Archivo de la categoría: Salud

Cómo ser feliz cuando estás muerto

Imagine que se encuentra totalmente paralizado, pero sus facultades mentales siguen intactas. Es lo más parecido a estar muerto sin estarlo ¿no? Siga imaginando. Podría decirse que su “calidad de vida” no es muy alta ¿verdad? Su vida social sería, lógicamente, muy reducida. Nada de gimnasio ni spa. Sexo sólo con la imaginación. Nada de restaurantes ni de vacaciones en el Caribe. En esas condiciones, es lógico pensar que usted sería tremenda infeliz ¿correcto?

Pues no. O al menos esa es la conclusión a la que llega un estudio reciente sobre pacientes que sufren el denominado “síndrome de enclaustramiento” (locked-in syndrome). Estos pacientes han perdido el control de los músculos voluntarios debido a una lesión en el tálamo cerebral, y sólo puede comunicarse utilizando los músculos oculares, es decir, guiñando un ojo o señalando con la mirada en una determinada dirección.  Podríamos pensar que este colectivo debería sentirse bastante desgraciado, y sin embargo,en  la encuesta realizada sobre 168 de ellos, casi el 80% se declaró razonablemente feliz.

Sólo un 7% de los pacientes declararon desear la eutanasia y, en general, éstos llevaban relativamente poco tiempo sufriendo esta condición. Los autores concluyen que el paciente debería tener tiempo para establizarse psicológicamente antes de considerar esta opción (en los países donde la eutanasia el legal).

Lógicamente, algunos pacientes expresaron su deseo de tener una mejor vida social y mejores opciones de entretenimiento. En este punto, la tecnología puede cambiar radicalmente la vida de los lis ante el desarrollo de tecnologías de acceso a internet para pesrsonas con discapacidad. La posibilidad de leer un libro o navegar por intenet debe suponer una gran diferencia en estos casos.

El resultado de esta encuesta me parece una muestra sorprendente de la capacidad de adaptación de la mente humana a circunctancias desfavorables. Sin embargo, los resultados requieren cierta cautela. No todos los encuestados respondieron a la encuesta y puede pensarse que esto introduce un sesgo: seguramente los que se tomaron el (considerable) trabajo de responder tenían una actitud más positiva. Más aun, un porcentaje elevado de los que sufre lis muere en los primeros meses de la enfermedad. de nuevo, puede pensarse que los supervivientes están hechos de “una pasta diferente” a la de la población normal. Otro fuente posible de sesgo.

Me pregunto si este grupo de optimistas impenitentes tendrá algo en sus genes que les facilite adaptarse a su destino.

El artículo aquí

3 comentarios

Archivado bajo Psicología, Salud, Uncategorized

Test de salud mental

Definición de “salud mental” basada en el protocolo de diagnóstico psicológico  SWAP-200

(Shedler&Western (2007) Journal of Personality Assesment 89:41-55)

Una persona goza de salud mental si:

1) Es capaz de emplear sus talentos, capacidades y energía de forma efectiva y productiva.

2) Le gusta asumir retos; le complace alcanzar sus metas.

3) Es capaz de mantener una relación amorosa basada en el cariño y la complicidad.

4) Se siente realizad@ por el hecho de pertencer y contribuir a la comunidad (p.e. ONGs, asociaciones vecinales, parroquias, etc).

5) Le gusta ayudar, aconsejar y proteger a otras personas.

6) Tiene empatia; percibe y responde a los sentimientos y necesidades de los demás.

7) Es capaz de mantener una actitud asertiva de forma efectiva y apropiada cuando las circunstancias lo requieren.

8)Aprecia y responde al sentido del humor.

9) Es capaz de escuchar palabras con alto contenido emocional (por ejemplo, que sean contrarias a creencias o percepciones importantes,  o que atenten a la imagen de uno mismo) sin perder la calma, y de sacar provecho de las mismas.

10) Ha superado las experiencias desagradables del pasado; las ha asumido y ha reforzado su personalidad a consecuencia de ello.

11) Es articulad@; es capaz de comunicarse apropiadamente a través de la palabra.

12) Tiene una vida sexual satisfactoria.

13) Se encuentra cómodo en cualquier ambiente social.

14) Generalmente encuentra placer y felicidad en las actividades cotidianas.

15) Tiende a expresar sus afectos de forma apropiada, en calidad e intensidad, en la situación que sea.

16) Tiene la capacidad de reconocer puntos de vista alternativos, incluso en asuntos emocionalmente cargados.

17) Tiene principios éticos y morales, e intenta vivir de acuerdo con ellos.

18) Es creativ@; tiene la capacidad de ver y abordar problemas con soluciones originales.

19) Tiende a ser meticulos@ y responsable.

20) Tiende a ser activ@ y extrovertid@.

21) Tiene don de gentes; es capaz de entender las interacciones entre el “yo” y los “otros” de forma inteligente y sutil.

22) Es capaz de encontrar sentido y satisfacción en la persecución de fines y ambiciones a largo plazo.

23) Es capaz de formar y mantener relaciones amistosas a largo plazo, basadas en la comunicación y el apoyo mutuo.

PS, en el caso hipotético de que haya alguien que considere que tiene una salud mental normal, de acuerdo con esta definición, ruego dé señales de vida (el mundo necesita un líder).

26 comentarios

Archivado bajo Psicología, Salud

La venganza de los bajitos

¿Se imaginan que se pudiera eliminar de un plumazo en cáncer y la diabetes? Estas dolencias figuran entre las 5 principales causas de mortalidad en el mundo. La posibilidad de que ambas enfermedades (que en realidad comprenden docenas de patologías diferentes) pueden relacionarse con cambios en un único gen abre la puerta aun tratamiento en el futuro, si bien esta posibilidad es todavía remota, de acuerdo con un artículo reciente publicado en Science Translational Medicine.

Esta investigación se ha centrado en individuos que sufren una rara enfermedad genética, el síndrome de Laron, que produce -en primer lugar- enanismo. En zonas remotas de Ecuador existen poblaciones donde esta enfermedad es relativamente frecuente, lo que ha permitido hacer un estudio de estos pacientes en comparación con parientes cercanos que no la sufren. Durante décadas, el Dr Guevara-Aguirre, del Instituto de Endocrinología, Metabolismo y Reproducción de Quito, ha estudiado a una muestra cercana a cien pacientes con este síndrome. Evidentemente, el síntoma más importante es la baja estatura; el hombre más alto medía 1,40 y la mujer más alta 1,24. Sin embargo, y esto es sorprendente, los afectados por el síndrome de Laron rara vez desarrollan cáncer o diabetes. Desde los años sesenta sólo uno ha tenido cáncer; una mujer desarrolló un tumor en el ovario, pero éste remitió del todo después de un tratamiento con quimioterapia. Y ninguno de ellos ha padecido diabetes, a pesar de que su enfermedad favorece la obesidad. Estos datos contrastan con los de la población general y los de los 1.600 parientes que se incluyeron en el estudio a modo de control.

Los investigadores han encontrado la relación entre el síndrome de Laron y la baja frecuencia de estas dos enfermedades. Al parecer, los enfermos tienen niveles bajos de insulina en sangre y sus célular responden a glucosa en mucho mayor medida que las normales. Ambas condiciones fisiológicas explicarían la ausencia de diabetes. La ausencia de tumores es evidentemente más difícil de explicar, pero parece ser otra consecuencia indirecta de la enfermedad.  Los afectados sufren una mutación recesiva en el receptor de la hormona del crecimiento . Por ello sus células no pueden responder a esta sustancia, lo que explica su baja estatura. Pero la hormona del crecimiento tiene otros muchos efectos fisiológicos en el cuerpo humano, incluso cuando el periodo de crecimiento ha terminado. Esta hormona estimula la producción de otras sustancias reguladoras, como el “factor de crecimiento similar a adrenalina 1″ (IGF-1 del inglés Insuline-like growth factor 1) y existen indicios de que elsta sustancia está puede favorecer el desarrollo de cáncer. En estudios genéticos en ratones mutantes que no producen hormona del crecimiento se ha visto que, además del pequeño tamaño, se observa una baja frecuencia de cáncer: perfecta concordancia entre los datos del modelo animal y las investigaciones en humanos.

Pero esta resistencia al cáncer y a la diabetes tiene un alto precio. Además del pequeño tamaño, los Laron son más susceptibles a enfermedades infecciosas y tienen mayor tendencia a sufrir accidentes (en buena parte porque tienen que vivir con un mobiliario urbano que no ha sido diseñado para su tamaño). En conjunto, su esperanza de vida no es superior a la población normal. Sin embargo, este descubrimiento abre la posibilidad de encontrar una forma de modificar las consecuencias fisiológicas de la hormona del crecimiento de una forma positiva. Según los expertos, esto no una tarea fácil. Incluso en adultos, eliminar por completo dicha hormona puede tener numerosos efectos indeseados. Aunque tal vez sea posible modificar de forma selectiva algunar rutas metabólicas que se activan por la hormona del crecimiento.

Tal vez.

El abstract aquí

Deja un comentario

Archivado bajo Cáncer, Ciencia, Evolución, Genes, Salud

Efectos negativos de la lactancia materna (exclusiva y prolongada)

No hay duda de que ser padre primerizo es un periodo de constante zozobra. De repente, te encuentras con una pequeña gran responsabilidad para la cual obviamente no estás cualificado. No importa que te hayas preparado concienzudamente y que hayas leído algún libro al respecto (puede ser peor, incluso). Al final, las cosas no son como dicen los libros y siempre te encuentras en la necesidad imperiosa de tomar decisiones en tiempo real sin tener el conocimento adecuado para ello.

Buena parte del problema son los demás. Particularmente, amigos y parientes. Mientras tú te debates en tu ignorancia, parece que a todo el mundo le sobra información y todo el mundo sabe lo que hay que hacer al respecto. Por supuesto, no lo saben. Las opiniones cualificadas suelen venir respaldadas por frases como “Mi abuela lo hacía así” o “Me lo dijo una amiga”. Recuerdo que esta proliferación de consejos no pedidos me resultaba particularmente irritante, hasta llevarme al sarcasmo. ¿Y tú en qué Universidad has estudiado pediatría?

Naturalmente, la crianza de los niños está lejos de ser una ciencia exacta y muchos de los consejos y recomendaciones, incluso los procedentes de fuentes cualificadas, no están basadas en la evidencia experimental sino más bien en la experiencia profesional del médico, aunque en la mayoría de los casos no resultan obviamente perjudiciales.  Esto se debe, en buena parte, a que realizar experimentos con humanos de poca edad resulta muy difícil por imperativos éticos y legales. De manera que la evidencia suele ser particularmente escurridiza en estas cuestiones. Y si los padres preguntan al pediatra, éste tiene que contestar con un cierto aire de seguridad (por el bien de todos). Con esto no estoy criticando particularmente a los pediatras, que generalmente lo hacen lo mejor que pueden. Me limito a afirmar sinplemente que un buen número de consejos médicos (en pediatría y otras especialidades) no están basados en evidencia experimental.

Justamente, lo que han hecho los autores de un artículo publicado recientemente en el British Medical Journal ha sido revisar los estudios disponibles acerca de un tema objeto de largas controversias en el pasado: la convenciencia de la lactancia materna (el artículo de BMJ aquí). Me apresuro a comentar que el artículo no pone en cuestión los beneficios de esta práctica en sí. Todo los contrario, los autores insisten que dichos beneficios están bien documentados y no constituyen el tema de su investigación. Lo que sí ponen en duda son los beneficios de la lactancia materna exclusiva y prolongada hasta los 6 meses, frente a la alternativa de introducir otros alimentos de forma paulatina a partir del cuarto mes. Esta segunda opción, en opinión de los autores del artículo, es más favorable.

La cuestión es que la OMS recomienda oficialmente la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y esta es también la recomendación oficial en Reino Unido, aunque el 65% por de los países occidentales (incluido Estados Unidos) decidió no sumarse, al parecer con buen criterio. Después de revisar los estudios disponibles, los autores señalan que los niños en lactancia exclusiva tienen un mayor riesgo de anemia debido a que el hierro es un elemento relativamente escaso en la leche;  y la falta de hierro tiene efectos adversos en el desarrollo del infante. También señalan un mayor riesgo en el desarrollo de alergias y de enfermedad celiaca. Al parecer, existe una ventana en el desarrollo (4-6 meses) en la que la exposición paulatina a alergenos disminuye la posibilidad de padecer alergias en el futuro.

Más frecuente (pero también generalmente menos grave ) es el hecho de que generalmente la madre no produce suficiente leche para satisfacer las necesidades calóricas del bebé durante tanto tiempo. Típicamente, los bebés protestan enérgicamente por esta situación y los padres suelen llegar a la conclusión de que necesitan más comida.

Los autores proponen, por tanto, la introducción paulatina de otros alimentos a partir del cuarto mes, aunque reconocen que las circunstancias pueden ser muy diferentes en distintos países. Por ejemplo, puede ocurrir que los alimentos disponibles para los bebés no resulten seguros desde el punto de visto microbiológico o nutritivo. Si el agua puede provocar disentería en adultos, quizá sea mejor que el bebé siga con lactancia materna el mayor tiempo posible.

