Efectos negativos de la lactancia materna (exclusiva y prolongada)

No hay duda de que ser padre primerizo es un periodo de constante zozobra. De repente, te encuentras con una pequeña gran responsabilidad para la cual obviamente no estás cualificado. No importa que te hayas preparado concienzudamente y que hayas leído algún libro al respecto (puede ser peor, incluso). Al final, las cosas no son como dicen los libros y siempre te encuentras en la necesidad imperiosa de tomar decisiones en tiempo real sin tener el conocimento adecuado para ello.

Buena parte del problema son los demás. Particularmente, amigos y parientes. Mientras tú te debates en tu ignorancia, parece que a todo el mundo le sobra información y todo el mundo sabe lo que hay que hacer al respecto. Por supuesto, no lo saben. Las opiniones cualificadas suelen venir respaldadas por frases como “Mi abuela lo hacía así” o “Me lo dijo una amiga”. Recuerdo que esta proliferación de consejos no pedidos me resultaba particularmente irritante, hasta llevarme al sarcasmo. ¿Y tú en qué Universidad has estudiado pediatría?

Naturalmente, la crianza de los niños está lejos de ser una ciencia exacta y muchos de los consejos y recomendaciones, incluso los procedentes de fuentes cualificadas, no están basadas en la evidencia experimental sino más bien en la experiencia profesional del médico, aunque en la mayoría de los casos no resultan obviamente perjudiciales.  Esto se debe, en buena parte, a que realizar experimentos con humanos de poca edad resulta muy difícil por imperativos éticos y legales. De manera que la evidencia suele ser particularmente escurridiza en estas cuestiones. Y si los padres preguntan al pediatra, éste tiene que contestar con un cierto aire de seguridad (por el bien de todos). Con esto no estoy criticando particularmente a los pediatras, que generalmente lo hacen lo mejor que pueden. Me limito a afirmar sinplemente que un buen número de consejos médicos (en pediatría y otras especialidades) no están basados en evidencia experimental.

Justamente, lo que han hecho los autores de un artículo publicado recientemente en el British Medical Journal ha sido revisar los estudios disponibles acerca de un tema objeto de largas controversias en el pasado: la convenciencia de la lactancia materna (el artículo de BMJ aquí). Me apresuro a comentar que el artículo no pone en cuestión los beneficios de esta práctica en sí. Todo los contrario, los autores insisten que dichos beneficios están bien documentados y no constituyen el tema de su investigación. Lo que sí ponen en duda son los beneficios de la lactancia materna exclusiva y prolongada hasta los 6 meses, frente a la alternativa de introducir otros alimentos de forma paulatina a partir del cuarto mes. Esta segunda opción, en opinión de los autores del artículo, es más favorable.

La cuestión es que la OMS recomienda oficialmente la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y esta es también la recomendación oficial en Reino Unido, aunque el 65% por de los países occidentales (incluido Estados Unidos) decidió no sumarse, al parecer con buen criterio. Después de revisar los estudios disponibles, los autores señalan que los niños en lactancia exclusiva tienen un mayor riesgo de anemia debido a que el hierro es un elemento relativamente escaso en la leche;  y la falta de hierro tiene efectos adversos en el desarrollo del infante. También señalan un mayor riesgo en el desarrollo de alergias y de enfermedad celiaca. Al parecer, existe una ventana en el desarrollo (4-6 meses) en la que la exposición paulatina a alergenos disminuye la posibilidad de padecer alergias en el futuro.

Más frecuente (pero también generalmente menos grave ) es el hecho de que generalmente la madre no produce suficiente leche para satisfacer las necesidades calóricas del bebé durante tanto tiempo. Típicamente, los bebés protestan enérgicamente por esta situación y los padres suelen llegar a la conclusión de que necesitan más comida.

Los autores proponen, por tanto, la introducción paulatina de otros alimentos a partir del cuarto mes, aunque reconocen que las circunstancias pueden ser muy diferentes en distintos países. Por ejemplo, puede ocurrir que los alimentos disponibles para los bebés no resulten seguros desde el punto de visto microbiológico o nutritivo. Si el agua puede provocar disentería en adultos, quizá sea mejor que el bebé siga con lactancia materna el mayor tiempo posible.

