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Golondrinas alicortas y polillas cambiantes

golondrina

Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y, otra vez, con el ala a sus cristales

      jugando llamarán;

pero aquéllas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha al contemplar,

aquéllas que aprendieron nuestros nombres…

      ésas… ¡no volverán!

Muy Bonito. Gustavo Aldolfo Béquer basa su imagen poética en la idea de que las golondrinas que vuelven cada año son esencialmente iguales que las del año anterior, excepto en el hecho crucial de que no nos han visto a tí y a mí juntos. Sin embargo, de acuerdo con un trabajo reciente en Current Biology, es muy posible que las golondrinas estén evolucionando muy rápidamente y que los “culpables” de este fenómeno sean (curiosamente) los automovilistas.

Se trata de una especie particular de golondrina americana (Petrochelidon pyrrhonota), que construye sus característicos nidos de barro debajo de los puentes de las carreteras. No es extraño pues,  que a las golondrinas les guste posarse en el asfalto situado directamente encima del nido y ahí está el problema. A pesar de que esta ave maniobra maravillosamente bien en vuelo, debido a la escasa longitud de sus patas, les cuesta levantarlo, de aquí la frecuente mortandad por atropellos que sufre.  Los autores del artículo se han pasado cerca de 30 años recogiendo datos sobre esta especie y han podido establecer con claridad dos hechos: primero, que la frecuencia de atropellos ha disminuido significativamente a lo largo de los años y, segundo, que las alas de las golondrinas se han acortado también de manera significativa.  A partir de estos hechos, los autores proponen que ambas cosas pueden estar relacionadas. Una golondrina de alas largas vuela más rápido, pero unas alas más cortas facilitarían a las aves levantar el vuelo con más rapidez. Ergo, las golondrinas estarían adaptándose a la peligrosa presencia de automóviles modificando su morfología de forma apropiada. Evolución a ojos vistas.

Sigue leyendo en el nuevo Blog: La Vida, el Universo y todo lo demas

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Nuevo Proyecto de blog

Tras un largo periodo en dique seco, he encotrado (como pedía en mi último post) a algunos compañeros de fatigas y nos hemos embarcado en un nuevo proyecto de blog:

La vida, el universo y todo lo demás

Espero que os guste.

 

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Se buscan blogueros

A todas las personas que hayan seguido en algún momento este blog (y de forma más general, a todas las personas potencialmente interesadas),

Comencé este blog a finales del 2007 con la intención de “promocionar” el libro del mismo nombre publicado en 2006. En seguida el blog adquirió vida propia y su conexión con el libro fue haciéndose más lejana. Entre 2007 y 2011, el escribir las entradas se convirtió en una parte importante de mi vida, a la que dediqué buena parte del fin de semana (y algunos ratos sueltos en días laborables). Sin duda ha sido una experiencia gratificante y enriquecedora para mi.

En el año 2011 tuve la oportunidad de hacer una estancia de 6 meses en la Universidad de Cornell (USA) como parte de un proceso de “reciclaje” profesional, cuyo objetivo era incorporar algunas ideas y herramientas de la Biologia Computacional en las líneas de investigación que estábamos llevando a cabo en Biología Molecular. Este “cambio” en realidad era un intento de mantener el paso con la evolución vertiginosa de la Biología, que en los últimos años está experimentando un cambio revolucionario con el auge de las nuevas tecnologías “genómicas”. Aunque considero que este cambio era necesario y apropiado, el caso es que ha requerido (y aun requiere) una parte muy importante de mi tiempo y energía, en detrimento del blog.

Llevo 10 meses sin publicar una sola entrada y creo que hallegado el momento de reconocer que no puedo continuar, al menos, con el planteamiento y objetivos que he tenido hasta ahora. Una posibilidad sería simplemente declarar terminada esta empresa; sin embargo, me resisto a dejarlo de forma definitiva. Comentar noticias y cuestiones relacionadas (en el más amplio) sentido con la Biología sigue interesándome enormemente, pero la realidad es que no puedo hacerlo con el ritmo necesario para mantener vivo el blog. Por eso estoy buscando personas interesadas en participar en un blog con un perfil similar a este, aunque tendría que tener otro nombre y ser mantenido de forma cooperativa por sus integrantes. Calculo que sería necesario un mínimo de 4 socios para poder iniciar el proyecto, con idea de que cada integrante publicase al menos un post al mes. Entiendo que debería haber un cierto grado de afinidad y de comunicación previa entre los posibles integrantes. Por otro lado, no tendría ningún inconveniente en ampliar la temática hacia otras disciplinas de las que no sé lo suficiente como para sentirme cómodo escribiendo sobre ellas. Así pues, se trataría de un blog sobre Ciencia en general, con un interés particular hacia aquellas cuestiones que teniendo un componente científico afectan de una u otra manera a la sociedad.

Una “declaración de principios” sobre el tema, fue publicada aquí hace ya tiempo. La vuelvo a copiar porque creo que más o menos sigue vigente:

En la actualidad, nos encontramos muchas cuestiones ‘candentes’ que están directamente relacionadas con la Biología. Los avances en reproducción artificial, la posibilidad de ‘clonar’ animales domésticos (y tal vez seres humanos en un futuro próximo), la posibilidad de modificar genéticamente animales y plantas, el uso de ‘células madre’, el ‘trato’ que damos a los animales de granja y a los de experimentación, así como (más importante incluso) la drástica reducción que está experimentando la biodiversidad del planeta. Todas estas cuestiones son nuevas y plantean dilemas éticos y legales completamente desconocidos hasta la fecha. Para afrontarlos debidamente, la sociedad en su conjunto debería debatirlos con detenimiento y aquí es donde surge el problema.
El avance prodigioso de la Biología en las últimas décadas no ha sido asimilado completamente por nuestra sociedad. Y no me estoy refiriendo sólo al hecho de que el conocimiento de esta disciplina no sea considerado aun como parte de la cultura ‘general’, sino a un fenómeno más sutil y profundo. En último término, nuestra ‘concepción del mundo’ consiste en un conjunto de conocimientos, valores, imágenes, prejuicios y planteamientos filosóficos. Éstos son muchas veces implícitos y muestran una notable inercia. La ‘filosofía cotidiana’ de un ciudadano normal en los países occidentales está influida, por ejemplo, por el pensamiento de Platón y Aristóteles, así como de otros notables pensadores posteriores. Aunque no tenemos por qué ser conscientes de ello, muchos de los puntos de vista generalmente aceptados sobre la organización de la sociedad y el gobierno, provienen de Locke, Hume, Voltaire, Rousseau, etc… la mayoría de los cuales vivieron antes la revolución biológica de finales del siglo XX. Por lo tanto, los grandes filósofos, cuyo trabajo sigue teniendo gran influencia sobre nuestra mentalidad colectiva eran prácticamente analfabetos en lo que atañe a los seres vivos. Esto no supone un inconveniente grave para muchas cuestiones, pero sí para otras. Por supuesto, no era culpa suya; sin duda eran las mentes más brillantes de su generación y el mundo que hemos heredado es en buena parte consecuencia de su trabajo y sus ideas. Pero el problema persiste en algunos aspectos concretos. La Biología no ha sido (aun) incorporada al pensamiento occidental. No es que no haya habido filósofos importantes en los últimos tiempos, pero hasta hace muy poco la Filosofía le ha prestado muy poca atención a la Biología. Desproporcionadamente poca, teniendo en cuenta la importancia que ésta tiene para explicar el mundo que habitamos y a nosotros mismos. Las ‘pruebas’ de esta falta de interés son fáciles de conseguir. Basta echar un vistazo a los textos de Filosofía más utilizados o a los planes de estudios de las Universidades, para comprobar que el espacio dedicado a los temas biológicos es mínimo. Posiblemente este problema es mucho más agudo en el mundo cultural hispano que en el anglosajón. Prueba de ello es el aluvión de libros de divulgación científica que se publican en inglés o a la enorme importancia que le están dando a la Biología numerosos filósofos de habla inglesa, como Peter Singer, Daniel Dennet o Mary Midgley (por citar algunos muy conocidos). La mayoría de los filósofos españoles no parece haber considerado que la Biología fuera importante, con alguna notable excepción como por ejemplo, Gustavo Bueno o Jesús Mosterín. En palabras del gran filósofo español Ortega y Gasset: “El Hombre no tiene Naturaleza, lo que tiene es Historia”.

Aunque no ocupe los titulares de los periódicos, este no es un problema trivial. El principal beneficio que la Ciencia puede proporcionar a la sociedad, aparte de las aplicaciones tecnológicas (que tienen obviamente ventajas e inconvenientes), es el de contribuir a cambiar nuestra ‘concepción del mundo’. Esta desconexión colectiva con respecto a la Biología nos coloca en mala posición para tomar las decisiones claves que han de tomarse en un futuro próximo y que atañen a problemas eminentemente biológicos ¿De quién es la culpa? En definitiva de nadie y de todos. En general, los científicos no han asumido que facilitar la ‘asimilación’ de conocimientos sea asunto suyo. Además, están muy ocupados con sus investigaciones y el sistema les obliga a producir datos sin cesar. Así que se limitan a escribir sus resultados en revistas especializadas y ya está. Esto no debería ser suficiente. Para que estos datos sirvan realmente tenemos que incorporarlos a nuestros ‘sistemas de pensamiento’ y este proceso no ocurre espontáneamente. Tendríamos que reflexionar despacio sobre el significado de los nuevos descubrimientos y entender cómo éstos cambian algunas concepciones e ideas anteriores, que están profundamente grabadas en nuestra mentalidad colectiva. El trabajo es formidable y no puede dejarse sólo a la buena voluntad de los científicos. Debería ser una tarea común, en la que participasen profesionales de los medios de comunicación, filósofos, profesores, políticos, directores de museos y ciudadanos interesados. En buena lógica, cualquiera que tenga algo que decir debería echar una mano. Esta idea ha sido propuesta explícitamente por la filósofa Mary Midgley en su libro “Science and Poetry” , lo que hace falta es llevarla a cabo.

Si hay alguien interesado en participar, ruego me envíe a este mismo blog, un breve escrito explicando sus ideas/intenciones/comentarios al respecto . Dicho escrito no aparecerá publicado aquí, pero prometo contestar puntualmente.

Saludos esperanzados

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Primates y filosofos

Decepcion. Esta es la palabra que me viene a la mente cuando pienso en el libro de Frans de Waal “Primates y Filosofos”. Me apena decirlo porque Fran de Waals es uno de autores favoritos de divulgación científica. Sin embargo, en este caso el libro tiene en mi opinión muy poca miga y se basa fundamentalmente en el prestigio de de Waal. Como esos restaurantes que tienen éxito nada mas empezar y que cuando vuelves otra vez descubres que la calidad ha empeorado notablemente.

Lo primero que huele mal es la minima longitud del “cuerpo principal” del libro, exactamente 55 paginas impresas con una letra muuuy grande. El resto son ‘apendices’ donde se incluyen algunos comentarios de otros autores y posteriormente la respuesta de de Waals a dichos comentarios. Este “cuerpo principal” es un ensayo bastante académico y simplista sobre el origen biológico de la moral, en el que el autor utiliza básicamente material reciclado de sus propios trabajos, sin aportar ninguna idea nueva (ni prácticamente ningún dato) nuevo. Parece un trabajo propio de un universitario. No quiero decir con ello que el libro este mal escrito o que diga cosas disparatadas. Por el contrario, posiblemente resultaría interesante a un lector completamente nuevo en el tema, asi que mi critica debería moderarse en este sentido.

