La crianza contraataca

La cuestión de la Naturaleza Humana suele expresarse como una dicotomía: ¿se nace o se hace? ¿son los genes o es la educación? A estas alturas de la película, debería resultar evidente que la cuestión no es tan simple y que el problema deriva, justamente, de buscar soluciones excesivamente sencillas. Evidentemente, los genes y la educación son importantes.

Una vez admitido esto, corremos es riesgo de caer en otra trampa, la del conveniente término medio; en otras palabras, pensar que en toda polémica la verdad radica necesariamente en la mitad. Si la pregunta que formulamos es cómo los factores genéticos o ambientales influyen sobre determinas características, capacidades o actitudes humanas, tendríamos que analizar los datos existentes sobre tal carácter en particular. Podemos esperar que, en la mayoría de los casos, puedan detectarse tanto influencias genéticas como ambientales, pero también se debe esperar que algunos caracteres estén casi exclusivamente determinados por unos u otros.

A la simplicidad perversa de la pregunta “genes o ambiente” se superpone el problema de las modas. Hasta hace pocos años, la mera mención de la importancia de los genes era considerada políticamente incorrecta. En la actualidad, tal vez tendamos a pensar que la biología está detrás de todo. Desde mi punto de vista, ambas posturas son erróneas. Lo que necesitamos son datos sobre el asunto concreto que estemos tratando y después intentar interpretar los datos con honradez intelectual. Pos supuesto, esto es más fácil de decir que de hacer.

Todo esto viene a cuento por un artículo reciente del grupo del profesor Ian Spence, de la Universidad de Toronto, Canadá, según el cual una diferencia mental entre hombres y mujeres, que inicialmente se atribuyó a la biología, pudiera ser consecuencia del ambiente. El artículo se ha publicado en la revista Psychological Science.

Este grupo lleva años investigando diferencias de género en capacidades cognoscitivas relacionadas con las tecnologías de la información y la comunicación (TICs). Es un hecho conocido que las mujeres tienen una escasa participación en este campo (en Canadá sólo 1 de cada 3 trabajos relacionados con TICs está ocupado por una mujer, y esta tendencia es global). Estos investigadores se han propuesto averiguar si existen diferencias (biológicas) en las capacidades mentales de ambos géneros que expliquen esta situación.

El trabajo en cuestión se centraba en dos habilidades distintas pero relacionadas: un test de atención espacial, medido utilizando un videojuego y un “típico” test que consistía en rotar figuras en el espacio. Los sujetos del experimento eran estudiantes de la universidad divididos en grupos: hombres vs mujeres, jugadores habituales vs no-jugadores y estudiantes de ciencias vs  de arte. En resulemn, los resultados del experimento fueron que: 1) los jugadores habituales (chicos y chicas) resultaron mucho mejores; 2) los científicos mejores que los artistas; y 3) en todos los grupos, los hombres superaron a las mujeres. A primera vista, podría pensarse que es otra diferencia de género de origen biológico.

Sin embargo, en el segundo experimento, los investigadores entrenaron a la mitad del grupo (dejando a la otra de control) durante 10 h con otro videojuego (Medal of Honour: Pacific Assault) y repitieron el primer experimento. Tal como se esperaba, los sujetos “entrenados” mejoraron mucho sus resultados; no obstante, las mujeres lo hicieron en mucha mayor proporción que los hombres. Más aun, esta “ganancia” se mantuvo al cabo de cinco meses. Lo más interesante es que esta mejora en el videojuego se correlacionaba con una mejora en el test de rotación espacial.

Una conclusión clara de este experimento es que la práctica de videojuegos tiene algunas consecuencias positivas (algo que mis hijos adolescentes tienen muy claro, por otra parte). La segunda conclusión, aunque es pronto para considerarla definitiva, es que las diferencias de género en tareas tales como la rotación de figuras en el espacio, tal vez no tenga una causa biológica sino que sea consecuencia de factores ambientales; en este caso, una menor frecuencia en las mujeres de actividades que suponen un entrenamiento efectivo (como algunos videojuegos). Serán necesarios más estudios, pero la pelota está (rotando) en el aire.

