Archivo diario: 1 noviembre , 2007

LA GRIPE PUEDE CAUSAR ESQUIZOFRENIA

La esquizofrenia es una enfermedad mental grave y bastante frecuente. Se calcula que el 1% de la población la padece, por lo tanto, es sumamente probable que conozcamos algún caso en nuestro entorno cercano. Típicamente se presenta de golpe y en la adolescencia, aunque en otros casos el curso es más lento y aparece en la mediana edad. Curiosamente, este segundo tipo es más difícil de tratar. Los síntomas incluyen: ideas delirantes y extrañas, alucinaciones, discurso incoherente, manifestaciones de afecto inapropiadas, dudas sobre la propia identidad sexual, delirios de grandeza y periodos largos sin movimiento. Esta es la enfermedad que más comúnmente se asocia a la idea de locura.

No cabe duda de que la esquizofrenia constituye un azote de la humanidad, pero ¿cuál es la causa? Hasta hace relativamente pocos años, y en línea con la escuela psicoanálitica, la ‘explicación oficial’ se basaba en la historia personal del paciente. El propio Freud llegó a afirmar que la esquizofrenia paranoide era el resultado de reprimir impulsos homosexuales. En los años 30, la psicoanalista Frieda Fromm-Reichman [1]desarrolló la hipótesis de que la causa de esta enfermedad era el ‘afecto inadecuado’ de la madre del paciente. Más o menos en la misma época, Bruno Bettelheim [2]llegó a una conclusión parecida respecto al autismo, otra terrible enfermedad mental que incapacita a los que la sufren para interaccionar normalmente con sus semejantes. Este último llegó a acuñar el término ‘madre refrigerador’ para designar a la progenitora causante de tal desastre con su actitud fría y despegada. Irónicamente, ambas hipótesis carecen del menor apoyo empírico. Hoy día puede afirmarse sin temor que son falsas, pero cuando fueron formuladas tampoco eran otra cosa que una mera suposición. ¿Cómo es posible que fueran ‘generalmente aceptadas’ por médicos, psicólogos y el público en general? En todo caso, conviene aprender la lección y tratar de mantener en todo momento un saludable nivel de escepticismo. En la actualidad, la gran mayoría de los expertos aconsejan para estos pacientes una terapia basada en fármacos y no en el psicoanálisis, como hasta hace relativamente poco tiempo. Lo curioso (y en definitiva, terrible) es que no hay estudios publicados que apoyen la idea de que el psicoanálisis mejore la condición de estos pacientes[3].

Al margen de la cuestión puramente científica sobre las causas de la esquizofrenia, hay que señalar que la hipótesis de Fromm-Reichman tiene terribles implicaciones para los padres de los pacientes. A este dolor se añade la culpa, señalada sin ambigüedad. Falta de afecto. Madre refrigerador. Teniendo en cuenta que la hipótesis se basaba en una evidencia experimental inexistente, constituye un acto de crueldad intolerable. Eso es golpear al vencido.

La ‘miseria’ de la explicación psicoanalista contrasta con la claridad de los datos genéticos[4]. La frecuencia de esquizofrenia en la población general es del 1%, pero si uno de los padres padece esta enfermedad, la frecuencia en la descendencia sube hasta el 10%. Lo más curioso es que esta alta frecuencia es independiente de que los hijos hayan sido o no criados por un progenitor enfermo. En definitiva, ser educado por un padre o madre esquizofrénico no afecta a la probabilidad que tienen los hijos de desarrollarla, lo cual constituye una indicio importante de que no tiene mucho que ver con la ‘crianza’. Los estudios de gemelos idénticos también arrojan un dato concluyente: si uno de los gemelos manifiesta la enfermedad, la probabilidad de que el otro también lo haga es del 50%. Todo esto demuestra, fuera de toda duda, que los genes juegan un papel fundamental en la esquizofrenia, aunque evidentemente no son el único factor. Aun teniendo los mismos genes, el hermano gemelo de un esquizofrénico todavía tiene un 50% de probabilidad de no enfermar, lo que indica que hay otros factores en juego. Por desgracia, no sabemos a ciencia cierta cuáles son esos factores, aunque se han barajado varios: infecciones víricas, determinadas dietas y alteraciones en el neurotransmisor dopamina. Las infecciones parecen tener una particular importancia, ya que se cree que son responsables de aproximadamente el 20% de los casos totales de esquizofrenia. Al parecer, la probabilidad de desarrollar la enfermedad aumenta si la madre contrae la gripe durante los primeros meses de gestación. Un estudio reciente [5] estima que el riesgo puede aumentar entre 3 y 7 veces a causa de las infecciones respiratorias de la madre gestante.

