerlo). Jamás, debido a eso, me he creído la declaraciones de bienestar y contento de internos, presos, campesinos medievales, constructores de piramides ni colegialas cantando angelicalmente con “flores a maría”. … Y un cuerno.

  17. Aloe:

    Creo que es un tema histórico bastante bien demostrado.

    Un arqueólogo egipcio, Zahi Hawass, y algún otro equipo están investigando el cementerio de los trabajadores de las pirámides de Giza. Y parece que hay enterradas hasta familias de abuelo, padre, hijo, que trabajaron como artesanos.

    Hoy no se cree que fuera posible edificar semejantes enormidades a base de esclavizar a los egipcios sino que requirió del trabajo de gente bien especializada. Podríamos dudarlo más de los que arrastraban las piedras y ahí no sé si es posible descartar que se usaran esclavos.

    Pero parece que no has entendido lo que comentaba. Estábamos diciendo que las sociedades pueden ser controladas por el engaño de las ideologías y yo mencionaba precisamente que los egipcios parecían satisfechos de edificar la pirámide al poder participar de todo eso de la vida eterna del faraón. No creo que se trataba de pura represión brutal, como en el caso de tu monja o de algún profesor mío que recuerdo con el mismo cariño que tú a tu psicópata monja. Probablemente se trataba más de engaño, como hoy por ejemplo, con los suicidas que van a volar (literalmente) al paraíso.

    Pero el tema interesante era otro.

    Estamos hablando de que mediante los mecanismos habituales de la evolución se puede explicar los comportamientos humanos de altruismo, cooperación, la moralidad, el apego. Y que la inteligencia parece heredable si sabemos a qué nos referimos. Recuerda el debate en el blog de PaleoFreak.

    Otro tema que tocáis y que también comentamos en PaleoFreak es que la especie humana ha tenido una economía de cazadores-recolectores-carroñeros hasta el neolítico. O sea, anteayer. Y que salvo en algunos casos, las sociedades de este tipo sólo sustentan a pocos individuos.

    La sociedad y su complejidad es una cosa demasiado reciente para haber creado cualidades que diferencien unas razas de otras, pero no creo que se pueda descartar con esa alegría de algunos que en la especie humana no hay selección y mucho menos por la inteligencia.

    Saludos.

    surscrd

  18. (Comentario fuera del tema)

    Pablo, soy Sergio (el de la biopolítica).

    No sé muy bien todavía cómo y dónde debo contestar los comentarios así que lo hago aquí mismo.
    Muchas gracias por este primer comentario en la entrada de presentación de mi blog. No se me podía ocurrir una “inauguracion” mejor.

    He leído todo lo que ha caído en mis manos de lo que has escrito y me ha gustado mucho. De hecho reconocerás , si sigues visitándome, muchas ideas tuyas que burdamente me he apropiado -tu blog ha sido uno de los primeros que he enlazado, pero tampoco se si en internet es suficiente con eso para reconocer las fuentes de lo que se escribe- así que te agradezco tu condescendencia y tu mensaje de animo.

    Estoy seguro de que eres una persona ocupada, pero quedo abierto a cualquier sugerencia o corrección por que en un par de días botaré el blog (que sigue en los astilleros) y estoy seguro de que para entonces aun contendrá errores evidentes y elementales en los que ni siquiera he pensado. Con el tiempo me daré por satisfecho si llega a ser una mala copia de los vuestros (los de evolucionarios.com), pero más orientado a la ciencia política. Te invito a visitarme entonces y si no te gusta te invito de nuevo en un par de semanas por que habrá mejorado.

    Te dejo esta cita de Spinoza que encontré en tábula rasa y que relacioné con una de las ideas motrices de tu libro y de tu blog; concretamente la R. Wright que le da titulo (“Si somos marionetas, nuestra mejor opción para dejar de serlo es tratar de averiguar la lógica del titiritero”).

    BIOPOLÍTICA:
    “El hombre es libre en cuanto tiene poder para existir y ejercer una acción de acuerdo con las leyes de la naturaleza”
    Spinoza

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