POR QUÉ BOSTEZAMOS

 

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Bostezamos varias veces al día, seguramente desde hace cientos de miles de años, y la verdad es que no tenemos una idea muy clara de por qué. Teorías hay para aburrirse (y bostezar), pero pocas tienen un apoyo experimental sólido. Seguramente la teoría más extendida es que el bostezo permite aumentar la concentración de oxígeno en sangre y “librarnos” del exceso de CO2. Esta teoría ha sido contrastada y  ha resultado ser totalmente falsa (4) lo que no impide que sea frecuentemente citada como cierta y fuera de toda duda (este hecho es interesante desde el punto de vista de la sociología del bulo, pero eso es otra historia).

En esto del bostezo tampoco estamos solos. Muchos vertebrados lo practican (1). En algunos primates se ha identificado un tipo de bostezo que muestra claramente los caninos y constituye un gesto agresivo (6) y que probablemente no tiene nada que ver con nuestro bostezo habitual.

Dado que el bostezo está generalmente asociado a transiciones entre el sueño y periodos de actividad, otra teoría propone que surgió durante la evolución justamente para señalizar a otros individuos estos cambios de actividad. El problema es que una teoría de tipo evolutivo debería explicar por qué este fenómeno resultó tan ventajoso para los individuos que lo practicaban que los genes correspondientes acabaran siendo seleccionados.

Lo que sí parece claramente demostrado es que el bostezo es contagioso (3). Además se induce si vemos fotos de alguien bostezando o si nos referimos al tema (no paro de bostezar mientras escribo esto). Curiosamente, sólo es contagioso en chimpancés y humanos. Recientemente se ha visto que en pacientes aquejados de autismo no se produce este efecto contagioso (5).

La teoría más seria de las propuestas dice que el bostezo constituye un mecanismo para refrigerar el cerebro con objeto de optimizar su funcionamiento. Esto resulta contra-intuitivo, ya que solemos asociarlo al sueño y al aburrimiento, y no a que nuestro cerebro se recaliente. No obstante, un artículo reciente publicado en la revista Evolutionary Psychology (2) recoge algunos resultados experimentales que concuerdan bien con esta teoría. Por ejemplo, los investigadores observaron que la forma de respirar tiene una marcada influencia; el hecho de respirar estrictamente por la nariz inhibió completamente el bostezo entre los sujetos del experimento, y se sabe que esta forma de respirar constituye una forma de refrigerar el cerebro. Otra interesante observación es que los individuos que se pusieron una toalla fría en la cabeza bostezaron mucho menos que los que se pusieron una toalla caliente. La conclusión que puede sacarse aquí es que una toalla fría inhibe el bostezo, pero es posible que otros muchos factores tengan un efecto similar. Por ejemplo, se me antoja bastante probable que si a uno le ponen una pistola en la cabeza (fría o caliente) no bostece.

En mi modesta opinión, necesitaríamos una técnica que nos permitiera medir la temperatura del cerebro durante el proceso para ver si la teoría se tiene. Dado que los neurobiólogos son capaces de observar (por ejemplo) qué zonas del cerebro consumen más glucosa mientras el individuo realiza determinadas acciones, no creo que medir la temperatura del mismo sea demasiado difícil (aunque imagino que el aparato correspondiente sería bastante caro).

En cualquier caso, tal vez debamos revisar la idea comúnmente aceptada de que si alguien bosteza es que se está aburriendo. A lo mejor, sólo está tratando de que el cerebro le funcione mejor.