La pregunta fundamental que plantea de Waals es: cual es el origen de los códigos morales de las sociedades humanas? El autor argumenta que la “empatía”, un sentimiento que constituye el germen de todos los sistemas éticos, es una ‘adaptacion’; esto es, la empatía ha surgido a lo largo de la evolución de nuestra especie (y no solo de nuestra especie) debido a los beneficios en términos de supervivencia y reproducción para quienes la practican. En definitiva, que los individuos capaces de cooperar con otros tienen muchas mas probabilidades de sobrevivir y reproducirse que los menos cooperativos. Al menos en algunas especies sociales donde los individuos aislados tienen pocas opciones.

La hipótesis es bastante razonable y el autor la fundamenta bien con datos y ejemplos. La alternativa, naturalmente es la “tabula rasa”; en este caso, que los códigos morales surgieran de repente al tiempo que las sociedades complejas. Dado que todas las sociedades conocidas, incluidos los cazadores-recolectores de los que tenemos información, tienen códigos éticos a menudo tan complejos y sofisticados como los de las sociedades tecnológicamente avanzadas, el presumir un origen biológico a la moral es una apuesta bastante segura. Como ya hemos visto tantas veces, la refutación de la tabula rasa es cosa fácil, sin embargo de ahí no surge directamente una explicacion completa y satisfactoria del origen de la moral, aunque posiblemente nos ponga en el buen camino para ello.

Sin duda lo mejor del libro son las historias que cuenta de Waals sobre su propia experiencia con chimpancés o los experimentos sobre el sentido de la justicia en monos capuchinos.

Los apéndices se refieren solo tangencialmente al cuerpo principal del libro y a mi no me resultaron particularmente interesantes.

El libro fue publicado en español por la editorial Paidos en 2007.

PS. Pido disculpas por la horrorosa ortografía de este post, que he tenido que escribir en un teclado en ingles en el que no se pueden poner acentos a menos que el propio Word se ocupe de ello.

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Nuestros antepasados

The Journey of Man: a genetic Odissey.

Spencer Wells, 2003, Random House

Deep Ancestry: Inside the Genographic Project.

Spencer Wells, 2007, National Geographic.

Cro-magnon: How the Ice Age gave birth to the first modern humans

Brian Fagan, 2011, Bloomsbury Press

 

Nuestra especie, Homo sapiens, apareció hace relativamente poco tiempo (desde la perspectiva de la Evolución), entre 200.000 y 150.000 años, en algún lugar del Este de Africa. Al principio, nuestro modo de vida no debió ser muy diferente del de las otras especies del género Homo: H. heidelbergensis (nuestro probable antecesor directo) y H. erectus (mucho más antigua). Paradójicamente, en esa primera etapa nuestro aspecto físico debió ser muy semejante al de los humanos actuales pero los utensilios que fabricábamos eran casi indistinguibles de las especies anteriores.

Hace algo más de 70.000 años ocurrió algo que nos puso al borde de la extinción: la erupción del volcán Mount Toba, en Indonesia. Esta erupción, de una magnitud 1000 veces superior a la del Krakatoa, lanzó ingentes cantidades de gases y ceniza a la atmósfera. En consecuencia, un “invierno volcánico” se abatió sobre el planeta provocando un cambio climático a gran escala. A los H. sapiens no les pudo afectar la erupción directamente, pero las sequías y las bajas temperaturas hicieron que el número total de individuos descendiera peligrosamente. Se estima que tan sólo quedaron entre 1000 y 4000 hembras reproductoras; esto provocó un “cuello de botella genético” y es una de las razones por las que somos una especie con poca variabilidad genética.

Pero no nos extinguimos. Durante los siguientes 20.000 años nos fuimos recuperando lentamente y ocupando prácticamente la totalidad de continente africano. Debió llegar un momento en que la presión demográfica se hizo muy fuerte. Hace unos 55.000 años (la fecha es incierta) los humanos modernos salimos de Africa y comenzamos un viaje que nos llevaría a colonizar incluso los ambientes más duros del planeta. No era la primera vez que un grupo de homínidos abandonaba Africa, su patria ancestral. Homo erectus colonizó Eurasia hace 1,8 millones y Homo heidelbergensis hizo lo propio más tarde, dando lugar a los neandertales europeos. Pero a la postre, ninguna de estas especies ha sobrevivido.

Hace 40.000 años ya habíamos alcanzado Australia, Asia y Europa. Y 20.000 o 25.000 años después llegamos a América a través del estrecho de Behring. Muy probablemente, este viaje se realizó en buena parte siguiendo la línea de costa,  que entonces era  muy diferente de la actual. Las pruebas arqueológicas de esta migración deben de estar hoy día sumergidas bajo el agua, pero el estudio del DNA humano en combinación con los datos arqueológicos, paleoclimáticos y lingüísticos nos ha permitido reconstruir la imagen, aunque borrosa, de nuestro primer y definitivo viaje.

Aunque muy simplificado y con alguna licencia poética, este podría ser el relato que hace la Paleontología actual sobre el origen de los humanos modernos, una especie de Génesis con base científica, aunque seguramente no definitivo. El relato ha cambiado bastante en las últimas décadas y es muy probable que nuestro conocimiento sobre el tema siga aumentando. Esta historia fascinante sobre nuestros orígenes constituye el tema principal de los tres libro que he querido reseñar en esta entrada.

Spencer Wells, autor de los dos primeros, es uno de los científicos destacados en el estudio del DNA humano y líder del proyecto Genographics, cuyo objetivo es justamente obtener un mapa detallado de las migraciones humanas basado en la diversidad genética. Es, asímismo, un prolífico escritor de divulgación científica. Como suele ocurrir, ninguno de los libros está realmente disponible en español, a pesar de que ambos han sido traducido. “El viaje del Hombre” está descatalogado y “Nuestro Antecesores” agotado. Una muestra más de lo raquítico del mercado de libros de divulgación científica en nuestro idioma.

En “El viaje del Hombre”, Wells empieza por contarnos la historia de su particular campo de investigación. Tradicionalmente, la Paleontología se basaba sobre todo en el estudio de restos fósiles y artefactos de piedra. Sin embargo, en los últimos 25 años disciplinas muy dispares están haciendo contribuciones importantísimas; fundamentalmente la Genética Molecula, la Paleoclimatología y la Lingüística. Seguramente el gran pionero de gran fusión multidisciplinaria fue Luigi Cavalli-Sforza, el cual estaba convencido que el estudio combinado de la diversidad genética humana y la lingüística podía resolver muchos misterios históricos. Su trabajo, realizado en los años 60 y 70 empleó los marcadores genéticos que estaban disponibles en aquel momento, así que no es extraño que los métodos iniciales y algunas de sus conclusiones hayan sido superadas. No obstante, se le puede considerar como el fundador del campo.

Como casi siempre que se pronuncian juntas las palabras “genética” y “humana”, surge la polémica. Cavalli-Sforza y otros científicos (incluído Wells) son anti-racistas declarados. Aun así, el mero hecho de estudiar las diferencias genéticas humanas ha sido (y sigue siendo) un tema tabú. Todavía hay personas que piensan que hablar de diversidad genética en humanos es políticamente incorrecto. Paradójicamente, los estudios indican muy claramente que los humanos somos una especie con muy poca variabilidad genética comparada con otras especies, seguramente debido a lo reciente de nuestra evolución y al cuello de botella antes mencionado. Esto no significa que no pueda evaluarse el grado de parentesco genético entre individuos. Las nuevas tecnologías del DNA permiten distinguir muestras a nivel de individuo /pariente cercano, como las que se emplean en investigación forense. Técnicas similares permiten descifrar la genealogía de los indivuos de la población general. Esto es particularmente interesante si se trata de “nativos” (nativos son personas cuyos antecesores han vivido muchas generaciones en el mismo lugar); estos datos contribuirán en un futuro próximo (ya lo hacen) a  reconstruir nuestra historia.

Los dos libros de Wells tienen algunos puntos débiles ( particularmente el segundo). En primer lugar son algo desordenados. En ellos se  mezclan anécdotas personales varias con cuestiones de genética de poblaciones bastante especializadas (aunque no demasiado claramente expuestas) y, en cambio se trata otros asuntos de una forma muy elemental. En definitiva, no está claro a quién está dirigido el libro: el lector generalista puede quedarse in albis mientras que al lector especializado le puede llegar a aburrir. Otro aspecto negativo es el momento de la publicación. El Proyecto Genographics se encontraba a mitad de camino en el momento de escribir “Deep Ancestry” y el propio Wells no deja de recordarnos el carácter preliminar de los resultados ¿no hubiera sido mejor publicar el libro un poco más adelante? Con todo, ambos tienen un considerable valor para el lector interesado por este tema, siendo bastante  más compacto el primero que el segundo. De este último encuentro particularmente interesante los apéndices y figuras, que constituyen un resumen excelente y actualizado.

Cro-Magnon, de Brian Fagan es un libro mucho más logrado desde el punto de vista de la divulgación científica. Se centra un tema más concreto: los origenes de los europeos modernos ( o sea, lo Cro-Magnon), aunque de paso trata con bastante profundidad a los neandertales. Integra muy bien las diferentes fuentes de datos en las que se basa la paleonotología moderna, con particular énfasis en la paleo-climatología. También cuenta los avances en marcadores de DNA, de forma más sucinta y más eficaz que en los libros de Wells. Brian Fagan es, por otra parte un conocidísimo escritor en este campo que ha publicado varias obras de enorme éxito.

Cro-Magnon es un libro de divulgación que mantiene en todo momento el interés pero que muestra una vocación de libro de texto. El inconveniente es que el “tempo” resulta algo premioso, en su afán de ser didáctico. El autor no duda en repetir, resumir y volver a aclarar las cosas. Sin embargo, al final, el lector se queda con una clara imagen de Prehistoria europea, lo cual es más complicado de lo que parece ya que para ello tiene que manejar una cantidad notable de datos de fuentes diversas. En este sentido, las  figuras y esquemas ayudan mucho a retener y organizar la información. Sin duda, Cro-Magnon merece estar en la lista de best sellers del Los Angeles Times. La pregunta es: ¿cómo no se ha traducido todavía al español?

Si tuviera que elegir entre los tres me quedaría con este último, aunque (por supuesto) no son mutuamente incompatibles.

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Recuerdos desde Cornell

Pido disculpas por haber dejado de postear con regularidad. La razón es que estoy pasando unos meses en la Universidad de Cornell, en el estado de Nueva York, y necesito todavía algún tiempo para asimilar los cambios. Sin duda, volveré a la carga en unos días.

Saludos

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Cómo ser feliz cuando estás muerto

Imagine que se encuentra totalmente paralizado, pero sus facultades mentales siguen intactas. Es lo más parecido a estar muerto sin estarlo ¿no? Siga imaginando. Podría decirse que su “calidad de vida” no es muy alta ¿verdad? Su vida social sería, lógicamente, muy reducida. Nada de gimnasio ni spa. Sexo sólo con la imaginación. Nada de restaurantes ni de vacaciones en el Caribe. En esas condiciones, es lógico pensar que usted sería tremenda infeliz ¿correcto?

Pues no. O al menos esa es la conclusión a la que llega un estudio reciente sobre pacientes que sufren el denominado “síndrome de enclaustramiento” (locked-in syndrome). Estos pacientes han perdido el control de los músculos voluntarios debido a una lesión en el tálamo cerebral, y sólo puede comunicarse utilizando los músculos oculares, es decir, guiñando un ojo o señalando con la mirada en una determinada dirección.  Podríamos pensar que este colectivo debería sentirse bastante desgraciado, y sin embargo,en  la encuesta realizada sobre 168 de ellos, casi el 80% se declaró razonablemente feliz.

