Violencia y estatus

pelea.jpe

Los biólogos llaman ‘conducta altruista’ a aquella que tiene un coste para el individuo que la realiza, pero produce un beneficio para otros individuos de la misma especie. Aparentemente, este tipo de conducta es incompatible con la teoría de la selección natural, ya que disminuye la ‘eficiencia reproductiva’ de quien la practica. Según la ‘teoría de la selección familiar’, la conducta altruista puede ser seleccionada cuando beneficia a los descendientes directos o a cualquier animal con un cierto grado de parentesco. Cuanto menor sea este grado, mayor tendrá que ser el beneficio derivado de la acción para que pueda seleccionarse. Una implicación de la teoría es que los animales tienen que ser capaces de ‘discriminar’ el parentesco genético que tienen con otros individuos. Dichos mecanismos de ‘detección’ de parientes han sido identificados en numerosas especies y dependen de factores tanto genéticos como ambientales.
A pesar de su éxito para explicar algunas conductas altruistas, la teoría de la selección familiar no puede explicar todos los casos que se han observado en la Naturaleza. Una teoría complementaria se denomina ‘altruismo recíproco’ y, según ésta, la selección natural puede favorecer mecanismos psicológicos diseñados para realizar acciones beneficiosas, incluso hacia individuos que no sean parientes cercanos, siempre que tal acción tenga una contrapartida en el futuro, mediante la realización de acciones similares por parte del individuo beneficiado en primer lugar. Diversos estudios sugieren que la tendencia a cooperar con quienes nos ayudan y a castigar a quienes hacen trampa tiene una base biológica y se encuentra pre-programada en la conducta de los humanos y otros primates.
En animales sociales es frecuente la existencia de ‘jerarquía’ entre individuos, así como pautas ritualizadas de amenaza y sumisión. En tales casos, los individuos de alto estatus suelen sobrevivir mejor y reproducirse más. La conexión entre estatus y reproducción ha sido demostrada en diversas especies de animales y, en particular, entre nuestros parientes los primates. En humanos, esta conclusión está apoyada por los siguientes datos: 1) es un hecho frecuente en muchas sociedades que los hombres de alto estatus tengan más de una esposa, 2) estudios realizados en cazadores-recolectores, indican que los cazadores de mayor prestigio tienen mayor número de esposas, mayor frecuencia de sexo extra-marital y mayor número de hijos, por término medio; 3) los trabajos de D. Buss indican que los hombres de mayor estatus resultan más atractivos para las mujeres.
La cuestión de las bases biológicas de la conducta agresiva en humanos, que ha resultado siempre muy polémica, se fundamenta en las siguientes razones: 1) la conducta agresiva es un hecho frecuente en la mayoría de las especies animales y es lógico pensar que dicha conducta está esencialmente programada por los genes y que resulta adaptativa. En general, la agresión está encaminada a defender un territorio, a lograr privilegios reproductivos o a ascender en la jerarquía social; 2) las especies filogenéticamente más próximas a la nuestra, como el gorila y el chimpancé, así como la mayoría de los primates, muestran conductas agresivas, tanto hacia individuos del mismo grupo como (especialmente) hacia los extraños; 3) la violencia es un hecho común a todas las sociedades de las que se dispone datos. No obstante, variaciones que se observan al respecto en diversas culturas, demuestran que este rasgo es particularmente susceptible al condicionamiento cultural.

6 Respuestas a “Violencia y estatus

  1. ravelus

    ¿En qué tipo de violencia entraría la de aquellos energúmenos que quemaron viva a aquella indigente que dormía en un cajero de un banco, en Barcelona?

    Reformulo la pregunta:
    ¿Existe alguna raza animal conocida que mantenga comportamientos similares a éste y a otros de similar calibre?

  2. Por ejemplo, se me ocurre la desagradable costumbre de los gorilas de matar a todas las crías que no son suyas o la costumbre de las crías de hiena de comerse a sus herman@s menores.
    Con esto no pretendo justificar a esos energúmenos.

  3. Gorilas y langures, chimpancés y hasta bonobos. El primer caso documentado de infanticidio creo que fue con langures. Quien sacó a la luz este entrañable comportamiento fue Sarah B Hrdy.

  4. Desde una visión evolutiva, adaptativa y competencial es incluso entendible que el ser vivo, por el simple hecho de serlo, tenga una base genética y a su vez psicobiológica que predisponga a la violencia en momentos, por decirlo de alguna manera oportunos. Pero no veo que en el humano, estas predisposiciones a la agresividad-violencia o “mecanismos competenciales” se den siempre de una manera lógica, entendible y como respuesta a un determinado acontecimiento o situación. ¿Quizá el sapiens sapiens se desvie de una lógica adaptativa en cuanto a su naturaleza originaria se refiere?. Cabría la posibilidad de que al crear nuestro propio medio nos desviasemos del trazado natural de las cosas, pero en estos momentos no dispongo del tiempo como para poder demostrarlo cientificamente. ¿Qué opinas?

    Un saludo y gracias por el árticulo, ha sido muy estimulante.

  5. loxias

    los invito a ver este corto video donde las variables relacionales son SEXO-AMOR y ESTATUS.

  6. loxias

    los invito a ver este corto video donde las variables relacionales son SEXO-AMOR y ESTATUS.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s