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10 comentarios

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10 Respuestas a “La crianza contraataca

  1. Muy interesante el apunte, como siempre.

    Algunas apreciaciones sobre el mismo:
    Me parece interesante el tema genes vs ambiente porque de hecho yo trabajo en ello. Como bien apuntas, ahora se tiende a decir que hay un poco de lo uno y otro poco de lo otro, pero al final no deja de ser una situación de compromiso, para no decir que no se sabe bien qué influye más y qué influye menos. Como bien apuntas es necesario estudiar cada caracter por separado y analizarlo cuidadosamente. Por ejemplo: nosotros tenemos ratas en dos ambientes diferentes: ambiente enriquecido (con juguetes, interacción social y ejercicio físico) y animales aislados. Pues si bien se ven algunos cambios, por ejemplo en actividad motora, o en algunas respuestas neuroquímicas al estrés (lo que nos estaría diciendo que el ambiente tiene algo que ver con esos cambios), sin embargo, una capacidad como es la memoria de trabajo, que evolutivamente es muy importante, no se ve afectada por el ambiente. Por tanto, creo que aquellos caracteres que son muy importantes para la supervivencia del individuo se graban a fuego en los genes, pero aquellos que permiten una cierta plasticidad y pueden no suponer una ventaja excesiva se dejan en manos del aprendizaje (la naturaleza, que ahorra todo lo que puede). Esto, de hecho, es lo que explica el efecto Baldwin.

    Por otro lado, en cuanto a los resultados del trabajo en Psychological Science, me parece que aquí sí que nos topamos con uno de esos caracteres que es mitad y mitad. Los resultados del trabajo parecen mostrar un cierto efecto del entrenamiento, pero también se ha mostrado que en condiciones de no-entrenamiento el hombre parece ser mejor que la mujer en este tipo de tareas espaciales, e incluso se ha apuntado que una de las causas de lestas diferencias podría radicar en las hormonas sexuales (de hecho, se han visto variaciones en la eficacia en la realización de estas pruebas en mujeres, en función de´l momento de su período).

    En mi opinión. la ventaja del hombre con respecto al resto de seres vivos es que su sistema nervioso lleva muchas instrucciones de serie (como el resto de seres vivos) pero estas instrucciones pueden modificarse después (nuestro cerebro es más plástico). De hecho, se ha estimado que mientras que el cerebro del chimpancé sólo puede cambiar en un 25% aproximadamente, el del ser humano puede hacerlo hasta en un 70%. De ahí la influencia de la cultura y todas esas cosas de las que no voy a hablar, porque ya me he enrollado bastante.

    Un saludo.

  2. Interesante punto de vista que debe hacernos reflexionar (e investigar), así como también resulta enormemente interesante la aportación de Brainy.

    En mi opinión, en la interacción genes y ambiente existe una relación desigual en favor de los primeros que suponen una especie de hardware que determina hasta dónde puede puede llegar “el equipo” (el organismo, la persona) a nivel de “software” (ambiente).
    Creo que existe una memoria “Bios” en la que existe una “preprogramación” básica, filogenéticamente heredada de nuestros ancestros que todavía perdura y condiciona nuestra capacidad para realizar determinados aprendizajes.

    Y creo que, por el momento, tampoco yo me enrollaré más, je,je,je.
    PD: perdonad el símil informático pero creo que, para esta respuesta, podía ser un ejemplo bastante gráfico.

    Un saludo a todos y felicidades por el post.

  3. “pero también se ha mostrado que en condiciones de no-entrenamiento el hombre parece ser mejor que la mujer en este tipo de tareas espaciales”

    Pero esas condiciones de no-entrenamiento, ¿cómo las definimos como tal? Porque si por defecto, culturalmente el hombre está más entrenado por gustos, por ejemplo hacia determinadas tareas…
    Es decir, que la pregunta que yo hago es ¿podemos realmente calificar un nivel de “no entrenamiento” en un sujeto adulto que vive en la misma cultura que acusamos de crear estas diferencias?

    “de hecho, se han visto variaciones en la eficacia en la realización de estas pruebas en mujeres, en función de´l momento de su período”

    Esto podría ser más esclarecedor. Ya lo había oído, pero no he leído la fuente original Por eso habría que conocer bien los detalles. Tal vez sea cierto que existe una diferencia biológica ligada a las hormonas sexuales. Sin embargo hay que ser cuidadosos con las conclusiones. Si me dices que les hicieron la prueba justo cuando tienen la regla, pues “igual” son las molestias lo que las impidieron pensar y no los niveles hormonales.

    Muy interesante el tema y también vuestras aportaciones. Como entre alguna femina nos van a poner a parir 🙂

    Saludos del Museo de la Ciencia.

  4. Hola Héctor,
    En la frase que entresacas, “la condición de no-entrenamiento” se refiere estrictamente a que los sujetos del experimento no habían sido sometidos a un entrenamiento específico con el videojuego. Por lo que cuenta el artículo, los sujetos habían sido clasificados previamente en jugadores habituales o no. Por supuesto, tienes razón en que cada persona tiene una historia diferente. y esto escapa a lo que el experimento puede controlar.
    Por otra parte, hay mucha evidencia experimental anterior que indica que los hombres realizan determinadas tareas (relacionadas con la visión espacial) mejor que las mujeres. Este artículo sugiere que tal diferencia podría deberse, al menos en parte, al “pre-entrenamiento”. Pero, en mi opinión para llegar a esta conclusión habrá que acumular muchos más datos experimentales.
    Hay otros tipos de tareas en las que las mujeres son mejores que los hombres (estadísticamente). No veo cuál es el problema en reconocer que existen habilidades diferenciales entre géneros. La mayoría de las mujeres que conozco no tiene demasiados problemas con esta cuestión.
    Un saludo

  5. Ok. He confundido lo que quería decir. Es evidente que se referían a la experiencia del experimento.En cualquier caso coincido contigo en que por el momento no está claro si estas diferencias son de origen cultural o biológico, aunque como apunta Brainy es probable que sea un poco de cada.