Si algún padre primerizo y acongojado lee esto lamento no poder darle más información que la del propio artículo. Para bien o para mal no soy pediatra y mis hijos dejaron de tomar biberones hace bastantes años. Entiendo su zozobra y me solidarizo con  su “típico estado de confusión”, pero por desgracia no puedo ayudarles. Léanlo y apliquen su criterio.

 

Tema cerrado: No se admiten más comentarios sobre este post

 

19 comentarios

Archivado bajo Biología, Ciencia, Salud, Uncategorized

Nuestra bacteria interior

En general, los humanos pensamos que pertenecemos a una especie (Homo sapiens) y que por tanto, nuestro cuerpo está formado exclusivamente por células humanas. Ocurre que esta idea, sin ser totalmente falsa, tampoco es totalmente cierta.

En realidad, sería mejor que nos visualizásemos como un pequeño ecosistema andante, ya que los microorganismos son habitantes inevitables en nuestro intestino, boca, piel, estómago y (si aplica) vagina. Desde el punto de vista numérico, alrededor del 90% de las células que acarreamos son bacterias; las células humanas están en franca minoría en nuestro organismo.

Lo más importante, es que nuestros microbios no son un mero accidente, ni un resultado indeseable de la falta de higiene. Son parte de nosotros. Y tratar de librarnos de ellos no sólo es imposible sino también una mala idea.

La vieja idea “nosotros somos buenos y ellos malos” nos ha llevado a pelear contra las bacterias (con éxito variable) usando antibióticos, vacunas, jabón y todo tipo de desinfectantes. De nuevo, no digo que la idea no tenga una buena parte de razón, aunque me temo que la hemos llevado demasiado lejos. Pero permítanme que desarrolle este tema con algunos datos.

En la última década han surgido nuevas y poderosas técnicas para estudiar la diversidad microbiana. Así se ha visto que el número de especies bacterianas que llevamos encima es muy superior al que se pensaba. En nuestro sistema digestivo se han encontrado 395 tipos de bacteria (dos tercios de los cuales eran totalmente desconocidos). En conjunto, estos microorganismos aportan una ingente información genética. Los productos de estos genes parecen tener un papel fundamental en los procesos digestivos, ya que nos ayudan a romper las moléculas d elos alimentos, a asimilarlos y nos aportan vitaminas.

El tipo de bacterias que albergamos tiene consecuencias sobre la salud. Por ejemplo, la tendencia a la obesidad está relacionada con el tipo de bacterias intestinales (más info). Asímismo,  el grupo de Jeffrey Gordon ha encontrado que ratones “axénicos” (desprovistos de microorganismos) mejoran en su desarrollo cuando se les proporciona bacterias.

Por otra parte, el sistema inmunológico necesita interaccionar con los microorganismos para su correcto funcionamiento. Un exceso de higiene se ha relacionado con el aumento de las enfermedades alérgicas en las ultimas décadas. Análogamente, se ha visto que una bacteria abundante en el intestino, Faecalibacterium prausnitzii tiene actividad anti-inflamatoria y parece proteger frente a la enfermedad de Crohn.

Tal vez el caso más dramático es el de Helicobacter pylorii. En los años ochenta se descubrió que este microorganismo era el agente causal de las úlceras pécticas y de muchos casos de cáncer de estómago, pero recientemente se ha descubierto que su total ausencia del estómago también tiene efectos negativos bastante serios (más info). De modo que su estatus ha pasado de villano al un viejo amigo con un lado oscuro.

Al conjunto de microorganismos que habitan en nuetro cuerpo se conoce como microbioma, un concepto inexistente hace 10 años, pero que hoy es objeto de muchísima investigación. Es seguro que el microbioma juega un papel fundamental en la salud y enfermedad de los humanos. Tal vez en una fecha no demasiado lejana seamos capaces de modificarlo en nuestro beneficio y en vez de tratar de evitar a las bacterias a toda costa, intentemos interaccionar con microbios que no nos hagan daño.

Para eso todavía tendremos que aprender unas cuantas cosas de nuestra bacteria interior.

9 comentarios

Archivado bajo Salud

Breve Historia de la enfermedad infecciosa

Esta semana pasada he estado en Granada invitado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía, dentro de las actividades de divulgación científica que organiza esta institución para la Semana de la Ciencia 2010.

Quiero agradecer a los organizadores, particularmente a la Dra. Matilde Barón (CSIC) por su amable invitación y felicitarlos a todos  por el excelente trabajo que están haciendo.

La charla está disponible aquí

(tarda un rato en arracar hasta que se llena el buffer)

1 comentario

Archivado bajo Biología, Ciencia, Salud, Uncategorized

Fleming no descubrió la penicilina

 

Supongo que esto suena un poco raro, ya que todo el mundo sabe que Fleming descubrió la penicilina, haciendo un gran servicio a la humanidad, y que por eso tantas ciudades del mundo han dedicado un calle al gran benefactor. Sin embargo, investigadores fiables han señalado sin lugar a dudas que la figura de Fleming es en realidad un mito creado por los medios de comunicación. Lo que sí descubrió Alexander Fleming es que una cepa del hongo Penicillium notatum era capaz de inhibir en una placa de Petri el crecimiento de espafilococos; un descubrimiento importante y necesario para que años después un equipo de investigadores de Oxford descubriera realmente este antibiótico, haciendo con ello (ahora sí) un gran servicio a la humanidad.

En julio de 1929, Alexander Fleming se encontraba en su laboratorio del Hospital St Mary en Londres, estudiando las propiedades de una proteína con porpiedades moderadamente antibacterianas: la lisozima. Todo indica que su laboratorio no cumplía los requisitos de limpieza y orden necesarios para la investigación microbiológica y de aquí que se produjera una contaminación de una placa de Staphilococus con una rara cepa de Penicillium procedente de un laboratorio vecino. Fleming observó la placa contaminada e, indolentemente, la dejó encima de la mesa (en vez de destruirla como dice el protocolo) y abandonó la ciudad durante unos días. En ese periodo, las temperaturas en Londres fueron al principio inusualmente bajas, lo que favoreció el desrrollo del hongo, el cual resulto ser capaz de producir grandes cantidades de antibiótico. Más adelante, las temperaturas subieron y cuando la bacteria empezó a crecer los efectos del antibiótico se hicieron patentes. A su regreso, Fleming observó el fenómeno y dedujo, acertadamente, que había una sustancia producida por el hongo capaz de matar a la bacteria. Sin duda, una buena observación pero difícilmente una proeza intelectual.

Sin embargo, Fleming no fue capaz de purificar y estudiar dicha sustancia. Durante unos meses, estuvo investigando con los efectos antisépticos de los lisados del hongo, útiles como antiséptico . Publicó un trabajo, pero pronto abandonó esta línea ya que la idea prevalente entoces es que las sustancias antibióticas eran demasiado tóxicas para ser empleadas directamente en humanos. La pencilina tendría que dormir el sueño de los justos durante 10 años para ser descubierta.

Howard Walter Florey era un joven y brillante Professor of Pathology en la Universidad de Oxford. En plena GuerraMundial,  Florey y sus colaboradores estaban estudiando la muy candente cuestión de encontrar sustancias que pemitieran controlar las infecciones y se interesaron por los trabajos de Fleming sobre la lisozima. Esto los llevó al trabajo de la penicilina. ..y decidieron que era una idea prometedora. Probablemente el gran mérito de Florey fue el de crear y mantener unido a un gran equipo. En él se encontraba Ernst Boris Chain, un experto en química orgánica alemán refugiado en Inglaterra, así como Norman George Heatley, sin duda el más olvidado de los descubridores del antibiótico. Estos tres investigadores, Florey, Chain y Heatley fueron los que acometieron la tarea. Chain era el experto en purificar moléculas orgáncias. Heatly tenía el cometido de cultivar grandes cantidades del hongo y Florey estaba a cargo de los experimentos biológicos y de conseguir fondos para la investigación. A estos tres hay que añadir un pequeño ejército de ayudantes, estudiantes y becarios, los cuales convirtieron el laboratorio en una especie de fábrica en la que trabajaban, haciendo turnos, las 24 horas. La penicilina no es un compuesto demasiado estable y la tarea debió resultar realmente difícil.

En mayo de 1940 consiguieron una cantidad  suficiente para hacer un ensayo con 8 ratones a los que se había inoculado previamente el estreptococo. A pesar de lo limitado del ensayo, los resultados fueron lo suficientemente prometedores como para continuar la investigación. En febrero de 1941 realizaron el primer ensayo en humanos: un policía de Oxford, Albert Alexander, gravemente enfermo de septicemia, al haberse infectado la herida producida por una espina de rosal. Albert se encontraba en un estado lamentable y sufría enormemente. Pero al quinto día de tratamiento la fiebre desapareció y su estado era francamente mejor. Por desgracia, para entonces la reserva de penicilina se había agotado y la salud de Albert volvió a empeorar, muriendo poco después. Irónicamente, esta tragedia personal puso de relieve la correlación entre tratamiento antibiótico y mejoría, por lo que se redoblaron los esfuerzos por purificar más penicilina. A los pocos meses, otros cuatro pacientes recibieron en tratamiento exitosamente. Después, Florey viajó a Estados Unidos y convenció a una compañía farmaceútica para iniciar la producción a gran escala. La era de los antibióticos acaba de iniciarse.

En 1945, al acabar la Guerra, Florey, Chain y Fleming recibieron el Premio Nobel por el descubrimiento de la penicilina. Dado que este premio sólo se adjudica a un máximo de tres personas, parece lógico que la academia sueca quisiera reconocer el trabajo inicial de Fleming. Hasta aquí no hay problema. Pero a partir de ese momento, los nombres de Florey, Chain y su equipo desaparecen como por arte de magia y el mérito del descubrimiento se asigna exclusivamente al que menos había hecho: Fleming. Y así hasta ahora. Todo el mundo ha oido hablar de Fleming y muy pocos de Florey.

¿Por qué razón? Lo ignoro. Es posible que la imagen de un “verdadero” doctor trabajando en un hospital para salvar a sus pacientes resultase más reconfortante que un equipo de académicos armados de matraces y columnas de vidrio ¿Acaso el propio Fleming tuviera algo que ver en el “borrado” de los otros descubridores aprovechando una mejor “conexión” con la prensa?

Personalmente, encuentro que la imagen de un equipo de personas comprometidas en un trabajo ferozmente exigente es terriblemente atractiva (a parte de real en este caso). La ciencia moderna es un labor de equipo.

Más sobre esto en el libro “The Mould in Dr. Florey’s Coat” de Eric Lax. aquí

20 comentarios

Archivado bajo Biología, Ciencia, Salud

Lo siento chicos, os inoculamos la sífilis

Imagino que todo el que haya leído la noticia publicada por el país (y los demás periódicos), acerca del siniestro experimento “Tuskegee” se habrá sentido indignado y repugnado. La noticia parte de un artículo reciente de Susan Reverby, profesora del Wesselley College de Massachusetts. Por si alguien no la ha leído, hace referencia a unos experimentos realizados en los años 30-40 del siglo XX por las autoridades sanitarias norteamericanas. Dichos experimentos tenían como fin probar tratamientos preventivos/curativos contra la sífilis y otras enfermedades venéreas, como la gonorrea. Una parte de los experimentos fue realizada sobre ciudadanos estadounidenses negros y pobres; en este caso (la doctora Reverby es tajante al respecto) NO se inoculó a los “pacientes” de forma intencionada. Los médicos se limitaron a estudiar el curso de la enfermedad SIN administrar tratamiento alguno (eso hubiera estropeado el experimento). La otra parte se realizó en una prisión y un hospital psiquiátrico de Guatemala. En este caso, SÍ se realizaron oculaciones intencionadas  pero, en cambio, SÍ se trató a los “pacientes” con antibióticos. Dichos “pacientes” eran, en primera instancia, presos a los que se permitió mantener relaciones sexuales con prostitutas infectadas de sífilis. Los médicos americanos encontraron que este método de inoculación no era demasiado eficiente y, en segunda instancia, procedieron a inyectar directamente el inóculo en enfermos mentales. Conviene recordar que la bacteria responsable de la sífilis Treponema pallidum es muy difícil de cultivar en el laboratorio, ya que no crece en medio artificiales. En todos los casos, las autoridades guatemaltecas tenían plena (o al menos, alguna) información sobre los que estaba pasando, cosa que no les ocurrió a los sujetos directamente implicados (en Guatemala o USA). A cambio de permitir los experimentos, el gobierno de Guatemala demandó tratamiento médico para los soldados de su ejército y otros pagos en especie (de acuerdo con el artículo de la doctora Reverby).

Aunque a mí me parece evidente la falta de ética del experimento, imagino que los responsables del mismo lo justificarían aludiendo a los supuestos “beneficios para la humanidad” que se derivarían de encontrar una cura efectiva para la enfermedad. Ante lo cual, el hecho de infectar a unso cuantos presos guatemaltecos, lo verían como una fruslería. Lo cual nos lleva directamente al dilema del tranvía, propuesto por la filósofa británica Phillipa Foot.