Si algún padre primerizo y acongojado lee esto lamento no poder darle más información que la del propio artículo. Para bien o para mal no soy pediatra y mis hijos dejaron de tomar biberones hace bastantes años. Entiendo su zozobra y me solidarizo con  su “típico estado de confusión”, pero por desgracia no puedo ayudarles. Léanlo y apliquen su criterio.

 

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19 comentarios

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19 Respuestas a “Efectos negativos de la lactancia materna (exclusiva y prolongada)

  1. Parece ser que se pone en duda el trabajo que se cita en esta entrada basándose en que tres de los cuatro autores están financiados, parcialmente al menos, por la industria de la alimentación de bebés. Yo no conozco el tema (ni la verosimilitud del estudio ni la credibilidad de los autores) pero por si alguien quiere profundizar, el enlace es: http://info.babymilkaction.org/news/policyblog140111

  2. Joaquin,
    Me parece raro. En el estudio de refieren específicamente a “alimentos sólidos” y no a “fórmulas infantiles”.

  3. Hola, muy interesante el artículo.
    Me gustaría ponerme en contacto contigo para hablarte sobre un proyecto científico, ¿sería posible que me dieras tu email o que me escribieras al mío? Un saludo y gracias.

  4. Aloe

    Que yo recuerde, es habitual (o era) mandar unas gotitas al lactante para suplementar el hierro, no recuerdo a partir de qué mes.
    También tengo bastante claro (despues de dos lactancias, o sea que soy de esa multitud que pretende saber a partir de su experiencia, sin saber gran cosa) que el suceso frecuente de que la leche no sea suficiente para satisfacer al bebé se supera si se aguanta el tirón algunos días, dando con más frecuencia pero sin recurrir al biberón: es la demanda la que crea la oferta, si se le da tiempo, pero hoy en día, acuciados por abuelas que dieron de mamar con reloj y no a la demanda (como se les impuso en sus tiempos como la gran modernez, que lo de dar a demanda era de gitanas analfabetas) y que enseguida se agobian si el niño parece tener hambre, nos vamos al biberón a las primeras de cambio, e inmediatamente la leche materna disminuye, lo que crea un círculo vicioso que produce el destete en un par de semanas… generalmente muy pronto, al tercer o cuarto mes.

    En cuanto a otros alimentos, recuerdo que mi pediatra (un original, pero sensato y padre de familia numerosa) recomendaba dar a chupar al niño trozos de jamon serrano bien duro desde los 3 meses más menos, cuando empieza con los dientes, lo que alivia las molestias de la denticiòn tanto como morder otra cosa, de paso les va acostumbrando a otros alimentos pero SIN dales gluten como el antiguo recurso del pan, y además no produce restos que puedan atragantar. Va a resultar que no iba tan descaminado.

  5. lindsay nevado

    Apoyo la lactancia materna exclusiva, para mi es una meta porque inicie a trabajar a los 2 meses, solo faltan 9 dias para que mi bebe cumpla 6 meses, su salud es excelente, su peso y talla es ideal. Invierto en mi nutricion, tomo diariamente 4 vasos de leche, varios litros de agua, frutas diariamente, mis 3 comidas principales son excelentes y nutritivas, de esto depende que mi leche salga nutritiva para satisfacer a mi hijo, no tomo ningun medicamento ni vitaminas. Y ademas siempre bendigo mi pecho al ordeñarme y cuando amamanto a mi bebe. Mi hijo es feliz y duerme toda la noche, y yo me siento realizada como madre porque he podido darle a mi hijo el mejor alimento.

  6. Enhorabuena lindsay, pero eso no le quita la razón a los autores del trabajo. Es posible que en otros casos la lactancia exclusiva presente algunas desventajas, tal como se menciona en el artículo.