Sólo un 7% de los pacientes declararon desear la eutanasia y, en general, éstos llevaban relativamente poco tiempo sufriendo esta condición. Los autores concluyen que el paciente debería tener tiempo para establizarse psicológicamente antes de considerar esta opción (en los países donde la eutanasia el legal).

Lógicamente, algunos pacientes expresaron su deseo de tener una mejor vida social y mejores opciones de entretenimiento. En este punto, la tecnología puede cambiar radicalmente la vida de los lis ante el desarrollo de tecnologías de acceso a internet para pesrsonas con discapacidad. La posibilidad de leer un libro o navegar por intenet debe suponer una gran diferencia en estos casos.

El resultado de esta encuesta me parece una muestra sorprendente de la capacidad de adaptación de la mente humana a circunctancias desfavorables. Sin embargo, los resultados requieren cierta cautela. No todos los encuestados respondieron a la encuesta y puede pensarse que esto introduce un sesgo: seguramente los que se tomaron el (considerable) trabajo de responder tenían una actitud más positiva. Más aun, un porcentaje elevado de los que sufre lis muere en los primeros meses de la enfermedad. de nuevo, puede pensarse que los supervivientes están hechos de “una pasta diferente” a la de la población normal. Otro fuente posible de sesgo.

Me pregunto si este grupo de optimistas impenitentes tendrá algo en sus genes que les facilite adaptarse a su destino.

El artículo aquí

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Psicología Evolucionista de “San Valentín”

Factores que predicen cúando y con qué frecuencia se enamoran las personas

A pesar de algunas opiniones contrarias, el amor romántico ocurre en todas (o la inmensa mayoría) de las culturas conocidas, por lo que puede considerarse como una característica de nuestra especie, que no parecen compartir los otros primates antropomorfos. Así pues, si el amor ha surgido en algún momento de nuestra evolución es probable que cumpla alguna función. Teorías no han faltado, pero tal vez la que ha adquirido más relevancia es la “hipótesis de Frank” (Frank, 1988) , según la cual el amor romántico constituye una especie de “dispositivo de compromiso”.

Los humanos diferimos de nuestros primos los chimpancés y los gorilas en nuestra tendencia a formar parejas estables dentro de grupos más amplios. Es cierto que existe una enorme variedad de costumbres en lo que respecta al matrimonio y el papel del padre en la crianza de los hijos; también es cierto que más del 50% de las sociedades tradicionales son polígamas en cierto grado. Aún así, la (relativa) monogamia de nuestra es innegable cuando nos comparamos con gorilas y chimpancés. Lo que viene a decir Frank es que el estado psicológico derivado del enamoramiento nos ayuda a enfocarnos en la persona amada y evita (hasta cierto punto) que persigamos otras alternativas.

Es razonable pensar que la monogamia puede ser adaptativa en nuestra especie, dado lo largo y dificultoso de la crianza en humanos. La institución de la pareja debió proporcionar mejores opciones de supervivencia a los hijos, de la misma manera que les ocurre a las aves nidificantes. Con ello no quiero decir que la ventaja evolutiva de la institución esté completamente demostrada (sólo que es plausible) y, por supuesto, no quiero decir que los humanos contemporáneos debamos ser monógamos en aras de la falacia naturalista. Ya saben, cualquier cosa que ocurra entre adultos que consienten…

Según Frank, las alteraciones de la conducta que frecuentemente acompañan al amor romántico servirían para “señalizar” a la pareja potencial nuestra disposición a realizar una inversión intensa y duradera de nuestros recursos. La naturaleza “costosa” del enamoramiento hace que esta señal sea problabemente cierta. Un galán que se pasa las noches en vela junta a la ventana de su dama, probablemente está mostrando sentimientos verdaderos, sobre todo si hace frío y el número de noches en vela es alto.

Al hilo de los argumentos de la Psicología Evolucionista sobre el amor romántico, he encontrado este artículo publicado en 2010, en el que Andrew Galperin, de la Universidad de California, acomete la difícil tarea de contrastar algunas hipótesis sobre diferencias de género respecto al enamoramiento. No puedo decir que el trabajo me haya entusiasmado (encuentro las hipótesis a contrastar un tanto artificiales y farragosas); y para contrastarlas, recurre tanto a la literatura publicada como a la realización de nuevos exeperimentos. Por último, tampoco los datos parecen ofrecer más que un modesto apoyo a las hipótesis, pero en fin…

En esencia, el autor encuentra un modesto apoyo experimental a la idea de que los hombres se enmoran más fácilmente que las mujeres. En cambio, en mujeres (pero no en hombres) encontró una relación entre el interés por el sexo (sex drive) y la frecuencia de enamoramiento.

Frank, R.H. (1988). Passion within reason: The strateguc role of emotions. New YorK: W.W. Norton and Company.

 

El artículo aquí


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Efectos negativos de la lactancia materna (exclusiva y prolongada)

No hay duda de que ser padre primerizo es un periodo de constante zozobra. De repente, te encuentras con una pequeña gran responsabilidad para la cual obviamente no estás cualificado. No importa que te hayas preparado concienzudamente y que hayas leído algún libro al respecto (puede ser peor, incluso). Al final, las cosas no son como dicen los libros y siempre te encuentras en la necesidad imperiosa de tomar decisiones en tiempo real sin tener el conocimento adecuado para ello.

Buena parte del problema son los demás. Particularmente, amigos y parientes. Mientras tú te debates en tu ignorancia, parece que a todo el mundo le sobra información y todo el mundo sabe lo que hay que hacer al respecto. Por supuesto, no lo saben. Las opiniones cualificadas suelen venir respaldadas por frases como “Mi abuela lo hacía así” o “Me lo dijo una amiga”. Recuerdo que esta proliferación de consejos no pedidos me resultaba particularmente irritante, hasta llevarme al sarcasmo. ¿Y tú en qué Universidad has estudiado pediatría?

Naturalmente, la crianza de los niños está lejos de ser una ciencia exacta y muchos de los consejos y recomendaciones, incluso los procedentes de fuentes cualificadas, no están basadas en la evidencia experimental sino más bien en la experiencia profesional del médico, aunque en la mayoría de los casos no resultan obviamente perjudiciales.  Esto se debe, en buena parte, a que realizar experimentos con humanos de poca edad resulta muy difícil por imperativos éticos y legales. De manera que la evidencia suele ser particularmente escurridiza en estas cuestiones. Y si los padres preguntan al pediatra, éste tiene que contestar con un cierto aire de seguridad (por el bien de todos). Con esto no estoy criticando particularmente a los pediatras, que generalmente lo hacen lo mejor que pueden. Me limito a afirmar sinplemente que un buen número de consejos médicos (en pediatría y otras especialidades) no están basados en evidencia experimental.

Justamente, lo que han hecho los autores de un artículo publicado recientemente en el British Medical Journal ha sido revisar los estudios disponibles acerca de un tema objeto de largas controversias en el pasado: la convenciencia de la lactancia materna (el artículo de BMJ aquí). Me apresuro a comentar que el artículo no pone en cuestión los beneficios de esta práctica en sí. Todo los contrario, los autores insisten que dichos beneficios están bien documentados y no constituyen el tema de su investigación. Lo que sí ponen en duda son los beneficios de la lactancia materna exclusiva y prolongada hasta los 6 meses, frente a la alternativa de introducir otros alimentos de forma paulatina a partir del cuarto mes. Esta segunda opción, en opinión de los autores del artículo, es más favorable.

La cuestión es que la OMS recomienda oficialmente la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y esta es también la recomendación oficial en Reino Unido, aunque el 65% por de los países occidentales (incluido Estados Unidos) decidió no sumarse, al parecer con buen criterio. Después de revisar los estudios disponibles, los autores señalan que los niños en lactancia exclusiva tienen un mayor riesgo de anemia debido a que el hierro es un elemento relativamente escaso en la leche;  y la falta de hierro tiene efectos adversos en el desarrollo del infante. También señalan un mayor riesgo en el desarrollo de alergias y de enfermedad celiaca. Al parecer, existe una ventana en el desarrollo (4-6 meses) en la que la exposición paulatina a alergenos disminuye la posibilidad de padecer alergias en el futuro.

Más frecuente (pero también generalmente menos grave ) es el hecho de que generalmente la madre no produce suficiente leche para satisfacer las necesidades calóricas del bebé durante tanto tiempo. Típicamente, los bebés protestan enérgicamente por esta situación y los padres suelen llegar a la conclusión de que necesitan más comida.

Los autores proponen, por tanto, la introducción paulatina de otros alimentos a partir del cuarto mes, aunque reconocen que las circunstancias pueden ser muy diferentes en distintos países. Por ejemplo, puede ocurrir que los alimentos disponibles para los bebés no resulten seguros desde el punto de visto microbiológico o nutritivo. Si el agua puede provocar disentería en adultos, quizá sea mejor que el bebé siga con lactancia materna el mayor tiempo posible.

Si algún padre primerizo y acongojado lee esto lamento no poder darle más información que la del propio artículo. Para bien o para mal no soy pediatra y mis hijos dejaron de tomar biberones hace bastantes años. Entiendo su zozobra y me solidarizo con  su “típico estado de confusión”, pero por desgracia no puedo ayudarles. Léanlo y apliquen su criterio.

 

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Voulez-Vous Coucher Avec Moi (Ce Soir?): El extraño experimento de Clark & Hatfield

A finales de los ochenta los psicólogos R. Clark y E. Hatfield [1]realizaron un experimento muy poco convencional. Contrataron a una serie de jóvenes con notable atractivo físico (chicos y chicas) con la misión de pasearse por un campus universitario y, de forma aleatoria, abordar a un desconocido/a y decirle: ‘te encuentro muy atractivo/a’, y después una de las siguientes frases: 1) ‘¿quieres quedar conmigo esta noche?; 2) ‘¿quieres venir a mi apartamento esta noche?; o 3) ‘¿quieres acostarte conmigo esta noche?’. Naturalmente, el propósito consistía en estudiar si los hombres y las mujeres respondían de forma distinta a las tres preguntas. Y por supuesto, así fue. Más o menos el 50% en ambos casos respondió afirmativamente a la primera. En la segunda, sólo el 6% de las chicas dijeron que sí, frente al 69% de los chicos. En la tercera pregunta las diferencias fueron abismales: ninguna de las mujeres aceptó la proposición, frente al 75% de los hombres. Lo más gracioso es que el 25% de los chicos que se negaron a semejante proposición parecían muy ‘cortados’ y balbucearon excusas. El experimento se repitió en diversos campus con resultados semejantes. Los autores concluyen que los hombres son más proclives a tener relaciones sexuales a corto plazo. En cierto modo este experimento va a contracorriente; lo normal es que los científicos se esfuercen en averiguar cosas que nadie conoce y en este caso el objetivo era demostrar algo que todo el mundo sabe. Tenemos toneladas de evidencia anecdótica al respecto: los hombres son más promiscuos y menos selectivos que las mujeres. Reconozco que esto último es un tópico, pero considero que el tratamiento correcto con respecto a los tópicos consiste en no creer que son necesariamente ciertos, ni tampoco necesariamente falsos. Supongo que la razón de este pintoresco experimento era justamente obtener una evidencia experimental y cuantitativa sobre el tema, o sea el tipo de resultado que uno puede publicar en una revista científica. Admitiendo que el experimento estaba justificado, creo que la metodología tal vez no sea tan adecuada como parece. Es posible que las personas entrevistadas estuvieran tratando de defender su ‘reputación’. Después de todo, el comportamiento de los atractivos experimentadores resultaba inusual; así, los entrevistados debían estar preguntándose de qué iba el asunto. Por ejemplo, se me ocurre que los hombres podían pensar que se trataba de una broma de sus amigos o de un programa de cámara oculta o de una ‘trampa’ organizada por su esposa. Imagino que al entrevistado podía preocuparle que su novia se enterase de que había aceptado la proposición o (aun peor) que sus amigos se enterasen de que no la había aceptado.

