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Nuestros antepasados

The Journey of Man: a genetic Odissey.

Spencer Wells, 2003, Random House

Deep Ancestry: Inside the Genographic Project.

Spencer Wells, 2007, National Geographic.

Cro-magnon: How the Ice Age gave birth to the first modern humans

Brian Fagan, 2011, Bloomsbury Press

 

Nuestra especie, Homo sapiens, apareció hace relativamente poco tiempo (desde la perspectiva de la Evolución), entre 200.000 y 150.000 años, en algún lugar del Este de Africa. Al principio, nuestro modo de vida no debió ser muy diferente del de las otras especies del género Homo: H. heidelbergensis (nuestro probable antecesor directo) y H. erectus (mucho más antigua). Paradójicamente, en esa primera etapa nuestro aspecto físico debió ser muy semejante al de los humanos actuales pero los utensilios que fabricábamos eran casi indistinguibles de las especies anteriores.

Hace algo más de 70.000 años ocurrió algo que nos puso al borde de la extinción: la erupción del volcán Mount Toba, en Indonesia. Esta erupción, de una magnitud 1000 veces superior a la del Krakatoa, lanzó ingentes cantidades de gases y ceniza a la atmósfera. En consecuencia, un “invierno volcánico” se abatió sobre el planeta provocando un cambio climático a gran escala. A los H. sapiens no les pudo afectar la erupción directamente, pero las sequías y las bajas temperaturas hicieron que el número total de individuos descendiera peligrosamente. Se estima que tan sólo quedaron entre 1000 y 4000 hembras reproductoras; esto provocó un “cuello de botella genético” y es una de las razones por las que somos una especie con poca variabilidad genética.

Pero no nos extinguimos. Durante los siguientes 20.000 años nos fuimos recuperando lentamente y ocupando prácticamente la totalidad de continente africano. Debió llegar un momento en que la presión demográfica se hizo muy fuerte. Hace unos 55.000 años (la fecha es incierta) los humanos modernos salimos de Africa y comenzamos un viaje que nos llevaría a colonizar incluso los ambientes más duros del planeta. No era la primera vez que un grupo de homínidos abandonaba Africa, su patria ancestral. Homo erectus colonizó Eurasia hace 1,8 millones y Homo heidelbergensis hizo lo propio más tarde, dando lugar a los neandertales europeos. Pero a la postre, ninguna de estas especies ha sobrevivido.

Hace 40.000 años ya habíamos alcanzado Australia, Asia y Europa. Y 20.000 o 25.000 años después llegamos a América a través del estrecho de Behring. Muy probablemente, este viaje se realizó en buena parte siguiendo la línea de costa,  que entonces era  muy diferente de la actual. Las pruebas arqueológicas de esta migración deben de estar hoy día sumergidas bajo el agua, pero el estudio del DNA humano en combinación con los datos arqueológicos, paleoclimáticos y lingüísticos nos ha permitido reconstruir la imagen, aunque borrosa, de nuestro primer y definitivo viaje.

Aunque muy simplificado y con alguna licencia poética, este podría ser el relato que hace la Paleontología actual sobre el origen de los humanos modernos, una especie de Génesis con base científica, aunque seguramente no definitivo. El relato ha cambiado bastante en las últimas décadas y es muy probable que nuestro conocimiento sobre el tema siga aumentando. Esta historia fascinante sobre nuestros orígenes constituye el tema principal de los tres libro que he querido reseñar en esta entrada.

Spencer Wells, autor de los dos primeros, es uno de los científicos destacados en el estudio del DNA humano y líder del proyecto Genographics, cuyo objetivo es justamente obtener un mapa detallado de las migraciones humanas basado en la diversidad genética. Es, asímismo, un prolífico escritor de divulgación científica. Como suele ocurrir, ninguno de los libros está realmente disponible en español, a pesar de que ambos han sido traducido. “El viaje del Hombre” está descatalogado y “Nuestro Antecesores” agotado. Una muestra más de lo raquítico del mercado de libros de divulgación científica en nuestro idioma.