El dilema del tranvía es un experimento imaginario que consiste básicamente en los siguiente:

Un tren circula sin control a gran velocidad y se dirige a una parte de la vía donde hay 5 personas atadas. La buena noticia es que es posible cambiar la aguja y desviar el tren; la mala noticia es que en la vía alternativa hay una persona atada ¿Es éticamente aceptable darle a la palanca? La mayoría de la gente contesta afirmativamente, ya que en el primer caso mueren 5 y en el segundo sólo 1.

Ahora pensemos una situación ligeramente distinta.  La única forma de salvar a los 5 infortunados consiste en arrojar a un pasajero cualquiera (alguien que pasaba por ahí)  a las vías para hacer que se detenga el tren ¿Es lo correcto? El cálculo parece similar: muere 1 para salvar a 5. Sin embargo, en este caso nuestra intuición moral parece ser diferente. La mayoría no cree que sea correcto empujar a un transeúnte para salvar a 5 personas atadas a la vía.

Volviendo al tema del experimento Tuskegee, me gustaría plantearlo como un dilema moral:

1) ¿Es aceptable infectar/tratar intencionadamente a algunas personas para salvar a muchas?

2) ¿Qué es éticamente peor: no tratar (a los americanos negros y pobres) o infectar y tratar a los guatemaltecos?

3) La situación se agrava por el hecho de emplear a personas de etnias/clases desfavorecidas/ de otros países como sujetos de experimentación? ¿Sería más aceptable si se hubiera empleado, digamos, norteamericanos ricos, blancos y protestantes?

4) Quién ha actuado peor aquí (podríamos calificar a cada uno entre 1 (muy bueno) y 10 (muy malo))

a) El doctor John Cutler, responsable de los experimentos y que murió en 2003 siendo considerado un benefactor de la humanidad.

b) El director del asilo psiquiátrico que consintió el experimento, pero obtuvo medicinas y otras ventajas para sus otros pacientes.

c) Obama, que pide disculpas pero no ofrece resarcir a las víctimas (o más bien a sus descendientes). Lo siento, chicos, os inoculamos la sífilis.

d) El presidente de Guatemala, que se rasga las vestiduras, pero no reconoce ni pide disculpas por la actuación de la administración guatemalteca.

e) La Dra. Susan Reverby, que al desvelar el caso está minando el prestigio de los médicos, lo cual puede hacer que algunas personas no soliciten tratamiento médico pese a necesitarlo (particularmente si son norteamericanos pobres y negros).

f) El responsable de la admisnistración de USA que ordenó en su día la investigación

Más sobre la sífilis

El artículo original: Reverby Normal Exposure

8 comentarios

Archivado bajo Biología, Salud

Curioso efecto secundario del botox

Según la sabiduría popular “la cara es el espejo del alma”, de modo que un rostro alegre y risueño debe corresponderse con una mente positiva y sociable. Sin embargo, los psicólogos están encontrado pruebas que las cosas también funcionan en sentido contrario. Es decir, si uno mantiene la sonrisa, los músculos faciales informan al cerebro de que estás sonriendo y eso refuerza los sentimientos positivos, hasta que acabas sonriendo de verdad. Y algo parecido podría ocurrir al revés: si uno mantiene la “cara de perro” un tiempo suficientemente largo, acaba alimentando sentimientos negativos y convirténdose en un “sieso, esquinado, asocial”.

Esta interesante hipótesis es la que se ha lanzado a contrastar el equipo de psicólogos de Arthur Glemberg, de la Universidad de Wisconsin-Madison en un trabajo en la revista Psychological Science. Los resultados parecen apoyar la idea de que un rostro inexpresivo dificulta entender las emociones negativas.

El trabajo ha ideado un dispositivo experimental realmente ingenioso, beneficiándose del uso generalizado últimamente de la toxina boltulínica (vulgo botox) en los tratamientos de belleza. Es sabido que esta sustancia -terriblemente tóxica- tiene la propiedad en ínfimas dosis de eliminar temporalmente las arrugas de la piel, debido a su capacidad de paralizar los músculos. También es sabido que las personas que se someten  a estos tratamientos suelen mantener un semblante  inexpresivo hasta varios meses después, dada su incapacidad de mover los músculos faciales.

Esta circunstancia resulta perfecta para investigar las relaciones entre músculos faciales y circuitos cerebrales relacionados con la emoción. Los investigadores sólo tenían que localizar a un grupo de botulinizados o, más fácilmente, botulinizadas, y convencerlas para que participasen en un pequeño experimento. Así, las voluntarias no presentaron ninguna diferencia respecto al grupo control (ellas mismas antes del tratamiento) en sus capacidades lingüísticas o cognitivas excepto en un campo específico: resultaron tener mayor dificultad para reconocer emociones negativas, pero no las positivas. Durante el experimento, las voluntarias tenían que leer 20 frases “alegres”, 20 “tristes” y 20 “agresivas”, y debían pulsar un botón en el momento en que las habían entendido.

La diferencia era pequeña, pero estadísticamente significativa. Algunos psicólogos opinan (y esto es una opinión) que tales diferencias pueden tener consecuencias importantes en la vida real, donde las personas tenemos que emplearnos a fondo para seguir las sutilezas de una conversación normal. Si los botulinizados tienen también una especie de anestesia emocional, eso les pondría en desventajas en derterminadas situaciones, p.e. en una discusión de tráfico.

No cabe duda de que el don de  eterna juventud tiene un precio. Personalmente, prefiero el método tradicional de vender tu alma al diablo.

Havas, D. A., Glenberg, A. M., Gutowski, K. A., Lucarelli, M. J., & Davidson, R. J. (2010).  Cosmetic use of botulinum toxin-A affects processing of emotional language.  Psychological Science, 21, 895-900.

6 comentarios

Archivado bajo Biología, Psicología, Salud

Gripe A: la conjura de los necios

En las últimas semanas hemos asistido al linchamiento moral de la Organización Mundial de la Salud  (y otras instituciones) por su recomendación a los gobiernos de adquirir suficientes dosis de vacunas con el único objetivo (supuestamente) de favorecer los intereses de algunas compañías farmacéuticas. La cuestión se ha comentado en todos los medios de comunicación y está empezando a adquirir un tinte “conspiracionista” preocupante. En concreto, se afirman dos cosas, que deben analizarse separadamente:

A) Que algunos expertos exageraron los riesgos de la gripe A y que esto benefició económicamente a algunas compañías.

B) Que los mismos expertos habían recibido dinero (de forma directa o indirecta) de esas mismas compañías.

La afirmación A es falsa. La decisión de declarar la pandemia y recomendar la vacuna era la única racional. La gripe es un asunto serio; en un año normal causa una mortalidad considerable y la pandemia de 1918 ha sido la peor de la historia en número de muertos. Los datos en abril de 2009 sugerían que el virus de la gripe A tenía una tasa de mortalidad elevada. Además, no se puede predecir la evolución de un virus a los seis meses, que es lo que se tarda en producir una vacuna. Por otro lado, las vacunas constituyen un método terapéutico generalmente seguro (aunque no totalmente exento de riesgos).

Más aun, la gripe A no ha sido tan leve como se suele pensar. De acuerdo con un trabajo publicado recientemente el PloS, si nos fijamos en el número de años de vida perdidos y no sólo en el número de muertos (véase el gráfico), la pandemia de 2009 fue mucho peor que un año de gripe estacional severa, incluso peor que la gripe de 1968. Ello es debido a que la edad media de los fallecidos en 2009 ha sido de 37 años, mientras que en la gripe estacional la media es de 76. El trabajo aquí.

No obstante, es perfectamente posible que la afirmación B sea cierta. A la vista del cariz que estaban tomando las cosas no es raro que las compañías quisieran sacar tajada o al menos asegurarse una porción. Por lo que es  posible (e incluso hay indicios serios) de que se hayan producido casos de conducta poco apropiada. Esto es lamentable se debería tratar de evitar en el futuro. No voy a discutir los detalles porque el punto clave, en mi opinión es que de la afirmación B no se desprende directamente la validez de A.  Si el virus hubiera evolucionado hacia mayor virulencia y no se hubieran tomado medidas, habría que oír  las críticas furibundas, tal vez de los mismos que ahora critican las medidas contrarias.

Además, las acusaciones de haber recibido dinero deben ponerse en perspectiva. No es lo mismo un pago directo que el hecho de que una compañía financie una investigación. En algún caso, las acusaciones se basaban en que algunos expertos habían participado en conferencias (y cobrado por ello) financiadas por las compañías farmacéuticas. Hay que decir que la inmensa mayoría de los congresos en Biomedicina son hoy por hoy financiados en parte por éstas.

Es muy probable que el debate que se está llevando a cabo en los medios esté llegando a conclusiones totalmente erróneas. El problema no es que se emplease dinero público en producir unas vacunas que no llegaron a utilizarse. Eso es exactamente lo que ocurre la mayoría de las veces que contratamos un seguro. El problema es que no disponemos de métodos de producción de vacunas a gran escala que sean lo suficientemente rápidos para responder a la aparición de nuevas cepas.

Lo que no suelen comentar los periódicos en que en Europa Occidental la responsabilidad de producir vacunas recae exclusivamente en compañías privadas. De modo que inevitablemente tendrá que derivarse un beneficio económico del hecho de acometer la producción de estos fármacos porque, nos guste o no, las compañías privadas necesitan tener algún beneficio por lo que hacen. Esto no tiene por qué ser así necesariamente. Los gobiernos podrían crear y financiar instituciones que tuvieran los medios y la capacidad de ocuparse de este tipo de tareas. Eso eliminaría la sospecha permanente del “beneficio económico” en una situación de emergencia y daría mayor margen de maniobra a los gobiernos a la hora de manejar estas crisis. Lo que no está garantizado es que fueran más eficaces y menos costosas que las compañías privadas.

La pandemia de gripe A de 2009 resultó más leve de lo que al principio parecía y debemos alegrarnos por ello. Sin embargo, sería un error pensar que la próxima nueva cepa de virus que surja va a ser también relativamente benigna. Puede que lo sea o puede que no.

Más info aquí

7 comentarios

Archivado bajo Evolución, Percepción del riesgo, Política, Salud, Uncategorized

Hablar con los muertos

Ser enterrado vivo es, sin ningún género de duda, el más terrorífico extremo que jamás haya caído en suerte a un simple mortal.

Así expresaba Edgar Alan Poe una de sus más terribles pesadillas en su famoso relato “El entierro prematuro”. Al parecer, el miedo a ser enterrado vivo era algo corriente en la época victoriana e incluso se diseñaban ataúdes con “medidas de seguridad” para que el infortunado pudiera pedir auxilio en tal caso.  En nuestros días, este miedo parece haber disminuido mucho o al menos no es un tema que esté particularmente de modoa Y sin embargo, en la actualidad podría existir un situación similar, padecida por miles de personas en todo el mundo, y que es aun más terrorífica. Al fin y al cabo, el enterrado vivo moriría a las pocas horas de asfixia, mientras que en el otro caso puede prolongarse años o incluso décadas.

Imaginemos la situación. Tenemos un accidente de coche y nos “despertamos” en la cama de un hospital. El problema es que no podemos movernos, ni hablar, ni abrir los ojos, ni realizar ningún tipo de acción. Los médicos certifican que estamos en “estado vegetativo” (E.V.) y ahí nos quedamos, ni vivos ni muertos… pero somos conscientes de lo que nos está pasando. Los años van pasando; nos tratan como si estuviéramos muertos. pero estamos ahí, encerrados en nuestro propio cuerpo.

Hasta hace poco, se suponía que los pacientes en estado vegetativo estaban completamente inconscientes. Podía debatirse si tenía o no sentido mantenerlos en este estado, pero nadie dudaba de su incapacidad para pensar o sentir. Sin embargo, según trabajos recientes de varios equipos de neuro-biólogos, la realidad es mucho más aterradora. Algunos pacientes parecen mantener al menos un cierto grado de consciencia y los investigadores han sido capaces de comunicarse con ellos.

Para ello conectaron a un número de pacientes en E.V.a un escáner cerebral, lo que les permitía observar qué áreas particulares se activaban cuando les hacían determinadas preguntas. Para responder “sí” los pacientes debían pensar en “jugar al tenis”;  para responder “no” debían pensar en “estar andando por su casa”. Las áreas cerebrales que se activan en cada caso son muy diferentes y fácilmente distinguibles en el escáner.

Los familiares de los pacientes certificaron luego que las respuestas eran correctas (información que no tenían los médicos durante el experimento). Por ejemplo, uno de ellos fue capaz de contestar que el nombre de su padre era Thomas.

Desgraciadamente, esta técnica es muy cara y difícil de realizar, por lo que no puede constituir un medio de comunicación rutinario. Los científicos están trabajando en desarrollar un método que pueda aplicarse más fácilmente. Es evidente, que las consecuencias de estos experimentos son muy perturbadoras para la práctica clínica.