 

 

1. Baenninger R, Binkley S, Baenninger M. 1996. Field observations of yawning and activity in humans. Physiol Behav 59: 421-5

2. Gallup AC, Gallup GG. 2007. Yawning as a brain cooling mechanism: nasal breathing and forehead cooling diminish the incidence of contagious yawning. Evolutionary Psychology 5: 92-101

3. Provine RR. 2005. Yawning. American Scientist 93: 532-9

4. Provine RR, Tate BC, Geldmacher LL. 1987. Yawning: no effect of 3-5% CO2, 100% O2, and exercise. Behav Neural Biol 48: 382-93

5. Senju A, Maeda M, Kikuchi Y, Hasegawa T, Tojo Y, Osanai H. 2007. Absence of contagious yawning in children with autism spectrum disorder. Biol Lett

6. Timbergen N. 1952. Derived activities: their causation, biological significance, origin and emancipation during evolution. Quaterly Review og Biology 27: 1-32

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6 comentarios

Archivado bajo Psicología

6 Respuestas a “POR QUÉ BOSTEZAMOS

  1. Pues mientras bostezaba leyendo tu post -y no porque fuera aburrido, precisamente-., he recordado uno que escribí yo hace tiempo.

    Si lo que hacemos al bostezar es refrigerar el cerebro y el bostezo se contagia entre humanos y chimpancés, quizás ha llegado el momento de considerar que los demás nos calientan la cabeza con sus bostezos…..

  2. Hola Germánico
    Muy bueno tu artículo.
    ¿Qué opinas de la teoría de “refrigeración del cerebro”? A mí me parece bastante rara y la evidencia que muestran es un tanto débil, pero, en fin…
    Un saludo

  3. Una tal Dean Falk, tras observar que el motor de un coche sólo podía ser mayor si tenía un sistema mejor de enfriamiento, estableció una analogía con el cerebro y llegó a la conclusión de que el nuestro había podido crecer como lo había hecho gracias a que habíamos desarrollado un sistema de enfriamiento consistente en expulsar el calor por un número más alto de vasos sanguíneos que abandonan el cerebro. Esto no se quedó en mera especulación, sino que se pudo basar en las diferencias en los agujeros de los craneos entre los australopitecus y los homo erectus.

    Así, este sistema de refrigeración sería una preadaptación que permitiría un cerebro más grande y una mayor inteligencia.

    Eso es lo que había oído yo hasta ahora de la refrigeración del cerebro (lo leí en en manual de neuropsicología humana de Kolb y Whishaw, que está muy bien).

    Desde que he leído este post confieso que cada vez que bostezo siento una especie de frescor en mi cabeza. Por supuesto que es pura sugestión, Pablo, pero….no sé.

    La duda que me surge respecto a esta teoría tiene que ver con lo que te dije en el comentario en plan de coña: ¿por qué un sistema que es de refrigeración funciona por contagio?. ¿Qué relación habría entre lo social y lo biológico en este acto casi reflejo, pero socialmente inducido?.

    Seguro que con unas cuantas reflexiones y un poco-bastante de observación alguien terminará por encontrar la clave. Por lo pronto me parece una hipótesis sugestiva y susceptible de más contrastaciones empíricas.

    Un saludo.

  4. Raul Bande Gonzalez

    Me parece muy interesante este articulo y me gustaría aportar las siguientes reflexiones:
    En muchos casos de sentimientos de ansiedad
    resulta un alivio el bostezar.
    Mucha gente con sentimientos de angustia sienten
    que no pueden llenar los pulmones,tambien mejoran con el bostezo.
    Cuando estamos muy tensos y tristes realizamos lo que se llama ” suspiros”, que pueden tener relación con los bostezos.
    He oido tambien que mojarse las orejas con agua fresca disminuyen la sensación de angustia, ¿ refrigeración?

  5. Luis Levin

    Sugiero que el bostezo es una modalidad específica del desperezarse o despertar interesando la válvula que asegura que los alimentos no ingresen al sistema respiratorio, separando el tragar del inspirar. La función del reflejo de desperezarse parece ser habilitar el sistema muscular-articular para la actividad física. El bostezo contribuiría a evitar que al ingerir alimentos o agua, un cuerpo que no sea aire entre por la tráquea.

  6. Pingback: Bostezo contagioso ¿por qué? | Mentes Curiosas

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