No obstante, otros estudios confirman la idea de que los hombres tienen mayor interés por las relaciones de corto plazo. Por ejemplo, Buss y sus colaboradores abordaron la cuestión haciendo un gran número de entrevistas a estudiantes universitarios en Estados Unidos[2].  En todos los casos, los hombres manifestaron un mayor deseo por mantener relaciones de ‘una noche’ y por tener mayor número de compañeras sexuales. Para ellos, la media del número ideal de amantes en un año era de seis y para ellas, dos. Cuando se preguntaba por el mínimo tiempo de relación previa necesario para considerar la posibilidad de tener relaciones sexuales (con personas consideradas como atractivas) ambos grupos dieron respuestas muy diferentes. Para las mujeres, la media era un tiempo mínimo de seis meses, mientras que para los hombres fue de una semana. Hay que señalar que para los hombres, un tiempo de relación previa tan corto como una hora fue considerado como ligeramente inhibitorio; es decir, el factor tiempo disminuía algo, pero no mucho, las posibilidades de que estuvieran dispuestos a practicar el sexo con una pareja atractiva. En cambio, la mayoría de las mujeres manifestó una clara repulsa a acostarse con cualquier individuo si la relación previa era menor de una semana. En cualquier caso, creo que no necesitamos una publicación científica para aceptar que los hombres tienen más interés por el sexo rápido y por un mayor número de compañeras sexuales. El hecho de que los consumidores de ‘servicios sexuales’ y pornografía sean mayoritariamente hombres constituye una prueba abrumadora en este sentido. No estoy negando que las mujeres puedan comprar favores sexuales en ocasiones, pero es evidente que lo hacen en una proporción mucho menor que los hombres.

Esta diferencia es concordante con la conducta de apareamiento de la mayoría de las restantes especies de mamíferos, lo que sugiere una base biológica para esta diferencia. Es posible, sin embargo, que esta diferencia se deba exclusivamente al condicionamiento cultural y que desaparezca a medida que dicho condicionamiento diferencial termine. Veremos.


[1] Clark, R.D. and Hatfield, E. (1989) “Gender differences in recepeptivity to sexual offers” Journal of Psychology and Human Sexuality 2:39-55

[2] Buss, D.M. and Schmitt, D.P. (1993) “Sexual strategies theory: an evolutionary perspective on human mating” Psychological Review 100:204-232

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Los números de 2010

Los duendes de estadísticas de WordPress.com han analizado el desempeño de este blog en 2010 y te presentan un resumen de alto nivel de la salud de tu blog:

Healthy blog!

El Blog-Health-o-Meter™ indica: Wow.

Números crujientes

Imagen destacada

El Museo del Louvre tiene 8,5 millones de visitantes al año. Este blog fue visto cerca de 210,000 veces en 2010. Si el blog fuera una exposición en el Louvre, tomaría 9 días para verla.

 

En 2010, publicaste 37 entradas nueva, haciendo crecer el arquivo para 308 entradas. Subiste 52 imágenes, ocupando un total de 14mb. Eso son alrededor de 4 imágenes por mes.

Tu día más ocupado del año fue el 14 de noviembre con 4 visitas. La entrada más popular de ese día fue Fleming no descubrió la penicilina.

¿De dónde vienen?

Los sitios de referencia más populares en 2010 fueran meneame.net, alt1040.com, google.es, search.conduit.com y c.microsiervos.com.

Algunos visitantes buscan tu blog, sobre todo por fiesta, gordos, www, the far side y gary larson.

Lugares de interés en 2010

Estas son las entradas y páginas con más visitas en 2010.

1

Fleming no descubrió la penicilina noviembre, 2010
16 comentários

2

Los últimos “hombres primitivos” febrero, 2008
16 comentários

3

GORDOS noviembre, 2007
8 comentários

4

Serotonina y control de las emociones julio, 2008
33 comentários

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Bin Laden no existe

Esta es la sorprendente revelación de Wikileaks (aunque el archivo todavía sigue encriptado, lo siento chicos). Al parecer, el famoso terrorista es el producto de un elaborado fraude perpetrado por la CIA, el FBI y por la Central Anti-terrorism Control Agency (una institución tan secreta que nadie había oido hablar de ella). Esta última filtración de Wikileaks se ha producido como consecuencia de la detención de su director, Julian Assange, el cual ha enviado el archivo encriptado a diversos servidores de Internet ante la más que probable eventualidad de su asesinato (he tenido acceso al contenido gracias a un amigo de la Facultad de Informática que lo ha “hackeado”).

Pero, empecemos por el principio. El origen de la filtración está en Edward J. Teverga, un ex-agente del FBI, la CIA y la ya mencionada CACA, y que tiene un larguísimo curriculum vitae en todo tipo de operaciones oscuras. Inició su carrera en los sesenta, ayudando a organizar los asesinatos de J. F. Kennedy y Martin Luther King, así como el fiasco de la llegada a la Luna en 1969 (más info aquí).

A finales de los setenta, a Teverga se le encargó la tarea de fabricar un virus de contagio sexual, por encargo del Vaticano. Sorprendemente, y a pesar de voces disidentes como  Wangari Maathai , la mayoría de la gente sigue pensando que el sida es una enfermedad “natural”.

A finales de los ochenta, le pidieron que echara una manita al M16 británico para cargarse a Lady Di (véase las declaraciones de Richard Tomlinson ).

Dada su extensa carrera, resulta imposible dudar del informe de Wikileaks, acerca de la inexistencia de Bin Laden y el consiguiente fraude del atentado de las Torres Gemelas (que ya se ha sido denunciado por muchas personas independientes, como Thierry Mayssans). Sin duda, en esta conspiración ha participado mucha gente. Por ejemplo, se sabe que son numerosos los que han contribuido a “impersonar” a Bin Laden, como el actor británico Rowan Bean (Mr Bean),  el político español, Gaspar Llamazares o incluso el propio ex-presidente George Bush.

Así mismo, Teverga ha confirmado la famosa teoría (aunque ya sospechámabamos que era cierta) según la cual, la familia real inglesa y el ex-presidente George Bush pertenecen en realidad a una raza de alieniégenas de aspecto reptiliano, aunque su apariencia se oculta tras una sofisticada careta. Lo que no sabíamos es que el ex-ministro español Moratinos también pertenece a esta raza (aunque en este caso sin ningún tipo de careta).

Al parecer, Teverga realizó estas declaraciones en el mismísimo Aeropuerto Intenacional de Denver (Colorado), centro neurálgico de la Conspiración Mundial y avalado por el mismísimo David Icke, seguramente su cronista más afamado.

Pero, por sorprendente que todo esto pueda parecer, ¿acaso no sabíamos ya que el mundo es una Gran Conspiración?

Feliz 2011 a todos y en particular a los conspiracionistas del Mundo, habidos y por haber.

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Descubierta una nueva “especie” afín al Neanderthal

Denisovianos (o denisovanos). Ese es el nombre que se ha asignado a esta nueva especie? descubierta en la cueva de Denisova (en la foto), en las montañas Altai, al sur de Siberia. El hallazgo ha sido publicado en la revista Nature por el archiconocido equipo de Svante Pääbo (y otros colaboradores) del Instituto Max-Planck. Según este trabajo, los denisovianos fueron una especie cercana al Nenderthal que habitó en zonas del centro y este de Eurasia hasta una fecha tan cercana como 30.000 años.

Muy pocos restos han sido encontrados hasta la fecha; tan sólo un molar (de un adulto) y un meñique (de una niña), así que de momento es imposible ponerle cara a este nuevo miembro de nuestra familia. Sin embargo, se ha podido purificar DNA a partir del dedo y se ha obtenido una secuencia del genoma completo, que tiene una calidad bastante buena. Los análisis genéticosindican que la poseedora del meñique tenía una cercanía genética con el neaderthal mayor que la nuestra. El árbol filogenético de la figura adjunta nos muestra a los denisovianos como una especia hermana del Neanderthal

Sin embargo, el descubrimiento más sorprendente se produjo al comparar cuidadosamente las secuencias comunes entre el genoma denisoviano y los humanos modernos. Los datos indican sin lugar a dudas que se produjo un intercambio de material genético entre éstos y algunas poblaciones de humanos modernos, cuyos descendientes habitan en la actualidad en Nueva Guinea. Esta situación es paralela a la que ocurrió con los neanderthales, los cuales también tuvieron intercambiaron material genético con los humanos modernos en Europa Occidental. Se calcula que una pequela parte del genoma de los europeos (1-4%) proviene del neanderthal.

En definitiva, la hipótesis out of Africa, según la cual se produjo un desplazamiento de las especies humanas que habitaban Eurasia por los humanos modernos procedentes de Africa, parece que es un poquito más complicada. Al menos en dos ocasiones, los humanos modernos pillaron genes de dos especies pre-establecidas en Eurasia. No puede descartarse que haya otros parientes en nuestro álbum de familia por descubrir.

Los autores del trabajo prefieren no entrar en la polémica de si se trata de una especie diferente del neanderthal o no, amparándose en que ya hay bastante discusión sobre si los neanderthales constituyen una especie diferente a la nuestra.

¡Démos la bienvenida a nuestros primos denisovianos!

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Breve Historia de la enfermedad infecciosa

Esta semana pasada he estado en Granada invitado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía, dentro de las actividades de divulgación científica que organiza esta institución para la Semana de la Ciencia 2010.

Quiero agradecer a los organizadores, particularmente a la Dra. Matilde Barón (CSIC) por su amable invitación y felicitarlos a todos  por el excelente trabajo que están haciendo.

La charla está disponible aquí

(tarda un rato en arracar hasta que se llena el buffer)

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La ciencia de la felicidad (2)

¿El dinero da la felicidad? De acuerdo con la información disponible, la respuesta es: sí pero hasta cierto punto. Observemos al mapa (adjunto) de la distribución mundial de felicidad, del instuto Gallup. Está basado en una amplia encuesta mundial en la que se evaluaba el nivel de auto-satisfacción. El mapa coincide, en primera aproximación, con la distribución mundial de la riqueza. Consistentemente, los ciudadanos de los países más pobres declaran ser menos felices que los de los más ricos. Análogamente, dentro de cada país, los ciudadanos más pobres reportan menores niveles de sentimientos positivos y felicidad en general. Esto no puede causar demasiada extrañeza. El hecho de ser pobre está directamente relacionado con mayor frecuencia de enfermedades diversas y menor esperanza de vida y muchas cosas más, en general poco agradables (aunque este tema será tratado en el futuro con el detalle que merece).

Sin embargo, una vez que nuestras necesidades básicas están cubiertas, el dinero no parece tener una contribución importante a nuestra felicidad. Por ejemplo, el siguiente gráfico nos muestra que la renta per capita se duplicó entre 1975 y 2005, pero  el nivel de felicidad se mantuvo constante. Los datos del gráfico se refieren a Reino Unido, pero se han relaizado estudios semejantes en otros países con resultados similares.