La “vida” y la “consciencia” no son cuestiones de blanco o negro. Más sobre el tema  aquí

“Willful Modulation of Brain Activity in Disorders of Consciousness.”
Monti, Martin M., Vanhaudenhuyse, Audrey, Coleman, Martin R., Boly, Melanie, Pickard, John D., Tshibanda, Luaba, Owen, Adrian M., Laureys, Steven.
N Engl J Med Published online 3 February 2010.
DOI: 10.1056/NEJMoa0905370

13 comentarios

Archivado bajo Biología, Neurobiología, Salud

Bacterias que engordan y bacterias que adelgazan

La lista de factores (o excusas) que influyen en el exceso de peso es larga: son mis genes malos que me obligan a comer, no tengo tiempo para hacer ejercicio, la vida moderna está plagada de tentaciones culinarias, me educaron así… Los científicos han descubierto un nuevo factor (o excusa) que parece jugar también un papel importante: las bacterias del intestino.

Lo cierto es que vivimos rodeados de bacterias, no sólo en el intestino, sino también en otras partes, como la piel o incluso el estómago y todo parece indicar que esta convivencia es inevitable e incluso necesaria. Como especie, hemos evolucionado junto con nuestras bacterias asociadas y los intentos drásticos por romper esa asociación bien pueden volverse contra nosotros (p.e. Anfibionte). Yo soy yo y mis bacterias.

A priori, que las bacterias intestinales tengan influencia en nuestra capacidad de asimilar los alimentos no debería extrañarnos en absoluto. De hecho, se sabe desde hace mucho tiempo que esta “flora bacteriana” (como se decía antiguamente) es necesaria para un correcto funcionamiento de nuestras tripas. Probablemente,se trata de una asociación simbiótica evolutivamente antigua y que nos resultaba muy útil en nuestro pasado cazador-recolector, cuando la comida podía escasear en ciertos periodos, y la eficiencia en la asimilación probablemente tenía valor adaptativo. Paradójicamente, en la situación de opulencia alimentaria en la que vivimos (en algunos países) nuestra extraordinaria capacidad para “aprovechar” los alimentos se vuelve en contra nuestra en forma de michelines o barriga prominente.

También se sabe desde hace algún tiempo que algunas especies de bacterianas parecen ser más “útiles” que otras para dicho aprovechamiento. Experimentos realizados con ratones obesos sugieren que dicha condición está asociada a un tipo de bacteria (Firmicutes) mientras que otro tipo  (Bacteroidetes) se encuentra con más frecuencia en ratones delgados  (Ley et al., 2006).Esta asociación indica que el tipo de bacteria que coloniza el intestino podría estar determinando la absorción de alimentos y de aquí, el peso corporal. Aunque estos resultados sin muy sugestivos, puede argumentarse que los ratones difieren mucho de los humanos.

Este problema es justamente el que acaban de resolver Peter Turnbaugh y sus colaboradores (Turnbaugh et al., 2009),  al crear una estirpe de ratones “libre de gérmenes” (el término técnico es axénicos). Esto no es tan fácil como parece; hay que mantenerlos prácticamente desde el nacimiento en un ambiente absolutamente estéril, de manera que su intestino pueda ser colonizado posteriormente con una cepa bacteriana dada, procedente de seres humanos. Con estos ratones colonizados con cepas procedentes de humanos se confirmaron los resultados antes comentados. Los diferentes tipos de bacterias humanas también influyen en el peso corporal de los ratones humanizados.

Naturalmente, las posibles aplicaciones prácticas son impresionantes y millonarias, dadas las dimensiones del negocio de adelgazamiento. Me estoy imaginando el anuncio, con una chica impresionante asegurando que todo se lo debe a una bacteria que contiene su marca de yogur favorita.

Si la cosa funciona nos espera un aluvión de “probióticos”. Si funciona, nada que objetar.

Más info aquí

Ley R, Turnbaugh P, Klein S, Gordon J (2006). «Microbial ecology: human gut microbes associated with obesity» Nature. Vol. 444. n.º7122. pp. 1022-

Peter J. Turnbaugh, Vanessa K. Ridaura, Jeremiah J. Faith, Federico E. Rey, Rob Knight and Jeffrey I. Gordon  (2009) “The Effect of Diet on the Human Gut Microbiome: A Metagenomic Analysis in Humanized Gnotobiotic Mice ” Sci Transl Med 1:16-14

11 comentarios

Archivado bajo Animales, Biología, Salud, Uncategorized

Homeopatía

homeopathy1

Para un escéptico profesional, resulta difícil entender la fe ciega que ponen algunas personas en teorías que no se tienen en pie ni dos minutos, cuando se examinan con un mínimo de rigor. En un lugar destacado de esa lista se encuentra una de las teorías más extrañas y sorprendentes de los últimos tiempos: la homeopatía.

Esta pintoresca “escuela” médica la inventó un tal Samuel Hahnemann a finales del siglo XVIII. La idea central (literalmente inventada por este sujeto) es que si uno puede encontrar una sustancia que induzca los síntomas de una enfermedad a altas dosis, dicha sustancia cura la enfermedad  a bajas dosis. Al parecer, Hahnemann llegó a esta conclusión tras ponerse hasta arriba de extracto de quinina (Cinchona officinalis), lo que le produjo síntomas parecidos (según él) a los de la malaria.

Armado con esta simple teoría (semejante cura semejante),  Hahnemann abordó la importante cuestión de cómo de baja tenía que ser la dosis para ser realmente eficaz; y aquí realizó un descubrimiento clave: cuanto más baja era la dosis mayor era su poder terapéutico. La homeopatía actual emplea “medicamentos” a dosis tales como 30C, lo que significa que la sustancia original ha sido diluida en proporción 1:100 durante 30 veces sucesivas.  O sea, por cada molécula de la sustancia original tendríamos 100.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 moléculas de agua. Es decir, lo que contiene el “medicamento” es agua pura ¡En algunos casos, se emplean diluciones 50C!

La cosa va todavía más lejos. Los homeópatas reconocen que el “medicamento” puede no contener ninguna molécula de la sustancia original; no obstante, su poder curativo radica en la particular manera en que éste se prepara, mediante una técnica llamada “sucusión”. Ésta consiste en que cada vez que se realiza una ronda de dilución, la mezcla debe ser golpeada firmemente 10 veces sobre una superficie de cuero (pom pom pom pom pom pom pom pom pom pom ) de esta forma, la sustancia deja una “marca sugestiva” en el agua, la cual se incorpora a la soución gracias a la “memoria del agua”. No hace falta decir que todo esto es una bobada. El medicamento no contiene nada más que el diluyente, el agua no tiene memoria y la sucusión no tiene ningún efecto a parte de garantizar una buena agitación de la mezcla.

Hay más. Con frecuencia, el medicamento acaba siendo una píldora ¿cómo transmite entonces el agua esa “marca sugestiva” al azúcar (o lo que contenga la píldora)? Por increíble que parezca, todo esto no me lo estoy inventando: lo dicen los propios “profesionales” de la homeopatía en sus páginas web.

“El mecanismo no está claro, pero funciona” es un argumento frecuentemente esgrimido. Y es cierto. Se ha comprobado muchas veces que las píldoras homeopáticas (o de cualquier otro tipo) tienen cierto efecto terapéutico siempre que el paciente crea que está tomando un medicamento. El efecto placebo ha sido comprobado experimentalmente muchas veces, aunque -en mi opinión- no se ha estudiado con la debida profundidad. La técnica del meta-análisis ha puesto de manifiesto que los efectos de la homeopatía son indistinguibles del placebo. Aquí el trabajo clásico publicado en Lancet Shang et al. (2005).

Los homeópatas suelen tener una actitud muy defensiva frente a la “medicina convencional” y la ciencia en general. Se equivocan. Nadie dice que a priori que los métodos homeopáticos no funcionen. Sencillamente, lo profesionales de la homeopatía deberían someter sus métodos a las contrastación experimental mediante ensayos clínicos randomizados y con doble ciego (y publicar los estudios en revistas normales y no sólo en revistas de ideología homeopática). Exactamente igual que hacen los medicamentos convencionales ¿Sabían ustedes que para vender un medicamento nuevo hay que demostrar mediante ensayos clínicos que  realmente funciona, pero que los “homeopáticos” pueden venderse en la farmacia sin haber pasado estas pruebas? Tan sólo tienen que estar etiquetados como tales.

Sin duda, en el siglo XVIII la comparación entre medicina convencional y homeopática hubiera resultado bastante más favorable para la segunda. Entonces la medicina convencional tampoco tenía prácticamente ninguna base empírica y los tratamientos tradicionales eran con frecuencia dañinos. Al diluir insólitamente las moléculas “terapeúticas” se garantizaba que -al menos- no podían ser perjudiciales como una “sangría” excesiva. Sin embargo, la medicina convencional ha evolucionado bastante, sobre todo en los últimos 100 años, hasta convertirse en una disciplina basada en la evidencia (al menos, en buena parte).

La paradoja consiste en que la homeopatía es claramente un timo… y sin embargo funciona, en la medida en que el efecto placebo funciona. Para muchas personas esto puede ser razón suficiente para quedarse con ella. Por otra parte, la medicina alternativa está explotando un hueco clamoroso de la medicina convencional. Lo normal es que los médicos puedan dedicar muy poco tiempo a sus pacientes; además, suelen hacer énfasis en el aspecto más farmacológico del proceso (el médico receta y el fármaco cura). Es razonable pensar que un sistema que escuche más al paciente y le dé una atención personalizada podría utilizar el efecto placebo en toda su extensión.

La solución más pragmática consistiría en acudir al médico convencional y además (si uno se lo cree y le sobra el dinero) en ir al homeópata. Usted decide.

28 comentarios

Archivado bajo Biología, Homeopatía, Salud

Un biochip para combatir el cáncer

images

Aunque solemos pensar que cada individuo constituye una unidad funcional, nosotros los seres multi-celulares seríamos mejor descritos como “una comunidad de células generalmente bien avenidas”. Para que la cosa funciones los intereses de las células individuales tienen que supeditarse al bien común del organismo entero, lo cual impone algunas restricciones. Obviamente, la multiplicación de las células tiene que estar severamente restringida o anulada en el estado adulto y de aquí surgen los problemas. Algunas veces, un tipo celular se salta los mecanismos de control e insiste en crecer. El resultado es serio: se llama cáncer.

Justamente, este carácter de conflicto interno es lo que hace tan difícil combatir esta enfermedad. En general, el sistema inmune está programado para reconocer y combatir invasiones de organismos externos. Esto no quiere decir que le resulte completamente imposible identificar y destruir los tumores; de hecho los científicos llevan tiempo discutiendo sobre el papel del sistema inmunológico en el desarrollo del cáncer. Pero en lo que están todos de acuerdo en que sería bueno echarle un manita en este aspecto. Y eso es lo que ha conseguido Omar Ali y sus colegas de la Universidad de Harvard: reprogramar al sistema de defensa para que identifique y destruya las células tumorales.

El primer protagonista de esta historia son una células inmunológicas denominas células dendríticas, las cuales tienen la función de “presentar antígenos”. En esencia, estas células cumplen la importante misión de “informar” a otro tipo de células de defensa, los linfocitos T “asesinos” (killer) a quién deben atacar. Una vez informados, los linfocitos asesinos proceden a cargarse a las células invasoras.

Estos científicos se propusieron re-programar a las células dendríticas para que reconocieran a las células tumorales. Para ello empezaron por obtener moléculas específicas de las células tumorales (que no aparezcan en las células normales). Después construyeron un implante de plástico en el cual las células dendríticas son “secuestradas” durante un breve intervalo y expuestas a un cóctel de moléculas.  Pero primero es necesario atraerlas al implante; para ello se empleó una sustancia denominada “factor estimulador de colonias de granulocito-macrófago” la cual tiene normalmente la función de atraer a las dendríticas. Allí quedan atrapadas en los poros del implante y son expuestas al oligonuleótido de citosina y guanosina, el cuales reconocido por las dendríticas como normalmente asociado a la infección. Al mismo tiempo, estas celúlas también están expuestas a las moléculas tumorales. Así se produce la reprogramación de las dendríticas. Cuando estas células son liberadas del implante, desencadenan el proceso que normalmente ocurre cuando se produce una infección. Pero está vez los linfocitos asesinos la emprenderán con el tumor. En teoría, podría funcionar.

Y en la práctica parece que también funciona. En un experimento realizado en ratones con cáncer de piel, el 90% de los individuos con implante sobrevivió y el 100% de los que no lo tenían estaban muertos al cabo de 25 días. Así mismo, se han obtenido resultados esperanzadores en ratones con gliomas  y cáncer de mama, aunque el método parece no ser efectivo frente al cáncer de pulmón. Los primeros ensayos clínicos en humanos están previstos para junio de 2010. El equipo de Harvard ha creado una compañía biotecnológica, InCytu, para explotar comercialmente estas técnicas (lo rudimentario de su página web indica que esta tecnología todavía no está madura). No obstante, hay esperanzas fundadas de que este método ayude a combatir el cáncer en un futuro próximo.

