Archivo diario: 13 marzo , 2007

La fascinante historia del pájaro mafioso

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Una típica escena de película. Un honrado comerciante está atendiendo tranquilamente a los clientes de su tienda, cuando irrumpen dos tipos mal encarados, los cuales ofrecen al dueño sus “servicios” encaminados a “proteger” su negocio de ladrones y maleantes. Ante la negativa del dueño, los tipos se ponen cada vez más agresivos, advirtiéndole del peligro en que incurre al no contratar sus servicios. Finalmente, el dueño los echa a empujones. En la siguiente escena, vemos que la tienda ha sido asaltada y el honrado comerciante tiene un ojo morado.

Aunque probablemente no estemos en contacto directo con este tipo de conductas, sin embargo, no nos resultan ajenas. Todos somos conscientes de que los humanos somos capaces de actuar así. Lo que sí resulta sorprendente es que otras especies exhiban una conducta característicamente “mafiosa”, y no se trata de parientes cercanos, como el chimpancé o el gorila, sino de criaturas muy alejadas filogenéticamente de nosotros, en concreto de aves.

El parasitismo en aves no es un hecho demasiado infrecuente. El tipo más común, aunque no demasiado conocido, es el parasitismo intra-específico, que ocurre típicamente en aves coloniales. Imaginemos una inmensa colonia de aves marinas criando en una isla remota del atlántico. El suelo está literalmente cubierto de nidos ¿Qué ocurriría si una hembra, aprovechando un descuido, pone un huevo en nido ajeno y destruye el que había? Probablemente, la infortunada vecina no se dará cuenta y criará al polluelo como si fuera suyo. Esta conducta puede ser muy rentable, en términos evolutivos, y es difícil de evitar.

Sin embargo, los casos de parasitismo más estudiados son inter-específicos, en los que una especie ha desarrollado un modo de vida genuinamente parasítico y es incapaz de criar a sus polluelos. El más famoso es el cuco europeo (Cuculus canorus) y otros miembros de la familia cuculidae. Como todo el mundo sabe, la hembra del cuco pone su huevo en el nido de otra especie. El polluelo nace antes que los otros y los arroja fuera del nido, siendo alimentado por los desgraciados “padres adoptivos”, los cuales suelen tener un tamaño considerablemente menor que el propio polluelo. Esta conducta contiene un enigma evolutivo que ha intrigado a los biólogos durante décadas. En principio, la aceptación del polluelo parásito representa un importante perjuicio reproductivo y, puesto que su aspecto es muy diferente al de los polluelos legítimos, la selección natural debería eliminar esta conducta. Se han propuesto varias hipótesis al respecto. Seguramente la más chocante es la llamada “Hipótesis de la Mafia”, propuesta por el conocido investigador israelí Amos Zahavi, en los años 70s (Zahavi, 1979). Según esta hipótesis, el parásito evitaría el rechazo por parte del ave hospedadora modulando la conducta de ésta, por el expeditivo procedimiento de destruir los nidos que hayan rechazado el huevo del parásito. En definitiva, lo que haría el parásito es ofrecer una dura disyuntiva al hospedador: o aceptas el huevo (y crías al polluelo) o te destruyo el nido ¡Exactamente igual que los mafiosos de las películas!

Reconozco que si se cuenta de esta forma la historia puede parecer increíble. Vamos a ver. El parásito no se “presenta” en el nido del hospedador y le hace una propuesta. Esta conducta debe entenderse en términos evolutivos. Simplemente, la conducta está determinada por genes y puede tener una influencia grande sobre la capacidad reproductiva de los individuos. Aquellas aves con una conducta “eficaz” dejan más descendientes. No es necesario que las aves individuales sean conscientes de que están realizando un chantaje. No tienen por qué ser conscientes da nada (sin embargo, aunque sea de forma mecánica, esta conducta sí exige una notable capacidad cognoscitiva). Ocurre que los hospedadores que aceptan el huevo parásito podrían tener mayor eficacia reproductiva que los que no lo aceptan.

La primera evidencia experimental sobre la hipótesis de la Mafia, la proporcionó Manuel Soler, de la Universidad de Granada (España) y sus colaboradores (Soler et al., 1995). Estos investigadores estudiaron poblaciones de urraca (Pica pica) parasitadas por el críalo (Clamator glandarius), una especie cercana al cuco, presente en el sur de la península ibérica. Lo que encontraron estos investigadores es que las urracas que aceptaron huevos de críalo no tuvieron una eficacia reproductiva menor que los que no los aceptaron. Esta es la primer condición que tiene que cumplirse para que la hipótesis de la Mafia pueda ser cierta.

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En un trabajo muy reciente publicado en los Proccedings of the Natural Academy of Science, USA, (Hoover and Robinson, 2007) los investigadores  han encontrado nuevas pruebas que están de acuerdo con la hipótesis de la Mafia, esta vez en una especie americana llamada cowbird (Molothrus aeneus), que aparece en la foto. En este caso, los huevos del cowbird no se parecen demasiado a los del hospedador. No es probable, pues, que la aceptación de huevo parásito se deba a una falta de discriminación por parte del hospedador. De nuevo, los investigadores fueron capaces de documentar que los nidos que rechazaron salieron peor librados que los no rechazaban. Además, se emplearon controles que permiten asegurar que las incursiones de castigo de las aves parásitas iban dirigidas específicamente a los nidos que habían rechazado previamente el huevo.

Es posible incluso que el hospedador obtenga una ventaja reproductiva al ser parasitado. En el trabajo de Soler y col., comentan que mientras examinaban los nidos eran “acosados” frecuentemente por los críalos parásitos y (menos frecuentemente) por las propias urracas. Aunque no haya una evidencia definitiva, los parásitos podrían contribuir a la reproducción del hospedador a base de guardar el nido y protegerlo frente a la depredación de terceros, con lo que esta asociación derivaría del parasitismo a la simbiosis (en el momento en que el coste de criar al parásito fuese menor que el beneficio de la protección del nido). Pasado el tiempo, el mafioso podría llegar a convertirse en policía.

Hoover, J., and Robinson, S. (2007). Retaliatory mafia behavior by parasitic cowbird favors host acceptance of parasitic eggs. Proc. Acad. Natl. Sci. USA.

Soler, M., Soler, J., Martinez, J., and Moller, P. (1995). Magpie host manipulation by great spotted cuckoos: evidence for an avian mafia. Evolution 49, 770-775.

Zahavi, A. (1979). Parasitism and nest predation in parasitic cuckoos. American Naturalist 113, 157-159.

 

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