Es posible, incluso que el nivel económico esté inversamente relacionado con la felicidad. Jordi Quoidbach, de la Universidad de Lieja, realizó el siguiente experimento: le pidieron a un grupo de voluntarios que probaran una tableta de (excelente) chocolate; resultó que los individuos con mayor nivel económico dedicaron menos tiempo a saborear el chocolate y declararon, posteriormente, un menor nivel de satisfacción con la experiencia. En otro experimento, “primaron” a los voluntarios con imágenes relativas al dinero y luego realizaron la ya descrita experiencia del chocolate; la conclusión fue que la mera explosición al vil metal disminuye la capacidad de gozar los pequeños placeres de la vida (Quoidbach, J., Dunn E.W., Petrides, K.V., & Mikolajczak, M. (in press). Money giveth,
money taketh away: The dual effect of money on happiness. Psychological Science). Como decía Pablo Picasso, me encantaría vivir como un hombre pobre, pero con mucha pasta.

¿Influyen los genes en la felicidad? Eso parece, ya que los estudios han encontrado que aproximadamente el 50% de las variaciones individuales en el grado de felicidad es atribuíble a los genes. Sin embargo, esto no excluye que los facotres ambientales  cuenten. En un estudio muy reciente realizado (doi 10.1073/pnas.1008612107)  por el equipo de Bruce Headey, de la Universidad de Melbourne (Australia), se encontró que había 3 factores que tenían una influencia notable en el nivel de felicidad. El primero es el nivel de neuroticismo de tu pareja, factor definitivamente negativo que al parecer puede amargar la vida de la otra persona mientras la relación dure. El segundo es el hecho de tener fuertes sentimientos religiosos; las personas que atendían regularmente a los oficiosos religiosos se declararon más felices. El tercero es el peso corporal, aunque curiosamente sólo en el caso de las mujeres. El exceso de peso parece ser un factor de tormento psicológico para ellas. En cambio, los hombres gordos resultaron tan felices como el resto (al menos en este estudio). Conviene indicar que los dos últimos factores no están exentos de influencia genética, siendo esta muy alta para el peso corporal y menor pero significativa para el nivel de fervor religioso.

Más info: New scientist, 25 September 2010, p44.

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La lógica del titiritero: charla coloquio

Charla coloquio sobre Naturaleza Humana y todo lo demás,

el próximo jueves, 7 de octubre a las 20:00

en la librería Aquí la Ciencia de Madrid

Más info aquí

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El código de barras de la vida

Aunque no puedo considerarme un biólogo de campo, puedo identificar la mayoría de las plantas comunes, así como la gran mayoría de las aves, siempre que no saquen muy lejos de mi pueblo. Por el contrario, en mis (escasos) viajes a zonas tropicales me he sentido totalmente perdido y abrumado por la ingente biodiversidad que no podía identificar. Al parecer, incluso los expertos que trabajan en zonas tropicales se sienten así; a pesar de acumular un conocimiento ingente, la biodiversidad natural les sigue sobrepasando.

Parece lógico que los biólogos estén buscando una forma rápida y fácil de identificar cualquier ser vivo en este planeta. Y la analogía obvia es el código de barras. Con este aparentemente simple artefacto es posible identificar al instante cualquier objeto de un supermercado ¿No se podría construir algo así para los seres vivos?

El aparatito, un poco al estilo de las películas clásicas de ciencia ficción, no dejaría de tener alguna utilidad práctica. Podríamos visualizarlo como una especie de teléfono móvil con una pequeña entrada por la que se introduce una muestra biológica de cualquier tipo. Segundos después nos responde con el nombre y la información básica del animal, planta o microorganismo correspondiente. Si me pica una garrapata en Estados Unidos, tendré interés en saber si esa especie transmite o no la enfermedad de Lyme. Si encuentro una muda de serpiente en mi casa en Australia, necesitaré saber si es una especie venenosa. Más aun, el inspector de aduanas podría decir si determinada partida contiene una planta invasora o una plaga potencial.

La fabricación de un aparato así no está tan lejos de lo que podría pensarse, gracias a una inciativa denominada BOLD Systems (Barcode Of Life Data) y su mayor adalid es Paul Herbert de la Universidad de Guelph en Canada. La idea básica es escontrar un sólo gen presente en todas las criaturas vivas que posea  la “cantidad adecuada” de variación. Bastaría entonces secuenciar dicho gen y podríamos deducir directamente la especie correspondiente. El gen que ha propuesto Herbert y colaboradores es el de la citocromo c oxidasa (COI) mitocondrial. Este grupo de investigadores ha estudiado esta secuencia en más de 13.000 especies de animales en las bases de datos y han llegado a la conclusión de que la divergencia dentro de la misma especie es menor del 1% mientras que entre especies distintas es mayor de 2%. Esto permite trazar una línea clara entre ambos casos.

El cacharro Identificador Automático Universal de Especies (marca ACME), aunque parezca algo fantástico, no es la parte más difícil del proyecto y al parecer, ya hay algunas compañías trabajando en ello. La parte más difícil está en construir la base de datos, es decir, en obtener de forma sistemática la secuencia COI en, literalmente, millones de muestras biológicas “bien clasificadas”. Se tratade un esfuerzo considerable y la idea no deja de tener sus detractores. Algunos expertos afirman que en la práctica habría muchas situaciones en las que el barcoding daría un resultado incierto. Otros señalan el alto coste que tendría el proyecto.

Lo que sí es cierto es que en campos donde es casi imposible emplear caracteres morfológicos para consturir taxonomías, p.e. hongos o bacterias, una estrategia de tipo barcoding se está imponiendo. Por ejemplo, en los hongos se emplean fundamentalmente dos “genes” ITS (realmente un fragmento intermedio entre genes de RNA) y el de la beta tubulina. En taxonomía bacteriana se suele emplear el RNA ribosómico 16S, (al que tampoco le faltan detractores).

En cualquier caso, creo que una iniciativa de este tipo justifica su coste, por el avance que supondría en la catalogación de la biodiversidad en el planeta, en el que se calcula que habitan 10 millones de especies sólo de animales. Muchas se están extinguiendo antes de que lleguemos a saber de su existencia.

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Predicción de orgasmos vaginales por la forma de caminar

vaginal_orgasm

El otro día fui a comprar el periódico en mi pueblo y me crucé con dos vecinos (a los que no conocía); uno de ellos presumía en un tono de vez notablemente alto de su capacidad de predecir qué periódico en particular se disponían a comprar los parroquianos. No tengo ninguna razón para dudar de las capacidades predictivas del tipo aquel, aunque tal capacidad no parece demasiado difícil. Supongo que lo que no le resultaría tan fácil a mi vecino fanfarrón sería describir explícitamente los factores que le llevan hacer sus predicciones.

Esta historieta viene a cuento por una noticia que saltó a los periódicos la última semana, sobre las capacidades predictivas de un investigador canadiense, afincado en Bélgica, François de Carufel. Aunque en este caso, lo que predicen François y sus colaboradores es si una mujer tiene o no (con frecuencia) orgasmos vaginales. Y la base de esta predicción estriba (de acuerdo con los investigadores) exclusivamente en su forma de caminar.

La noticia la comentaba brevemente el Público en su edición del 27 de agosto, pero  el trabajo de investigación en la que se basa es un artículo de 2008, titulado:  “El historial de orgasmos vaginales de una mujer es deducible a partir de si forma de caminar”. El contenido del artículo está abierto, así que si alguien quiere leerlo está aquí.

En pocas palabras, lo que hacen en este trabajo es sencillo. Primero buscan un grupo de mujeres, en este caso estudiantes belgas, dispuestas a participar en el estudio, a las que someten a un cuestionario sobre su actividad sexual. Seguidamente, las participantes son filmadas mientras caminan brevemente. Ellas no saben cuáles son los objetivos o hipótesis de la investigación.

En una segunda fase, los sexólogos (entre ellos el propio Carufel) examinan los vídeos y hacen sus predicciones (supuestamente,  sin haber visto los resultados de las  entrevistas). Un sencillo test estadístico indicó que los investigadores acertaron con una frecuencia mucho mayor que la esperable por azar; de hecho, el porcentaje de aciertos fue de alrededor del 80% ¡Aleluya!

Aunque encuentro el estudio interesante, opino que tiene dos problemas serios que debían haberse evitado. El primero y principal es que conclusión no está lo suficientemente apoyada por los datos. En un vídeo de una mujer caminando, un observador obtiene información instantánea sobre múltiples aspectos de la persona. Su forma de vestir, su expresión, su peinado y… naturalmente, su forma de caminar. Habría que diseñar un dispositivo experimental que permitiera eliminar todas esas variables. Por ejemplo, los vídeos podrían tratarse con un software que convirtiese las imágenes en meras siluetas o representaciones que caminan. Los investigadores se limitan a afirmar que su juicio se basa exclusivamente en la forma de caminar y esto en a todas luces insuficiente.

Un problema adicional estriba en el hecho de que los sujetos capaces de hacer las predicciones están “apropiadamente entrenados”, pero no se describe en qué consiste exactamente tal entrenamiento. El trabajo podría haber abordado esta cuestión sin demasiada dificultad. Por ejemplo, si a un grupo de observadores no-expertos se les somete aun mínimo entrenamiento: simplemente ver un vídeo con una muestra de mujeres caminando más información sobre su estatus OV  ¿el porcentaje de aciertos en este caso sería inferior al caso anterior? ¿realmente es necesario tener un doctorado en sexología?

Algunos estudios han puesto de manifiesto las notables capacidades de discriminación  que tienen sujetos completamente normales expuestos a la mera visión de una imagen durante un corto espacio de tiempo. En estos estudios se vio que personas sin ninguna preparación en psicología de empresa predecían mejor que los expertos el éxito de un jefe de ventas o de un profesor universitario, con tan sólo ver la imagen durante algunos milisegundos (más sobre esto  aquí)

Además, la muestra es ridículamente pequeña y culturalmente próxima a los investigadores, por lo que la generalización al resto de la humanidad requerirá  mucho más trabajo.

A pesar de las críticas, me gustaría dejar claro que no estoy en contra de este tipo de investigaciones (todo lo contrario) y que  creo que la conclusión del trabajo es totalmente plausible; sólo que  la investigación es manifiestamente mejorable.

Debo agradecer y agradezco a Fernando Santiago por haberme sugerido el tema de este post.

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Breve receso

Queridos amigos del blog,

Me veo en la necesidad de hacer un pequeño paréntesis en el blog hasta mediados de agosto. Hubiera preferido dejar algunos post programados, pero entre unas cosas y otras, me ha resultado imposible. Esta semana tengo que pasar un examen (técnicamente, un “concurso”) y después me tomaré dos semanas de vacaciones.

Saludos cordiales

Pablo

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Gripe A: la conjura de los necios

En las últimas semanas hemos asistido al linchamiento moral de la Organización Mundial de la Salud  (y otras instituciones) por su recomendación a los gobiernos de adquirir suficientes dosis de vacunas con el único objetivo (supuestamente) de favorecer los intereses de algunas compañías farmacéuticas. La cuestión se ha comentado en todos los medios de comunicación y está empezando a adquirir un tinte “conspiracionista” preocupante. En concreto, se afirman dos cosas, que deben analizarse separadamente:

A) Que algunos expertos exageraron los riesgos de la gripe A y que esto benefició económicamente a algunas compañías.