  6. Muy interesante, volveré a releer el post y los comentarios antes de opinar.
    Sería de agradecer vuestra opinión sobre mis incursiones en el tema publicados por mí en mi blog.
    Entretanto, os incluyo en mi blogroll.
    Un saludo.

  7. Por fin puse un comentario en El cerebro de Darwin que transcribo aquí por pereza y por ponerlo también a tu consideración. Espero que se produzcan más oportunidades de intercambio. Un saludo.

    Para mí la cuestión debe enfocarse no desviándose ni un pelo de la perspectiva del proceso evolutivo. Esto parece demasiado genérico, pero no siempre se respeta. Se trataría, bajando más a tierra, de sostener que toda conducta se realiza a instancias del material existente que a su vez ha sido todo él desarrollado a través del proceso histórico-natural. Ahora bien, hay algunas evidencias que deben ser tomadas muy en cuenta:
    1) que ningún organismo es una absoluta unidad (siempre hay algún tipo de simbiosis presente). Esto incluse vale para los órganos entre sí. Y no siempre hay “encaje” perfecto ni ausencia de “conflictos” (el cáncer es para mí un ejemplo notable, pero muchas conductas -de lo que hablamos ahora- podrían entenderse como respuestas de ese tipo ya que es obvio que muchas atentan contra la que llamaríamos “buena” u “óptima” conducta teleonómica; o “sana” si usamos un lenguaje psicoanalítico.)
    2) al no ser productos “preconcebidos” (por alguna “conciencia superior previa”), los individuos y sus componentes en el caso de los complejos, no se limitan a lo “lógico” o a lo “necesario” sino que traspasan esa vaga (o indefinible) frontera y hacen cosas que van “más allá” e incluso “en contra”. Que nos cueste comprenderlo es producto de esa “extrañeza” de la que hablaba Monod.
    3) Por último están las interacciones en un cuadro de Complejidad de las que destacaría las que “recortan” o “reorientan” la conducta desde “planos superiores” (en el sentido de la Teoría de Conjuntos)como el de la “psicología social predominante” (por ejemplo, la moral aceptada, la visión presente del bien y del mal, las modas, los gustos vigentes…)
    Bueno, es sólo un bosquejo de índole filosófica en el que estoy trabajando y que someto a vuestra consideración.
    Un saludo y gracias por el abuso.

    8 de octubre de 2007 11:23

  8. Hola Carlos,
    En mi primer lugar, gracias por tus comentarios.
    Estando básicamente de acuerdo, y sin ánimo de polemizar, quisiera añadir unos comentarios a los tuyos.
    1) Parcialmente de acuerdo.
    “Unidad” es un término que utilizamos los humanos para describir lo que percibimos como “repeticiones” o “patterns” ; puede ocurrir que la clasificación de algo como “unidad” no sea totalmente clara. Pero en el caso de las “células” o los “individuos”, este calificativo suele estar bastante claro (hay excepciones: p.e. en algunos hongos del suelo es difícil delimitar población de individuo e incluso de célula). En el caso de una bacteria, no tendría demasiados reparos en de decir que constituye una “unidad” (incluso una “unidad abosluta”). Y no creo que siempre haya una simbiosis presente. En el caso de las mitocondrias y los cloroplastos, puede afirmarse que hubo una simbiosis en su origen, pero en la actualidad estos orgánulos forman parte de “unidad” célula a todos los efectos.
    Sin duda, hay conflictos; frecuentemente entre individuos, a veces entre células de un mismo individuo (como el caso del cáncer que citas).

    2) Totalmente de acuerdo. Lo que sí puede decirse de cq ser vivo actual es que es un superviviente que desciende de un linaje de varios miles de millones de años. Por ello es de esperar que esté bien adaptado a su medio habitual; aunque no hay por qué pensar que todas sus características estén optimizadas.

    3) No tengo la menor idea de lo que quieres decir en este punto.