El trabajo aquí

PS, esta página no puede (ni debe) aconsejar sobre tratamientos oncológicos, ni tratamientos médicos de cualquier tipo.

4 comentarios

Archivado bajo Biología, Cáncer, Salud, Uncategorized

Informe censurado sobre los riesgos de la cocaína

La verdad es que no me considero una persona “conspiracionista” en absoluto, y suelo ser muy crítico con aquellos que asumen (sin pruebas) que prácticamente todo puede explicarse por una conspiración de la CIA, las multinacionales, el Vaticano u otros “sempiternos malvados”. Sin embargo, esto no quiere decir que las conspiraciones (o los malos) no existan. Que estés paranoico no significa necesariamente que no te persigan.

Así pues, me complace comentar una noticia leída en el diario The Guardian, acerca de un informe de la Organización Mundial de la Salud y que lleva censurado desde el año 1995. El informe en cuestión constituye probablemente el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre los efectos del uso de la cocaína en la población. Como es predecible, sus conclusiones son extraordinariamente críticas con le política anti-droga de muchos países y, muy particularmente, la de Estados Unidos. Según The Guardian, los representantes de USA amenazaron con retirar toda la financiación de este país a la OMS si se publicaba. Afortunadamente, ha habido una filtración y el texto puede leerse aquí.

La polémica es muy vieja y, como en tantos otros casos, conlleva un choque entre “valores morales” y “evidencia empírica”. Así que, lo primero para abordar el tema con honradez es hablar de valores. En este blog no creemos que el uso recreativo de drogas se moralmente malo en sí mismo; por tanto, el “mal” de las drogas depende exclusivamente de los daños que éstas ocasionen en la salud de los consumidores. Consecuentemente, las políticas anti-droga deberían estar dirigidas a minimizar este daño; eliminar el consumo no debería ser un objetivo en sí mismo.

Naturalmente, hay personas que no están de acuerdo con este punto de vista y pueden pensar que el consumo de drogas constituye una aberración moral que debe ser evitada a toda costa. Tienen derecho a pensar así; a lo que no tienen derecho es a falsear, manipular u ocultar información experimental relativa a los efectos de la droga sobre la salud. Y eso es exactamente lo que hicieron en su día los representantes estadounidenses de la OMS.

Es evidente que el uso de drogas supone riesgos serios para la salud (aunque la cuantificación de estos riesgos requiere un trabajo experimental minucioso y libre de sesgos). Tabaco y alcohol, para empezar, constituyen una de las principales causas de muerte evitable. Sin embargo, también hay muchas pruebas de que los efectos de la criminalización de las drogas (criminalidad, adulteración química, infecciones microbiológicas, marginalización del consumidor, etc…) son más perniciosos que los efectos de las sustancias en sí mismas. El gran problema es que un cambio en la política en este sentido tendría que estar consensuado entre todos (o la mayoría) de los países. A nadie se les escapa que si un país individual decidiera por su cuenta despenalizar las drogas se vería en serios problemas (p.e. ¿qué le pasaría a Colombia?). Se trata de un problema global en mundo globalizado. Las reformas radicales que serían necesarias en este ámbito tendrían que estar lideradas (al menos) por USA y la Unión Europea.

Obama, Barroso…hagan algo.

Efectivamente, el sitio ha sido hackeado y unos tipos de negro con gafas oscuras me siguen a todas partes. Por suerte guardé una copia del pdf y he podido colgarla.

AAAAAAAGGGHHHH!!!

iNFORME CENSURADO OMS

27 comentarios

Archivado bajo Biología, Drogas, Salud, Uncategorized

Grasa de la buena

imagen_09011

Tejido adiposo marrón (en negro) tal como aparece en un PET-CT scan realizado en condiciones de frío (derecha) o a temperatura ambiente (izquierda).

Recuerdo bien la historia de la “grasa parda” de los libros de texto de Bioquímica.  Para los que no hayan tenido el placer de cursar esta asignatura, valga este pequeño resumen. En los mamíferos existen dos tipos básicos de tejido adiposo, el blanco (normal) y el marrón. La diferencia fundamental está en que el primero simplemente acumula grasas y el segundo las quema para producir calor. Las células del tejido marrón, además de acumular grasa, tienen una gran abundancia de mitocondrias que funcionan a modo de pequeñas estufas. En el metabolismo normal, la oxidación delas grasas permite obtener energía química en forma de ATP, pero en este tejido existe una proteína llamada “termogenina” que desacopla la producción de ATP con oxidación. El resultado es que las grasas se “queman sin más” y la energía acaba convirtiéndose en calor, lo cual es precisamente la función de este tejido.

Según los libros, esta especie de “manta térmica” está presente en los bebés humanos y en algunas especies de mamíferos en estado adulto, pero -categóricamente- no en los humanos adultos. Esta actividad parece ser importante para supervivencia de los mamíferos recién nacidos, muchos de los cuales carecen de pelo. Al parecer, los osos polares adultos emplean este sistema para sobrevivir en el Ártico en vez de hibernar.

Pues bien, parece que habrá que cambiar todos los libros de texto, de acuerdo con un artículo publicado en abril en el New England Journal of Medicine (el resumen aquí).

En estudios previos se habían examinado los escáner (PET-CT) de unos 2000 individuos, por razones que nada tenían que ver con la grasa parda, pero encontraron que este tejido estaba presente en un pequeño porcentaje de los pacientes. Sin embargo, la forma habitual de realizar estas pruebas hacía invisible la grasa parda; básicamente, ésta no se ve a temperatura ambiente (22º C), pero es claramente visible a temperatura algo menor (16º), tal como se aprecia en la foto adjunta.

Cuando se realizó el experimento en las condiciones apropiadas, en la mayoría de los individuos apareció grasa parda. Lo importante, sin embargo, es que la cantidad y actividad de este tejido estaba negativamente relacionado con la obesidad. O sea, a mayor cantidad de tejido adiposo normal menor cantidad del pardo. Este hallazgo abre nuevas preguntas. Es posible que la grasa parda, al ser un quemador de calorías, ayude a los individuos delgados a mantener su peso. alternativamente, también es posible que en individuos obesos el aislamiento térmico que proporciona el tejido adiposo normal sea suficiente, por lo que el marrón se atrofiaría.

Las aplicaciones prácticas están todavía bastante lejos, pero tal vez algún día sea posible estimular la actividad del tejido marrón. Así, bastaría poner el aire acondicionado a tope para mantenerse delgado ¡vaya chollo!

4 comentarios

Archivado bajo Animales, Biología, Salud

Lo que mata y lo que engorda

carne

“Eres lo que comes”

Quizá la sentencia vaya demasiado lejos, pero no cabe duda que a la mayoría de nosotros nos importa bastante lo que comemos. La lista de razones es larga y complicada. Para empezar están las innatas: p.e. la preferencia por sabores dulces sobre amargos. A estas se superponen nuestros condicionantes culturales, así como los tabúes y prohibiciones en cada caso. Luego viene el gusto de cada cual, influido por las experiencias personales, las modas y, también, las recomendaciones de los nutrólogos. A estas alturas,  me resulta muy difícil saber por qué odio el huevo duro y en cambio me encanta la ensaladilla rusa.

En los últimos años la corrección política ha llegado a nuestra dieta. Todos sabemos que  la bollería industrial y las grasas animales son nutricionalmente incorrectas y que las frutas y verduras todo lo contrario. Los nutrólogos han llegado a convencernos (al menos en teoría) de que nuestra salud depende en buena parte de lo que comamos (otra cosa es aplicarlo). Sin embargo, este tipo de experimentos son francamente difíciles de realizar, ya que cada persona es un caso diferente; y todas estas diferencias, tanto genéticas como ambientales,  dan lugar a “confounding effects” ¿Cuánto tiempo de vida pierdo si me pongo morado a tarta? Dificil saberlo ¿Y si como la tarta y luego corro 1 hora? Igualmente difícil.

En esta difícil coyuntura, me ha resultado particularmente interesante un artículo reciente en el European Journal of Nutrition. El estudio es fruto de la colaboración entre científicos del prestigioso Instituto Karolinska de Estocolmo y de la Universidad de Varsovia, y su objetivo ha sido estudiar la relación entre la “calidad” de la dieta y la mortalidad general, cardiovascular y oncológica. En este caso, el término “calidad” no se refiere a tomar jamón ibérico y “mi-cuit” en el desayuno, sino  todo lo contrario: cosas tales como el brócoli crudo, salvado de trigo y zumo de pomelo.

Para abordar este ambicioso objetivo, los investigadores  tuvieron que empezar por inventarse una medida de la calidad de la dieta y para ello emplearon dos parámetros: RFS y no-RFS. El primero (Recommended Food Score) recoge el nivel de alimentos recomendados, o sea, si comemos mucha fruta y verdura, cereales, pescado azul, alimentos light y cosas así tendríamos una puntuación alta en RFS. Obviamente, no-RFS es una medida de todo lo prohibido (embutidos, carne roja, quesos, bollería industrial…). Es posible analizar un dieta dada y asignar puntos en ambas categorías, lo que permite al final determinar el nivel de ambos parámetros.

Los datos se obtuvieron mediante encuestas en una cohorte de unos 40.000 suecos de 45-79 años (varones) durante los años 1997-1998. Después, los investigadores esperaron pacientemente a que algunos de los encuestados se murieran y apuntaron con diligencia la causa de la muerte. Al cabo de unos diez años, el número de muertos era bastante satisfactorio como para procesar los datos. Esto se hizo empleando sofisticados modelos estadísticos de análisis multi-variante, que intentan -precisamente- eliminar los factores de confusión. Finalmente, el ordenador escupió los datos de la figura adjunta.

imagen004

Mi interpretación de los datos es la siguiente. Comer alimentos “prohibidos” tuvo una influencia negativa en el sentido de disminuir la probabilidad de muerte, pero muy poquito.La diferencia entre una dieta alta y media en no-RFS fue menor del 1%. Lo curioso es que las supervivencia de la dieta media y baja en no-RFS era prácticamente la misma. Eso significa que el esfuerzo de voluntad para no comer prácticamente nada de los alimentos prohibidos no era recompensado, ya que los que consumían de forma moderada se morían igual que los “más virtuosos”.

En el gráfico de las RFS, las cosas son algo distintas. La diferencia en supervivencia entre los que comen cosas buenas y los que no, es bastante más amplia (como del 8%). Puede parecer poco, pero tener una probabilidad anual de morir un 8% más alta no es del todo despreciable.

Esto en cuanto a la mortalidad general. Cuando se descompone en causas se observa que la mortalidad por enfermedades cardiovasculares responde bien al esquema comentado. Sin embargo, la mortalidad por cáncer no se vio afectada por el tipo de dieta.

O sea, que comer fruta y verdura tiene un efecto positivo y, sin embargo, los alimentos no recomendados tuvieron un efecto negativo mucho más modesto. La conclusión, según estos datos, sería desayunar jamón ibérico (sin pasarse) y fruta además.

Bien, como es posible que algún experto en Nutrición me acuse de promocionar el hedonismo gastronómico, déjenme precisar que yo no les estoy recomendando nada. Tampoco puedo asegurar que el estudio esté bien hecho ni que no contradiga otros estudios (cosa que de hecho ocurre). Debo decir que las conclusiones de los autores del trabajo están enunciadas de una manera bastante más “correcta”. Traduzco literalmente:

En conclusión, este estudio indicó que una dieta que incluía gran variedad de alimentos recomendados [ ...] estuvo asociada a una menor mortalidad general y cardiovascular, mientras que la dieta con consumo frecuente de alimentos no recomendados [...] se asoció a una mayor mortalidad general y cardio-vascular.

Ustedes verán

Kaluza, J., Hakansson, N., Brzozowska, A., and Wolk, A. (2009) Diet quality and mortality: a population-based prospective study of men. Eur J Clin Nutr 63: 451-457

4 comentarios

Archivado bajo Salud

Gripe porcina: muchas preguntas y pocos datos

girl_mask

A día de hoy: 891 casos confirmados en 18 países y un total de 20 muertos. De momento, no parecen razones muy sólidas para entrar en pánico. A nivel mundial, estas cifras representan un peligro muy remoto para la mayoría. Es hora de relajarse un poco y repasar los hechos con calma.

El pasado 21 de abril, el CDC (Centre for Disease Control) de Atlanta, USA comunicó el estallido en México de un brote inusual de gripe porcina en humanos. El brote había empezado a finales de marzo, solapándose con el final de la gripe estacional. Tal vez por esa razón pasó tanto tiempo antes de que las autoridades sanitarias dieran la alarma. Aunque ha habido pocas críticas acerca de la forma en que el gobierno mexicano está manejando la situación, es posible que hayan estado algo lentos. El tiempo lo dirá.