B) Que los mismos expertos habían recibido dinero (de forma directa o indirecta) de esas mismas compañías.

La afirmación A es falsa. La decisión de declarar la pandemia y recomendar la vacuna era la única racional. La gripe es un asunto serio; en un año normal causa una mortalidad considerable y la pandemia de 1918 ha sido la peor de la historia en número de muertos. Los datos en abril de 2009 sugerían que el virus de la gripe A tenía una tasa de mortalidad elevada. Además, no se puede predecir la evolución de un virus a los seis meses, que es lo que se tarda en producir una vacuna. Por otro lado, las vacunas constituyen un método terapéutico generalmente seguro (aunque no totalmente exento de riesgos).

Más aun, la gripe A no ha sido tan leve como se suele pensar. De acuerdo con un trabajo publicado recientemente el PloS, si nos fijamos en el número de años de vida perdidos y no sólo en el número de muertos (véase el gráfico), la pandemia de 2009 fue mucho peor que un año de gripe estacional severa, incluso peor que la gripe de 1968. Ello es debido a que la edad media de los fallecidos en 2009 ha sido de 37 años, mientras que en la gripe estacional la media es de 76. El trabajo aquí.

No obstante, es perfectamente posible que la afirmación B sea cierta. A la vista del cariz que estaban tomando las cosas no es raro que las compañías quisieran sacar tajada o al menos asegurarse una porción. Por lo que es  posible (e incluso hay indicios serios) de que se hayan producido casos de conducta poco apropiada. Esto es lamentable se debería tratar de evitar en el futuro. No voy a discutir los detalles porque el punto clave, en mi opinión es que de la afirmación B no se desprende directamente la validez de A.  Si el virus hubiera evolucionado hacia mayor virulencia y no se hubieran tomado medidas, habría que oír  las críticas furibundas, tal vez de los mismos que ahora critican las medidas contrarias.

Además, las acusaciones de haber recibido dinero deben ponerse en perspectiva. No es lo mismo un pago directo que el hecho de que una compañía financie una investigación. En algún caso, las acusaciones se basaban en que algunos expertos habían participado en conferencias (y cobrado por ello) financiadas por las compañías farmacéuticas. Hay que decir que la inmensa mayoría de los congresos en Biomedicina son hoy por hoy financiados en parte por éstas.

Es muy probable que el debate que se está llevando a cabo en los medios esté llegando a conclusiones totalmente erróneas. El problema no es que se emplease dinero público en producir unas vacunas que no llegaron a utilizarse. Eso es exactamente lo que ocurre la mayoría de las veces que contratamos un seguro. El problema es que no disponemos de métodos de producción de vacunas a gran escala que sean lo suficientemente rápidos para responder a la aparición de nuevas cepas.

Lo que no suelen comentar los periódicos en que en Europa Occidental la responsabilidad de producir vacunas recae exclusivamente en compañías privadas. De modo que inevitablemente tendrá que derivarse un beneficio económico del hecho de acometer la producción de estos fármacos porque, nos guste o no, las compañías privadas necesitan tener algún beneficio por lo que hacen. Esto no tiene por qué ser así necesariamente. Los gobiernos podrían crear y financiar instituciones que tuvieran los medios y la capacidad de ocuparse de este tipo de tareas. Eso eliminaría la sospecha permanente del “beneficio económico” en una situación de emergencia y daría mayor margen de maniobra a los gobiernos a la hora de manejar estas crisis. Lo que no está garantizado es que fueran más eficaces y menos costosas que las compañías privadas.

La pandemia de gripe A de 2009 resultó más leve de lo que al principio parecía y debemos alegrarnos por ello. Sin embargo, sería un error pensar que la próxima nueva cepa de virus que surja va a ser también relativamente benigna. Puede que lo sea o puede que no.

Más info aquí

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Diversas formas de ser ignorante

Leí el otro día este artículo en El País (aquí), donde el autor hace (medio en broma) un panegírico de lo que podríamos llamar “intuición pueblerina” frente a formas de pensamiento más sofisticadas, como es el razonamiento estadístico. En esencia, lo que dice Trueba es que los estudios científicos no valen para nada y están mayoritariamente manipulados. En contrapartida, siempre podemos fiarnos del “sentido común” para andar por la vida.

El caso es que esta línea de pensamiento ‘post-moderno’ es bastante frecuente. Implícitamente, afirma que la ciencia es una ‘realidad construida socialmente’ y que por tanto, los avances no tienen una validez objetiva, ya que se trata simplemente de cambios en la ‘moda’ (de ‘paradigma’ utilizando la terminología de Kuhn) que favorecen unas u otras teorías. Este tipo de argumentación resulta muy poco convincente. Es cierto que la verdad absoluta no existe y que los resultados de la ciencia son a veces erróneos, frecuentemente incompletos y siempre revisables; no sólo eso, sino que el proceso de investigación está sesgado por los intereses de los propios investigadores, las prioridades de las administraciones que los financian, los avances tecnológicos y un sinfín de factores adicionales. Pero esto no quiere decir que el avance en la investigación sea imposible. De hecho, es vertiginoso. Las pruebas del avance de la ciencia están alrededor nuestro en forma de nuevas tecnologías que, para bien y para mal, están por todas partes.

Si la ciencia no tiene ninguna ‘validez objetiva’ por qué tomamos medicinas cuando estamos enfermos, cómo es que la mortalidad infantil ha disminuido enormemente, cómo es posible que un porcentaje mínimo de la población sea capaz de producir alimentos suficientes para el resto, por qué  razón viajar el otro extremo del mundo resulta tan sencillo, etc.…Evidentemente, estas ventajas no son accesibles a todos lo habitantes del planeta y tienen sus contrapartidas, pero el hecho de que la tecnología ‘funcione’ indica que las teorías científicas subyacentes deben estar ‘conectadas’ con la realidad.

Naturalmente, hay algunos estudios científicos queestán equivocados, bien porque se han producido errores, o porque las conclusiones se hayan manipulado con algún fin. No obstante, vista la cosa en conjunto, es evidente que los científicos mienten muchísimo menos que (digamos) los políticos, los publicistas o incluso los periodistas. Y no porque los científicos sean mejores personas, sino porque lo escrito queda en las bases de datos y otros pueden comprobar que no es cierto y desdecir al autor. Para un científico, meter la gamba tiene un coste considerable.

Una persona que quiera considerarse “culta” en estos tiempos tiene que manejar la información de primera mano que proporciona la ciencia sobre muchísimos asuntos que afectan a nuestras vidas. Esto es difícil ya que la evidencia suele ser escurridiza. Pero el decidir a priori que “yo no me creo nada por principio” es una  tontería como una casa.

Habría que ir pensando en quitarse la boina.

Nota: El término “boina” alude a ciertas actitudes mentales y no tiene nada que ver con el hecho de llevar o no “boina física”.

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El código Altamira

Resulta fácil dejarse impresionar por las fantásticas pinturas rupestres de cuevas como Altamira y Lascaux. Sin embargo, acompañando a las extraordinarias figuras de uros, caballos y bisontes hay unos signos infinitamente más modestos, pero también más intrigantes. Se trata de imágenes pequeñas y abstractas, tales como puntos, rayas, espirales, siluetas de manos y cosas así. Desde que estas cuevas comenzaron a estudiarse, los expertos se han preguntado si estas marcas tendrían un significado simbólico. Recientemente,  Genevieve von Petzinger y April Nowel, de la Universidad de Victoria (Canada) parecen haber dado un paso más en el esclarecimiento de esta cuestión. Estas dos investigadores comenzaron construyendo una base de datos exhaustiva de los signos procedentes de 146 yacimientos arqueológicos de Francia, datados entre 30.000 y 10.000 años.

El resultado de esta pesquisa es fascinante. 26 signos aparecen una y otra vez en estas cuevas (véase la figura de abajo). Lo más interesante es que con mucha frecuencia, estos signos se encuentran asociados. Esta es una característica de los lenguajes jeroglíficos, en los que se inventan nuevos signos mediante la asociación de signos pre-existentes. En algunos casos, estas investigadoras encontraron signos menos abstractos que parecen representar la figura completa. Por ejemplo, se dibujan los colmillos del mamut y no el animal completo. Este “truco” (técnicamente llamado “sinécdoque”) es otra de las características de los lenguajes jeroglíficos incipientes. El trabajo fue presentado en el último  Congreso de la Sociedad de Paleantropología en Chicago.

Es en el Sur de Francia y Norte de España donde aparece mayor variedad de signos. No obstante, muchos de éstos también se han encontrado en otros lugares y otras épocas, lo cual abre la cuestión de cuándo se produjo realmente esta especie de “explosión creativa”. Las autoras sugieren que el sistema de símbolos podría haberse establecido hace 30.000 o 40.000 años o antes. En tal caso, habría viajado con las primeras migraciones africanas, extendiéndose por Australia, Asia, Europa y América. Aunque es cierto que muchos de los signos han sido encontrados en todos estos lugares, no hay pruebas de que su origen sea el mismo.

En todo caso, la pregunta más difícil permanece:

¿Qué querrían decir?

Ravilious, K. (2010) “Messages from the Stone Age” New Scientist, (2) 2010:30-34.

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Científicos españoles secuencian el genoma de la bacteria responsable de la tuberculosis del olivo

La agricultura del siglo XXI se enfrenta a una serie de retos acuciantes, relacionados con la necesidad de producir alimentos suficientes para la creciente población mundial y además, hacerlo de forma sostenible, más respetuosa hacia el medio ambiente y con mayores niveles de seguridad. Las enfermedades vegetales causadas por microorganismos patógenos no sólo disminuyen la producción sino que pueden alterar la calidad de los alimentos y disminuir drásticamente el valor comercial de las cosechas. El diseño de nuevas estrategias de control de enfermedades, requiere indispensablemente el manejo de la información contenida en el genoma de los organismos patógenos. De forma similar a lo que ha ocurrido con el genoma humano, esta tecnología está abriendo nuevas puertas para la identificación, control, y desarrollo de variedades resistentes a enfermedades.

Pseudomonas savastanoi pv savastanoi, es el agente causal de la tuberculosis del olivo, una importante enfermedad productora de pérdidas en olivo en España. Los árboles afectados muestran tumores (conocidos como verrugas) que llegan a alcanzar varios centímetros de diámetro en troncos, ramas, tallos y brotes. En general, los árboles enfermos muestran menor vigor y reducción del crecimiento; cuando el ataque es muy intenso, los árboles terminan siendo improductivos. Hasta la fecha, y debido a la ausencia de métodos eficaces de control, se hace necesario establecer una estrategia de lucha preventiva, reduciendo las poblaciones de bacterias mediante tratamientos fitosanitarios con cobre y utilizando variedades poco sensibles.

La secuenciación del genoma de este patógeno abre las puertas a la identificación de genes responsables de la supervivencia en hoja y la virulencia de esta bacteria, facilitando el diseño de estrategias específicas de lucha contra esta enfermedad y la elaboración de programas de mejora genética del olivar. Este proyecto supone la primera secuenciación del genoma de una bacteria patógena de plantas llevada a cabo en España, y aporta el primer genoma conocido de una Pseudomonas patógena de un árbol frutal, el olivo,  a nivel mundial.

El trabajo, incluido en el número de junio de la revista Environmental Microbiology, ha sido realizado por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (CBGP), Universidad de Málaga, Universidad Pública de Navarra, Universidad de Wisconsin (USA) e IVIA (Valencia).