En “El viaje del Hombre”, Wells empieza por contarnos la historia de su particular campo de investigación. Tradicionalmente, la Paleontología se basaba sobre todo en el estudio de restos fósiles y artefactos de piedra. Sin embargo, en los últimos 25 años disciplinas muy dispares están haciendo contribuciones importantísimas; fundamentalmente la Genética Molecula, la Paleoclimatología y la Lingüística. Seguramente el gran pionero de gran fusión multidisciplinaria fue Luigi Cavalli-Sforza, el cual estaba convencido que el estudio combinado de la diversidad genética humana y la lingüística podía resolver muchos misterios históricos. Su trabajo, realizado en los años 60 y 70 empleó los marcadores genéticos que estaban disponibles en aquel momento, así que no es extraño que los métodos iniciales y algunas de sus conclusiones hayan sido superadas. No obstante, se le puede considerar como el fundador del campo.

Como casi siempre que se pronuncian juntas las palabras “genética” y “humana”, surge la polémica. Cavalli-Sforza y otros científicos (incluído Wells) son anti-racistas declarados. Aun así, el mero hecho de estudiar las diferencias genéticas humanas ha sido (y sigue siendo) un tema tabú. Todavía hay personas que piensan que hablar de diversidad genética en humanos es políticamente incorrecto. Paradójicamente, los estudios indican muy claramente que los humanos somos una especie con muy poca variabilidad genética comparada con otras especies, seguramente debido a lo reciente de nuestra evolución y al cuello de botella antes mencionado. Esto no significa que no pueda evaluarse el grado de parentesco genético entre individuos. Las nuevas tecnologías del DNA permiten distinguir muestras a nivel de individuo /pariente cercano, como las que se emplean en investigación forense. Técnicas similares permiten descifrar la genealogía de los indivuos de la población general. Esto es particularmente interesante si se trata de “nativos” (nativos son personas cuyos antecesores han vivido muchas generaciones en el mismo lugar); estos datos contribuirán en un futuro próximo (ya lo hacen) a  reconstruir nuestra historia.

Los dos libros de Wells tienen algunos puntos débiles ( particularmente el segundo). En primer lugar son algo desordenados. En ellos se  mezclan anécdotas personales varias con cuestiones de genética de poblaciones bastante especializadas (aunque no demasiado claramente expuestas) y, en cambio se trata otros asuntos de una forma muy elemental. En definitiva, no está claro a quién está dirigido el libro: el lector generalista puede quedarse in albis mientras que al lector especializado le puede llegar a aburrir. Otro aspecto negativo es el momento de la publicación. El Proyecto Genographics se encontraba a mitad de camino en el momento de escribir “Deep Ancestry” y el propio Wells no deja de recordarnos el carácter preliminar de los resultados ¿no hubiera sido mejor publicar el libro un poco más adelante? Con todo, ambos tienen un considerable valor para el lector interesado por este tema, siendo bastante  más compacto el primero que el segundo. De este último encuentro particularmente interesante los apéndices y figuras, que constituyen un resumen excelente y actualizado.

Cro-Magnon, de Brian Fagan es un libro mucho más logrado desde el punto de vista de la divulgación científica. Se centra un tema más concreto: los origenes de los europeos modernos ( o sea, lo Cro-Magnon), aunque de paso trata con bastante profundidad a los neandertales. Integra muy bien las diferentes fuentes de datos en las que se basa la paleonotología moderna, con particular énfasis en la paleo-climatología. También cuenta los avances en marcadores de DNA, de forma más sucinta y más eficaz que en los libros de Wells. Brian Fagan es, por otra parte un conocidísimo escritor en este campo que ha publicado varias obras de enorme éxito.

Cro-Magnon es un libro de divulgación que mantiene en todo momento el interés pero que muestra una vocación de libro de texto. El inconveniente es que el “tempo” resulta algo premioso, en su afán de ser didáctico. El autor no duda en repetir, resumir y volver a aclarar las cosas. Sin embargo, al final, el lector se queda con una clara imagen de Prehistoria europea, lo cual es más complicado de lo que parece ya que para ello tiene que manejar una cantidad notable de datos de fuentes diversas. En este sentido, las  figuras y esquemas ayudan mucho a retener y organizar la información. Sin duda, Cro-Magnon merece estar en la lista de best sellers del Los Angeles Times. La pregunta es: ¿cómo no se ha traducido todavía al español?

Si tuviera que elegir entre los tres me quedaría con este último, aunque (por supuesto) no son mutuamente incompatibles.

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La mujer sin miedo

Podemos llamarla Sara Martin. Es unamujer de mediana edad y por su aspecto diríamos que es una persona completamente normal. Excepto por un importante detalle: Sara es incapaz de tener miedo.