    Un saludo

  9. Lo que sigue me parece una buena aplicación práctica de mi enfoque. Es un comentario que está en la línea de la charla que estamos sosteniendo. (No creo que pueda polemizar de todos modos ya que esto que acabo de decir lo soslaya porque me falta la base científica específica que tú tienes. Yo tengo muy olvidada mi Física y mis Matemáticas que hice por “semiimperativo” parental volcándome luego a hacer de Leonardito, un poco de todo. Pero digamos que filosofía y literatura vinculadas muy estrechamente a desentrañar la realidad social, a la que no se llega sin ahondar en los orígenes más inmediatos: la biología evolutiva, etc.) Bueno, va el comentario aludido y cuando esté más despierto te digo lo que quise decir en (3) de un modo menos enrevesado. Ah, y también lo de la “unidad” que no pienso defender y use de un modo muy simple y genérico, quizá vulgar. Lo miraré también. Gracias por esta observación y por tu respuesta: ha resultado muy gratificante y reforzadora.

    Un saludo y hasta siempre.
    Muy brevemente por ahora (siendo la hora que es): lo que digo es que la moral es básicamente la misma, que es humana y que es primariamente congénita. Pero, como toda existencia, está (a través del individuo portador por así decirlo) sujeta a la “influencia” (para decirlo sin precisar) de mucjas instancias, particularmente de la situación global (que a fin de cuentas es social pero no sólo) en la que se halla (época, lugar, sociedad, forma de supervivencia, alternativas que se le presentan, etc. etc.) y que mediante su capacidad para representarse el mundo lo lleva a darse una ideología. Sería como ponerse gafas de colores para ver el mundo a pesar de que el ojo es congénito. En todos hay bien y mal (moral) pero los talibanes identifican esos extremos de un modo distinto de un militante español del PP. Y hasta se puede (hasta cierto punto) tomar distancia de ambos extremos genéricos con una postura científica (que no prescinde del todo de la moral, pero porque un científico no es algo puro, pertenece a un grupo, a una sociedad, a una época, etc., y no puede separarse de ella: sería un loco.) Precisamente, aparte de eso está la insanía mental que lleva a otras situaciones, se trate de talibanes o de científicos, aunque es más fácil que los encontremos entre los talibanes. Me refiero a los locos.

  10. Completo el comentario anterior:
    De acuerdo con lo de “unidad”, usaré el término con más cuidado, sólo era un uso sin pretenciones relacionado con el “punto de vista” (lo “que a la vista” y en el plano en el que hablas parece “un todo2 o un único conjunto, por ejemplo: “el hombre” mismo como “ser social”, etc., ya me entiendes)
    Paso a decirte lo que quise decir en un lenguaje que debo desterrar un poco pero que sirve para precisar en otro ámbito (“mi” variante de la llamada “Teoría de la Complejidad”):

    (era el punto 3) Vista la Realidad (algo muy genérico que al final de cuentas se reduce a “lo que estoy observando”) con la previa consideración de que es “una Complejidad” así considerada porque, simplificando, se la entiende como:

    (a) algo NO aislado,
    (b) algo que por tanto interactúa con otras “extistencias”, tanto en su propio “plano” como con las de “otros” (por ejemplo, un ser vivo interactua con otros de su especie pero también con los de otras y con lo inorgánico y con la acción del hombre, etc. etc. y así sucesivamente; en definitiva, componiendo un “cuadro de complejidad” difícilmente definible con precisión, pero sin duda determinante )en el punto siguiente digo cómo),
    (c) las interacciones según los “casos” (desde el punto de vista de “caso a estudio”) tienen unas u otras “intensidades” por lo que nunca sus efectos se extienden más allá de un cierto “entorno de proximidad” (tampoco definible con precisión pero real; al menos no alcanza a otros planetas, generalmente ni a otros continentes salvo que el “caso” lo requiera)
    (d) las “interacciones” que influyen en el “caso” desde planos diferentes, reorientan el comportamiento, pero éste siguiría, hasta donde pudiese, una “tendencia intrínseca” (una célula tiende a dividirse, pero si el entorno se vuelve repentinamente hostil no lo haría, no sé, quizá sólo moriría; seguro que para un ejemplo como este tú tengas más situaciones que creo que las debe haber en donde esto se cumpliría. En realidad yo pienso en términos de la emergencia del hombre o de su cerebro o del lenguaje y creo que aquí se cumple también esa “ley”.)
    O en el terreno de la sociedad, donde pasa lo que decía en el comentario anterior: la “psicología social predominante” (en particular, la moral aceptada, la visión actual del bien y del mal, o la de una cultura, las modas, los gustos vigentes…) “reorientan” la conducta instintiva, reprimiéndola por ejemplo (sólo es un ejemplo entre mil)

    Espero tus comentarios, tanto generales como los relativos a tu experiencia, que me resultarán sin duda valiosos para contrastar el trabajo que estoy desarrollando.
    Un saludo afectuoso,
    Carlos.

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