Rodríguez-Palenzuela P, Matas IM, Murillo J, López-Solanilla E, Bardaji L, Pérez-Martínez I, Rodríguez-Moskera ME, Penyalver R, López MM, Quesada JM, Biehl BS, Perna NT, Glasner JD, Cabot EL, Neeno-Eckwall E, Ramos C. Annotation and overview of the Pseudomonas savastanoi pv. savastanoi NCPPB 3335 draft genome reveals the virulence gene complement of a tumour-inducing pathogen of woody hosts. Environ Microbiol. 2010 Apr 1. [Epub ahead of print] PubMed PMID: 20370821.

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El puente del amor

Los filtros de amor siempre han tenido un lugar destacado en el repertorio tecnológico de brujas y hechiceras; y es lógico que sea así ¿acaso no sería muy conveniente disponer de una pócima que nos entregase directamente el corazón de la persona amada? Por desgracia, los filtros de amor habituales tienen el pequeño inconveniente de no funcionar en absoluto. Sin embargo, los amantes despechados pueden mirar a la ciencia en busca de ayuda ¿existe un filtro de amor probado científicamente? No exactamente. Lo más parecido en este sentido podría considerarse  el Viagra, pero está claro que no es lo mismo. En condiciones normales, para que el Viagra tenga alguna utilidad necesitamos primero un verdadero filtro de amor.

Lo que sí tenemos es el curioso y sorprendente experimento del “puente del amor”, publicado en 1974 en el Journal of Personality and Social Psychology por Donald  Dutton y Arthur Aron.  Este experimento se realizó en el mundialmente famoso puente Capilano, que es una de las principales atracciones turísticas de Vancouver. Se trata de un puente de cuerdas de 136 m de largo y con una caída de 70 m. El puente Capilano lo cruzan unos 800.000 turistas al año (supongo que no todos al mismo tiempo).

Dutton y Aron pensaban que los hombres podían sentirse más atraídos por una mujer (atractiva) si se encontraban en una situación de “estimulación debida a un peligro moderado”. En este caso, una atractiva mujer interpelaba a los (¿temerosos?) turistas masculinos que se aventuraban en el puente y les pedía su participación en un sencillo experimento psicológico. Básicamente tenían que hacer un breve comentario sobre una foto que se les mostraba; una tarea bastante fácil, pero no tanto si estás a 70 m de altura en un puente que se tambalea y cruje. Al final, la chica les daba su número de teléfono garabateado en un papel… por si tenían alguna pregunta adicional. Naturalmente, la variable dependiente aquí era el porcentaje de tipos que acababa llamándola. Como control, repitieron la misma pantomina en un ambiente más tranquilo (un parque público).

Para regocijo de los investigadores, los sujetos del puente Capilano telefonearon en mayor proporción que los del parque. Los psicólogos se han referido a este fenómeno como el paradigma de la atribución errónea. En esencia, el cerebro confunde la excitación debida al miedo con excitación por la chica (El experimento del puente ha sido repetido con algunas variantes y resultados variables).

Independientemente de que la teoría psicológica subyacente sea más o menos sólida, los aprendices de Romeo (o Julieta) pueden tratar de sacar partido al fenómeno intentando aterrorizar a sus potenciales parejas, aunque yo les recomendaría encarecidamente que no se les vaya la mano… Tu enamorad@ debe tener miedo de la situación, no de ti,

Dutton, D. G., & Aron, A. P. (1974). Some evidence for heightened sexual attraction under conditions of high anxiety. Journal of Personality and Social Psychology, 30(4), 510-517.

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Savater se equivoca

Extremadamente floja, aunque -hay que reconocerlo- algo ambivalente, la defensa que hace  Savater de las corridas de toros en EL PAIS de hoy  (El artículo aquí) que -significativamente- acaba con la frase “Fernando Savater es escritor”, imagino que para dejar claro que habla a título estrictamente personal y no como miembro de comunidad académica.

Pero vayamos por partes.  El principal hilo argumental está reflejado en la frase “la civilización humana se basa en el maltrato de los animales” ¡Falacia Naturalista Pura y Dura! Vale que los humanos hemos sido cazadores primero y agricultores después, y que durante toda nuestra historia como especie el maltrato animal haya sido una constante, pero eso no significa que deba seguir siéndolo y que debamos aprobarlo. El transporte ya no se realiza (fundamentalmente) a caballo, son los tractores los que aran la tierra y los tanques -y no los elefantes- los que acompañan a los soldados. Análogamente se podría argumentar que la violencia y las guerras han formado parte constante de nuestra historia (La civilización humana se basa en la guerra), así como la esclavitud, o la  marginación y violencia contra las mujeres. Es evidente que tenemos el derecho (y el deber) de romper con las tradiciones que consideremos aberrantes o simplemente inadecuadas ¿o no?

Sin solución de continuidad, Savater utiliza el conocido argumento de “es una salvajada, pero existen otras salvajadas“, como la caza, la experimentación animal y la misma producción ganadera. Curiosamente,  la agenda completa de los defensores de los animales se emplea como una razón para no abolir las corridas. Es evidente que cada una de las situaciones mencionadas plantea problemas morales, me parece muy raro defender las corridas de toros por el hecho de que algunos animales sean maltratados de otras formas. Es como decir que nos oponemos a que se acabe con el hambre en Mali si no acaba con ella simultáneamente en Etiopía.

Pero las corridas de toros son diferentes a las otras actividades mencionadas. En ellas no se hace una Fiesta pública (¡incluso televisada!) de un acto de innegable tortura. En los mataderos, señor Savater, los animales mueren pero sufren lo menos posible, al menos con la legislación vigente en Europa.

¿Y eso de que un Parlamento no es lugar para hablar de moral? Los Parlamentos hacen las leyes y sobre éstas tiene que haber (necesariamente) un planteamiento moral. Si la violencia machista fuera considerada algo aceptable no se habrían promulgado leyes para evitarla. Si los Parlamentos de muchas naciones no hubieran pensado que la esclavitud era inmoral no la habrían abolido en el siglo XIX.

Tampoco aclara  a quién alude con la frase “Existen más razonamientos éticos en el cielo y la tierra de lo que la filosofía de Peter Singer supone”. No sé a qué filósofo se refiere, pero en este sentido, el consenso parece ser aplastante: a la inmensa mayoría de los habitantes de los países de nuestro entorno las corridas les resultan un espectáculo degradante, e incluso en España el interés por ellas es minoritario (Encuesta Gallup sobre el interés por las corridas en España).

La mención de que Hitler fuera vegetariano y “promulgara leyes para proteger la naturaleza” es otra salida de pata de banco ¿es malo ser vegetariano porque lo fuera Hitler? ¿Deberíamos cargarnos la naturaleza más deprisa para llevarle la contraria a su espectro?

Y acaba con una frase lapidaria “[las posturas abolicionistas]no reflejan un acercamiento a la naturaleza, sino el predominio humanista de dos instancias desconocidas en ella: la compasión y la hipocresía”. De acuerdo en la primera parte: la oposición a las corridas no tiene nada que ver con el ecologismo y es perfectamente posible ser pro-taurino y ecologista; tiene que ver con el problema moral que nos plantea a algunas “almas delicadas” (en palabras del propio Savater) que la tortura de un ser capaz de sentir dolor sea objeto de diversión y regocijo para algunos.

Y lo de la hipocresía ¿de quién es la hipocresía?

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Los últimos torturadores

Durante la Edad Media, los espectáculos en los que se torturaban animales eran muy frecuentes en toda Europa: peleas de perros, gallos, ratas y, por supuesto, corridas de toros. En Inglaterra eran muy populares las llamadas bull-baitings en las que se torturaba a los toros con la ayuda de perros especialmente adiestrados. También había bear-baitings, aunque los osos eran mucho más escasos y difíciles de mantener. Naturalmente, eran otros tiempos. Las ejecuciones públicas y los Autos de Fé constituían un entretenimiento popular muy apreciado. La última ejecución pública en Madrid tuvo lugar en 1890.

A partir del siglo XVIII las ideas de los filósofos de la Ilustración fueron calando poco a poco en la sociedad, y este tipo de actos empezaron a ser considerados brutales e inaceptables. En Inglaterra fueron abolidos en el siglo XIX, de manera que el debate que está empezando a producirse estos días en España sobre la abolición de las corridas de toros lleva un retraso de más de un siglo con respecto al resto de Europa. La única razón que nos hace especiales a los españoles es que somos los únicos que permitimos que la tortura de un animal sea un espectáculo público. Hace doscientos años lo hacía todo el mundo.

Es evidente que la “tradición” no puede invocarse como un argumento suficiente en sí mismo para defender la salvajada que suponen las corridas ¿Acaso no es tradicional la ablación femenina en muchos países africanos? ¿O en “sati”, esa costumbre hindú de quemar a la viuda en la pira del marido? Seguramente, las peleas de gladiadores se habrían considerado parte de la “tradición hispano-romana”. Aunque no lo parezca, el mundo ha evolucionado bastante en el sentido moral, para lo cual ha sido necesario romper con diversas “tradiciones”. La afirmación de que “los toros son cultura” juega con el doble significado de la palabra. Por un lado, cualquier cosa que ocurra con frecuencia en una sociedad puede considerarse parte de su cultura. Por otra parte, el término tiene una connotación positiva de “actividades de orden superior que ennoblecen a quienes las practican” como el arte, la literatura o la ciencia. Si se acepta que “los toros son cultura” podríamos aplicar el mismo argumento a la violencia machista, y ¿quién va a negar que el machismo tiene una larga tradición en España?

Algunos pro-taurinos argumentan que no tiene sentido prohibir las corridas si no se prohíben también las matanzas de focas o la caza en general. El argumento viene a reconocer que sí, que las corridas son una burrada pero también hay otras burradas. Por las mismas, si a alguien le acusan de un crimen podría defenderse diciendo que… ¡más crímenes cometió Hitler! Y es muy posible que también deberían prohibirse otras atrocidades. Pero eso es un asunto completamente distinto.

La posible extinción del toro de lidia es otro de los argumentos comúnmente empleados para defender el tinglado taurino, aunque  tampoco es un argumento válido. El toro de lidia es una raza de una especie doméstica (Bos taurus) y naturalmente, el número de ejemplares depende de las decisiones que tomen los humanos al respecto. Su extinción, si se prohibieran las corridas no sería inevitable (aunque la conservación tendría un coste). El caso quedaría englobado en la problemática general de conservar la biodiversidad de animales y plantas domésticas que caen en desuso. Un problema sin duda urgente y que afecta a especies tan emblemáticas como el burro. Análogamente, las dehesas dedicadas a la ganadería brava no tendrían por qué convertirse al instante en urbanizaciones o centros comerciales. Deberían ser protegidas debido a la riqueza de estos ecosistemas, pero sin duda, otras formas de aprovechamiento, respetuosas con el medio  son posibles.

Algunos pro-taurinos radicales han llegado a argumentar que los toros no sufren, a pesar de que la violencia y crueldad de la “fiesta” es evidente. Existen razones neurológicas para pensar que sí lo hacen. Para empezar, su sistema límbico es muy parecido al nuestro. Para seguir, el dolor tiene un fuerte valor adaptativo en los animales superiores. Curiosamente, no aparece ningún trabajo de investigación publicado sobre este tema en PubMed, la principal base de datos de investigaciones biomédicas. Búsqueda en PubMed (aquí)

En resumen, las corridas de toros hacen un espectáculo de la tortura de un animal capaz de sufrir y son por lo tanto una “salvajada” doble, por la tortura en sí y por el hecho de hacer un espectáculo público de ello y (frecuentemente) televisado. Al elevarlo a la categoría de Bien de Interés Cultural, nuestros gobernantes han dado un paso más en la “apología de la tortura”, hurtando además un debate público que debería producirse con urgencia.