Sara padece el (rarísimo) síndrome de Urbach-Wiethe. Durante su adolescencia esta enfermedad destruyó dos estructuras simétricas del cerebro del tamaño de una nuez, denominadas amígdalas. Debido a este daño cerebral,es incapaz de asociar determinadas memorias con emociones negativas, de ahí que estímulos que deberían resultarle negativos (porque son peligrosos) le resulten irresistiblemente atractivos; p.e. insiste en tocar a la mamba del zoo.

El caso de Sara ha sido estudiado por un equipo de neurobiólogos y los resultados se publicaron en el número de enero de Current Biology. En estudios anteriores se había visto que este tipo de pacientes era incapaaz de reconocer emociones negativas en las expresiones faciales de otras personas (p.e. tus invitados están a punto de vomitar y tú crees que les ha encantado la cena). En el caso de Sara, los autores han podido hacer pruebas mucho más variadas e inusuales.

Por ejemplo, Sara declaró que no tenía miedo a hablar en público, de la muerte, de la taquicardia o de ser juzgado negativamente por otras personas. En otro experimento, se llevaron a Sara al parque de atracciones y se partió de risa en la “La Casa Encantada”; asímismo, “visionó” varias películas de terror, con interés pero sin el menor atisbo de miedo.

Estarán de acuerdo conmigo en que el conjunto de cosas que le asustan a uno es algo muy personal. Coincidiría con Sara en cuanto a la mayoría de estas cosas: “La Casa Encantada”, las películas de terror, elmiedo a hablar en público, a la taquicardia y a que te juzguen mal. Por supuesto, tengo mi lista personal de terrores, pero obviamente no estoy dispuesto a revelarla.

¿La ausencia de miedo es una bendición o un castigo? Yo diría que, en general, más bien lo último. Algo parecido ocurre con las personas que no pueden sentir dolor y pueden fácilmente freírse la mano en aceite hirviendo sin darse cuenta o sacarse un ojo porque se les ha metido un mosquito. Análogamente, la capacidad de clasificar algunas memorias como emocionalmente negativas nos ayuda o construir un mapa del mundo en el que sabemos lo que tenemos que evitar y a quiénes tenemos que evitar. Es casi seguro, que esta capacidad es adaptativa y que los portadores del gen defectuoso no dejarían muchos descendientes en las sociedades de cazadores recolectores de las que procedemos.

Feinstein J.S et al. (2011) Current Biology 21:34-38

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Premio Nobel afirma que es posible teletransportar DNA

¡Menuda ha armado el Premio Nobel Luc Montagnier con el asunto del teletransporte de DNA! Y no es para menos. Aunque los detalles del trabajo  no son conocidos (todavía no ha sido aceptado para su publicación en una revista), lo que dicen Luc y sus colaboradores, en esencia, es que es posible transportar una mólecula a través de las ondas electromagnéticas y reconstruirla físicamente en otro lugar. De confirmarse, se trataría de un descubrimiento importantísmo y con grandes aplicaciones prácticas (en potencia). Sin embargo, a casi todos los científicos les parece imposible que lo sea. Personalmente, me sumo a la ola de escepticismo.

El experimento de Montagnier es, en principio, bastante simple. Requiere dos tubos, adyacentes pero físicamente separados; el primero contiene una solución diluida de una molécula de DNA de unos 100 pares de bases, mientras que el segundo sólo contiene agua. Los tubos son sometidos a un campo electromagnético de muy baja intensidad durante varias horas. Después, muestras de ambos tubos son sometidas a una reacción en cadena de la polimerasa (PCR) con objeto de amplificar el DNA. En el segundo tubo, que sólo contenía agua, no debía amplificarse nada. Y sin embargo, se obtienen moléculas de DNA del mismo tipo que las del primer tubo. La explicación, según Montagnier y colaboradores, es que la radiación electromagnética forma una “huella” en el agua del segundo tubo, dando lugar a una estructura “fantasma” que refleja exactamente la forma de la molécula de DNA original. En la amplificación posterior,  la Taq polimerasa “confunde” dicha huella con la molécula verdadera y realiza una copia de la misma. A partir de ahí, el proceso de PCR transcurriría normalmente.

