Archivo diario: 28 enero , 2007

Reseña: Dawkins vs Dios

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“The GOD Delusion” (podríamos traducirlo como “La ilusión de la Fe”), el último libro del conocido escritor británico Richard Dawkins, es básicamente una obra contra la Religión. Con el estilo brillante que le caracteriza, Dawkins hace una crítica implacable de todos y cada uno de los aspectos del hecho religioso. Aun estando de acuerdo con muchos de los argumentos esgrimidos, creo que el libro es sesgado, innecesario y equivocado en al menos un aspecto fundamental.

En la primera parte del libro (aproximadamente hasta la página 160), Dawkins se dedica a examinar la hipótesis de la existencia de Dios desde el punto de vista científico, llegando a la conclusión inapelable de que “la evidencia experimental disponible no permite afirmar la existencia de un Creador”. And so what? La religión nunca ha sido formulada como una hipótesis científica. Ni siquiera los más convencidos creyentes lo han planteado así. Y naturalmente, los científicos tampoco han pensado que la existencia de Dios fuera una hipótesis que se pudiera contrastar y, en consecuencia, no se han ocupado de ella. La refutación “científica” que hace Dawkins está completamente fuera de lugar. Para ese viaje no necesitaba alforjas.

Además, se percibe un cierto matonismo en la forma de tratar –por ejemplo- a Tomás de Aquino. Por supuesto, la refutación de los argumentos tomistas es inmediata, así que tiene muy poco mérito y está sacada de contexto. En el medio social en que se desenvolvía Tomás de Aquino nadie podía negar la existencia de Dios sin poner su vida en peligro. Al argumentar que la Razón podía servir para llegar a la Revelación, Aquino no estaba tratando de contrastar la hipótesis de si Dios existía o no, puesto que de esto no se dudaba. Lo que estaba argumentando en realidad es que la Razón no era incompatible con la Revelación y que por tanto, el escrutinio racional sobre el significado de las cosas era algo bueno y que debía ser admitido. Ahora, puede parecernos un logro insignificante, pero en la Edad Media constituía un avance nada despreciable. Pensar era aceptable. Todo un comienzo.

La parte central del libro se dedica a buscar explicaciones científicas al hecho religioso. Lo cierto es que no tenemos ninguna en la que podamos confiar plenamente, así que el autor se pasea por las diferentes hipótesis que se han planteado y el lector puede quedarse con la que más le guste. Personalmente, a mi no me gusta demasiado la hipótesis que favorece Dawkins, pero ya hablaremos otro día se eso. En cualquier caso, encuentro esta parte bastante aceptable.

Al final, el autor hace un repaso implacable a los males que nos han traído las religiones a lo largo de la Historia. Sin negar la brillantez del estilo de Dawkins y estando básicamente de acuerdo con el hecho de que la Religión organizada ha sido un instrumento de control social y opresión, pienso que los argumentos están sesgados. La Religión debe tener aspectos positivos para muchas personas. De lo contrario no tendría tantos adeptos en muchos países donde la gente tiene la opción de ser ejercer libremente su Religión o declararse atea, sin que pase nada. Contrariamente a la opinión generalizada, la pérdida de creencias religiosas es un fenómeno restringido a Europa, particularmente a los países escandinavos y del Este. En el Mundo en general, la Religión goza de buena salud, sobre todo en América. Es fácil pensar que la Religión aporta beneficios a sus practicantes: consuelo psicológico, cohesión social, dar un sentido a la propia existencia, normas de conducta a las que atenerse, etc…Los aspectos positivos de la cuestión son sistemáticamente negados o ignorados por Dawkins.

Sin embargo, creo que la mayor crítica que puede hacerse al libro es que el antagonismo entre creyentes y no-creyentes que plantea de manera implícita es equivocado. El verdadero problema no estriba en las creencias de las personas (o la ausencia de creencias). Después de todo, lo que una persona crea o deje de creer es una cuestión personal que difícilmente puede tener un valor moral. El verdadero debate es el del “laicismo” de la sociedad y en esa cuestión estamos metidos hasta las corvas. Cuestiones tales como si la enseñanza de la Religión debe estar subvencionada por el Estado, si el uso público de símbolos religiosos o tradicionales es o no aceptable. O Si todas las religiones deberían tener el mismo trato por parte de las instituciones. Y un largo etc..

Sería erróneo plantear esta cuestión como una lucha entre creyentes y no-creyentes. De lo que estamos hablando es de normas de convivencia y respeto a la libertad individual y eso no tiene nada que ver –en principio- con las creencias. Por ejemplo, conozco no-creyentes que apoyan determinadas manifestaciones públicas de religiosidad por razones de tradición. Por otro lado, también conozco creyentes que opinan –como yo- que las creencias religiosas son una cuestión personal que no debe imponerse al resto de la sociedad, con independencia de qué tendencia sea mayoritaria. Es en este punto en el que considero que el libro de Dawkins puede resultar contraproducente.

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