Unidos por los genes (un estudio sugiere que los genes influyen en los amigos que elegimos)

¿Qué tipo de razones nos llevan a elegir a nuestros amigos? ¿Son razones puramente circunstaciales (p.e. compañeros de clase) o hay claras afinidades psicológicas? ¿O (seguramente) una combinación de factores? Sin emabrgo, hasta ahora nadie había atribuido a los genes un papel en la determinación de nuestras relaciones amistosas. En constraste, hay pruebas claras de que los genes sí influyen en nuestras “decisiones de apareamiento”, aunque tal influencia parece ser pequeña en nuestra especie (más info aquí).

Un estudio publicado en PNAS (el artículo aquí) sugiere precisamente que estas decisiones están influidas (en parte) por algunos genes, en concreto dos. Curiosamente, un gen influye en el sentido de atraer a individuos con la misma versión particular de dicho gen (homofilia), mientras que el otro tiene el efecto contrario: juntar a personas con diferencias en el mismo (heterofilia). En otras palabras, los investigadores han encontrado un ejemplo de “Dios los cría y ellos se juntan” y otro de “los extremos se atraen”.

El primero es el gen DRD2, que codifica un receptor de dopamina; variantes de este gen han sido asociadas con una tendencia al alcoholismo y, en general, a manifestar una conducta compulsiva. Los autores señalan que esta tendencia a juntarse de los individuos con la misma variante de DRD2 puede reflejar simplemente el tipo de ambientes que frecuentan. Si, influido por tus genes, te pasas la vida en locales nocturnos, no es raro que tus amigos también frecuenten estos lugares, a su vez influidos por sus propios genes. Es también posible que el tipo de personalidad que se desarrolla a consecuencia de una variante particular de DRD2 resulte poco atractiva para los que no la comparten.

Mucho más misterioso y difícil de explicar es el otro gen, CYP2A6, que codifica una enzima implicada en la eliminación de sustancias tóxicas en el hígado. Alguna variante de CYP2A6 se ha relacionado con una mayor tendencia a fumar, lo que se explica porque esta enzima interviene en el metabolismo de la nicotina. De manera que los efectos de esta sustancia pueden ser diferentes en distintos individuos, por lo que no es difícil pensar que en algunos casos la variante haga más difícil el dejar de fumar. Al parecer, este gen tendría un efecto de “heterofilia”: la atracción se produce entre personas con distintas variantes del mismo. Los investigadores carecen de una explicación a este hecho.

En cualquier caso, conviene destacar que los efectos de estos genes son pequeños y que otros muchos factores, genéticos y culturales, deben estar influyendo en nuestras decisiones acerca de qué amigos hacemos y cuáles conservamos.

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3 comentarios

Archivado bajo Drogas, Evolución, Genes, Psicología

3 Respuestas a “Unidos por los genes (un estudio sugiere que los genes influyen en los amigos que elegimos)

  1. Pingback: ¿QUé nos hace elegir a los amigos? « RECURSOS SOCIO-EDUCATIVOS

  2. Niha

    En estos casos, siempre hay que recalcar esa influencia de múltiples factores.

  3. Glauco Papescu

    A mi me chirría un poco toda esta tendencia genetista. Me niego a pensar que TODO lo llevamos escrito en los genes. (si fumáramos desde la época de los cromagnón, podría comulgar con un gen modificado para controlar la nicotina, pero, si los cromagnones fumaban tabaco o porros o nada, no lo sabemos) Me gusta más la idea de un conjunto de condiciones genéticas, ambientales y culturales, sin desmerecer la IMPORTANCIA que tiene el factor cultural en generar conducta.

    Curiosamente soy un apasionado de la teoría genética desde que leí El Gen Egoísta. Pero aún así, no creo que por sí misma pueda explicar toda la conducta humana.

    Un caso que particularmente me inquieta es el de la inclinación sexual. Observo que la teoría del gen “gay” y el gen “heterosexual” es muy popular (demasiado) el motivo (sospecho) es que deja tranquilos a todos: los gays pueden decir: lo llevo en la sangre, no me vengan con chorradas porque he nacido así; los heterosexuales por otro lado pueden afirmar (sin despeinarse) lo siguiente: si está demostrado que soy genéticamente hetero, me quedo tranquilo de que NUNCA podré tener una relación homosexual. Todo esto deja muy satisfechas a ambas partes, pero yo: no comulgo. A mí no me cierra (perdón por la arrogancia, sepan que soy un ignorante) Además, desde un punto de vista PURAMENTE genetista, la homosexualidad sería un ESCÁNDALO evolutivo, puesto que bloquea el mandato presuntamente universal de dejar descendencia en el acervo génico. Y esto tampoco me lo creo, porque si hay una entidad sabia conocida es la Naturaleza, de modo que la conducta homosexual debe ocupar un lugar importante y vital que desconocemos. No me creo que la naturaleza sea tonta o torpe o cometa errores. Prefiero pensar que los tontos y los torpes somos nosotros tratando de encontrar una explicación definitiva sobre nosotros mismos.

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