De forma casi simultánea, empezaron a darse casos en otros países. Primero Estados Unidos, luego España y otros países europeos. Nueva Zelanda, Suramérica, Asia… Si en algo están de acuerdo los expertos es que el virus es, a estas alturas, totalmente incontenible. Eso no quiere decir que vaya a producirse una catástrofe ni tampoco que no tenga sentido tomar medidas (muy al contrario). Quiere decir que no tiene sentido tratar de pararlo: tendremos que vivir con la gripe porcina.

Pero el virus H1N1 no es completamente nuevo. Emergió en USA en 1998 como el tipo más frecuente en la gripe del cerdo, desplazando a otras variantes. Este virus procede de la recombinación de al menos 2 cepas de gripe porcina, las cuales -a su vez- ya poseían fragmentos de los virus humanos y aviar de anteriores recombinaciones. La versión que tiene el nuevo virus de la proteína de superficie, H1, es lo bastante diferente de la del virus estacional como para no ser reconocida por los anticuerpos. Eso nos hace a todos más susceptibles.

Los primeros estudios trazan el origen de la epidemia en una ciudad llamada La Gloria, situada al Este de DF. Algunos periódicos locales han sugerido que podía provenir de las Granjas Carroll, una enorme explotación porcina perteneciente a una multinacional norteamericana. La compañía matriz lo ha negado vehementemente.

Lo que sí es nuevo es que este virus ha cruzado la “barrera de especies” y es lógico pensar que va a sufrir una rápida evolución en los próximos meses, en su adaptación a su nuevo hospedador: el ser humano. Hacia dónde va a ir  es sencillamente impredecible; pero vamos a asistir a su Evolución en directo.

Una de las grandes preguntas es: ¿por qué ha resultado tan virulento en México y no en los demás países? Todavía no hay una respuesta, pero se barajan varias hipótesis. Una de ellas es que la alta mortalidad mexicana (alrededor del 10%) refleja más las deficiencias del sistema sanitario que la gravedad de la cepa. Otra posibilidad es que haya habido, de hecho, muchas más personas infectadas en México que hayan presentado síntomas leves, por lo que no ha quedado ningún registro, siendo entonces su mortalidad real bastante menor. También se ha sugerido que la población de este país sea genéticamente más susceptible a esta cepa.

Otras hipótesis resultan menos tranquilizadoras. Se ha dicho que la relativa levedad de los casos fuera de México podría deberse a que  las personas contagiadas (la mayoría turistas) han recibido un inóculo viral bajo o la infección se ha producido con una cepa más suave. Si fuera así, lo peor de la epidemia estaría por llegar y la mortalidad fuera de México aumentará en cuanto las cepas realmente virulentas lleguen a otros países. En definitiva, urge saber dos parámetros fundamentales: una es el verdadero índice de mortalidad; el otro es el denominado K0: el número medio de personas contagiadas por cada infectado.

¿Qué puede hacerse? Admitiendo que el virus ya está distribuido por el planeta, la primera posibilidad consiste en tratar la enfermedad. Afortunadamente, los anti-virales “clásicos”, como  Tamiflu o Relenza, parecen funcionar bien, aunque existe el riesgo de que surjan más adelante variantes resistentes a estos fármacos. La buena noticia es que la mayoría de los gobiernos lleva (en teoría) varios años preparándose para una pandemia de gripe aviar y estos preparativos serán muy importantes ahora si las cosas se ponen mal. La mala noticia es que -seguramente- no todos los gobiernos han hecho los deberes en este sentido. A nivel mundial, no hay suficientes dosis de anti-virales para cubrir una pandemia generalizada. Seguramente los países más pobres y aquellos que no hayan tomado medidas, sufrirán más (lo cual es una predicción poco arriesgada).

También existen tratamientos alternativos, como los anticuerpos monoclonales, o el empleo simultáneo de anti-virales y anti-inflamatorios no-esteroideos. Una de las razones por las que la gripe puede matar es por la generación de una “tormenta de citokinas”. En esencia, la reacción del sistema inmunológico es tan fuerte que da lugar a una inflamación de las vías respiratorias. En esos casos, el paciente se ahoga en sus propios fluidos, más que por la acción directa del virus. Se ha visto que la combinación de estos anti-inflamatorios con anti-virales mejora el pronóstico (aunque esto aun no se ha probado en la nueva cepa).

A largo plazo, el arma más eficaz contra la gripe es la vacuna. Sin embargo, ésta no va estar disponible en un tiempo. El sistema actual de producirlas  requiere la inoculación del virus en huevos de gallina; esto es bastante laborioso y la capacidad mundial de producción podría ser como máximo de 1000 millones de dosis (más probablemente de alrededor de 300 millones); eso significa que la mayor parte de la población mundial no va a poder vacunarse en muchos meses. Peor aun, la producción de esas dosis  tendría que hacerse a costa de la producción de vacunas contra la gripe estacional, lo cual tiene riesgos evidentes. De momento, la OMS no ha decido cambiar los planes  y se sigue con la producción de vacunas contra los virus “normales” para la campaña 2009-10.

También existen métodos alternativos para producir vacunas que, en teoría, permitirían una producción masiva mucho más rápida, como las vacunas “basadas en DNA”. La idea en este caso es inyectar fragmentos del DNA correspondientes a las proteínas inmunogénicas del virus; una vez dentro del tejido epidérmico, las células del sistema inmunológico expresarían dichas proteínas provocando la producción de anticuerpos contra el virus. En condiciones normales, para poder utilizar una aproximación así se requerirían muchos años de pruebas. Pero tal vez las condiciones ya no sean las normales.

El virus de la gripe es, en cierto modo, nuestro virus. Probablemente lleva miles de años infectándonos y, generalmente, produce síntomas leves en individuos sanos. Sin embargo, de vez en cuando se produce una nueva cepa virulenta y nos causa algún quebradero de cabeza hasta que desarrollamos inmunidad frente a ella. Es importante que los gobiernos tomen medidas para estas ocasiones y lo lógico es que sigamos las recomendaciones… pero tenemos que vivir con ello. Hoy por hoy creo le debemos tener más miedo al miedo que a la gripe.

9 comentarios

Archivado bajo Evolución, Salud, Uncategorized

Todo lo que necesita saber sobre la gripe porcina

cerdo

¿Es una enfermedad nueva?

Sí y no. La gripe porcina es conocida desde hace bastante tiempo pero hasta ahora se transmitía sólo de cerdos a humanos, y raramente. Lo que es nuevo es que se transmita entre humanos.

¿Va a llegar hasta donde yo vivo?

Es muy improbable que no llegue.

¿Debo preocuparme?

Razonablemente. En esta primera fase todavía hay poca información, así que nadie sabe la severidad de los síntomas ni lo rápido que se extiende. El que haya habido bastante muertos en México indica que la cosa no es de broma, pero es posible que el virus se atenúe a medida que se replica en humanos. Una de las grandes incógnitas es si la cepa que ha provocado las muertes en México es la misma que está causando un cuadro no demasaido grave en otros países.

Entonces ¿dejo de pagar mi hipoteca?

Yo no lo haría.

¿Pueden las autoridades contener la epidemia con algunas medidas?

Radicalmente no. El virus ya está suelto y claramente es capaz de transmitirse entre humanos; esto no quiere decir que sea irrelvante lo que hagamos (ya sabe…lavarse las manos, usar mascarilla, ir al médico si tiene síntomas). Si se libra en las primeras oleadas, dentro de unos meses probablemente haya una vacuna.

¿Pero no pueden detectar en los aeropuertos a los pasajeros con fiebre?

Sí, pero antes de desarrollar fiebre los afectados ya pueden contagiar a otras personas y, naturalmente, la mayoría de los pasajeros febriles no tiene gripe porcina.

¿Es peligroso comer cerdo?

No y en cierto modo es una especie de “venganza”; puede que se quede más tranquilo.

¿Se puede viajar a otros países?

Ahora mismo no está recomendado viajar a México (pero hay unas ofertas estupendas de vacaciones en Cancún).

¿Esto significa que el miedo a la gripe aviar era infundado?

No tiene nada que ver. Es perfectamente posible que haya una epidemia de gripe aviar en algún momento. La gripe porcina ni aumenta ni disminuye esta posibilidad.

¿Va a ser el fin del mundo?

Seguramente no se morirá de gripe porcina, pero con los medios de comunicación machacando en todo momento, es muy posible que se muera de miedo.

13 comentarios

Archivado bajo Gripe porcina, Salud

Al gimnasio o al transplante

37435-old-guy-running

Muchas personas practican deporte de forma intensa cuando son jóvenes y lo abandonan totalmente a partir de los treinta. Siempre he pensado que este “pattern” es muy poco ventajoso. En primer lugar, el deporte “competitivo” tiene evidentes riesgos de lesiones serias y otros efectos negativos. El deporte de élite no es bueno para la salud y, sin duda, esta no es una de las motivaciones principales de los deportistas famosos (que, lógicamente, deben buscar la fama). Por otro lado, el llevar una vida sedentaria a partir de los 30 es justo lo contrario a lo que le conviene al cuerpo. A medida que envejeces resulta más importante mantener la forma física.

Al deportista maduro y amateur todavía le persigue una cierta sensación de ridículo (“¿a dónde se cree que va éste?”). Por el contrario, el deportista joven y profesional le rodea un aura de gloria, aunque se esté destrozando los ligamentos o provocándose una hipertrofia del corazón. Siempre he mantenido esta idea y siempre he practicado deporte de forma frecuente, moderada y no competitiva. Por eso  me he sentido verdaderamente reivindicado al leer un estudio en la página web del British Medical Journal, según el cual hacer ejercicio moderado a partir de los 50 aumenta de forma significativa la esperanza y la calidad de vida.

El estudio se realizó sobre una muestra de unos 2000 individuos (del sexo masculino), los cuales fueron monitorizados durante más de un década (así que no sabemos si en las mujeres se produce un efecto similar, aunque probablemente sí). Lo primero que sorprende es la magnitud del efecto: hacer ejercicio equivale a dejar de fumar. Lo segundo, es que el efecto favorable se observa entre aquellos que hacen deporte a partir de los 50, independientemente de que lo hayan hecho antes o no. Es decir, el ejercicio físico durante las primeras cinco décadas no se corresponde con un aumento de la esperanza de vida, y a partir de los cincuenta sí.

Una observación: por “ejercicio físico” se entiende al menos tres horas semanales de ejercicio aeróbico. Lo siento, pero acercarse a la nevera por otra cerveza no cuenta.

4 comentarios

Archivado bajo Salud

La vitamina D podría disminuir el riesgo de resfriados

resfriado

Durante años vivimos con el mito de que la vitamina C podía protegernos del resfriado, hasta el punto de que esta sustancia sigue siendo un componente común en los medicamentos para este fin. El “padre” de este mito fue el gran Linus Pauling, por otra parte, uno de los científicos más brillantes del siglo XX. Por razones difíciles de explicar, Pauling decidió que en este punto (el de la vitamina C), su intuición tenía más peso que la evidencia experimental. Y, evidentemente, “la cagó”.

En su libro publicado en 1970, “Vitamin C and the common cold”, Pauling recomendaba –sin datos- consumos diarios verdaderamente astronómicos de esta sustancia y muchas personas en todo el mundo siguieron su consejo, a pesar de la indignada respuesta de la mayoría de los nutrólogos. La buena noticia es que el ácido ascórbico es una sustancia relativamente inocua y lo más que se puede pillar por esto es una diarrea o una piedra en el riñón.

La historia debería hacernos reflexionar sobre cómo se llega a alcanzar una “conclusión” dentro de la comunidad científica y –sobre todo- debería recordarnos que en Ciencia el argumento de autoridad no es aceptable. Por mucho prestigio que tenga un científico, sus afirmaciones tienen que estar respaldadas con datos si quiere que se consideren “científicas”. Tal vez los miembros de la Academia Sueca deberían hacer como los organizadores de los “triunfos” en la antigua Roma: el general vencedor llevaba un esclavo a su lado que le repetía continuamente: “¡Recuerda que sólo eres un hombre!”.

Pero no es sobre esto de lo que quería hablar hoy. El caso es que, según un estudio publicado en Archives of Internal Medicine, la vitamina D –no la C- podría disminuir realmente el riesgo de resfriados. En este caso, los autores se basan en un estudio amplio en el que observan una correlación entre los niveles de esta sustancia en sangre y la frecuencia de infecciones respiratorias. El efecto parece estar mucho más acusado entre personas que padecen asma u otras enfermedades respiratorias crónicas.

Una correlación es poca cosa, pero es un principio. Naturalmente, hace falta mucha más investigación para llegar a una recomendación de consumo diario; así que –por favor- si alguien están pensando en correr a la farmacia más cercana, que no lo haga. El consumo de vitaminas por encima de los niveles normales en la dieta no está exento de riesgos y más aun en el caso de la vitamina D.

Tiene bemoles que el resfriado siga siendo una enfermedad “incurable”.

El trabajo aquí:


2 comentarios

Archivado bajo Salud

¿Kilos de más? Culpa a tus ancestros

david_gordo

¿Tiene problemas de sobrepeso? ¿Una comida suculenta constituye una tentación irresistible? Según el antropólogo William Leonard, de la Universidad de Illinois, USA, la causa está en ciertos cambios metabólicos que tuvieron lugar en la evolución humana, unos dos millones de años atrás.