Sin embargo, la inmensa mayoría de los químicos argumenta que la dinámica de las moléculas del agua impide que tal cosa pueda ocurrir; la molécula “fantasma”, de existir, tendría una existencia efímera en el agua, del orden de picosegundos. Tampoco es fácil explicar cómo la polimerasa sería capaz de confundir al “fantasma” por una molécula real. No obstante, hay que reconocer que el experimento tiene una ventaja: es, en principio, fácil de replicar. Si otros grupos son capaces de obtener el mismo resultado, habrá que admitir que el fenómeno es real, aunque resulte muy difícil de explicar. Como ocurrió con el asunto de la “fusión fría”, habrá que esperar algunos meses desde que se publique el artículo para saber a qué atenerse.

Naturalmente, buena parte de este tinglado descansa en la “autoridad científica” de Luc Montagnier, co-descubridor del virus del SIDA y Premio Nobel de Medicina. Pero una de las caracterísiticas de la ciencia es la falta de respeto hacia la “autoridad”  de las personas, tengan el premio Nobel o no. Por otro lado,  no sería la primera vez que un “laureado” sostiene un disparate. Recordemos la “cagada” de Linus Pauling sobre la vitamina C y el resfriado. Si los resultados no se confirman, Montagnier puede haberse fumado su prestigio.

En cualquier caso, habría que esperar a que otros laboratorios repliquen este resultado para empezar a pensar que hay algo serio detrás de todo esto. Como dice un refrán, conviene tener la cabeza abierta, pero no tanto como para que se te salgan los sesos.

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Efectos negativos de la lactancia materna (exclusiva y prolongada)

No hay duda de que ser padre primerizo es un periodo de constante zozobra. De repente, te encuentras con una pequeña gran responsabilidad para la cual obviamente no estás cualificado. No importa que te hayas preparado concienzudamente y que hayas leído algún libro al respecto (puede ser peor, incluso). Al final, las cosas no son como dicen los libros y siempre te encuentras en la necesidad imperiosa de tomar decisiones en tiempo real sin tener el conocimento adecuado para ello.

Buena parte del problema son los demás. Particularmente, amigos y parientes. Mientras tú te debates en tu ignorancia, parece que a todo el mundo le sobra información y todo el mundo sabe lo que hay que hacer al respecto. Por supuesto, no lo saben. Las opiniones cualificadas suelen venir respaldadas por frases como “Mi abuela lo hacía así” o “Me lo dijo una amiga”. Recuerdo que esta proliferación de consejos no pedidos me resultaba particularmente irritante, hasta llevarme al sarcasmo. ¿Y tú en qué Universidad has estudiado pediatría?

Naturalmente, la crianza de los niños está lejos de ser una ciencia exacta y muchos de los consejos y recomendaciones, incluso los procedentes de fuentes cualificadas, no están basadas en la evidencia experimental sino más bien en la experiencia profesional del médico, aunque en la mayoría de los casos no resultan obviamente perjudiciales.  Esto se debe, en buena parte, a que realizar experimentos con humanos de poca edad resulta muy difícil por imperativos éticos y legales. De manera que la evidencia suele ser particularmente escurridiza en estas cuestiones. Y si los padres preguntan al pediatra, éste tiene que contestar con un cierto aire de seguridad (por el bien de todos). Con esto no estoy criticando particularmente a los pediatras, que generalmente lo hacen lo mejor que pueden. Me limito a afirmar sinplemente que un buen número de consejos médicos (en pediatría y otras especialidades) no están basados en evidencia experimental.

Justamente, lo que han hecho los autores de un artículo publicado recientemente en el British Medical Journal ha sido revisar los estudios disponibles acerca de un tema objeto de largas controversias en el pasado: la convenciencia de la lactancia materna (el artículo de BMJ aquí). Me apresuro a comentar que el artículo no pone en cuestión los beneficios de esta práctica en sí. Todo los contrario, los autores insisten que dichos beneficios están bien documentados y no constituyen el tema de su investigación. Lo que sí ponen en duda son los beneficios de la lactancia materna exclusiva y prolongada hasta los 6 meses, frente a la alternativa de introducir otros alimentos de forma paulatina a partir del cuarto mes. Esta segunda opción, en opinión de los autores del artículo, es más favorable.