La novedad, publicada este mes en la revista Journal of Neuroscience, consiste en que un equipo de investigadores ha identificado una proteína que podría tener un papel crucial en este proceso[6]. El culpable no parece ser el propio virus, sino la respuesta inmunológica que éste desencadena en el organismo de la madre. Para contrastar esta hipótesis, los investigadores inyectaron a un grupo de ratones un RNA de doble cadena denominado poly(I:C), el cual “engaña” al organismo haciéndole creer que ha sido invadido por un virus. La correspondiente progenie desarrollo síntomas de esquizofrenia con frecuencia significativamente mayor que el control. Lo que no esté muy claro es qué significa exactamente para un ratón ser esquizofrénico. Al parecer, los animales afectados manifestaron tendencias anti-sociales, mayor nivel de ansiedad, dificultades de aprendizaje y miedo a los espacios abiertos. El siguiente paso consistió en inyectar directamente una molécula inmunológica, la interleukina-6 en hembra gestante y los resultados fueron similares a los del caso anterior. La hipótesis más probable es que esta molécula tiene un efecto negativo sobre el cerebro en desarrollo del feto.

Curiosamente, otros investigadores han propuesto un mecanismo similar para explicar la homosexualidad masculina. La hipótesis se basa en que el factor que mejor predice la probabilidad de ser gay es el número de orden de nacimiento dentro de una familia. Cuantos más hermanos mayores (varones) tenga uno, más probable es que sea homosexual (si es chico, no aplica para las mujeres). De nuevo, la explicación se basa en que el organismo de la madre produce una respuesta inmunológica más fuerte si el feto es un varón (y la intensidad aumenta en embarazos sucesivos). Dicha reacción posiblemente afecta al cerebro del feto en desarrollo (ignoro si la hipótesis es cierta, pero en cualquier caso, carece de consecuencias morales; es decir, no quiere decir que ser gay sea peor, mejor o “menos natural” que ser hetero).

La posible relación entre gripe y esquizofrenia abre una cierta polémica con respecto a la práctica de vacunarse contra la misma. Si el problema radica en la reacción inmunológica, la vacuna podría tener efectos tan negativos como la propia infección. De momento, las autoridades sanitarias no están seguras si se debe recomendar o proscribir esta vacuna a mujeres embarazadas, a la espera de que haya estudios más concluyentes. Así que, la única medida que podría tomarse hoy por hoy es tratar de que los primeros meses de embarazo no coincidan con una epidemia de gripe.


[1] Fromm-Reichmann, F. (1948) Psychiatry 11:263-273

[2] Bettelheim, B. (1959) Scientific American 200:116-120

[3] Malmberg L, Fenton M.. In: The Cochrane Library, Issue 3, 2004. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.

[4] Tsuang, M., Stone, W.S. and Faraone, S.V. (2001) British Journal of Pediatry 178 (supplement 40):s18-s24.

[5] Brown, A.S. (2006) Schizophr. Bull. 32:2000-.

[6] Smith, S.E.P, Li, J., Gabertt, K., Mirnics, K. and Patterson, P.H. (2007) J.Neurosci. 27:10695-.

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