Por entonces, el linaje que lleva al género Homo se había separado de los australopitecinos. Al mismo tiempo se produjo una notable expansión del tamaño del cerebro y la aparición de las primeras “economías de cazadores-recolectores”. Tener un cerebro grande tiene sus ventajas –qué duda cabe- pero sale caro en términos energéticos. Los humanos gastamos aproximadamente un 25% de la energía en reposo para abastecer al cerebro; bastante más que otros primates (8-10%) u otros mamíferos (3-5%). Para mantener un órgano tan costoso, nuestros antecesores tuvieron que pasarse a dietas más ricas en energía, y de aquí nuestra tendencia innata a ponernos morados.

Para los cazadores-recolectores, el ansia por dietas hipercáloricas rara vez constituye un problema. En estas sociedades, las personas tienen que recorrer una media de 12 Km diarios a pie para conseguir alimento. A nosotros nos basta llamar a tele-pizza.

El cambio a un estilo de vida realmente sedentario se ha producido en las últimas décadas y con él los consabidos problemas de obesidad, diabetes y enfermedades cardio-vasculares.

Así que podemos culpar a nuestros antepasados por nuestros problemas presentes. Alternativamente, podemos hacer ejercicio todos los días.

7 comentarios

Archivado bajo Antropología, Biología, Salud

El secreto de la esponja

esponja

Nos hemos acostumbrado –quizá demasiado deprisa- a que las enfermedades infecciosas sean, en general, tratables y curables. Esto ha sido así desde hace aproximadamente 50 años y tal vez se trate tan sólo de un paréntesis. La mayoría de los expertos en epidemiología considera que el uso generalizado y abusivo de los antibióticos constituye una amenaza mundial de primer orden, ya que las bacterias tienen la mala costumbre de hacerse resistentes a estas moléculas (la Evolución es lo que tiene). Es posible que esto le parezca la típica “pichicharra” de las Autoridades Sanitarias, pero la amenaza es muy real.

¿Qué puede hacerse para retrasar el fatal momento en que los antibióticos dejen de funcionar? Varias cosas. Para empezar, utilizarlos sólo cuando es estrictamente necesario. En segundo lugar, buscar nuevos antibióticos para tenerlos en la reserva; lo cual está muy bien, el problema es que cada vez resulta más difícil encontrar una sustancia antibiótica realmente nueva.

En el último “meeting” de la Sociedad Americana para el Avance de la Ciencia, el químico Peter Moeller habló de un descubrimiento que podría contribuir a mejorar las cosas en este sentido. Se trata de una sustancia obtenida a partir de una especie de esponja marina, la cual es capaz de modificar las propiedades de las bacterias, haciendo que antibióticos que habían dejado de funcionar volvieran a ser útiles. De alguna manera, lo que hace esta sustancia, llamada algeferina, es interferir con los mecanismos bacterianos que determinan su resistencia a los antibióticos.

Lo mejor es que la algeferina no es un antibiótico en sí, por lo que es más difícil que las bacterias desarrollen resistencia a su acción. Esta sustancia ha resultado útil en el tratamiento contra cepas resistentes de Pseudomonas aeruginosa, una de las cepas denominadas “hospitalarias” más peligrosas.

Los investigadores partieron de la hipótesis de que los habitantes de las aguas cálidas de los océanos viven en una especie de caldo bacteriano, por lo que han debido desarrollar mecanismos para resistir la acción de estos seres. Así que iniciaron un “escrutinio” de compuestos presentes en esponjas marinas y otros habitantes de las aguas someras.

El trabajo aun no ha sido publicado, por lo que no he conseguido ningún dato sobre la manera en que funciona la algeferina. Si tuviera que apostar diría que es un inhibidor de las proteínas MDR (Multi-Drug Resistance). Estas proteínas son capaces de bombear diversas sustancias tóxicas desde la pared de la bacteria (más exactamente desde el espacio periplásmico) al exterior. De esta forma, las bacterias pueden adquirir resistencia a varios antibióticos. Además, los genes correspondientes pueden ser transmitidos de unas bacterias a otras.

Las MDRs han recibido, por tanto, mucha atención por parte de los científicos en los últimos años. En nuestro laboratorio hemos visto que la presencia de dichos genes es esencial para que ciertas bacterias patógenas sean capaces de infectar a sus plantas hospedadoras. Un ejemplo aquí: mpmi_06

6 comentarios

Archivado bajo Biología, Salud

Nacidos para la fiesta

fiesta-comunidades-simpson

Es evidente que hay personas tremendamente sociales y otras que no lo son tanto. Entendámonos, todos los humanos somos bastante sociales comparados con las especies realmente solitarias. Este hecho en sí mismo clama por una explicación biológica. Los únicos humanos que podríamos considerar verdaderamente no-sociales serían los autistas y el autismo está considerado (con lógica) una enfermedad y no simplemente un tipo de personalidad “diferente”. No debería extrañarnos que el autismo tenga una importante base genética, como demuestran los estudios con gemelos idénticos.

Pero dentro de las “personas normales” existe una gran variabilidad individual en este carácter. De nuevo, la sospecha de que los genes tienen algo que ver está justificada. Más difícil es pasar de la sospecha a la demostración. Sin embargo, Nicholas Christakis, de la Harvard Medical School, y sus colaboradores han dado un paso importante en este sentido a juzgar por el artículo recientemente publicado en la prestigiosa revista PNAS.

Muy sucintamente, lo que hacen los autores del artículos son dos cosas. En primer lugar, establecen una forma objetiva de medir la sociabilidad de los individuos. Para ello analizaron las redes sociales de un buen número de adolescentes y contaron el número de veces en que un individuo particular era citado como “amigo cercano”. En segundo lugar, estudiaron estas redes sociales en el contexto genético, esto es, estudiando gemelos idénticos/gemelos no-idénticos. El resultado, no por esperable menos importante, fue que la posición de cada persona en las redes sociales en un carácter genéticamente heredable en buena medida.

¿Cómo pueden los genes determinar nuestro lugar en una red social? Los genes pueden tener una gran influencia sobre el tipo de personalidad y ésta es clave para determinar si estamos en el centro en los bordes del universo social. Este conexión entre genes -> neurotransmisores -> conducta la hemos visto ya varias veces (p.e. Serotonina y control de las emociones y Polimorfismo genético ligado a la aversión al riesgo). De nuevo, no quiere decir esto que con los genes esté todo el pescado vendido. Muy probablemente, si exponemos a un adolescente a experiencias particularmente traumáticas es probable que su personalidad se aleje bastante de un hermano gemelo criado en un ambiente normal.

Algunos científicos le han buscado una explicación “adaptativa” a este fenómeno, según la cual el hecho de estar en el centro de la red tendría ventajas (p.e. mayor cooperación de otros individuos) e inconvenientes (p.e. mayor probabilidad de contraer enfermedades infecciosas). La variabilidad individual que se observa sería el resultado de dichas presiones selectivas. Personalmente no estoy convencido. Un carácter puede manifestar variación individual en una población y ser más o menos “neutral” con respecto a la selección natural.

Nadie duda (entre los biólogos evolutivos) que la selección natural sea una pieza clave, pero no es la única ni lo ve todo. Y desde luego, no podemos invocarla siempre sin pruebas.

9 comentarios

Archivado bajo Animales, Antropología, Biología, Evolución, Genes, Inteligencia, Paleontología, Salud

Bacterias gorronas

bacteria

Esta semana ha aparecido una noticia acerca de mis amigas las bacterias que no quiero dejar de comentar, y tiene que ver con la “vida social” de estos seres. El concepto puede parecer un poco raro (¿cómo es posible que las bacterias tengan vida social y yo no?). Y sin embargo existe. Aunque las células bacterianas individuales compiten fieramente por los nutrientes en momentos de abundancia, para sobrevivir en condiciones duras (que son las más frecuentes) suelen depender de la cooperación entre ellas.

Por ejemplo, tienen que “ponerse de acuerdo” para formar “biofilms”: una especie de estructura pluricelular que les permite fijarse a superficies sólidas. También tienen que “ponerse de acuerdo” para efectuar un movimiento de migración en masa denominado “swarmming”.Para este tipo de acciones, las bacterias tienen que comunicarse, y no en un sentido metafórico sino literal, así que le podemos quitar las comillas al ponerse de acuerdo. La comunicación se produce frecuentemente a través de unas sustancias (homoserín-lactonas) que son producidas y excretadas por las células bacterianas. Al mismo tiempo, las bacterias perciben la concentración de homoserín-lactonas que hay a su alrededor, con lo que adquieren una información precisa sobre la densidad de congéneres en el espacio circundante. No es extraño que estos sistemas se hayan denominado “quorum sensing”. Si, efectivamente, hay quórum, las bacterias desencadenan una respuesta adecuada.

¡Qué bonito! Las bacterias hablan entre ellas y cooperan. Lo malo es que este sistema sale caro en términos de energía: hay que sintetizar estas moléculas y enviarlas al exterior. Y de aquí surge el problema de toda actividad cooperativa en cualquier sociedad (humana o no): el problema de los gorrones. ¿Qué pasa si una bacteria individual se ahorra el esfuerzo pero se aprovecha de las ventajas? Pues que se reproduce más deprisa que las bacterias decentes, lo que resta eficacia al conjunto. En el caso de una bacteria patógena, el resultado bien puede ser una menor capacidad para producir enfermedad en el hospedador.

En este trabajo, presentado por Stuart West en un meeting de la Royal Society of London, los científicos encontraron que al co-infectar a hospedadores (ratones) con una mezcla de dos cepas de Pseudomonas aeruginosa (una decente y otra gorrona) la infección era mucho más leve que al infectar sólo con bacterias cooperativas ¿Podrían emplearse estas bacterias tramposas para combatir enfermedades?

Este tipo de fenómenos sugiere que antes de que surgieran los seres pluricelulares propiamente dichos, los antecesores de las bacterias llevaban mucho tiempo “ensayando” diversos tipos de estructuras cooperativas. Un animal pluricelular puede considerarse un caso extremo de cooperación celular.

Natura non facit saltum

6 comentarios

Archivado bajo Animales, Biología, Conducta antisocial, Evolución, Salud, Uncategorized

Bacteria feminista contra mosquito transmisor

mosquito

Supongo que todos odiamos a los mosquitos, no sólo por las molestas picaduras sino también por su “aterrador” zumbido en las noches de verano. Sin embargo, para los habitantes de los países mediterráneos, estos animales son solamente una molestia.  Una situación muy distinta de la de numerosas países más cálidos, donde los mosquitos, además de picar, transmiten enfermedades como la malaria o el dengue.

Por tanto, la lucha contra estos insectos es algo bastante serio. Recordemos que la malaria es una de las enfermedades infecciosas más importantes a nivel planetario. En el pasado, las campañas de erradicación se basaban en uso masivo de insecticidas; un método que aunque pueda ser localmente eficaz tiene considerables inconvenientes para el medio ambiente.

Otras estrategias han sido consideradas -aunque ninguna se ha llevado a la práctica- tales como el suelta masiva de mosquitos transgénicos que no pueden ser portadores de malaria. En un artículo aparecido este mes en la revista Science, describen otro sistema que puede resultar muy prometedor.

El método se basa en una curiosa bacteria del género Wolbachia, que infecta  numerosas especies de artrópodos. Wolbachia es un endoparásito, esto es, habita normalmente en el interior de las células del insecto y se transmite exclusivamente por vía materna, como la mitocondrias. No es extraño que esta bacteria haya desarrollado diversos mecanismos para distorsionar el ratio entre machos y hembras, de manera que éstas últimas estén super-representadas en la población, lo que favorece enormemente la dispersión de la bacteria. Uno de estos mecanismos  es la incompatibilidad citoplásmica, en la cual las hembras no-infectadas que se aparean con machos infectados no producen descendencia. En otros casos se produce el aborto selectivo de los embriones machos. Si añadimos la circunstancia de que la infección bacteriana no produce efectos graves en el insecto, tenemos al perfecto patógeno feminista: mantiene en mínimos el número de macho sin causar demasiado daño a las hembras.

La pena es que Wolbachia no es un patógeno natural de los mosquitos que transmiten la malaria o el dengue en humanos. La buena noticia es que las infecciones artificiales que se han realizado en laboratorio parecen funcionar bastante bien, lo que abre la posibilidad de emplear esta estrategia en la lucha contra las mencionadas enfermedades.

Bien. Supongamos que podemos introducir Wolbachia en el mosquito ¿qué hacemos ahora? La idea de los investigadores es bastante sutil. En vez de tratar de matar al hospedador, el objetivo ha sido buscar una cepa de la bacteria que acorta la vida del mosquito, porque este factor el clave para la transmisión de las enfermedades en humanos. Se necesita un tiempo relativamente largo para que el virus (dengue) o el Plasmodium se desarrollen dentro del insecto, lo que significa que sólo los mosquitos de “avanzada edad” (unas dos semanas aproximadamente) son potencialmente infectivos.