La cuestión es que la OMS recomienda oficialmente la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y esta es también la recomendación oficial en Reino Unido, aunque el 65% por de los países occidentales (incluido Estados Unidos) decidió no sumarse, al parecer con buen criterio. Después de revisar los estudios disponibles, los autores señalan que los niños en lactancia exclusiva tienen un mayor riesgo de anemia debido a que el hierro es un elemento relativamente escaso en la leche;  y la falta de hierro tiene efectos adversos en el desarrollo del infante. También señalan un mayor riesgo en el desarrollo de alergias y de enfermedad celiaca. Al parecer, existe una ventana en el desarrollo (4-6 meses) en la que la exposición paulatina a alergenos disminuye la posibilidad de padecer alergias en el futuro.

Más frecuente (pero también generalmente menos grave ) es el hecho de que generalmente la madre no produce suficiente leche para satisfacer las necesidades calóricas del bebé durante tanto tiempo. Típicamente, los bebés protestan enérgicamente por esta situación y los padres suelen llegar a la conclusión de que necesitan más comida.

Los autores proponen, por tanto, la introducción paulatina de otros alimentos a partir del cuarto mes, aunque reconocen que las circunstancias pueden ser muy diferentes en distintos países. Por ejemplo, puede ocurrir que los alimentos disponibles para los bebés no resulten seguros desde el punto de visto microbiológico o nutritivo. Si el agua puede provocar disentería en adultos, quizá sea mejor que el bebé siga con lactancia materna el mayor tiempo posible.

Si algún padre primerizo y acongojado lee esto lamento no poder darle más información que la del propio artículo. Para bien o para mal no soy pediatra y mis hijos dejaron de tomar biberones hace bastantes años. Entiendo su zozobra y me solidarizo con  su “típico estado de confusión”, pero por desgracia no puedo ayudarles. Léanlo y apliquen su criterio.

 

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Descubierta una nueva “especie” afín al Neanderthal

Denisovianos (o denisovanos). Ese es el nombre que se ha asignado a esta nueva especie? descubierta en la cueva de Denisova (en la foto), en las montañas Altai, al sur de Siberia. El hallazgo ha sido publicado en la revista Nature por el archiconocido equipo de Svante Pääbo (y otros colaboradores) del Instituto Max-Planck. Según este trabajo, los denisovianos fueron una especie cercana al Nenderthal que habitó en zonas del centro y este de Eurasia hasta una fecha tan cercana como 30.000 años.

Muy pocos restos han sido encontrados hasta la fecha; tan sólo un molar (de un adulto) y un meñique (de una niña), así que de momento es imposible ponerle cara a este nuevo miembro de nuestra familia. Sin embargo, se ha podido purificar DNA a partir del dedo y se ha obtenido una secuencia del genoma completo, que tiene una calidad bastante buena. Los análisis genéticosindican que la poseedora del meñique tenía una cercanía genética con el neaderthal mayor que la nuestra. El árbol filogenético de la figura adjunta nos muestra a los denisovianos como una especia hermana del Neanderthal

Sin embargo, el descubrimiento más sorprendente se produjo al comparar cuidadosamente las secuencias comunes entre el genoma denisoviano y los humanos modernos. Los datos indican sin lugar a dudas que se produjo un intercambio de material genético entre éstos y algunas poblaciones de humanos modernos, cuyos descendientes habitan en la actualidad en Nueva Guinea. Esta situación es paralela a la que ocurrió con los neanderthales, los cuales también tuvieron intercambiaron material genético con los humanos modernos en Europa Occidental. Se calcula que una pequela parte del genoma de los europeos (1-4%) proviene del neanderthal.

En definitiva, la hipótesis out of Africa, según la cual se produjo un desplazamiento de las especies humanas que habitaban Eurasia por los humanos modernos procedentes de Africa, parece que es un poquito más complicada. Al menos en dos ocasiones, los humanos modernos pillaron genes de dos especies pre-establecidas en Eurasia. No puede descartarse que haya otros parientes en nuestro álbum de familia por descubrir.

Los autores del trabajo prefieren no entrar en la polémica de si se trata de una especie diferente del neanderthal o no, amparándose en que ya hay bastante discusión sobre si los neanderthales constituyen una especie diferente a la nuestra.

¡Démos la bienvenida a nuestros primos denisovianos!

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Bacterias que utilizan arsénico: algunas precauciones

La noticia ha salido hoy a bombo y platillo. Científicos de la NASA (y de otras instituciones) descubren una bacteria que emplea arsénico en lugar de fósforo. En algunos medios de comunicación se habla del descubrimiento de “un nuevo modo de vida”. Esto último es un pelín exagerado, ya que la bacteria en cuestión pertenece a una familia bien conocida (Halomonadáceas).