  7. R

    El artículo fue rebatido por las autoridades sanitarias inglesas y las internacionales al poco de aparecer publicitado en prensa. Antes de hacerse eco de una publicación sería interesante documentarse al respecto:

    http://www.babyfriendly.org.uk/items/item_detail.asp?item=680

    http://info.babymilkaction.org/node/321

    http://www.nhs.uk/news/2011/01January/Pages/call-for-breastfeeding-advice-to-be-re-examined.aspx

    http://blogs.food.gov.uk/science/entry/what_s_behind_the_development

  8. Sandra

    Apoyo totalmente la lactancia materna prolongada, tengo dos hijos y el mas pequeño lleva 27 meses tomando pecho.
    Tu mismo dices que hace años dejaste de dar biberones con lo cual ya nos dices que tus hijos no fueron alimentados con leche materna. Quizás de haberlo hecho no hubieses escrito este articulo como lo has hecho.
    Cualquier persona que sepa un poquito de lactancia materna sabe que el pecho no es solo alimento sino mucho mas ( afecto, cariño calor etc…), si te apetece y realmente te interesa lo suficiente la lactancia como para poder dar información verídica lee ha Carlos Gonzalez, por cierto el si es pediatra.
    No se si lo sabrás pero dicho articulo de BMJ, se demostró que dos de los tres “expertos” que firmaban el estudio estaban pagados por un fabricante de leche artificial y alimentos para bebés. Evidentemente, como Inglaterra es un país serio, esos dos señores fueron relevados de sus cargos y ahora están en el paro.
    Y en referencia a la OMS, siento rectificar dicha información ya que si es cierta, pero a medias, ya que la misma dice lo siguiente, “Se recomienda la lactancia exclusivamente materna durante los primeros 6 meses de vida. Después debe complementarse con otros alimentos hasta los dos años”.
    En ningún momento la OMS dice que lactancia no pueda ir mas allá de los seis meses si no todo lo contrario.
    En fin sinceramente, y sin animo de nada mas que contrastar datos y mitos.

  9. Sandra,
    Los fundamentalistas me dais mucho miedo, incluso los fundamentalistas de la lactancia materna.

  10. R,
    Dejando al margen el hecho de que me limito a comentar un artículo, sin apoyar o sostener necesariamente sus conclusiones, debo decir que “documentarse” debe entenderse como aportar artículos publicados prefireblemente en revistas incluidas en el SCI.

  11. Aloe

    Lo de la bendición es lo que más nutrientes debe aportar, sin duda alguna… :-)

  12. Rocío

    Soy fundamentalista. Qué le voy a hacer. Mi niña acaba de cumplir seis meses. Su salud es muy buena. Seguiré con la lactancia exclusiva. Lo peor de todo: no me siento culpable.

  13. Sonia Timón

    Aquí otra fundamentalista. Integrista de la lactancia materna, diría yo. Es la teoría del junco, cuando lo has tenido inclinado mucho tiempo en una dirección conviene inclinarlo a la contraria para que al soltarlo el balanceo lo deje en el punto medio. Entro para subrayar punto por punto lo que ha dicho Sandra.
    No me parece que haya hecho una exposición desequilibrada del tema y desde luego no está desinformada.
    Tú con tu información, nosotras con la nuestra.

  14. Sonia Timón

    Por cierto, lo del hierro, sí, es algo sabido. Cuando los pediatras, si no son de los formados a la antigua usanza auspiciados por patrocinios de Nestlé (simposios, conferencias, cursos…), algo muy común, por ejemplo, sino de los que están en esta línea prolactancia, y se da cuenta de que al niño le puede estar faltando hierro, te recomienda una gotitas de éste lo que permite que pueda continuar tu lactancia con normalidad. Dudo que un bebé alimentado a base de leche materna exclusiva pueda salir perjudicado frente al que le quitan algunas tomas para darle otros alimentos menos completos. Sería interesante que nos comentases qué estadística padece este mal y las circunstancias completas de estos casos para hacernos una idea.
    Un saludo.