En resumen, la infección de Wolbachia podría extenderse en las poblaciones de mosquito gracias a la incompatbilidad citoplásmica y esto no acabaría con los insectos; pero al acortar su periodo de vida serían incapaces de trasmitir las enfermedades. De modo que esta estrategia no libraría a los humanos de las molestas picaduras ni del aterrador zumbido, sino solamente de las consecuencias realmente graves: malaria y dengue Por otro lado, las poblaciones de mosquitos no desaparecerían, para regocijo de aves insectívoras, murciélagos y otros seres vivientes.

No puede descartarse que este método genere presiones selectivas en los patógenos para desarrollarse en un tiempo menor. Pero se ha señalado que dichas presiones ya deben existir en las actualidad, por lo que los patógenos de desarrollo precoz deben tener también menor fitness. De modo que si los patógenos lograran saltarse esta barrera, al menos serían (probablemente) menor virulentos.

Supongo que los puristas se opondrán a que se utilice un método de este tipo, invocando la posibilidad de efectos imprevistos. Por otro lado, muchas personas mueren todos los años (en países pobres) por causa de estas enfermedades (de forma absolutamente previsible). Tampoco puede garantizarse que vaya a funcionar. La cosa es: ¿debe intentarse?

El trabajo aquí

8 comentarios

Archivado bajo Animales, Biología, Genes, Microbiología, Salud

La obesidad está en el cerebro

fat-thin

Como todo el mundo sabe, en la sociedad en que vivimos, estar gordo es fatal. El exceso de peso no sólo es malo para la salud, sino sobre todo, es malo para la autoestima y la vida social. En teoría, disminuir el peso es facilísimo: basta ingerir menos calorías de las que se queman. Pero por debajo de esta aparente simplicidad se esconde un proceso bioquímico enormemente complejo, el cual influye poderosamente en nuestra conducta alimentaria e indirectamente en nuestro peso. De hecho, más del 90% de las personas que inician una dieta de adelgazamiento fallan miserablemente (es decir, no mantienen los kilos perdidos 5 años después). Justo esa es la definición de algo difícil: una cosa que el 90% de los que lo intentan no lo consiguen.

Pero ¿por qué están gordos los gordos? ¿son los genes?¿son los hábitos de alimentación? Ustedes ya saben que este tipo de dicotomías suelen tener truco. Y lo tienen. Por un lado, los estudios de gemelos idénticos nos dicen que la heredabilidad del peso corporal es alta: tienen que ser los genes. Por otro lado, en las últimas décadas estamos viviendo (sobre todo en USA y otros países ricos) una verdadera epidemia de obesidad, y el “pool” genético no ha variado sustancialmente en tan poco tiempo: tienen que ser los hábitos.

Naturalmente, son las dos cosas. Cójase a un grupo de gente y sométanlos a una vida disciplinada: ejercicio físico frecuente y alimento racionado. Todos estarán delgados. Ahora, tomemos al mismo grupo y dejemos que ellos decidan libremente qué y cuánto comen. Ocurrirá que algunos se mantendrán delgados y otros se pondrán como focas. Esta propensión a engordar está fuertemente influida por los genes. Tampoco es imposible que un individuo con propensión a engordar se mantenga delgado gracias a una enorme fuerza de voluntad. Sólo que esto es estadísticamente infrecuente.

Así que los genes influyen, pero ¿cuáles? El 2008 nos ha traído una cosecha excepcional de genes candidatos, posiblemente relacionados con la obesidad. En mayo se identificaron dos: MC4R y FTO. En un estudio publicado recientemente en Nature Genetics se describen ¡seis genes más! En el estudio han participado 90.000 voluntarios y fue realizado por investigadores de 60 instituciones diferentes. En esencia, lo que se hace es buscar cambios puntuales en la secuencia del DNA que estén correlacionadas con un mayor peso corporal de los individuos correspondientes.

La conclusión más llamativa es que la gran mayoría de dichos genes parece estar actuando en el cerebro, y afectando –presumiblemente- al control del apetito. Según esto, los humanos tal vez no seamos muy distintos en cuanto a la eficiencia con la que utilizamos los alimentos. Más bien parece que diferimos en nuestra tendencia a ponernos morados.

Este conjunto de genes candidatos supone una especie de “tesoro” para los científicos, ya que podrán explorar a fondo el mecanismo de acción de los mismos. Con seguridad, obtendremos un conocimiento más detallado de cómo el organismo controla el peso corporal y, tal vez (sólo tal vez), nuevos tratamientos para atajar el problema.

Volviendo al dilema filosófico-moral sobre la responsabilidad que tiene cada individuo sobre su propio peso, me gustaría recalcar que el descubrimiento de genes implicados no significa que los individuos estemos “libres de culpa”, ni que sea imposible mantener un peso corporal adecuado. Sólo significa que algunos individuos tenemos que luchar denodadamente contra los kilos de más, mientras que para otros resulta facilísimo.

La vida es injusta

Willer CJ, Speliotes EK, Loos RJF, Li S. Six new loci associated with body mass index highlight a neuronal influence on body weight regulation. Nature Genetics DOI: 10.1038/ng.287

PS, un tratamiento más amplio del tema en este post

17 comentarios

Archivado bajo Filosofía, Genes, Salud

Cerebro y pelotas

cerebro

Si hay algún tema espinoso y políticamente incorrecto, ese es el de la base genética del IQ. De acuerdo, “inteligencia” no es lo mismo que “IQ”, pero este último constituye la mejor aproximación que tenemos para la primera. El tema ha sido tratado (aquí) y me he llevado bastantes broncas (estoy dispuesto a seguir hablando del asunto, pero prefiero no repetirme mucho).

Todavía más incorrecto es afirmar que existe una relación entre el tamaño de la cabeza y el IQ del individuo que la lleva puesta. Reconozco que la idea puede parecer una broma, y sin embargo, la correlación entre una y otra cosa es del 40% y parece ser muy consistente. Además, se ha visto que el IQ está correlacionado con mayor esperanza de vida. Las razones que hay por debajo no están claras. Es posible que los tipos listos tomen decisiones más juiciosas (no fumar, hacer ejercicio, comer mucha fruta), pero también es posible que exista una correlación entre el factor general de inteligencia (llamado g) y la salud general de un individuo. Más aun, es posible que exisita una relación entre g y f, siendo este último la fitness de un individuo, o sea la capacidad de sobrevivir y reproducirse.

El artículo que quiero comentar en este post, y que se publicará próximamente en la revista Intelligence, va todavía más lejos en cuanto a incorrección política. Su principal conclusión es que existe una correlación entre el IQ de un individuo y diversas medidas relacionadas con la calidad ¡de su semen! (evidentemente, este estudio se realizó únicamente con hombres).

Aunque puede parecer que la hipótesis es completamente disparatada, los autores están tratando de contrastar una hipótesis anterior más general, formulada por Geoffrey Miller y que trata de explicar por qué los humanos somos tan inteligentes (pueden insertar aquí el chiste fácil). Según la hipótesis de Miller, la inteligencia sería un handicap “zahaviano”, esto es, un indicador de que el individuo posee “buenos genes”, lo cual se reflejaría en un buen estado de salud y, claro, en un una buena calidad del semen. Si añadimos que la inteligencia es un factor de atractivo sexual, al elegir a los potenciales compañeros sexuales en función de su inteligencia, estaríamos eligiendo a la vez “buenos genes”. Del mismo modo, se piensa que el pavo real capaz de sobrevivir con ese pedazo de cola tiene que gozar de buena salud y otras características favorables; de aquí que a las hembras les resulte atractiva. La inteligencia humana y la cola del pavo real serían, pues, consecuencias de la “selección sexual” (la otra gran idea de Darwin).

Para este trabajo, Rosalind Arden del King’s College de Londres, empleó datos  procedentes de soldados americanos que habían estado en la guerra del Vietnam. Estos “voluntarios retrospectivos” habían sido estudiados a conciencia en diversos aspectos de su salud física y mental; incluyendo, claro, tests de inteligencia y calidad de esperma. Y sí, en la muestra de 425 casos se encontró una correlación positiva entre ambas cosas. De manera que los chicos más listos también tenían más “soldaditos”. Lo mejor de dos mundos.

No cabe duda de que esta pieza de evidencia experimental está en consonancia con la hipótesis de Miller, pero dado que el propio Miller es uno de los co-autores, estaría más tranquilo si otros laboratorios siguen encontrando pruebas en este sentido.

PS También se ha visto que los individuos de mayor IQ tienen menor probabilidad de ir a la cárcel. No sé si es porque se portan mejor o porque  les pillan con más dificultad.

32 comentarios

Archivado bajo Evolución, Genes, Inteligencia, Psicología, Salud, Sexo

Tomates transgénicos que previenen el cáncer

tomato

La noticia no es exactamente fresca. Lleva un par de semanas circulando por periódicos y otros medios de comunicación. Para mí, lo sorprendente de esta noticia es que no debería ser noticia en absoluto. Para explicarme mejor, un pequeño resumen del tema. Un grupo de investigadores del John Innes Centre en Norwich (UK), dirigido por Cathie Martin (a la que he tenido el placer de conocer en una ocasión), ha creado una nueva variedad de tomates, introduciendo un gen procedente de otra planta. El gen en concreto permite una mayor acumulación de unas sustancias denominadas antocianinas, muy frecuentes en los vegetales. Las antocianinas son responsables de colores morados y azules, como los que se encuentran en los arándanos o las moras. En este caso, le dan una curiosa colaración morada al tomate.

Se sabe, desde hace bastante tiempo, que las antocianinas tienen efectos anti-oxidantes y que su consumo puede prevenir diversos tipos de cáncer. De hecho, esta es una de las razones por las que se recomienda que frutas y verduras constituyan una parte importante de la dieta.

Cuando se emplearon los tomates morados para alimentar ratones, se vio que éstos desarrollaban cáncer en menor proporción que los ratones control, alimentados con tomates convencionales.

No pretendo minimizar este trabajo, ni mucho menos. Creo que es un trabajo valiente y que debía hacerse.

Pero vamos a ver.

Se sabía que las antocianinas previenen el cáncer.

Se sabía que el gen en cuestión incrementa la cantidad de antocianinas.

Introducir nuevos genes en tomate es una técnica estándar hoy en día.

¿No era el resultado previsible? ¿Donde está la noticia? Seguramente, la noticia está en que en “el estado de opinión” que se ha creado, se espera que cualquier planta transgénica sea peligrosa. La clave del error está en la brutal generalizaciónen torno a la palabra “transgénico”: los efectos dependen exclusivamente del gen (o genes) introducidos.

Curiosamente, en una famosa encuesta sobre percepción del público de los cultivos transgénicos se hicieron las siguientes preguntas:

a) ¿Usted cree los tomates transgénicos tienen genes?

b) ¿Y los tomates normales?

Más de la mitad de los encuestados contestaron “sí” y “no” respectivamente.

Volveremos sobre el tema

El trabajo (aquí)está publicado on-line en Nature Biotechnology y no es accesible sin una suscripción a la revista.

PS Esta post está dedicado a oidun, que ya ha sacado el tema en su blog

16 comentarios

Archivado bajo Genes, Plantas transgénicas, Salud

Los desgraciados hijos de las peluqueras

peluquera

Pues sí. Al parecer, las peluqueras que estén embarazadas y sigan trabajando, podrían estar exponiendo a sus hijos no-nacidos a sustancias nocivas y que pueden ocasionar defectos congénitos en los genitales (denominados hipospadias). Esto es lo que se deduce de un trabajo publicado on-line por Paul Elliott y sus colegas del Imperial College London. Este equipo investigó las posibles causas ambientales de este tipo de malformaciones, en las que la abertura urinaria está situada debajo del pene (en general, estos problemas se arreglan con una cirugía no demasiado difícil, pero no deja de ser una gracia).

El trabajo en cuestión aquí

Después de una encuesta exhaustiva a los padres de estos niños, apareció una relación estadísticamente significativa con la exposición a sprays de laca para el pelo. De las 74 mujeres que sufrieron esta exposición en los primeros tres meses de gestación, 50 tuvieron hijos con hipospadias. En resumen, este estudio sugiere que las probablidades de esta malformación aumentan 2.3 veces debido a la exposición al spray.

La sustancia culpable podría ser el ftalato, un compuesto empleado en la fabricación de plásticos, perfumería, disolventes y ¡ojo! algunos juguetes sexuales. Estudios anteriores en roedores mostraron que el ftalato puede alterar los niveles de hormonas implicadas en la gestación.

Las “buenas noticias” son que la dieta vegetariana no parece aumentar el riesgo de esta patología, como habían sugerido otros estudios. Además, el consumo de ácido fólico (que se prescribe de forma rutinaria durante el embarazo), parece disminuir el riesgo en un 36%.

¿Qué hacer en estos casos? Yo de usted procuraría no ir a la pelu en los tres primeros meses.

10 comentarios

Archivado bajo Salud