Hace doscientos años todo el mundo en Europa hacía estas cosas. Ahora sólo las hacemos los españoles. Somos los últimos torturadores. Un dudoso honor.

Más info:

“¡Vivan los animales!”J. Mosterín. 1998. Editorial Debate. Madrid.

“Animal Liberation” P. Singer. 1975. Ed. Harper Collins. New York.

“Animals and why they matter” M. Midgley. 1983. University of Georgia Press. Athens, US.

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La explosión de hace 10.000 años

Los tiempos deben estar cambiando, porque hace unos años este libro hubiera desatado un huracán de críticas y, sin embargo, ha pasado relativamente desapercibido (o al menos no se ha montado un cirio demasiado grande) ¿La razón? Sus autores, Cochran y Harpending, abren uno de los “melones” más temidos de la Biología/Psicología, el de las (supuestas) diferencias cognitivas entre grupos étnicos.

Pero empecemos por el principio. La tesis fundamental del libro es que la evolución humana no se ha detenido en los últimos milenios, sino que por el contrario, se ha acelerado con la llegada de la civilización y el progreso. Los autores sostienen que las nuevas condiciones de vida creadas por el desarrollo de la agricultura -primero- y por la creación de los estados  -después- crearon nuevas presiones selectivas en las poblaciones humanas. Esta idea no es, en sí misma, particularmente revolucionaria; lo que es difícil es presentar evidencia experimental sólida que la avale. Sin duda, los autores hacen un esfuerzo por argumentar bien sus tesis aunque, en mi opinión, éstas son de momento hipótesis cuya confirmación empírica queda bastante lejos. Hay que reconocer también que los autores son bastante honrados en ese sentido: dicen claramente cuándo están especulando y cuándo sus afirmaciones están bien sustentadas.

En esencia, Cochran y Harpending lanzan tres (arriesgadas) ideas a la palestra. La primera es que los humanos modernos (cro-magnon) que reemplazaron en Europa a los neanderthales debieron adquirir de éstos algunos alelos mediante un proceso conocido como introgresión. Dichos genes habrían permitido a los cro-magnones adaptarse a las duras condiciones europeas durante la última glaciación. La idea no es disparatada. Por ejemplo, se ha visto que el color del pelaje de los lobos de Alaska y Canadá se debe en cierta medida a un fenómeno de introgresión (más info). Sin embargo, los datos genéticos obtenidos hasta el momento muestran que cro-magnones y neanderthales permanecieron genéticamente separados. Es posible que en el futuro nuevos datos cambien el panorama, pero en este momento esta evidencia es inexistente (véase).

La segunda hipótesis tiene que ver con la aparición de la tolerancia a lactosa en nuestra especie. Este tema ha sido tratado otras veces en este blog (aquí). Los autores van un poco más lejos y afirman que la aparición de esta mutación que permite a los adultos ingerir leche, constituyó una ventaja determinante para los pueblos indoeuropeos hasta el punto de ser la causa de que la migración indo-europea tuviera lugar. De nuevo, es posible que haya sido así pero los datos en los que se basa la hipótesis son todavía insuficientes.

Por último, nos vamos a la hipótesis más controvertida de todas: según los autores, los judíos ashkenazi se vieron obligados a dedicarse a profesiones relacionadas con la banca y las finanzas de forma casi exclusiva durante la Edad Media; debido a esta presión selectiva, los ashkenazi serían más inteligentes que otros grupos étnicos. Los autores emplean el número de premios Nobel conseguidos por individuos con esta ascendencia en el último siglo.

Este tipo de controversias siempre suponen una especie de raya en la arena: hay que estar en contra o a favor. Así que voy a definirme: me niego a aceptar rayas en la arena. Por un lado, creo que los argumentos empleados por los autores son insuficientes (aunque presentan su caso de forma convincente). Sería necesario encontrar alelos claramente ligados a la inteligencia (entendida como IQ, lo que tiene una evidente limitación) y luego demostrar que en determinados grupos étnicos dichos alelos son más frecuentes que en otros. A día de hoy, los datos no son conclusivos ni mucho menos.

Por otra parte, me parece posible que una hipótesis de este tipo llegue a estar fuertemente apoyada por los datos algún (¿acaso no hay poblaciones genéticamente más altas que otras?). Cuando eso ocurra, estoy dispuesto a dejarme convencer, porque creo que la ciencia es mucho más importante y menos dañina a largo plazo que la corrección política (más sobre esto).

Pero ese día no ha llegado.

PS. Sobre la evolución de la especie humana en la actualidad hablaremos otro día

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Apartad del poder a los adictos al poder

En 1997, una repentina (aunque no demasiado virulenta) epidemia de meningitis en la Comunidad de Madrid causó considerable alarma entre los padres con hijos en edad escolar. La autoridades sanitarias no eran en aquel momento partidarias de la vacunación masiva de toda la población escolar, aunque más tarde cambiaron de opinión (estas decisiones son difíciles de tomar y la información en el momento de tomarlas nunca es completa). El caso es que, en medio de este revuelo, los ciudadanos de a pie nos enteramos de que el entonces Presidente del Congreso de los Diputados (Federico Trillo) había utilizado el coche oficial y el médico oficial del Congreso para vacunar a sus hijos.

Supongo que no debería escandalizarme por algo así. Evidentemente, la anécdota refleja la catadura moral del personaje, pero cosas peores hemos visto en ese mismo personaje y en otros (del mismo y de otros partidos). La infatigable doble moral de muchos políticos es un tema recurrente en las cabeceras de los periódicos. Más allá del rechazo, me asalta la curiosidad por el mecanismo psicológico subyacente ¿Es una cuestión de simple cara dura o realmente creen que sus actos se rigen por un rasero diferente al del resto de la población? Me alegra ver que esta cuestión haya atraído la atención de los científicos profesionales…y la respuesta (a juzgar por un número limitado de estudios) es que, efectivamente, el poder corrompe, pero sólo a aquellos que creen merecerlo.

El estudio (aquí), publicado por Joris Lammers (Universidad de Tillburg) y colaboradores, explora esta cuestión por el método de inducir (priming) una sensación de poder en los sujetos del estudio, por ejemplo pidiéndoles que recuerden una situación así, para después evaluar su comportamiento moral en determinadas situaciones. Por ejemplo, en un estudio se realizó el “priming” en dos grupos aleatorios, uno de alto poder y otro de bajo. Después cada uno de los grupos se dividió en otros dos. A uno de ellos se le pasó un cuestionario en el que evaluaban hasta qué punto consideraban inmoral “inflar” los gastos en un viaje de trabajo; el otro grupo participó en un juego de dados, en el que la puntuación que sacaban podía convertirse en un pequeño premio en metálico (los dados se tiraben en un cubículo privado y el sujeto comunicaba el resultado al experimentador).

En el caso del cuestionario, el grupo de los poderosos valoró peor que el de los desvalidos el hacer trampas en las cuentas, pero -y esto es lo interesante- las mismas personas hicieron más trampa que el otro grupo al reportar (a su favor) el resultado de los dados. En otras palabras, la mera alusión a una situación de poder hacía a las personas más proclives a hacer trampas y a censurar las trampas ajenas.

Otro estudio similar, sin embargo, sugiere que esta tendencia a comportarse de forma hipócrita no ocurre en todos los casos , sino en aquellos individuos que piensan que han adquirido “legítimamente” tal poder. Curiosamente, los individuos que pensaban que “no se lo merecían”, tendían a ser más exigentes consigo mismo que con otras personas. En vez de de actuar hipócritamente lo hacían hipércritamente (el palabro es de los autores).

Me consta que tal cosa es imposible, pero ¿habría alguna forma de lograr que accedieran a puestos de poder personas que realmente no quieren ejercerlo y se avienen por puro sentido del deber?

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Charla-coloquio sobre Evolución del cerebro

Alberto Ferrús es profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto Cajal. Su experiencia profesional incluye los mecanimos celulares y moleculares de la percepción sensorial, el aprendizaje y la memoria en animales de experimentación. Fué galardonado con el Premio Demuth concedido por la International Brain Research Organization. Es miembro de la Alianza Dana para la promoción y difusión de los estudios sobre el cerebro y participa habitualmente en programas de divulgación científica. Su Curriculum: http://www.ferrus-flysynapse.es/pdfs/cvferrusesp.pdfla
Nos hablará de la evolución del cerebro y la aparición gradual de propiedades cognitivas, en especial el lenguaje.
En palabras de Álvaro, que moderará la tertulia:
He tenido el privilegio de haberle escuchado en dos conferencias, en la Fundación Juan March http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.asp?id=1549 , y en la que ofreció en la cátedra CTR del ICAI, http://www.upcomillas.es/webcorporativo/Centros/catedras/ctr/Documentos/FERRUSdOCMARCOComillasABRIL2006.pdf. Vivir en Madrid le da a uno  la oportunidad de contactar con personajes relevantes de la ciencia (cultura). La cercanía e interés mostrados desde el principio por Alberto Ferrús lo considero merecedor de compartirlo con vosotros y seguir aprendiendo por qué somos como somos, de dónde surgen nuestras emociones y cómo percibimos nuestra realidad. En definitiva, un digno, humilde y merecidísimo homenaje a Charles Darwin

MUY IMPORTANTE: Para empezar a las 21:00 en punto es requisito indispensable que todos hayamos pagado a Rali, la camarera. Os pedimos que tan pronto como lleguéis os dirijáis a la barra para obtener los dos tickets que dan derecho a las dos consumiciones.
Se ruega colaboración

Os esperamos a las 20:15. La charla empezará a las 21:00 en punto y acabaremos a eso de las 23:00.

POR RESPETO Y PARA EVITAR MALOS HUMOS SE RUEGA NO FUMAR EN LA SALA DE TERTULIAS

Por favor: PUNTUALIDAD

Lugar: Savoy Club
Dirección: c/ Meléndez Valdés, 28
Fecha: Martes 12 de enero de 2010
Comienzo de la tertulia: 21:00
Metros: Quevedo, San Bernardo, Moncloa y Argüelles

Precio: 5 € por dos consumiciones
(Han de ser consumidas el mismo día)

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Biología y status social

CHARLA COLOQUIO

MARTES, 22 DE DICIEMBRE 21:00

Es evidente que el estatus social, ya sea en forma de dinero, poder político, prestigio académico o simple famoseo, es algo que nos importa mucho a los humanos. Todas las sociedades estudiadas tienen algún tipo de jerarquía, aunque en algunos casos ésta es muy laxa. No es sorprendente que en las especies más cercanas a nosotros también existan diversas formas de jerarquía entre individuos. La Biología puede explicarnos algunas cosas sobre la aparición de este tipo durante el proceso evolutivo de estos sistemas jerárquicos y, tal vez, alguna cosa sobre las moléculas implicadas. En cambio, la Biología no puede decirnos qué cosas son o no son aceptables en este sentido , ya que ésta es una cuestión de valores y no de hechos. No obstante, el examen del fenómeno de la desigualdad social desde el punto de vista biológico, podría darnos algunas pistas para manejar el espinoso asunto de la desigualdad.

charla (30minutos) + coloquio

PUB SAVOY

C/ Meléndez Valdés 28 Metro Quevedo

Madrid 28015, España

Nota: la entrada cuesta 5 euros y da derecho a 2 consumiciones

Se ruega puntualidad

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