  15. En mi (limitada) experiencia como bloguero, creo que una de las cosas que más me ha sorprendido es el descubrimiento del “fundamentalismo prolactancia” como un fenómeno francamente raro. No es que tenga nada en contra de la lactancia materna (todo lo contrario), pero entiendo que se encuentra obviamente limitada a los primeros meses de vida. Naturalmente, en algún momento de la vida del lactante será necesario introducir otros alimentos y lo lógico sería que dicha decisión esté fundamentada en la mejor evidencia empírica disponible. Como siempre, le evidencia es escurridiza y difícil de concretar; sobre todo por el hecho de que hacer experimentos con humanos lactantes es algo bastante delicado.
    En resumen, puedo entender que haya cierto grado de controversia al respecto. Lo que no entiendo es el tono beligerante y el clima emocionalmente cargado que muestran algunos de los comentarios a esta entrada. Por ejemplo, la alusión de Sandra a su mi hijos habían tenido o no lactancia materna (que sí tuvieron, aunque la decisión obviamente fue de la madre). O la alegre afirmación de Sonia y Rocío de que, efectivamente, son fundamentalistas, qué le van a hacer. O la confusión de Lindsay Nevado entre evidencia anecdótica y evidencia experimental.
    Encuentro que el artículo que constituye el tema de esta entrada no supone un ataque a la lactancia materna sino matiza cuál debería ser el momento óptimo para iniciar la transición. Tampoco creo que tal artículo sea la última palabra en la controversia. Seguramente aparecerán más publicaciones en los próximos años, que podrían contradecir los resultados de este trabajo. No veo nada de malo en ello. Así es como se avance en el conocimiento.
    Personalmente no tengo una “opinión fuerte” sobre esta polémica particular. Sobre lo que sí tengo una “opinión fuerte” es sobre la necesidad de aplicar un abordaje experimental a este tipo de cuestiones. Y los abordajes experimentales habitualmente acaban (o deberían acabar en una publicación en una revista científica sometida a revisión por pares e incluida en las bases de datos bibliográficas). Curiosamente, ninguna de las personas (con diferentes grados de indignación) que comentan aquí han aportado una referencia bibliográfica que sustente su argumento.
    Así que creo que ha llegado el momento de cerrar este hilo, salvo que alguien aporte nuevos datos (publicados ) al respecto.

  16. Marisa

    Como Psicóloga clínica estoy totalmente de acuerdo con pablorpalenzuela sobre el fundamentalismo y el peligro de posturas rígidas tanto de un lado como del otro. Recomiendo leer a Winnicott por ejemplo u otros autores especializados en el desarrollo psicológico y emocional del bebe además de las teorías del apego que explican la importancia de la interacción entre madre e hijo en la formación del vinculo se dé biberón o se dé el pecho.

  17. La lactancia materna es un acto de amor y cuidado hacia nuestro bebé y es lo mas nutritivo y una vacuna contra muchos males… yo la recomiendo ampliamente como madre, si bien es cierto que los requerimientos de hierrro y vitamina D no se cubren por completo es facil la solucion, se pueden tomar suplementos especiales para lactantes y tomar baños de sol siempre con la proteccion adecuada para el bebé

  18. manopla

    En mi opinión, si llega un punto en el que los requerimientos nutricionales no se cubren por completo, es obvio que hay que suplementar la dieta. No veo por qué unas gotas de hierro y seguir exclusivamente con lactancia materna es mejor que, como creo entender que sugiere el artículo al que se refiere el autor del blog, se introduzcan otros alimentos. De hecho, en mi opinión (yo si tengo formación científica), que llegue ese momento es indicativo de que de forma natural e instintiva se solían introducir alimentos sólidos en ese momento. De lo contrario, los bebés habrían sufrido en gran número anemia, y habría aumentado exponencialmente la mortalidad infantil debido a esta causa, haciendo gran mella en la evolución humana. Si observamos a los animales vemos que las crías de mamíferos comienzan de forma temprana a comer alimentos sólidos, imitando a sus congéneres. Primero a modo de juego, ingiriendo porciones mínimas, o no llegando ni siquiera a a ingerir los alimentos, y después aumentando la proporción con respecto a la leche materna hasta que llega el momento del destete (a menudo dirigido por la madre). Creo que está bien que se plantee la cuestión de que introducir la alimentación sólida a edades tempranas puede ser beneficioso. Queremos lo mejor para nuestros hijos, así que hay que estudiar y descubrir qué es. La ciencia está abierta al conocimiento, y lo único que se puede afirmar siempre es que “a día de hoy, con los conocimientos que hoy tenemos se cree que”, dejando abiertas las puertas a que mañana se crea otra cosa, según vaya avanzando el conocimiento. Y la ciencia no avanza si nos empeñamos en estancarla en lo que nos parece a nosotros correcto, a modo de fe o fundamentalismo. Yo creo que la lactancia materna es muy beneficiosa. También creo que puede ser posible que la introducción temprana de otros alimentos sea beneficiosa. Dejemos a los científicos confirmarlo o desmentirlo.

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