He podido echarle un vistazo al artículo publicado en Sciencexpress y, aun reconociendo que se trata de una bomba periodística, creo que todavía es pronto para echar las campanas al vuelo. No porque el descubrimiento no sea interesante, sino porque los autores tendrán que presentar bastante más evidencia experimental para convencer a la comunidad científica de que realmente las cosas son como ellos dicen. Pero vamos por partes.

Todos los seres vivos dependemos de 6 elementos básicos: carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, azufre y fósforo. Algunos elementos adicionales son también necesarios pero tan sólo en pequeñas cantidades (oligoelementos), como el calcio, hierro, zinc, cobre, magnesio o manganeso (básicamente, lo que contienen los complementos nutritivos minerales). En algunos casos se ha visto que es posible sustituir un oligoelemento por otro, pero el intercambio de algunos de los “seis grandes” se consideraba imposible.

El arsénico (As) es un elemento químico relativamente parecido al fósforo y  ambos ocupan posiciones contiguas en la tabla periódica. Ambos tienen un radio atómico y una electronegatividad similar, por lo que su comportamiento químico también es parecido. En particular, la forma más abundante del P en los seres vivos, el fosfato (PO4 3-), se comporta de manera muy parecida al arseniato (AsO4 3-). Precisamente en esta similitud química se basa la toxicidad del arseniato, el cual puede incorporarse en muchos procesos biológicos dado que no es distinguible del fosfato, pero las pequeñas diferencias químicas entre uno y otro hacen que muchos procesos biológicos acaben siendo inhibidos, dado que los compuestos de arseniato son mucho menos estables que los correspondientes compuestos de fosfato.

En el trabajo publicado por Felisa Wolfe-Simon y colaboradores, se describe una bacteria procedente del lago Mono de California, cuyas aguas contienen altos niveles de arsénico. Los invetigadores muestran que esta bacteria, denominada cepa GFAJ1, contiene asímismo, cantidades elevadas de este elemento. Más importante, la bacteria no crece en un medio carente de fósforo y arsénico y crece bien cuando el medio contiene fósforo. Lo novedoso es que si al medio carente de los dos elementos  se le sumisitra solo arsénico, la bacteria es capaz de crecer, aunque 10 veces menos que en presencia de fósforo.

Utilizando otras técnicas, estos investigadores demuestran también  que el arsénico está presente y es abundante en las principales moléculas orgánicas de las bacteria: DNA, proteínas y lípidos. A pertir de estos datos, los autores concluyen que la cepa GFAJ1 está utilizando arsénico en todas aquellas moléculas en las que normalmente se emplea fosfato, como el ATP o el NADPH.

Bien. Es posible que sea así y en tal caso se trata de un descubrimiento realmente importante. Sin embargo, hay muchas preguntas que deben ser abordadas antes de aceptar esta conclusión. Por ejemplo, habrá que ver si realmente las células emplean tri arseniato de adenosina en vez de su equivalente (tri fosfato de adenosina) y si este compuesto es realmente capaz de cumplir su papel esencial en el metabolismo energético.  Análogamente, habrá que excluir la posibilidad de que los compuestos se encuentren unidos a arsénico pero que la célula esté empleando el fósforo para sus reacciones bioquímicas. También habrá que excluir la posibilidad de que la alta concentración de arsénico active un transportador de fosfato que permita a la bacteria asimilar de forma muy eficiente pequeñas cantidades de este elemento. La lista de posibilidades es larga.

Me gustaría aclarar que no estoy personalment en contra de los “descubrimientos extraordinarios” y que estoy razonablemente dispuesto a cambiar de chip cuando lo exigen los datos. La “carga de la prueba” es de los autores.

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Breve Historia de la enfermedad infecciosa

Esta semana pasada he estado en Granada invitado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía, dentro de las actividades de divulgación científica que organiza esta institución para la Semana de la Ciencia 2010.

Quiero agradecer a los organizadores, particularmente a la Dra. Matilde Barón (CSIC) por su amable invitación y felicitarlos a todos  por el excelente trabajo que están haciendo.

La charla está disponible aquí

(tarda un rato en arracar hasta que se llena el buffer)

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